16 de abril de 2013

La frialdad del conductor implacable



Siempre digo que soy hombre de pocas prestaciones, y es verdad, entre otras razones porque en pleno siglo XXI voy por la vida sin carnet de conducir. Pero esta carencia tiene también sus ventajas, pues te convierte en un peatón cualificado, te ayuda a disfrutar de la "noble" tarea de pasear y con el tiempo adquieres un dominio interesante y útil de la utilización de los medios públicos de transporte. Los peatones natos tenemos nuestros defectos y hace unas semanas un amigo me comentaba con gracia e ironía la costumbre de algunos de hacerte esperar en los pasos de peatones, los cuales cruzan despacito mientras con el rabillo del ojo miran al paciente conductor a ver si se quema un poquito; entendía mi amigo que era una actitud propia de gente retorcida y debía de tener razón.

Pero también los conductores mantienen en ocasiones actitudes criticables; afortunadamente me he topado muchas veces con conductores pacientes y educados que esperan con elegancia que los ciudadanos cambien de acera, algo que tiene especial mérito en esas horas punta de entradas al trabajo y acompañamiento de niños al colegio en las que suele producirse una riada de peatones que pasan sin solución de continuidad y obligan a quien lleva el coche a mantener la calma durante un buen rato. Pero a veces uno ve al volante a personajes con aspecto de talibanes de cuatro ruedas: mirada fría, espalda tiesa, pie nervioso en el acelerador, brazo izquierdo apoyado en la ventana y, bastantes veces, gafas de sol. Da la impresión de que se consideran una especie Sebastian Vettel de zona urbana, que circulan tan seguros de sí mismos que el resto de mortales hemos de rendirnos a sus pies y que cuando han de respetar un semáforo o paso de peatones más que cumplir unas reglas lo que hacen es perdonarte la vida. Tienes la tentación de pensar que para estos tipos el coche es el arma que utilizan, un objeto de lucimiento, la forma de demostrar su superioridad sobre el mundo. Con lo fácil que es ser amable y esta gente malgastando su vida entre la arrogancia y la tontería.

12 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡¡¡Olé, olé, ole. olé!!! Ya has vuelto, temía que tu agotamiento requiriera una larga convalecencia, ¡qué alegrón! y con un post que me quita complejos: ¡yo tampoco dispongo de carnet de conducir, soy "mujer de pocas prestaciones(¡esto me ha encantado)! pero ¿sabes? he descubierto alternativa fenomenales y ya no lo echo en falta ¡quién no se consuela es porque no quiere! Así que ¡ánimo, amigo, ya querrían parecérsete muchos que van al volante haciendo eses por la vida!
¡Bienvenido!
Un abrazo
Asun

Driver dijo...

Permite que tras reunir la suficiente cantidad de valor y
el acopio de aplomo pertinente, me atreva a corregirt,(amonestarte parecería abusivo), en público en ésta tu casa.
No eres un "peatón cualificado".
Eres un "peatón cualificado que en Madrid tiene chófer particular".

Siendo esto cierto, apunto que no todo el mundo lo puede aseverar. ;)

Modestino dijo...

Bueno Asun, te agradezco los piropos, pero prestaciones, pocas que le voy a hacer!.

Modestino dijo...

Un chofer, guia y colega de gin tonic....

susana dijo...

Los conductores y las conductoras, que yo en ese sentido encuentro peores a las mujeres, especialmente a la entrada de los colegios. Un beso.

tomae para Driver. dijo...

Hermano me debes q.u.i.n.i.e.n.t.o.s pavos, es una cuestión de narices...(perdona Modestino, cosas de familia)

Otra cosa.

¿Alguien sabe si visitar el Parque Güell es todavía gratuito? Es porque tenía pensado ir pronto a Barcelona y oí que querían hacer pagar entrada...

Un Abrazo Modestino, ese es un buen coche pero te veo más en un Rolls como el de Camilo J.

Driver dijo...

Por alusiones y con permiso, Modestino.

¡Hermano, contente, que los trapos sucios se lavan en casa!
Y ten cuidado, hombre, que estamos en casa de un jurisconsulto avezado, e igual me mete "un paquete Pantojil", que sirva de escarmiento.
Total, si te los pensaba devolver.
(esta declaración antes del juicio, ¿se considera un atenuante?, pregunta técnica).

Modestino dijo...

Camilo Jose Cela tenia choferesa negra ...

sunsi dijo...

Llevas razón. Algunos sufren una transformación peligrosa cuando se sientan frente al volante. Peroooooooo... yo he visto viandantes que se calzan bien la zapatilla con toda la parsimonia, que caminan a paso de tortuga adrede... en un paso de peatones. Parece ser que el tema queda en tablas, Modestino;-)))

Me alegro de tu vuelta.

Modestino dijo...

Hay conductores que se transforman y los hay que no hacen mas que mostrarse como son. Y, efectivamente, tambien entre los peatones hay de todo.
Un saludo.

Anónimo dijo...

No se puede comparar un peaton con un conductor de un coche, no hay igualdad de armas.El coche con un rasguño te destroza.
Y si , hay quien ante un volante no transforma sino que se retrata

Anónimo dijo...

Al volante cada uno demuestra su personalidad y estoy de acuerdo en que no hay comparación entre peaton y conductor...
Vas en tu coche tan fresquito con el aire acondicionado y te molesta que la gente camine "despacio" con 40ºC a la sombra!!! o te molesta que el anciano no vaya más ligero en el paso de peatones!!!
Recuerdo una conocida que fue consciente de lo que comentaba cuando tenía que esperar a que pasaran los peatones cuando uno de sus hijos (de 3 años) le grito a una peatona "Señora dese prisa!"