6 de febrero de 2017

Luces de África


Ayer encontré esta foto colgada en el muro de Facebook de una amiga. Me gustó, lo colgué en el mío ... aunque tuvo, al menos por escrito, poca resonancia. La imagen venía calificada con tres términos: Simplicidad, Belleza, Ternura ... así, en mayúsculas y sin más añadidos. Y no se porqué, los tres me parecieron atinados, por mucho que no se ve más que a una niña de pelo desaliñado mirando desde la ventana, aparentemente sin cristales, de un vehículo destartalado. Con todo, la foto es bella, y esa niña de piel oscura y una mirada que no sabría asegurar si es de serenidad o de indiferencia, me transmite paz.

Es la paz de los pobres, de los que no son vergonzantes, de los que compaginan la alegría con la carencia, de quienes saben que la felicidad no está necesariamente en la posesión de bienes, de dinero ...  Esa mirada es limpia, es sincera ... y por eso cabe hablar de belleza, de simplicidad ... por eso la imagen mueve a la ternura, al deseo de estar allí, de compartir ... tu lo tuyo, ellos lo suyo ... y vete a saber quién sale ganando.

Hablan del mal de África, de esa enfermedad que  suele afectar a los viajeros que visitan el continente y cuyos síntomas son la necesidad de volver, la añoranza por lo que se ha vivido en él. ¿Cómo será que incluso lo notamos quienes no hemos estado nunca, quienes en alguna ocasión hemos coincidido con los que han viajado a África, ... con los que viene de allí. Tendríamos que aprender a leer detrás de las imágenes, a aprender de quienes se dieron cuenta antes, de los que viajaron más deprisa. 

He pensado en los problemas y crisis actuales, en la crisis de Europa, de Occidente, ... Me han venido a la cabeza los agobios cotidianos, ese afán descontrolado por correr, la tendencia al stress, al inconformismo, a la desazón, ... He vuelto a mirar a esa niña de edad y raza indefinidas, y he creado en mi cabeza una ventana igual, vieja, descolorida, gastada, ...  a través de ella intento descubrir un nuevo modo de pensar, de plantear la vida sin necesidades innecesarias, de abrir los ojos a los mundos lejanos que tienen menos, aman más y nos esperan.

“Me gustaría transmitir lo que fue África. Nunca experimenté nada así. África tiene su propia personalidad. A veces es una personalidad triste, a veces impenetrable, pero siempre irrepetible. África era dinámica, era agresiva, estaba al acecho”

 Ryszard Kapuscinski

5 comentarios:

sunsi dijo...

Querido amigo.... Es el ojo de mi hija Blanca, "afectada" por el mal de África, la que ha captado toda la ternura, simplicidad y belleza de esa niña. Un criatura del campo de refugiados de Smara(Argelia). Estuvo allí con el equipo "Una finestra al món" de la URV desde el 26 de diciembre hasta el 5 de enero. El objetivo inicial era recopilar, junto a su compañera Marina, material audiovisual para su trabajo de fin de grado. Misión cumplida... a medias. Dicen que tienen que volver sin cámaras. Llega un momento que estorban... Me decía que, a pesar de su pasión por la fotografía, debería haberse quedado más días con la única pretensión de aprender de ellos, convivir con ellos... Y gozar junto a ellos de las noches estrelladas, que en África brillan con una intensidad indescriptible e invitan al sosiego.También allí la paz y la felicidad tie en otra dimensión.

¿Cómo es posible que, con una fotografía como única información, hayas descrito de forma tan precisa lo que Blanca vivió en apenas 10 días, Modestino? Bueno... a estas alturas creo que ya sé por qué. No se trata de ver. Es mirar.

Gracias por este post. Me ha llegado al alma. Y de verdad que no es una frase hecha. Un abrazo, Modestino.

Susana M dijo...

Cuando hablan de la crisis de Europa yo siempre pienso en África y lo que es vivir en crisis y no quejarse. Un beso.

Driver dijo...

Estuve en Africa en el desierto del Sahara con los bereberes.
Primera sorpresa. Nada más aterrizar en Fez, la primera imagen africana. Nieve. La primera en la frente.
Segunda sorpresa. Dignidad enmedio de la pobreza extrema. La dignidad por encima del nivel económico y el miedo. Siendo europeo es muy fácil olvidarlo.
Tercera sorpresa. Los bereberes. Analfabetos funcionales que nunca han ido al colegio. El más torpe habla tres idiomas. Cómo? Yo he ido al colé y sólo sé dos. Ellos cantan, bailan y aman la música. En su afinado oído está la clave. Aprenden los idiomas gracias a su natural formación musical.
Cuarta sorpresa. La noche estrellada. En Europa las estrellas simplemente lucen, allí brillan. Con más de cincuenta años descubres que nunca has visto el verdadero espectáculo de las estrellas. Cura de humildad.
Quinta sorpresa. Es costumbre sentarse alrededor del fuego y contar historias. Una costumbre desaparecida en Europa. Dos mil años de tradución oral tiradas por la ventana. Ellos llevan cuatro mil años haciéndolo. Y claro, se nota la diferencia.
Corolario: visita África y habla con sus habitantes. Si de verdad quieres comprender algo del mundo que te han regalado, del milagro de la vida, no faltes a tu cita con África.

Allí nació la civilización.
No te vayas sin conocerla.
Igual te llevas la sorpresa de tu vida.
...
Algunos días recibo un mensaje de mis amigos bereberes.
Y esos dīas veo las estrellas brillar.
No lucir.

Driver dijo...

Como los ojos de una niña.

Anónimo dijo...

Estoy tan cansada que necesito irme. Puede que a Africa, he conocido a una gente que se baja en 4x4 a recorrer el norte y dicen que tienen una plaza para mi.
Pero si te digo la verdad no quiero ver miseria, quiero ver dignidad, alegria, horizonte, vida...
Quiero desdramatizar mis miserias, que no son nada en comparación con las de verdad, pero que a mi me matan.
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