13 de junio de 2013

Coentrao y la sobrevaloración



Hace ya bastantes años que el fútbol en general y el español en concreto andan salidos de madre; el mercadeo de jugadores, la sofisticación cada vez mayor del universo de los entrenadores y mánagers, la proliferación de intermediarios, representantes y demás mercaderes deportivos y otras circunstancias han convertido algo que era un deporte y un espectáculo en un mundo mucho más complicado donde se ha perdido el norte y en el que prima cada vez más el negocio y la apariencia. Una de las consecuencias de esta situación es la elevación de unos "chavaletes" frecuentemente imberbes e inmaduros a la categoría de dioses, lo que unido a la exageración de un par de goles bonitos, un regate espectacular o un túnel en momento oportuno, también a los caprichos de los entrenadores, favorece el que en muchas ocasiones se les de a jóvenes que andan en sus inicios y todavía no han hecho nada relevante una valoración exagerada y desporporcionada.

Hace cinco años el Real Zaragoza, como por desgracia ha vuelto a ocurrir ahora, había bajado a 2ª división y avanzado el mes de julio el equipo, entrenado entonces por Marcelino García Toral, andaba todavía en fase de formación: se había fichado poco y quedaban bastantes huecos por cubrir. Con motivo de la venta al Benfica portugués de Pablo Aimar, el argentino que terminó siendo uno de los primeros fiascos de la "era Agapito", los técnicos blanquillos se trajeron a Zaragoza a un tal Fabio Coentrao, un extremo izquierdo luso de 20 años que se había formado en el Rio Ave y cuyas cualidades le habían llevado siendo aún juvenil al Benfica. Del mozo se hablaban maravillas y en la pretemporada demostró poseer una técnica y una rapidez notables. No obstante, a la hora de la verdad el jugador no convenció al mister zaragocista, un personaje que tenía acentuada esa tendencia a pensar que solamente ellos saben lo que le conviene al equipo que parecen sufrir tantos entrenadores, y terminó regresando antes de Navidades a su país habiendo jugado tan solo 18 minutos en partido oficial. Se acusó a Coentrao de dedicarse más a la juerga que a entrenar y su historia zaragocista fue breve y negativa; a casi todos nos quedó la duda de si Coentrao era un inmaduro o las manías de un mister nos habían privado de jugar en la división intermedia con una figura en ciernes.

El chico volvió a Portugal y el Benfica le cedió a su club de origen, donde se reivindicó, regresando al equipo lisboeta tras brillar en una nueva posición, la de lateral izquierdo. Coentrao confirmó sus cualidades en el Benfica, con el que fue campeón de liga y se convirtió en fijo de la selección nacional portuguesa, con quien jugó el Mundial de Sudáfrica. José Mourinho se encaprichó de su compatriota y provocó que éste fichara por el Real Madrid, que pagó a los lusos nada menos que 30 millones de euros. Semejante cotización debría llevar a la conclusión de que Coentrao era poco menos que el sucesor de Roberto Carlos, una de las grandes figuras emergentes del fútbol europeo y mundial; a la hora de la verdad, Coentrao, que tras alternar titularidad con Marcelo aprovechó los problemas físicos del brasileño para hacerse con puesto fijo, algo a lo que sospecho contribuyó también cierta endogamia "Mouriñil", no ha pasado de ser un buen lateral con tendencia a la irregularidad, algo frágil y bastante conflictivo. Imagino que el zurdo portugués tendrá sus defensores, pero no me parece osado afirmar que no ha demostrado, ni de lejos, el altísimo precio que se pagó por él.

Es ésto algo que siempre ha pasado en el fútbol, el que el afán de acaparar, fichar todo lo que se mueve y vender camisetas de los clubes poderosos les lleva a pagar cifras excesivas por jugadores cuya calidad y rendimiento aún está por ver, produciéndose un fenómeno de sobrevaloración; a vuela pluma recuerdo casos como los del ilicitano Félix, al que fichó Núñez por unos cuantos kilos que terminó luciendo en el banquillo, o el zaragocista Villarroya, al que una internacionalidad ocasional hizo pagar a los merengues 300 millones de los de hace 25 años o la demencial venta del bético Roberto Ríos al Athletic, sin olvidar nombres como Cuéllar, Escurza, Goran Drulic, Woodgate, Cunningham, Prosinescki, ... jugadores que parecía se iban a comer el mundo, que costaron a precio de oro y terminaron olvidados del todo. Esta situación se ha agravado en los últimos años, cuando las múltiples cadenas televisivas, los foros y webs de internet, las redes sociales ... y la estupidez humana crea ídolos anticipados a los que luego les puede la púrpura, ... o les malogra la mala digestión del dinero.

9 comentarios:

alcorze dijo...

Uf, es que Marcelino es un tío muy especial. Nos subió pero se equivocó en muchas cosas. Un entrenador no siempre tiene la razón.

En cuanto al mundo del fútbol me parece uno de los más corruptos que existen, y mira que aquí nos las traemos. La cantidad de ocmisiones, apaños y dineros negros blanqueados y defraudados debe ser enorme.

Un saludo.

Modestino dijo...

Tienes toda la razón y no te extrañe que lo de Messi sea el primero de unos cuantos bombazos.

Anónimo dijo...

Es que el futbol es un espectaculo que genera mucho dinero, esto lo he escuchado infinidad de veces... y me pregunto si cuando pagan una porrada de millones por un futbolista y nos hablan de derechos de televisión, ventas de camisetas y presupuestos para la liga todo en cifras desorbitadas (que cuentan millones como si contaran lentejas...) me da por pensar que algo no cuadra, que las cuentas no salen por ningún sitio y que es una burbuja que un día u otro explotará

Modestino dijo...

La amenaza de qué explote la burbuja es ya antigua imagino que alguna vez ocurrirá de verdad.

paterfamilias dijo...

Tienes toda la razón y me quedo con eso de que el fútbol dejó de ser un deporte hace tiempo, demasiados intereses económicos en juego.

Brunetti dijo...

El precio pagado por el Madrid por el tal Coentrao es un escándalo. Pero el Madrid es muy propenso a hacer estos negocios ruinosos. Cada verano le "sablean" porque no sabe comprar, como les pasa a la mayoría de los ricos.

Pero el de Coentrrao no en el único caso. Hay multitud de jugadores que están muy sobrevalorados. Fernando Torres, por ejemplo, creo que es el cuarto o quinto mejor pagado del mundo, y no hay para tanto, la verdad.

Una anécdota quizá pueda servir para hacernos una idea de la desmesura que ha alcanzado este mundillo:

Hace tres o cuatro años, Wesley Sneijder le hizo tres goles al Villarreal en un partido de Liga. Tras semejante "heroicidad", el titular de un periódico deportivo madrileño fue: "Quien es mejor, Sneijder o Di Stefano?". No me lo invento, mira las hemerotecas. Demencial.

Modestino dijo...

En el Zaragoza tenemos varios de esos sobrevalorados como por ejemplo el central Álvaro o el meta Roberto.
Saludos a Brunetti y al pater.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Modestino, querido, gracias por tu amabilidad al visitarme esta tarde tan cariñosamente, estoy buscando la entrada sobre la Hipocresía y no la encuentro ¡qué rabia! seguiré mirando...¡Modestino no seas modesto jajaja que tu estilo sí que es inimitable! esa ternura, esas evocaciones, ese costumbrismo...sólo se encuentra en tu blog, de verdad...¿por qué crees que te leo, te sigo y te admiro de los primeros?
¡Buen fin de semana!
Con todo cariño
Asun
PS. De esta Entrada me abstengo de comentar, perdóname, veo futbolistas y me da alergia ¡lo siento muchísimo!

Modestino dijo...

"La cordialidad como técnica", el post salió hace una semana. A mi debería darme también alergia el fútbol, pero es una pasión no lo puedo evitar.