29 de abril de 2014

Cultura del esfuerzo ....


¿Quién no ha oído hablar alguna vez de la cultura del esfuerzo?; poco a poco nos vamos acostumbrando a nuevos conceptos que uno no sabe si esconden algo positivo o no son más que elaboraciones mentales de algunos, ideas que esconden más equívocos que otra cosa o simples palabras que no contienen más que humo y ciertas dosis de "tontería". No se porqué extraña razón al pensar en este concepto, me viene a la cabeza la figura de Vasili Alekséyev, el mítico campeón ruso de halterofilia que dominó la categoría de superpesados en las Olimpiadas de Munich -1972- y Montreal -1976-, consiguiendo 80 marcas mundiales consecutivas entre 1972 y 1978. Era llamativo ver aparecer a este gigante con una barriga enorme que a base de gritos y, por supuesto un enorme esfuerzo, levantaba pesas que llegaron a superar los 250 kg. A pesar del indudable mérito de semejante hazaña, la imagen no dejaba de tener su parte de grotesca.

No se si nos hemos parado a pensar en qué medida casan los términos "cultura" y "esfuerzo" ... ¿es el esfuerzo consecuencia de la cultura?, ¿hace más "culto" ser "voluntarista"?, ... no se yo si nos estamos perdiendo con las terminologías. Con todo el respeto del mundo a tanta cabeza pensante y a tanto personaje lleno de buenas intenciones, no se si sería bueno dejar de teorizar sobre culturas del esfuerzo, talantes determinados, capacidades de liderazgo, búsquedas de la excelencia y conceptos semejantes y asimilar que en el fondo nadie ha inventado nada nuevo y mucho más que de culturas y palabrerías, tal vez quepa alentar a vivir las virtudes de siempre. En definitiva, trabajar bien, tener espíritu de servicio, darlo todo, se constante, ... es algo que siempre se ha intentado hacer por algunos, y vete a saber si a lo mejor no es preciso hacer un máster para ello.


4 comentarios:

Susana Moreno dijo...

Es cierto. A todo se le pone etiquetas. Vete a hablar de cultura del esfuerzo a un labrador. Un beso.

Anónimo dijo...

"Aquí radica el progreso o retroceso de la educación, pues ni el esfuerzo, ni el interés poseen color político, sólo se apoderan de ellos ciertas ideologías con la pretensión de asociarlos a sus proyectos educativos, pero, en cuanto tales, no son pertenencia exclusiva de nadie. Autores tan distintos como Platón, Rousseau, Durkheim o Makarenko son suficientemente significativos. El único criterio, pues, de decisión ante la opción esfuerzo-interés es su carácter humanizante, siendo el esfuerzo siempre el medio subsidiario cuando no es posible llegar a la meta a través del interés."

Modestino dijo...

Un labrador, Susana, imagino que no estará parta estas tonterías. Un saludo¡¡¡

Modestino dijo...

Buen párrafo¡¡¡¡