11 de abril de 2013

Adios a la primera española que conquistó Hóllywood


El lunes también falleció Sara Montiel; ¡menuda le ha debido tocar a San Pedro si ha tenido que atender a la vez a Sara y a la Thatcher!, sin duda habrá tenido un día agotador, porque además las dos fumaban. Yo a Sara Montiel, que era manchega -en concreto de Campo de Criptana- y se llamaba María Antonia Abad, al principio solamente la conocía de las revistas, era junto a Carmen Sevilla, Lola Flores, Paquita Rico y alguna más una de esas artistas españolísimas que se habían convertido en mujeres admiradas en toda la geografía nacional, y además eran muy completas pues no solamente protagonizaban una película detrás de otra, sino que también cantaban lo que hiciera falta. Me acuerdo las fotos de Sarita con el pelo cardado que se puso tan de moda entonces y cómo me quedé patidifuso cuando la vía en directo por vez primera por la tele en uno de esos festivales benéficos de Navidad que se celebraban en el Teatro Real y presidía Doña Carmen Polo; me llamó la atención que la señora -me refiero a la Montiel- salió con una especie de traje de pieles, haciendo grandes aspavientos y hablando en un tono artificial y como embaucador, ... vamos que esperaba otra cosa, y es que entonces era muy niño y aún no había comprobado que los artistas actúan siempre ... o casi siempre.


Entonces andaba yo lejos de saber que Sara Montiel había sido la primera española -y durante muchos años la única- en triunfar en Hoollywood y que había una película titulada "Veracruz" (1954), dirigida por Robert Aldrich y donde compartía "estrellato" con Gary Cooper y Burt Lancaster, sin olvidar a Ernest Borgnine, Charles Bronson y César Romero, al parecer aunque la actriz llamada a ser principal era Denise Darcel, la manchega le fue robando protagonismo hasta convertirse en la estrella, sin olvidar que durante el rodaje tuvo su romance con el mismísimo Gary Cooper. Con su primer marido, Anthony Mann, rodó "Dos pasiones y un amor" (1956), junto a Mario lanza, Joan Fontaine y Vicent Price, con Alfredo B. Crevenna "Donde el círculo termina" (1956) y con Samuel Fuller "Yuma" (1957), donde compartió rodaje con Rod Steiger, Charles Bronson y Brian Keith. Antes de esta época americana Sara había intervenido en películas como "Bambú" (1945), "Mariona Rebull" (1947) y "La mies es mucha" (1948), de José Luis Sáenz de Heredia, "Don Quijote de la Mancha" (1947), de Rafael Gil, "Locura de amor" (1948) y "Pequeñeces" (1950), de Juan de Orduña, "El capitán Veneno" (1950), de Luis Marquina, "Cárcel de mujeres" (1951), de Miguel M. Delgado, "Aquel hombre de Tánger" (1953), de Luis María Delgado y Robert Elwyn y "Piel canela" (1953), de Juan José Ortega, alternando con los mejores artistas españoles de la época: Rafael Rivelles, Aurora bautista, Fernando Rey, Jorge Mistral, Fernando Fernán Gómez, Luis Peña, Imperio Argentina, Guillermo Marín, Manolo Morán, Pepe Isbert, ...

De vuelta en España protagonizó una de las películas más taquilleras de la historia y el que probablemente ha sido su trabajo más emblemático: "El último cuplé" (1957), dirigida por Juan de Orduña y con un reparto de lujo: Armando Calvo, Julita Martínez, Alfredo Mayo, Matilde y Guadalupe Muñoz Sampedro, José Moreno, Miguel Fleta, Erasmo Pascual, Rafaela Aparicio, José María Caffarell y el torero Enrique Vera. La película, un drama de amoríos, viejas glorias y toreros que rompen corazones, fue un éxito internacional y convirtió a Sara Montiel en la actriz española mejor pagada, inolvidables canciones como "Fumando espero" y "El Relicario". A la estela del éxito referido en 1958 y bajo la dirección de Luis Césare Amadori, rodó "La violetera", trabajando esta vez con Raf Vallone y Ana Mariscal, y dando vida a una modesta vendedora de flores que alcanza la gloria como cantante. Con Luis César Amadori siguió trabajando en "Mi último tango" (1960), en el papel de una actriz llegada desde abajo a la fama y "Pecado de Amor" (1961), un melodrama en el que Sara Montiel, como actriz española que se precie, cumple su cupo de hacer de monja y en cuyo reparto, además de históricos de la tele como Rafael Alonso, Ana María Noe y Xan das Bolas, aparece nada menos que Mario Girotti (Terence Hill para los amigos). En "Carmen la de Ronda" (1959), de Tulio Demicheli, y"La bella Lola" (1962), de Alfonso Balcázar y "La reina del Chantecler" (1962) de Rafael Gil vuelve a interpretar a una cantante, en la primera de tiempos de la invasión napoleónica, en la segunda de principios del XX y en la otra de nuestros días.

Conforme avanza la década de los 60 va cambiando el estilo de las películas en las que actúa Sara, y así "Noches de Casablanca", (1963) de Henri recoin, donde aunque también hace de cantante de cabaret el argumento central viene a ser un remedo de la película de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, "La dama de Beirut" (1965), de Ladislao Vadja, un drama sobre la trata de blancas, "Samba" (1965), de Rafael Gil, un thriller ambientado en Brasil, "La mujer perdida" (1966), de Tulio Demicheli, de nuevo como cantante que se enamora de un político de relieve, "Tuset Street" (1968), de Luis Marquina, donde aparece Berlanga en el reparto y se ambienta en la célebre calle barcelonesa, prototipo en la época de la modernidad, "Esa mujer" (1969), de Mario Camus, un dramón en el que interpreta a una monja misionera que ha sido violada, "Varietés" (1971), de Juan Antonio bardem, donde recupera el papel de cabaretera y "Cinco almohadas para una noche" (1974), de Perdo Lazaga al más puro estilo "españolada de la época". En todas estas películas, junto a algunos actores extranjeros, llaman la atención unos cuantos nombres de la televisión de entonces: Tota Alba, Antonio Ferrandis, Manuel Tejada, Julia Caba Alba, Cándida Losada, Carmen Bernardos, José María Prada, Amelia de la Torre, ...

A partir de 1974 la carrera de Sara Montiel se centró en los discos y en las giras; siempre fue objetivo permanente de los periodistas, portada frecuente de las revistas y personaje interesante de reportajes y entrevistas. Su último paseo en el cortejo fúnebre por la Gran Vía de Madrid fue un emocionante, todo un símbolo. Descanse en paz.

8 comentarios:

susana dijo...

Parecía que iba a ser eterna. Ahora lo será en el recuerdo. Dep. Un beso.

Modestino dijo...

El arte siempre permanece ... La eternidad comienza mas alla.

sunsi dijo...

Y la musa de intelectuales... o llamados intelectuales. Recuerdo,por poner un ejemplo, a Terenci Moix.

Desde luego, a guapa y trabajadora no la ganó nadie. Dicen que en la intimidad no tenía nada que ver con la pose a la que nos tenía acostumbrados.

Descanse en paz, Saritísima.

Anónimo dijo...

Si que era guapa teniendo en cuenta que en su época no se operaban de nada.

Modestino dijo...

Lo de la intimidad y la pose tambien lo dicen de otros; Dali, Julio Iglesias, ..
Saludos Sunsi

Brunetti dijo...

De joven era realmente hermosa.

Como diría mi adorado Kurt Vonnegut, era una deliciosa invitación a la procreación (sic).

Salud.

Modestino dijo...

A la procreacion ... como meta principal?

Brunetti dijo...

Pues no sabría decirte exactamente si como meta principal, secundaria, accesoria, alternativa, subsidiaria o supletoria.

En fin...