16 de noviembre de 2016

Historia de un portero

Alfredo Relaño, periodista a veces polémico pero que de fútbol sabe un rato, publicaba hace casi un año un impactante artículo en "El País" -"El internacional que durmió en la calle"- sobre la triste y dura historia de Juan Antonio Deusto, portero forjado en la cantera del Athletic, que triunfó en Málaga y Hércules de Alicante, llegó a internacional y, tras una serie de fracasos familiares, económicos y profesionales, terminó su vida en la indigencia, falleciendo olvidado de todos el 21 de julio de 2011 en el Hospital de Basurto (Vizcaya) a la edad de 65 años. El fútbol tiene estas cosas, su cara y su cruz, con demasiados casos en los que tras la gloria deportiva, la mala suerte, la torpeza en los negocios, los malos o escasos consejeros o las circunstancias de la vida provocan derrotas que en ocasiones son más tristes y profundas que las deportivas. El propio Relaño pone el acento en el importante papel que muchas veces desarrollan las asociaciones de veteranos para echar una mano a aquellos compañeros a los que la suerte les ha sido esquiva. No es oro todo lo que reluce, y nuestros ídolos deportivos pueden tener los pies de barro. Pero la memoria de Deusto no puede limitarse a sus años malos, ... siempre quedará el recuerdo de un portero excepcional, de alguien que superó los obstáculos que tuvo para triunfar llamativamente en lo suyo.

Mi primer recuerdo de Deusto se remonta a los cromos de futbolistas. Cada año había álbum nuevo por septiembre, y en el mismo cada equipo de primera tenía quince o dieciseis espacios para rellenar,  de éstos, dos estaban reservados a los porteros correspondientes. En el Athletic de Bilbao, que por aquello del orden alfabético era siempre el primero, el puesto principal estaba reservado a José Angel Iribar, "El Chopo",  personaje absolutamente indiscutible tanto en San Mamés como en la selección española. Allá por la mitad de los años 60 el otro portero solía ser  Deusto -a veces aparecía un tal Zamora que no tenía nada que ver con el legendario Ricardo-, un futbolista a quien solamente veíamos en las fotos, pues a lo largo de cuatro temporadas tan sólo disputó once encuentros oficiales. A un niño como yo, alguien como Iribar le parecía prácticamente inmortal, y al estar muy lejos de mis planteamientos que un jugador pudiera pasar alegremente de un club a otro, consideraba que Deusto sería siempre un suplente sin brillo. La sorpresa vino al abrir el album de la temporada 1970-71, pues en él Deusto figuraba como  primer guardameta de un Málaga que, entrenado por el húngaro Jenö Kalmar, regresaba a primera con ambiciones y en el que destacaban dos argentinos de escuela como los medios Viberti y Vilanova, un pulmón incansable como Migueli -nada que ver con el que sería central barcelonista-, amen de otros jugadores solventes como Martínez, Conejo, Alvarez y Roldán. 

En el Málaga, Deusto dio la campanada y cubrió un primer año de ensueño, demostrando ser un guardameta de primer nivel, con una agilidad felina, dominio absoluto del juego aéreo y valentía al enfrentarse a los delanteros rivales. En Málaga estuvo cinco años, ganando el Trofeo Zamora su segunda temporada -17 goles encajados en 28 encuentros- , protagonizando los mejores años del equipo de la Costa del Sol, que con Marcel Domingo en el banquillo y fichajes del nivel de Bustillo, Macías, Orozco, Requejo y el "Chupete" Guerini, flirtreó durante varios años con los puestos que daban acceso a Europa. Era el Málaga un conjunto brillante, con gente que tocaba muy bien el balón, una defensa seria y, sobre todo, un meta que daba una enorme seguridad a los diez compañeros que saltaban al campo con él. También fue llamado asiduamente por Ladislao Kubala, entonces seleccionador nacional, aunque allí volvió a encontrarse con la larga sombra de Iribar.

El gran salto profesional lo dio Deusto cuando, al bajar el Málaga a segunda, fue fichado por un Hércules pujante, un equipo en el que al mando de Arsenio Iglesias se vivían años de éxitos. En el equipo alicantino se encontró una plantilla llena de figuras: Giuliano, Saccardi, Juan Carlos, Baena, Carcelén, Aracil, el "Tigre" Barrios y sus antiguos compañeros del Athletic Arieta II y Betzúen. En el Rico Pérez siguió brillando, y vistiendo sus colores consiguió la llamada definitiva de Kubala para llegar a debutar con la selección un 24 de noviembre de 1973 en Sttugart frente a la selección germana. Al finalizar la temporada 1979-80, contando 34 años, decidió poner fin a su vida profesional. A partir de entonces llegó la caída, pero hoy nos quedamos con una trayectoria en la que Deusto no se conformó con estar oscurecido por el brillo de un meta de época y supo buscarse la vida para demostrar que él también era capaz de brillar por todo lo alto.

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