9 de febrero de 2014

Gente que me cautiva en Huesca



El otro día, vete a saber porqué, me venía a la cabeza la idea de que frecuentemente el buen ejemplo, los incentivos para ser mejor, la confianza en las personas no me llegaban de quienes se postulan como líderes, ni de aquellos que me son mostrados, privada o públicamente, por terceros como ejemplos a seguir. No pocas veces mi admiración se dirige a ciudadanos y ciudadanas comunes y corrientes, de los que en bastantes ocasiones desconozco hasta el nombre, con los que con mayor o menor frecuencia me cruzo en mi deambular habitual por Huesca, desde hace más de 12 años mi ciudad de residencia. ¿Y qué tienen estas personas? ... no sabría decirlo, tal vez me cautiva su mirada noble, aunque a veces la intuya cansada, o la amabilidad de alguien detrás de la barra del bar, del muestrario del quiosco, del mostrador de la farmacia, ... una complicidad de esas  que sin haberse nunca confesado expresamente  se da por supuesta; la sonrisa, la forma de tratar a los niños, un detalle de buena ciudadanía, una bondad que se nota con solo mirar a los ojos, ... un semáforo que se respeta, un saludo sincero, la actitud paciente, ... todo ello es de agradecer en una época de actitudes que a veces rozan la agresividad, de crispación habitual, de tentaciones individualistas. Por eso valoro el consuelo y la paz que llegan de quienes te ofrecen la mercancía con una sonrisa, de quienes no espantan, de quienes caminan con serenidad y hablan con pausa, de aquellos a los que miras a los ojos y puedes afirmar sin temor al error que "éste, ésta, no me van a fallar".

Tal vez sea una de las ventajas de ser peatón, de llevar muchos años caminando por las calles, porque uno es esencialmente "urbanita", o simplemente es fruto de una forma de ser curiosa, puede -y pido disculpas- que con toques de "cotilla". Podría poner muchos ejemplos, a algunos incluso ya los he citado en esta misma sede en otras ocasiones, pero tampoco pretendo poner colorado a nadie. Evidentemente todos tenemos nuestros seres queridos, nuestra familia, nuestros amigos, ... y con ellos pasamos los momentos buenos y los peores, nos divertimos y nos consolamos, ... pero también debo agradecer a tantos que, sin saberlo, me han hecho tantas veces más llevadera la mañana, la tarde o la noche, han dado a mi vida un toque de optimismo, me han llevado a experimentar esa especie de sana envidia que mueve a desear ser como el otro y en cualquier caso la gratitud de quien comprueba que no está solo. No suelen ser personas que ocupan puestos elevados ni con una cuenta corriente poderosa, más bien gente sencilla, sin coche exportado, segunda vivienda ni raqueta de tenis último modelo. Repito: gracias, por sonreír, por ser amables, por caminar de frente, por no mirar por encima, por no retorcer las los hechos ni las cosas, ... por ser así.

8 comentarios:

Pilar Lachén dijo...

Cada uno recibe lo que se merece. Si te dan sonrisas.....

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Precioso post, amigo Modestino!...nada tan bonito como la cotidianidad y sus héroes...
Muy cordialmente
A

Modestino dijo...

Tengo bien claro, Pilar, que no siempre las merezco. Con los años he aprendido a frenar impaciencias, pero tengo algo de maño terco.

Modestino dijo...

Si, heroes es buena definicion. Saludos, Asun.

Aficionado nocturno dijo...

"Ciudadanos y ciudadanas" comunes...
tu quoque Modestino.

te sigo leyendo. Un abrazo

S

sunsi dijo...

Gente así en Huesca, gente así en Tarragona... La gente así hay que descubrirla, Modestino. Si vas a todo gas, con el piñón fijo, a lo tuyo... no la encuentra jamás. Así que me parece que te voy a felicitar a ti, "urbanita", por haber atesorado lo mejor de cada ciudad donde has habitado.

Un abrazo.

Modestino dijo...

Lo de "ciudadanos y ciudadanas" era para dejar claro que entre mis "cautivadores" hay de todo ... ;);)

Modestino dijo...

Bueno, en Tarraco había bastantes de esos también, Sunsi ... y los echo de menos, aunque les haga poco caso.