30 de diciembre de 2016

Descansa en paz, princesa Leia


El pasado martes falleció. a consecuencia de un infarto de miocardio sufrido mientras volaba de Londres a Los Angeles el viernes anterior,  Carrie Fisher, actriz a quien inmortalizó su papel de princesa Leia en  "La guerra de las Galaxias", saga donde intervino en cuatro de sus películas: "Una nueva esperanza" (1977), "El imperio contraataca" (1980), "El retorno del Jedi" (1983) y "El despertar de la fuerza" (2015). Ayer nos enterábamos de la muerte de su madre, la también actriz Debbie Reynolds, quien había sufrido un ictus cerebral, posiblemente a causa del stress producido por el inesperado adiós de su hija. Debbie Reynolds fue en "Cantando bajo la lluvia" la inolvidable Kathy Selden, esa actriz de teatro aún desconocida, que primero menosprecia ante Don Lockwood (Gene Kelly) el arte del cine y luego sale de una tartacomo una de las bailarinas del coro que va a la fiesta a la que asiste el propio Lockwood. Reynolds forma parte en dicho film , junto a Kelly y Donald O'Connor, de una de las más maravillosas escenas de baile de la historia del cine. Sirvan estas líneas para homenajear a una y a otra.

Hoy no voy a  elaborar el currículum de madre e hija, ya hay una larga lista de enlaces digitales donde nos cuentan los detalles de sus vidas personales y profesionales. Hoy me limito a reflexionar sobre la fugacidad de la vida. Las películas de George Lukas no solamente constituyeron un hito en la historia del cine, fueron posiblemente el más llamativo acontecimiento cinematográfico de su época. Sus personajes principales -Darth Vader, Han Solo, Luke Skywalker, la princesa Leia, ...- forman parte de la vida, de las ilusiones de las generaciones de entonces. Por eso, la muerte de Fisher tiene un algo más que la simple desaparición de una artista famosa: es una manifestación del paso del tiempo, una llamada a la nostalgia y a la reflexión, un regreso fugaz y más bien efímero a la infancia, la adolescencia, la juventud, ... esos tiempos en los que miras el presente y vives, inconscientemente, como si todo fuera a durar siempre ... sin envejecer.

En ocasiones como ésta, tenemos la oportunidad de regresar con la cabeza y el corazón al pasado, y ¿por qué no?, volver a disfrutar de la belleza de entonces, aunque sean momentos que no regresen y al mirar hacia el futuro ya no ves un panorama extenso. Pero hay que pensar, ¡siempre!, en positivo y agradecer las ocasiones vividas, pensar, como dijo Lauren Bacall, que "fue bonito mientras duró" y seguir aprovechando nuestras oportunidades.

Descansen en paz Carrie Fisher y Debbie Reynolds, mientras permanecen vivas en el baúl de los momentos bonitos la princesa Leia y Kathy Selden.


27 de diciembre de 2016

Drama en el Mar Negro


Hace unas semanas muchos recibimos vía "Washapp", o escuchamos a través de "Youtube" a un tenor del coro del ejército ruso interpretando la Jota más célebre y sonora de "Gigantes y Cabezudos". A la sorpresa inicial se sumaron la admiración y el agradecimiento y muchos no dábamos crédito a nuestros ojos al ver y oir, concentrado y uniformado, a Vladislav Golikov cantar con energía y tino eso de "Aragón la más famosa, es de España y sus regiones ...". Daba gozo ver cómo primero cogía fuerzas e impulso el muchacho para, posteriormente, llenar el escenario con una voz maravillosa, cantando un tema que a tantos nos encoge el corazón, nos fortalece el cariño a nuestra tierra, su fe y  tradiciones, así como el orgullo de ser aragoneses.

El día de Navidad nos despertamos con el alma encogida al enterarnos de que buena parte del coro del ejército ruso viajaba en el avión militar ruso siniestrado en el Mar Negro y que en el accidente no había habido supervivientes. Golicov, a quien de una manera u otra todos acogimos como alguien próximo, casi nuestro, se encontraba entre los viajeros del avión.

En esta vida suele pasar que en un instante cambienos del la alegría y la satisfacción al dolor más grande. El haber tenido la oportunidad de oir y admirar a Vladislav Golicov sigue siendo una experiencia gratisima ... "la belleza permanece en el recuerdo". Y, sin duda, haya donde haya ido tras el trágico accidente que le segara la vida, seguro que también "se halla la Virgen" y también "se canta la Jota".


25 de diciembre de 2016

Luz navideña


A veces me pregunto si soy feliz ... en ocasiones entro al juego del "ego" y caigo en la torpeza de buscar presuntos obstáculos a mi felicidad. Debe de ser una especie de tendencia natural, humana, ... posiblemente más propia de inseguros. Pero caer en esta tentación no es justo.

Reflexiono y comprendo que no puedo ser infeliz ... fundamentalmente porque no tengo derecho a ello. Regodeándome en estos conceptos solamente consigo comportarme injustamente con tantos a los que la vida no ha tratado tan bien. Y lo que es peor, tropezar con la piedra de pretendidas infelicidades pone el peligro de dañar la felicidad de quienes con mayor o menor cercanía me rodean.

24 de diciembre de 2016

Feliz Navidad


Feliz Navidad. Os deseo una noche especial, distinta, llena de luz, alegre ... junto al Portal.

Modestino 

22 de diciembre de 2016

Antes de la Nouvelle Vague


El pasado día 20 de diciembre falleció en Neuilly-sur-Seine, ciudad del Área Metropolitana de París donde había nacido hace más de 96 años, Michèle Morgan, legendaria actriz francesa, que fue en su momento uno de los rostros más simbólicos y enigmáticos de Francia. Lo de enigmático -término que he sacado de Wikipedia- debe de ser muy cierto, pues he de admitir que poco conozco de una artista que cautivaba con su belleza y de la que he tenido que tirar de información cibernética para hablar algo de su vida y trabajo. Los obituarios son unánimes en resaltar la belleza de la actriz, y sobre todo en recalcar que los suyos eran los ojos más bellos del cine ... ¡que ya es decir!.

La actriz fallecida fue considerada como la "Greta Garbo del cine galo". Alex Vicente nos recuerda en "El País" que su verdadero nombre era Simone Roussel, y lo cambió cambió porque consideraba que no tenía “cara de llamarse Simone”. En los años 40 fichó por una de las grandes compañías de Hollywood, la misma de Cary Grant y Katherine Hepburn, si bien nunca cuajó en el cine anglófono, Vicente tambien nos lo explica poniéndo en boca de la Morgan lo siguiente: “La RKO esperaba un estereotipo de la French girl, morena, desvergonzada, sensual y picante, pero vio llegar a una rubia de ojos azules una actriz dramática que hablaba inglés sin acento, lo que me perjudicó”. Una anécdota de su vida con cierto dramatismo es que se hizo construir una mansión en una de ls colinas de Holliwood que luego fue vivienda de Roman Polanski y en ella asesinaron a Sharon Tate.

Su primer gran trabajo fue "El muelle de las brumas" (1938), un drama basado en una novela de Pierre Mac Orlan, dirigida por Marcel Carnè en el que formó pareja con Jean Gabin, otro de los grandes del cine francés, a la que siguió "Juana de París" (1942), de Robert Stevenson, con Paul Henreid -el marido de la Bergman en "Casablanca"-, de ambiente bélico. En 1946 ganó un premio de interpretación en cannes por "Sinfonía pastoral", dirigida por Jean Delannoy y también adaptación de una novela, en este caso de Andrè Gide. Otro film de interés fue "El ídolo caído" (1948), de Carol Reed, con Ralph Richardson. En la década de los 50 intervino en dos películas de corte histórico, "Napoleón" (1954), de Sacha Guitry, con un reparto espléndido: Raymond Pellegrin, Daniel Gélin, Orson Welles, Jean Gabin, Yves Montand, Maria Schell, Erich von Stroheim, Pierre Brasseur, Michèle Morgan, Jean Marais, Luis Mariano, Jean-Pierre Aumont, ... y "María Antonieta" (1955), de Jean Delannoy. Años antes había interpretado a una matrona romana convertida al cristianismo en "Fabiola" (1948), film de Alessandro Blassetti basado en la célebre novela del cardenal Wisseman. Entre sus últimos trabajos llama la atención "Mando perdido" (1966), de Mark Robson y con un reparto que reunía auténticos números uno: Anthony Quinn, Alain Delon, George Segal, Michèle Morgan, Maurice Ronet, Claudia Cardinale, ...

Cuentan que uno de los errores cometidos por Michelle Morgan a lo largo de su carrera fue el no haber sabido descartar trabajos con acierto, así rechazó protagonizar Senso de Luchino Visconti y La noche de Michelangelo Antonioni, ella misma lo asumió: “Me pareció demasiado osada, fui una idiota”, reconoció una vez. Eso sí, donde perdió la oportunidad de su vida fue cuando tras ser la primera opción para el papel de Lisa Lund en "Casablanca", termino dejando su puesto a Ingrid Bergman al aceptar ésta cobrar la mitad que ella.

Se habla de su rictus melancólico y ademán trágico. Con la llegada de la Nouvelle Vague, su figura perdió actualidad al no responder a las exigencias de directores con Francois Truffaut y Jean Luc Godard: era demasiado "burguesa y altanera". A partir de los años sesenta se dedicó a la pintura y, como nos sigue diciendo Alex Vicente, "Solo abandonó ese retiro voluntario para rodar con René Clair, Michel Deville o Claude Lelouch, que la supieron observar desde una perspectiva más madura y humana."


19 de diciembre de 2016

Falleció Fidel Uriarte

Ayer falleció Fidel Uriarte Macho. Había nacido en Sestao hace 71 años y jugó doce temporadas en el Athletic de Bilbao, con 394 partidos oficiales de rojiblanco y 120 goles en beneficio de los leones, veintidós de los cuales le valieron el Trofeo "Pichichi" la temporada 1967-68. El futbolista, que comenzó jugando de medio volante, cuajó sus mejores temporadas en la delantera del Athletic, jugando de interior zurdo y aprovechando su  buena técnica y  excelente remate de cabeza para crear peligro y marcar goles. En sus años dorados se aseguraba por el "Bocho" que era la "mejor cabeza" que había aparecido en Bilbao después de la del inolvidable Telmo Zarra. El futbolista jugó sus tres últimos años como profesional en Málaga, a las órdenes de Marcel Domingo. En el equipos de La Rosaleda su puesto en el campo se retrasó, jugando de defensa libre: 46 partidos y un gol. Allí sufrió la experiencia de un descenso, aunque la temporada posterior colaboró eficazmente en el regreso a la máxima categoría de los malacitanos. Uriarte fue internacional en nueve ocasiones, disputando un puesto en el once que entrenaban Balmanyá, Eduardo Toba y Kubala a figuras de la época como Velázquez, Gárate, Asensi, José María, Luis Aragonés, Claramunt o Quini. Como entrenador tuvo una corta experiencia en los banquillos del Bilbao Athletic y Villarreal, si bien él mismo reconoce que lo de dirigir equipos no era lo suyo.

Para muchos aficionados al fútbol Uriarte puede ser un apellido que suena muy lejano, pero para cualquier seguidor del Athletic o conocedor de la primera división con más de 50 años a cuestas, Uriarte es uno de los nombres ilustres del fútbol español de los años 60. Quienes coleccionábamos aquellos pequeños cromos que editaban Fher, Este y alguna editorial más, Uriarte, como Adelardo, Amancio, Lapetra, Fusté, Sol, Boronat, Churruca, Lora, Rogelio, Vavá, Marcial o Neme, entre tantos otros, formaban parte de la flor y nata de una Liga de fútbol en la que no jugaban extranjeros, los futbolistas carecían de representante, no anunciaban colonias ni bebidas isotónicas y eran bastante más semejantes al resto de ciudadanos que los de ahora.

Uriarte, que en sus entrevistas de ex-futbolista aseguraba que le gustaba jugar con libertad y solía pasar de los entrenadores, formó parte de un Athletic que disputó cuatro finales de Copa, ganando dos al Elche y Castellón y estuvo a punto de quedarse con la Liga 1969-70, en la que terminó segundo, a un solo punto del Atlético de Madrid, con el peculiar mister inglés Ronnie Allen en el banquillo. En este Athletic, donde la gran figura era José Angel Iríbar, destacaban hombres como Sáez, un extremo reconvertido a lateral, quien compartía defensa con hombres sobrios y contundentes como Echeberría, Larrauri y Aranguren, Koldo Aguirre, Antón Arieta y Rojo, un extremo izquierdo de una calidad notable, así como dos jóvenes jugadores que comenzaban ya entonces a mostrar unas cualidades excepcionales: el volante Igartua y Javier Clemente, un "10" que parecía iba a comerse el mundo y al que una entrada del sabadellense Marañón dejó inútil para el fútbol, aunque luego como entrenador dio sin duda mucho juego.

Las noticias que nos informan del fallecimiento de Fidel Uriarte nos hablan de una enfermedad que le había "suatraído" la memoria. De su recuerdo nos queda un grandísimo futbolista y un personaje lleno de vitalidad y peculiar, como lo demuestra la entrevista del Correo cuyo enlace dejo reflejado: creo que no tiene desperdicio. Descanse en paz.

http://athletic.elcorreo.com/noticias/201612/19/jugando-futbol-queria-libertad-20161219092945.html





15 de diciembre de 2016

La España musical del "desarrollo"


He salido un momento a devolver un libro a la Biblioteca y vete a saber porqué extraña razón han comenzado a pasar por mi cabeza cantantes y canciones que dominaban el panorama musical español en los años de mi infancia. Así, sin orden ni concierto y consciente que habrá omisiones y hasta alguna referencia que a más de uno le sonará a "cutre", se me ha ocurrido cubrir un post con el protagonismo de alguno de estos recuerdos.

Si había un solista consolidado en nuestro país allá por los 60 era Raphael; había nacido en Linares, era casi un crío y tenía una voz imponente, aunque el mozo era algo afectadillo. Nos representó en Eurovisión dos años seguidos -"Yo soy aquél" (1966) y "Hablemos del amor" (1967)-, de manera que mi mente ingenua e inexperta pensaba que su presencia por España era obligatoria en el certamen. Otros temas de enjundia fueron "Digan lo que digan", "Mi gran noche", "Al ponerse el sol", "Aleluya del silencio", ... sin olvidar su universal "Pequeño tamborilero":  "ropoponpon ...".

Claro que hablando de Eurovisión, la diosa indudable fue Massiel, quien en 1968 fue capaz de ganar el certamen imponiéndose al británico Cliff Richards y su "Congratulations" en el mismísimo Royal Albert Hall de Londres. La canción vencedora, "La,la,la", había sido compuesta  nada menos que por Ramon Arcusa y Manuel de la Calva, el Dúo Dinámico, genuino grupo emblemático de los 60 -"Quince años tiene mi amor","Oh Carol", "Perdonamé", "Esos ojitos negros", ...-. Massiel había destacado hasta entonces con temas compuestos por Aute como "Rosas en el mar" y "Aleluya". Durante tiempo a Eurovisión fuimos mandando lo más granado del panorama musical, así Salomé ganó -junto a otras tres cantantes- con "Vivo cantando" y Julio Iglesias, que se había destapado en Benidorm con "La vida sigue igual", participó en 1979 con "Gwendolyne" ... José María Iñigo afirmaba que tenía "voz de yogourt", aunque al cabo de los años se convertiría en "nuestro cantante más internacional". Karina quedó segunda con "En un mundo nuevo y Jaime Morey bastante  más abajo con "Amanece", hasta que en 1973 Mocedades dio el pelotazo y mereció el triunfo con "Eres tu", la canción más bonita que España llevó nunca al Festival y que terminó ocupando el segundo lugar tras la guapísima representante de Luxemburgo  Anne Marie David.

La España de esos años tuvo sus grupos importantes, como "Los Bravos", dirigidos por la fuerza de su solista, Mike Kennedy -"Black i black", "Bridge a little lovin", "La motocicleta", "Los chicos con las chicas", ...-, Los Brincos, con su inmortal  "Con un sorbito de champagne" o eso de "¿Borracho yo?, tururú", Los Sirex -"Si yo tuviera una escoba, cuantas cosas barrería" o Los Pekenikes, al mando de un genial Alfonso Sainz que sólo tocaban temas instrumentales: inolvidable la elegancia de "Lady Pepa", "Frente a palacio", "Embustero y bailarín", "Arena caliente", ... De Los Brincos se desgajarían con el tiempo Juan & Junior, quienes duraron poco juntos, pero lo suficiente para vender miles de singles con su dulce "Anduriña". Luego cada cual se iría por su cuenta y Juan Pardo se convertiría en cantante y compositor fundamental en su momento -"La charanga", "Toros en México", .. -, mientras Junior se casaba con otra voz inolvidable,  Rocío Durcal. No cabe olvidar a Los Ángeles, con "Mañana", Modulos, que cantaron un precioso "Todo tiene su fin", Los Canarios de "Get on your knees" o Los Íberos y su "Summertime girl".

Un fenómeno curioso fue la canción del verano, y entre olas, chiringuitos, los primeros bikinis, los castillos de arena y los guateques estivales sonaron temas como "María Isabel", de Los Payos, "Un rayo de sol", de Los Diablos o aquella "Eva María" de Fórmula V, que ya en su día habían puesto en el candelero el "Cuentamé" que con los años inspiraría la exitosa serie televisiva. A mi memoria vienen otros temas "veraniegos" como "Amarillo" de Tony Christie, "Butterfly", de Daniel Gerard, "Algo de mí", de Camilo Sexto, "Help", de Tony Ronald "Cuando salga la luna" de Los Puntos o esos deliciosos e ingenuos temas gallegos de Andrés do Barro -"Corpiño Xeitoso", "Oh tren", "San Antón", ...-.

No podría cerrar un post sobre música nacional sin citar la boca torcida y la mirada triste de Mari Trini, quien interpretaba unas canciones llenas de belleza y poesía: "Amores", "Cuando me acaricias", "Un hombre marchó", ... "Mañana me iré temprano, sin dejar ninguna huella, ..." "Canciones a mi manera escucharás día a día, canciones que lleva el viento por su torpe  melodía". Y también la calidad de Serrat, con una primera época en catalán llena de ternura -"La guitarra", "Paraulas d'Amor", "La tieta", ... y un paso al castellano capaz de crear una maravilla como "Mediterráneo" y temas de la altura de "Lucía", "Penélope", "Cantares" o "Tu nombre me sabe a hierba". Y dos carreras truncadas prematura y violentamente: Nino Bravo, una voz enorme -"Noelia", "Un beso y una flor", "Libre, "Te quiero te quiero",  muerto en 1973 en accidente de automóvil en su mejor momento profesional y Cecilia, una mujer que creó un nuevo estilo con "Dama, dama", "Fui", "Mi querida España" o "Un ramito de violetas", y que nos dejó en otro accidente en el verano de 1976. 

Por mi cabeza siguen pasando nombres, como la sorprendente aparición de Pedro Ruy Blas -"A los que hirió el amor"-, la elegancia y discreción de María Ostiz -"No sabes como sufrí", ... "Cigarra, canta cigarra, que ya está llegando el día"-, el estilo de Nubes Grises -"El solitario"- o la voz profunda de Marisol -"Hablame del mar marinero"-. Seguro que me he dejado muchos, ... buena excusa para hacer en su día una segunda parte.


12 de diciembre de 2016

El rey de la prolongación


Creo que ando en deuda con Sergio Ramos. En otras ocasiones me he metido con él, he sido ácido con el jugador, pues que se trata de un futbolista con unas cualidades excepcionales al que determinadas actitudes le podían impedir llegar a ser el central de altura mundial que todos esperábamos. En algunas ocasiones me ha parecido verle andar de "sobrado", y hechos como empeñarse en tirar el penalty señalado frente a Croacia, cuya transformación hubiera podido ser importante para el devenir de la selección en el Torneo, son de los que me ponen de los nervios.

Pero como lo cortés no quita lo valiente, y para que Brunetti no me acuse de parecer culé, es de justicia que le dedique un homenaje por esos goles que es capaz de marcar a última hora, en esos momentos donde se acreditan los grandes jugadores, cuando no cabe volver la espalda y hay que saber dar el do de pecho. Ya en su día el sevillano salvó a última hora los muebles de su equipo en la final del lisboeta Estadio de la Luz  frente al Atlético del "Cholo" Simeone. No fue flor de un día, y sin ir más lejos, en el espacio que va de un sábado a otro dos goles suyos pasado el tiempo reglamentario han servido para sostener con holgura al Real Madrid en la cabeza de la clasificación cuando todo movía a pensar que su dominio se trastabillaba.

Sergio no marca los goles de cualquier manera, sino que los hace con poderío, mostrando unas cualidades físicas imponentes, superando a todo defensa que se le pone por delante, y eso que los hay fornidos, ágiles y agresivos, convirtiéndose en una especie de fuerza imparable de la naturaleza. El mozo, que ya ha cumplido 30 años, nació en Camas, como dos toreros de época: Curro Romero y Paco Camino. Ambos fueron artistas polémicos, provocaron discusiones y puntos de vista opuestos, pero nadie duda de que son dos auténticas figuras del toreo, hombres asentados en la gloria terrenal. Sergio ramos ya ha hecho practicamente todo lo necesario para serlo también.

10 de diciembre de 2016

Elogio de la correspondencia


Hoy hace 186 años que Amherst, (Massachusetts) la poetisa Emily Dickinson. Las biografías nos la presentan como una mujer excéntrica y, entre otras cosas, se nos dice que la mayoría de amistades que tenía dependían completamente de la correspondencia. Tengo bien claro que la amistad va mucho más allá de remitirse cartas, que es un concepto que incluye acciones tan sugerentes como intercambiar confidencias e intimidades, compartir alguna copa, reír, llorar, celebrar y sufrir con el amigo, ofrecerse apoyo mutuo y unas cuantas más. Pero la costumbre de la gran poeta norteamericana de escribir cartas a los amigos devuelve a mi pequeño acerbo de convicciones el del valor de las cartas manuscritas.

Tengo la sensación de que los últimos años los hemos vivido muy deprisa ... quizá demasiado. La era de internet, los avances tecnológicos, la reducción de las distancias, ... incluso  una oculta necesidad de ejercer la "modernidad" -un concepto equívoco que no tengo bien claro si me gusta mucho-, ha traído consigo una especie de jubilación de algunas cosas que durante décadas parecían imprescindibles. Los teléfonos fijos ya son como una reliquia, al personal le entra urticaria si pretendes buscar una cita para tratar de alguna cuestión, se ha dado finiquito a sellos, pólizas e instancias, el dinero metálico suena cada vez más a cosa pasada, ... y podríamos seguir casi hasta el infinito.

Lo mismo ha ocurrido con las cartas manuscritas. Con no poca frecuencia he sido testigo de la sorpresa de quien la recibe, como si redactar a mano una misiva fuera un despliegue excesivo de energías, una actitud propia de siglos pretéritos, ... casi un desprecio de la tecnología. Yo la costumbre sigo considerándola una manifestación de humanidad, un respetable -¡loable!- detalle de afecto y respeto por quien la recibe, una encomiable decisión de conservar usos de cierta belleza, de virtud propia. Me resisto a equiparar una carta manuscrita a un mail, ... mucho menos a un mensaje telefónico, a un washapp, a un comentario de Facebook. Vale la pena seguir peleando la batalla contra lo impersonal, la defensa de lo bueno que nos dio el pasado.

A lo mejor debo ser incluido en la sección de "anticuallas", calificado como personaje "vintage", ser remitido a "boxes" para no salir ya más. Quizá soy un nostálgico de narices, un ser  que se resiste a al progreso, ... pero quien me ha enviado cartas "a mano" ni se figura la alegría que me ha dado. Directo al corazón.



7 de diciembre de 2016

Dándole vueltas a "Casablanca"


Es sin duda tarea arriesgada apostar por la mejor película de la historia. Seguro que una encuesta daría resultados muy diversos. Yo siempre he tenido predilección por las "pelis" antiguas, y suscribo lo que alguien decía hace poco por algún lugar de la red que ahora no recuerdo: "mis películas favoritas son en blanco y negro". Pienso no equivocarme si afirmo que una de las obras  que aparece siempre cuando de nostalgias cinematográficas se trata es "Casablanca".

Dirigida en 1942 por Michael Curtiz e interpretada en sus papeles principales por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman -también tienen su papel importante Claude Rains y Paul Henreid, pero no entiendo hablar de Casablanca sin poner a la pareja en cuestión en lugar preferente- "Casablanca", además de ser una película de calidad sobresaliente y ganar 3 Oscars -mejor film, mejor director y mejor guión adaptado- es una fuente inagotable de frases, escenas, guiños, actitudes, ... Si nos ponemos a recordar momentos inolvidables de sus 102 minutos de duración, no nos limitaremos a la selección de 3 o 4, porque hay tantos que ninguno tiene desperdicio.

¿Y por qué nos gusta tanto Casablanca?. Tal vez porque nos identificamos con un personaje como el de Rick Blaine, ... a lo mejor le envidiamos su forma de vida, tan compleja como discreta, en un territorio alejado del glamour pero valioso en tiempo de guerra. Seguro que admiramos su serenidad, esa fortaleza que le hace intocable sin necesidad de escudos ni armas, y nos gustaría pasearnos por cualquier club nocturno con cigarrillos sin filtro, mirada distante y una copa en la mano, sin más ruido que un ambiente de susurros y la música discreta. Vivir silenciosamente, con actitud que no se sabe si es tímida o altiva ... o ambas cosas a la vez, los sinsabores de la vida, el dolor de la distancia, los amores perdidos.

Tal vez sea la belleza serena y triste de Lisa Lund, desterrada en el mundo, cargando en sus ojos la tristeza de un adios incomprensible, todo melancolía, ansiedad, ... huellas de desamor. Pero, con ello, compatible con la elegancia, la dulzura, la aceptación del destino. Es posible que nos hubiera gustado más otro final, un amor reiniciado, vidas recompuestas, heridas curadas, ... pero también sería menos real. Y el reencuentro entre Lisa y Rick no deja de ser un guiño al recuerdo de la belleza anterior, a la recomposición de lo que se había torcido. Y en medio de todo, una historia hermosa de voluntades firmes y actitudes heróicas.

Y en nuetro devenir diario, ¿quién no ha sentido alguna vez el deseo de callar el fanatismo con "La Marsellesa", de enfrentarse a la sinrazón nazi, de desear el "inicio de una gran amistad"?. Y no nos cansaremos de verla, como no nos cansamos de ver, leer, escuichar la belleza ... y repetimos: "¡Tocala otra vez, Sam!".

4 de diciembre de 2016

Al hilo de Atticus Finch


Si tuviera que elegir una película de todas las que he visto a lo largo de mi vida, creo que optaría por "Matar a un ruiseñor". Se trata de un film de 1962, dirigido por Richard Mulligan y que le valió un Oscar a un Gregory Peck que nos cayó tan bien a todos en su inolvidable papel de Atticus Finch. También logró la estatuilla su guionista, Horton Foote, un tejano que no solamente no destrozó sino que, como bien decía un antiguo jefe mío que sabe muchod e cine, "quintaesenció" una excelente novela de Harper Lee.

De la película recuerdo de modo muy especial la célebre escena en la que Atticus Finch, abogado en ejercicio, se enfrenta con el peor encargo que un letrado podía recibir en su época: defender en una pequeña localidad sureña a un hombre de raza negra acusado de abusar sexualmente de una mujer blanca. El alegato inicial de Finch es toda una maravillosa proclamación de intenciones, un discurso que todos deberíamos grabarnos en nuestra cabeza y en nuestro corazones. El personaje interpretado por Gregory Peck comienza relatando la existencia de insuficiencias y defectos en la legislación penal norteamericana, así como reconociendo sus propias limitaciones personales, pero a lo dicho añadía que a pesar de esos vacíos legales y esas carencias personales, con su esfuerzo y su honestidad iba a ser capaz de hacer una defensa digna y adecuada.

Y no sólo en el ejercicio del Derecho, sino en muchos otros ámbitos de la vida hemos de vivir con el coraje y la serenidad necesaria para prescindir de excusas y no hacer caso a ruidos, murmullos y críticas exteriores y saber que a pesar de olos pesares el trabajo honesto y abnegado es capaz de superar obstáculos.

3 de diciembre de 2016

La decisión de Nico Rosberg


Ni entiendo casi nada de coches ni estoy especialmente al día de lo que ocurre en Formula I desde hace décadas. Aclarado esto, debo admitir que me han alegrado tanto la trayectoria como el éxito final del piloto alemán Nico Rosberg al volante de un Mercedes. Hacía tiempo que andaba algo "mosca" al conocer la nacionalidad del nuevo campeón mundial, pues me constaba que es hijo de Keijo Rosberg, quien ganó el mismo título en 1982 pilotando un Williams y con la bandera  de Finlandia. Al parecer éste se instaló en Alemania y allí tuvo a su retoño tres años después de su éxito. Por cierto que, con todo el mérito que tiene lucir la regularidad necesaria para ser el mejor al final, no es menos cierto que a "Keke" le termináron beneficiando dos trágicos accidentes: el que costó la vida a Gilles Villeneuve en Zolder y el que retiró de la competición a Didier Pironi en Hockenheim. Mi satisfacción por el título de Rosberg jr., que supongo será además un gran piloto, tiene mucho que ver con su discreción, con el hecho de que estando casi siempre entre los primeros, parece que siempre llamaban más la atención esa cierta chulería de Lewis Hamilton, la prepotencia germana del pentacampeón Sebastian Vettel, la aparente temeridad de gente como David Ricciardo o Max Verstappen e incluso esos aires de estar de vuelta de nuestro Fernando Alonso. Y es que intuyo que el éxito de Nico es el triunfo de la modestia, la constancia y el saber estar.

No obstante, lo que me ha movido a traer a este rubísimo mozo de 34 años es la sorprendente decisión que acaba de comunicar a la opinión pública su retirada de la Fórmula I. Es verdad que ya lleva diez años compitiendo entre los elegidos, pero no deja de llamar la atención que decida decir adiós cuando ha llegado a la cima. No han sido suficiente tentación ni ceder a los cantos de sirena de tanto aplauso y alabanza, ni el reto de renovar el título ni el de superar sus propios records. El hombre ha debido de pensar, y se lo alabo, que en esta vida hay cosas más importantes y hasta gratas que jugarse la vida en un monoplaza, vivir en un ambiente de lujos y ciertas frivolidades, andar todo el día rodeado de jovencitas guapas y vivir la tensión de tener que ganar siempre. No parece mala idea eso de marcharse con los oropeles aún brillantes.



1 de diciembre de 2016

Leyendo con la llegada del frío


Una brillante cosecha literaria la de noviembre. De entrada, tres novedades excelentes: "Rey de picas", "Patria" y "Qué vergüenza", tres libros bien distintos, todos absolutamente recomendables. Cabe añadir uno de intriga entretenido, una reluquia de la litaratura española de segunda mitad del siglo XX desconocida y dos magníficos libritos tan breves como sustanciosos. Hay donde elegir.

Hay novelas que ya solamente por su título y portada llaman la atención; es el caso de "La brigada de Anne Capestan", relato policíaco con el que debuta la escritora francesa Sophie Henaff y que publicó hace ya unos meses Alfaguara. A lo dicho cabe añadir unas buenas críticas y la recomendación de alguien de cuyo gusto me fío: sumando todo ésto en octubre encontré hueco para leer el libro. La autora acierta con un planteamiento francamente original: Anne Capestan es una policía joven, brillante y con futuro, pero en su día cometió el error de sacar demasiado pronto la pistola y quedó relegada, se puede decir que castigada, a encabezar una brigada en la que reúnen a lo peor de la policía parisina: alcohólicos, vagos, torpes, jugadores, ... Con este panorama le son asignados una serie de casos sin resolver a partir de los cuales se desarrolla la trama. La lectura resulta entretenida, tiene su parte de sátira y sus toques de humor, pero encaja perfectamente en el género policíaco. Desde mi punto de vista, se  trata de una novela que aporta algo novedoso a la literatura de intriga, está bien escrita y tiene unos personajes interesantes Además, el final está muy bien elaborado y cierra con acierto un libro que me parece recomendable.

Me gusta "bucear" por la páginas web de libros. Una de las que frecuento es la de "Libertad Digital", donde descubrí, entre una lista de libros en torno a la guerra civil española, "Días de llamas", novela escrita por un tal Juan Iturralde, nombre con el que se ocultaba quien a la hora de la verdad era un abogado del estado llamado José María Pérez Prat,  personaje que en su día había combatido con los requetés. La novela la comenzó en 1947 y, a la vista de las pocas posibilidades de que pasara la censura, la fue elaborando poco a poco hasta terminarla más de 25 años después, sin que se publicara hasta después de la Transición. El relato, cercano a las 500 páginas, nos cuenta la historia de Tomás Labayen, un juez republicano que sufre los avatares y la crueldad de la guerra como víctima de uno y otro bando. El autor alterna los sucesos que protagoniza Labayen en Madrid y alrededores, fundamentalmente en relación al asalto al cuartel de la Montaña, el asedio al Alcázar de Toledo y los bombardeos sufridos por la capital con su estancia posterior, junto a varias pesonas más,  en una solitaria y miserable celda de una cárcel custodiada por los milicianos. Se trata de una narración llena de detalles, tremendamente dura y realizada desde una perspectiva bastante neutral. Iturralde recurre a párrafos larguísimos -con frecuencia bastantes páginas seguidas sin puntos y aparte-, a veces se excede en relatar minucias y la lectura se hace algo confusa. Se trata de una novela que funciona mejor como testimonio que como pieza literaria. Tiene un excelente prólogo de Carmen Martín Gaite.

Tenía ganas de leer un libro de Joyce Carol Oates; el nombre de la veterana escritora norteamericana viene años sonando como  uno de los favoritos para el Nobel junto a los de Murakami, Banville y Phillip Roth entre otros. Además,   siempre había leído alabanzas sobre su forma de escribir, amen de mantener una bien ganada  fama de original. He aprovechado el regalo de alguien que me conoce bien para cumplir mi objetivo con su última publicación, "Rey de picas", una novela editada por Alfaguara y practicamente recien salida de "fábrica". La portada la anuncia como "una novela de suspense", aunque tras terminarla pienso que  cabe hablar más bien de novela negra, casi de un relato gótico. Me ha encantado el estilo literario de Oates: calidad indiscutible, claridad de exposición y magistral manejo de los tiempos. Por otra parte, me ha parecido un relato inquietante, con una tensión psicológica que va aumentando conforme avanza el libro, que, por cierto, no es excesivamente largo (229 páginas). En la novela se plasman semejanzas con Poe y Stephen King, autores que son además citados por la autora. Me ha parecido magnífica la descripción de la evolución de un escritor de intriga de cierto éxito desde una apariencia de normalidad hasta la degeneración y la locura. Hay quien habla de este libro como una "obra menor" de Joyce Carol Oates, y es posible que para conocer mejor su bagaje literario sea necesario acudir a textos más sólidos -y largos- como "La hija del sepulturero", "Ave del paraíso" o "Carthage", ... pero de momento a mí me ha encantado este "Rey de picas".

"Patria", la nueva novela de Fernando Aramburu editada por Busquets, está siendo sin ninguna duda, uno de los acontecimientos literarios del año. El hecho de ser anunciada como una novela de entidad -también materialmente, 642 páginas-, tratar un tema tan importante como el fenómeno "ETA" y estar escrita por una de las mejores plumas del panorama literario español del momento han contribuido a una expectación que no ha resultado decepcionada. Aramburu, un guipuzcoano que vive en Alemania, ya había tratado el tema del terrorismo de ETA en "Los peces de la amargura" y "Los años lentos", y hemos que agradecerle que, sin mantener en absoluto planteamientos maniqueos, no haya caído ni en una injusta equidistancia ni en esa especie de actitud políticamente correcta de algunos. Cuando un libro tiene tantas expectativas siempre te enfrentas a su lectura con el miedo a que no responda a las mismas, ... no es el caso de "Patria", que como a todos los que conozco que lo han tenido entre sus manos, me ha parecido sencillamente una novela magnífica. Fernando Aramburu nos va contando, andando y regresando en el tiempo, del drama terrorista bajo el prima de dos familias de un innominado pueblo guipuzcoano que quedan divididas por el citado problema. Unos personajes verdaderamente formidables, con nota superior para Bittori y Miren las dos mujeres que se convierten sin duda en las grandes protagonistas del relato, sin olvidar al resto. Crudeza, ternura, análisis social, contrastes, tensión, ... todo cabe en la novela y todo queda reflejado con maestría. Lo mejor es leerla, que nadie te la cuente.

Entre las novedades publicadas tras el verano que más han resaltado los "expertos" se encuentra sin duda "Qué vergüenza", colección de nueve relatos escrita por la chilena Paulina Flores, joven escritora de 28 años que ya ha ganado el Premio de Literatura del Círculo de Críticos de Arte a la mejor escritora novel y el "Roberto Bolaño", obtenido precisamente  por el primer relato de este libro, el que precisamente le da el título. En una de esas reuniones literarias a las que asisto con frecuencia alguien  puso el libro por las nubes, mientras que en "Babelia" se afirmaba que Paulina Flores venía "para quedarse". Tras leerlo, puedo confirmar las bondades de unos relatos generalmente protagonizados por gente sencilla, con hechos bastante "cotidianos", aunque no por ello con menor contenido dramático. El primero ya citado, y el penúltimo -"Últimas vacaciones"- me han parecido una auténtica maravilla. El problema principal es el frecuente uso de modismos locales, aunque es evidentemente superable valorando el contexto en que están escritos, o en su defecto manipulando google. Un descubrimiento y a la espera de nuevas publicaciones de Paulina Flores.

"Casa ajena"  es una novelita que me llamó la atención leyendo una de esas entregas periódicas de "Aceprensa". Su autor es el italiano Silvio D'Arzo, que no es más que uno de los apodos literarios de Enzio Comparoni, un italiano que vivió entre 1920 y 1952 y cuya prematura muerte impidió la consolidación de una trayectoria literaria que prometía. Se trata de un libro publicado por "minúscula" que responde perfectamente al nombre de la editorial: 124 páginas y un volumen que cabe en la palma de la mano. D'Arzo nos cuenta una historia ambientada en un pequeño pueblo de los Apeninos, con las heridas dejadas po el fascismo y recién terminada la 2ª guerra mundial. Los protagonistas son un viejo cura trabajado por la labor oscura y sacrificada de años, al servicio de  unos fieles más bien rudos y pobres y una vieja lavandera llamada Zelinda que plantea un dilema moral de gran envergadura. La temática es dura, aunque tratada con ternura y delicadeza. Se trara de un libro que se lee de un tirón,  magnificamente ambientado y redactado por el autor. Se dice que los mejores lujos se venden en envase pequeño, y sin duda "Casa ajena" es un buen ejemplo de que el refrán tiene fundamento.

Ota Pavel, cuyo verdadero nombre era Otto Poper, fue un escritor y periodista checo que cuando cubría la Olimpiada de Invierno de Innsbruck (1962) comenzó a sentir los primeros síntomas de una enfermedad mental que le retiró del periodismo, aunque no le impidió escribir unos cuantos relatos de calidad. Un ejemplo es "Carpas para la Wehrmacht", una colección de relatos autobiográficos, en los que el verdadero portagonista es Leo Popper, padre del autor y un personaje verdaderamente genial. En dichos relatos, que aún teniendo un hilo conductor pueden leerse individualmente, Pavel nos ofrece una visión optimista y alegre -a veces hilarante- de la vida en un tiempo y unas circunstancias dramáticas: ocupación nazi, campos de concentración, guerra mundial, ... El padre de Pavel es un hombre original que lo mismo recorre su tierra en un lujoso Buick, que se dedica a la cría de carpas, la venta de lucios, la de estufas o la de tiras antimoscas. El escritor tiene el encanto especial de tantos autores centroeuropeos que han elevado hasta altas cotas el prestigio de la literatura de los paises de la zona: Austria, Hungría, Chequia, ... Uno de esos libros breves que se lee con agrado y deja muy buen sabor de boca.