13 de enero de 2015

Bocinas

Hay veces en que tengo la sensación de que la bocina viene a ser como una especie de arma que tienen algunos conductores para hacerse notar, poner de manifiesto sus frustraciones o "percutir" al colega al volante o al peatón que piensa no ha sido respetuoso con los reglamentos pertinentes. El sonido de las bocinas ni es agradable ni invita a la fraternidad ni a la conciliación.
 
No se trata de hacer afirmaciones rotundas ni de colocar etiquetas, es más conozco a algunas personas encantadoras que al volante pierden en ocasiones los papeles, casi hasta convertirse en tigres de Bengala, pero es posible que el uso de la bocina pueda se el reflejo de la personalidad de algunos. Así, nos encontramos con el impaciente que no puede esperar ni una centésima de segundo tras ponerse el semáforo en verde para pitar al conductor que lleva delante, a quien con su toque parece acusar de perezoso, "pachorras" o ineficaz; o quien cuando considera que no has pasado por el lugar adecuado, lo has hecho fuera de tiempo o sin la debida precaución se ve obligado a llamarte la atención con ese "bocinazo" inesperado que no sabes si recibes por afán de reprender, ganas de llamar la atención o simple venganza; y no digamos aquellos incontinentes que destrozan la paz ciudadana al empelar las bocinas como arma arrojadiza en casos de conflictos de circulación que generalmente sobrevaloran.

En fin, que habrá que no estaría de más fomentar el uso restrictivo de la bocina, un elemento que es meramente accesorio en un vehículo y que algunos utilizan más que otros más importantes, incluyendo la moderación y el sentido común ... vamos, como la vida misma.

4 comentarios:

Susana Moreno dijo...

Creo que en el coche sale lo peor de las personas. Un beso.

tomae dijo...

Hay quien aprovecha para hurgarse la nariz; aunque también está el ascensor (cuando estamos solos) ;)

Buen Año Modestino¡¡¡

Anónimo dijo...

Me asustan porque pienso que si alguien la usa es porque tiene que pasar algo grave y luego me disgusto porque me doy cuenta que el motivo era una tonteria.
La toco tan pocas veces que ni recuerdo donde está en mi choche.
Por cierto he circulado por paises donde todo el mundo toca la bocina todo el todo el tiempo y resulta agotador

Modestino dijo...

Saludos a todos. En el ascensor hay como cierta intimidad, sí ... ;)