23 de noviembre de 2016

Un adios lleno de sentimiento


Ayer falleció José Iranzo, el "Pastor de Andorra". Tenía nada menos que 101 años, y es que una persona de su calidad humana, su sabiduría natural y su voz maravillosa estaba predestinado a tener larga vida: le necesitábamos todos los aragoneses ... y parte del resto de España.

Su lista de premios y condecoraciones es larga, y me remito a los obituarios que publica la prensa impresa y digital. Por encima de todo, su gran mérito es haber sabido interpretar como nadie la jota aragonesa, ese canto que es todo sentimiento, todo fuerza y todo entrega.

Ayer Heraldo de Aragón nos contaba la respuesta de Iranzo cuando era entrevistado con motivo de su centenario acerca de su trabajo de pastor cuando en 1918 una epidemia de gripe acabó con la vida de su padre y sus dos hermanos: "La soledad no es tan dura. No pasé mucho miedo en el monte -señalaba en una entrevista publicada el año pasado, con motivo de su 100 cumpleaños, porque, cuando me venía, enganchaba a cantar y ya está". ¡¡¡Menudo consejo a seguir!!! ... aunque ni de lejos cantemos tan bién como este hombre cuyo arte fue descubierto cuando prestaba el servicio militar.

Los aragoneses tenemos fama de brutos, de duros, ... de siesos, ... y algo de cierto tendrá el cliché, pero por encima de todo siempre nos acaba pudiendo el corazón, y seguro que todos nos emocionamos al escuchar la "Palomica".

Descanse en paz José Iranzo, ¡Descanse en paz el pastor de Andorra!.


1 comentario:

Anónimo dijo...

"El que canta, su mal espanta" Eso es lo que tendria que hacer yo ahora mismo.
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