11 de mayo de 2016

Lluvia de mayo


Se habla de "agua de mayo" como cosa buena. La expresión, típicamente española, tiene su origen en el mundo del campo: abril y mayo son meses en los que la lluvia es fundamental para que las plantaciones de cereales y los árboles frutales florezcan con su mayor esplendor. Si hay suficiente lluvia en esos meses, se asegura una buena cosecha que nos dará alimento hasta el próximo año. Por esta causa me decido a convertir en positivos tantos días seguidos con el cielo cubierto de nubes y una lluvia persistente, con momentos concretos de auténtico temporal. El primer pensamiento que acude es de disgusto, como si el agua entorpeciera nuestra vida, frustrara nuestros planes, ... ¡es un error!; es ocasión para  vencer egoismos, para comprender cuanto bien puede hacer la lluvia a tantos, a más de uno que tal vez lleva tiempo sin esperanza y el agua supone un agarradero nuevo y firme  ...; y a la vez,  es también momento de descubrir la belleza que  ofrece una naturaleza siempre sabia, siempre pura.

Son tiempos de reflexión, pasan cosas que obligan a a profundizar, incluso a decidir, ... y la lluvia, intensa, perseverante, puede ser la compañía adecuada de nuestras tardes tranquilas, de nuestros días serenos, .... al tiempo que contribuye a relajar nuestras tensiones, encauzar las intenciones, purificar, limpiar, el polvo del camino.

También la lluvia, ¿por qué no?, nos puede ayudar a ser mejores.


2 comentarios:

Nélida G.A. dijo...

La lluvia es necesaria para los cultivos, como bien has dicho. Para la tierra. Para el ambiente que en ocasiones hace falta que se limpie de polvos y tierra en suspensión.
Pero para mi también tiene una parte de limpieza interior. Me gusta la lluvia, me gusta estar en casa y escucharla afuera o verla a través del cristal.
Me resulta tranquilizante, sensaciones de paz y sosiego. Incluso induce a la meditación y a mirarnos un poco más hacia dentro.
Es mi opinión. Y algunas cosas más.
Saludos.

Anónimo dijo...

El tiempo, el clima y la lluvia no son productos en la estanteria de un supermercado puestos allí para ser comprados.
Nos comportamos como si fueramos los propietarios del clima con derecho a quejarnos porque lo que hemos comprado sale defectuoso. "Es fin de samana en primavera y tengo derecho a que haga sol."
Ciegos, infantiles y egoistas.
Si éste planeta tuviera sentido del humor ahoa mismo estaría partiendose de risa.