26 de abril de 2013

Tiempo de desnortados


Feministas radicales agreden al presidente de la Conferencia Episcopal de Bélgica.

"Un grupo de activistas de 'Femen' irrumpió en una conferencia del arzobispo de Bélgica, monseñor André-Joseph Léonard a quien acusan de homofóbico. Las jóvenes ingresaron con botellas con forma de la Virgen María llenas supuestamente con agua bendita y lo rociaron totalmente".

Los hechos relatados en esta noticia son sin duda lamentables, una manifestación más de la deriva a la que han llegado determinados grupos, gente que dan la impresión no solamente de creerse con la verdad absoluta y manifestarse incapaces de aceptar una sociedad plural, tolerante y diversa, sino que al parecer piensan que todo vale, que para defender sus posturas y protestar por lo que consideran nocivo están justificadas las agresiones, el insulto y la intimidación ... Me da mucha pena y me preocupa enormemente la falta de conciencia y el elevado índice de agresividad que ostentan algunos, que, sinceramente, ignoro si son muchos, pero dado que poseen un "spray" aparentan ser bastantes. Afortunadamente, pienso que soy capaz de distinguir la indignación y el desaliento ciudadano, plenamente justificado y que muchos exhiben de forma civilizada, de lo que no puede calificarse sino como recreación de un gamberrismo que con frecuencia llega a traspasar los límites del Derecho Penal.

Pero la actitud que más me duele es la de aquéllos que observan estos acontecimientos desde su butaca, con una sonrisa medio cínica medio complaciente, hasta con algo de satisfacción interior porque aún queda quien disfruta especialmente con el escarnio ajeno, sobre todo cuando aquél que es puesto en la picota viste hábitos o lleva alzacuellos. He escuchado demasiados comentarios ácidos y excesivas actitudes equidistantes, y me parece que corre entre algunos bastante intolerancia y algo de ignorancia. En una sociedad en la que se ha impuesto una especie de filosofía de lo políticamente correcto, no se intuyen límites cuando la crítica se fija en la Iglesia y sus representantes, mientras se consagran como tabúes intocables posturas con mucha menos historia detrás y que, desde mi punto de vista, ni se acercan a aquélla en servicios prestados a la humanidad.

Monseñor Leonard dio toda una lección de saber estar, aguantando el chaparrón -nunca mejor dicho- y la impresentable conducta de cuatro inconscientes -vamos a llamarlas así- que además de demostrar una total falta de conciencia y categoría, quedaron descalificadas definitivamente.

7 comentarios:

susana dijo...

Desde luego, parece que llevar hábitos le da carta verde a cualquiera para agredirte, y eso no puede ser. Un beso.

Driver dijo...

En una sociedad tan inculta e intolerante como la nuestra, es muy fácil perder tanto el sentido de la orientación como el sentido de la proporción.
En esos momentos me acuerdo de la herencia que mi abuelo me dejó en vida: una brújula monolítica y estanca al agua del ejército de tierra y una Biblia.
Con la primera he intentado orientar mis pasos terrenales, y con la segunda los no terrenales.

No sé si al final lo conseguiré, pero lo que sí sé es que no me hacen falta más elementos de orientación; tal vez ahora exista demasiada información, demasiados istrumentos, demasiada rapidez y un exceso de mimetismo.

Para al final, perderse en un monte donde los árboles impiden ver el bosque.

Tal vez, si nos centráramos en que el bosque es lo que es, y que sólo podemos andar monte arriba o monte abajo, con una simple brújula nos bastaría para saber si caminamos hacia el arroyo de fresca agua, o simplemente estamos dando vueltas alrededor de la misma alameda.

Modestino dijo...

Me ha gustado toda tu parrafada, Driver, pero me quedo con esto:

"tal vez ahora exista demasiada información, demasiados istrumentos, demasiada rapidez y un exceso de mimetismo."

interbar dijo...

Primero vinieron contra los católicos... y luego vendrán por mi. Esto es el comienzo de un conflicto (guerra) y ya veremos hacia dónde irá.

Modestino dijo...

Si hay guerra, no ira a ningun lugar bueno.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Hola Modestino y amigos.
¿Os dais cuenta de cómo se repite la Historia?
La primera en pagar los "platos rotos" ¡la Iglesia! ¡qué injusticia!
Tal vez es la Cruz, nuestra señal, no lo olvidemos...
Un abrazo muy fuerte y animoso
Asun

Modestino dijo...

Sí, parece que no aprendemos ..