30 de marzo de 2013

Lecturas de un marzo lluvioso


Dicen que la lluvia favorece la lectura, pues si llueve uno tiende a refugiarse en casa, y los libros son una buena compañía en esa situación. Aunque el dicho habla de abril como mes lluvioso, este año marzo ha sustituido el viento por la lluvia y tal vez por eso he conseguido terminar hasta siete libros. Entre ellos destacan dos con autores de primerísima fila como Patricia Highsmith y Cormac McCarthy, nombres que no pueden decepcionar; también ha habido dos novedades, "La leyenda del ladrón" de un autor pujante en nuestro país como Juan Gómez Jurado y "La buena novela", una magnífica obra de la francesa Laurence Cossé, a los que cabe añadir un clásico de la literatura religiosa y dos novelas policíacas, una de alguien tan célebre como John Cónnolly y otra de relleno que no ha terminado resultando mal del todo.

Patricia Highsmith es una autora de primer nivel, y por mis manos ya habían pasado "Extraños en un tren", "Mar de fondo" y "Funeral por un perro", pero hacía tiempo que tenía ganas de comenzar con la serie de Mr. Ripley, ese joven norteamericano tan encantador como psicópata, ese individuo sorprendente y capaz de lo peor. Como es lógico, he comenzado por la primera entrega, "El talento de Mr. Ripley", un libro que ha confirmado todas las expectativas. La escritora tejana es toda una maestra en el thriller psicológico, en crear personajes de mente compleja, como el Mr. Ripley amoral y con mentalidad de superviviente que va cometiendo crímenes como quien colecciona billetes de tren. La primera noticia que tuve del personaje tuvo que ver con un trailer de la película de Anthony Minghella que protagonizaron Matt Damon, Jude Law y Gwyneth Paltrow, por lo visto un excelente film, pero que nunca superará esta novela que te coge de principio a fin, con un personaje frente al que te tienes que resistir para no simpatizar con él siendo como es un asesino y con esa forma tan especial de crear ambientes oscuros y siniestros que tenía Patricia Highsmith; creo sinceramente que se trata de una de esas novelas que hacen historia y que cabe hablar sin duda del "talento de Mrs. Highsmith".

"La leyenda del ladrón", de Juan Gómez Jurado es una de esas novelas que se leen de un tirón. Cabe encuadrarla en el género de la novela histórica, pues la historia que nos cuenta se desarrolla en la Sevilla de la época de Felipe II; un ambiente que nos describe a la perfección, incluyendo un mapa reflejado en la contraportada que ayuda mucho a ir identificando los distintos escenarios por los que te va llevando el autor. Además, éste tiene la ocurrencia de incluir entre los personajes nada menos que a Miguel de Cervantes y William Shakespeare, lo que no deja de cuponer cierto atrevimiento, no sólo por situarlos en Sevilla -hecho probable en el autor del "Quijote" y más bien difícil en el de "Hamlet", sino porm atribuir al primero el hecho de gastar el dinero público en el juego y al segundo una afición a darle al frasco que no sabemos si tiene base histórica. EL argumento está muy bien elaborado, con todo tipo de recursos: el uso de las hierbas para la medicina, la traición, las trampas financieras, la dura vida de los condenados a galeras y, por supuesto, la españolización del mito de Robin Hood en el protagonista, Sancho de Écija, un personaje que asume las riendas del relato de principio a fin. Un buen recurso cuando necesitas entretenimiento y descanso, sin ausencia de cierta calidad literaria.

Tenía cierto recelo a leer las novelas del irlandés John Cónnolly: se trata de un autor que tiende a los crímenes truculentos y suele introducir en sus libros algún toque sobrenatural, algo que en una novela policíaca más bien me rechina. De hecho leí en su día "El ángel negro", la cuarta entrega protagonizada por el detective Charlie Parker, "Bird", libro que me confirmó ambas cuestiones y que no me entusiasmó. No obstante, muchos me habían hablado muy bien de los anteriores libros del referido personaje, lo que me decidió a volver a intentarlo con el primero de todos, "Todo lo que muere"; una vez terminado, insistiendo en que hace falta bastante higadillo para aguantar algunas de las descripciones de los crímenes -los hay en abundancia-, he de admitir que me ha parecido una de las mejores novelas del género que he leído en los últimos años. El personaje de Parker es muy bueno, con el toque dramático añadido de que las primeras víctimas de la larga lista son su mujer y su hija, atrozmente asesinadas por un psicópata; se trata del típico perdedor, un detective muy en la línea de los clásicos de la novela americana, con problemas de alcohol, poco freno al actuar y una enorme facilidad de organizarla en cada ocasión. Pienso que estamos ante una novela que se acerca bastante a la novela negra tradicional americana, teniendo en cuenta que por mucho que Cónnolly sitúe la acción en Nueva Orleans, no quepa olvidar que estamos ante un autor irlandés. Lo único que siento es no haberla leído antes.

En mis anaqueles siempre quedan como semi-abandonados una serie de novelas, generalmente del género policíaco, que me interesaron en su día pero que por causas diversas -no ser novedades llamativas, haber perdido la inquietud por leerlas, tener alguna duda de su calidad, ...- duermen en el olvido unos cuantos años. Ordinariamente llega un día que vuelve a despertarse la inquietud por ellas y me pongo manos a la obra a su lectura: ha sido el caso de "Sangre en Viena", del austriaco Frank Tallis, una intriga ambientada en la Viena de principios del siglo XX y que nos relata una serie de crímenes tremendos -absténganse excesivamente sensibles- y nos pone en contacto con el mundo de las organizaciones secretas, que en aquellos tiempos -corre el invierno del año 1902- ya comenzaban a sacar del trastero las esvásticas y a hablar de pureza de la raza, superioridad de las razas germanas y debilidad de las mujeres. El relato tiene dos protagonistas que por lo visto se repiten en otros títulos del autor: el académico inspector de policía de Viena Oskar Rheinhard y el psiquiatra Max Lieberman, discípulo nada menos que de Seigmund Freud. Se trata de un libro entretenido, no excesivamente largo y que se lee con agrado; junto a la investigación de los asesinatos el autor se recrea hablando de las sectas de la época y de los debates interiores sentimentales del joven Doctor Liebermann. Me ha parecido una buena novela, aunque es posible que mi juicio positivo tenga el subjetivo incremento de no haber esperado demasiado de élla.

Hay libros de los que uno ha oído hablar desde pequeñito y entre ellos figura "Fabiola", una novela escrita por el Cardenal Wiseman que trata del martirio de los primeros cristianos durante las persecuciones de los emperadores Diocleciano y Maximiano; incluso se hizo una película protagonizada por la actriz francesa Michelle Morgan que solían programar en la tele por Semana Santa. Nicholas Wiseman nació en Sevilla a principios del siglo XIX, y llegó a ser el primer Cardenal Arzobispo de Westminster con el restablecimiento de la jerarquía católica en Inglaterra y Gales en 1850, teniendo bastante que ver con el "catholic révival" inglés, el movimiento de Oxford y las conversiones de John Henry Newman y Henry Edward Manning. "Fabiola" nos cuenta el martirio de santos como San Sebastián, Santa Cecilia, Santa Inés y San Pancracio, entre otros y refleja perfectamente la rectitud y el heroísmo de los primeros cristianos. El estilo del libro es más bien relamido y a ratos cursi, pero por encima de todo responde a esos sanos y oxigenantes relatos cristianos que nos hablan de actos virtuosos, personas ejemplares y grandes ideales, tal vez pasados de moda pero cuya lectura nos viene muy bien.

"La buena novela" , de Laurence Cossé, me fue recomendada con gran interés e insistencia por alguien que sabe mucho de buena litaratura; fue uno de mis regalos de Reyes y la he disfrutado con intensidad durante todo el mes de marzo. La novela nos habla de dos personajes, Van, un bohemio vendedor de cómics con un pasado complicado, y Francesca una italiana de buena familia casada con un magnate francés; ambos comparten la pasión por la literatura y deciden fundar una liberaría con el título de "La buena novela" en la que solamente se vendan novelas de indiscutible calidad literaria, para ello se ponen manos a la obra y crean un comite de ocho expertos elegidos entre los mejores literatos de Francia. La idea es un éxito arrollador, aunque enseguida surgen las envidias, las críticas ácidas y las campañas difamatorias, a lo que se añaden tres incidentes sufridos por otros tantos miembros del comité que hacen sospechar que alguien quiere llegar más lejos. El libro tiene su parte de intriga y su contenido de historia romántica, destacando una prosa elegante y amena que convierte la lectura en una delicia. Pero, pro encima de todo, "La buena novela" es un canto al gusto literario, a la afición a la lectura, a la capacidad de disfrutar no solamente leyendo, sino eligiendo el libro, en definitiva convirtiendo el leer en un auténtico placer. Por otra parte, al leer este libro vas descubriendo nuevos autores, pues los personajes van sacando a la luz esas novelas que consideran imprescindibles, aunque, todo hay que decirlo, Cossé no deja de mostrar un cierto "chauvinismo" a la vista de que casi todos los autores citados son paisanos suyos. De cualquier manera, este libro es una recomendación bastante segura.

Hace ya bastante tiempo que me consta que Cormac McCarthy es uno de los mejores escritores de la actualidad; la crudeza de sus novelas me echaba para atrás a la hora de decidir leer algo suyo, y libros como "No es país para viejos" o "La carretera" no me terminaban de entrar por los ojos; pero leyendo precisamente "La buena novela", se hablaba con gran elogio de su "Trilogía de la frontera" y decidí intentarlo con el primero de ésta: "Todos los hermosos caballos". Terminado el libro con los extertores de marzo mis sentimientos son encontrados; ya me había advertido Brunetti, que me conoce en los gustos literarios -y en unas cuantas cosas más- como si me hubiera parido, que no era un estilo que me iba a gustar, algo en lo que pienso ha acertado en parte, pues la lectura es árida y no se trata precisamente de una novela en lo que lo más destacado sea el argumento; pero también es cierto que me ha parecido extraordinariamente escrita y que McCarthy tiene una forma de relatar que hace que el ambiente en que se desarrolla la trama lo sientas como si lo vivieras en directo, así el escenario duro y polvoriento los desiertos mejicanos a donde marchan desde Texas los protagonistas de la historia y la enorme crudeza de una prisión mejicana a donde van a parar en un momento determinado los terminas sintiendo como si estuvieras ahí. Se trata de una novela, como lo son al parecer todas las del escritor nacido hace cerca de 80 años en Providence, marcada por un ambiente duro y violento, con unos personajes a los que se les exige al máximo, y sin lugar a dudas, se trata de un relato muy trabajado. En la última parte de la novela el autor se introduce en la historia de Méjico mencionando a los líderes revolucionarios Francisco y Gustavo Madero en la narración a través de un personaje que aparece como descendiente de los mismos. Espero, tras tomarme un respiro, terminar la trilogía citada. Y por encima de todo caben destacar dos cosas: el libro es todo un canto a los caballos, un animal al que McCarthy prácticamente atribuye alma propia y, por otra parte, el reflejo de cómo se endurece una persona luchando por subsistir en un ambiente violento.

12 comentarios:

Brunetti dijo...

Veo que has aprovechado bien este marzo lluvioso...

No sabes cuánto me gusta que un libro dé pistas para llegar a otro; y éste, a otro, en una suerte de extraña cadena.

Los autores franceses son especialistas en utilizar esa técnica: Emmanuel Carrèrre, Frédéric Beigbeder...

Así que no me extraña lo que cuentas de la novela de Laurence Cossé, a la que le hincaré el diente en abril (que espero que también sea algo lluvioso).

P.D. Quizá en otros temas el "chouvinismo" francés sea criticable; pero en la literatura está más que justificado. O eso creo.

Modestino dijo...

Amigo Brunetti: a tí te gusta casi todo lo francés, ... me parece. Espero que te guste "La Buena novela", que te la he puesto tan bien que miedo me da ante un paladar tan exquisito y exigente como el tuyo en el tema.

Esta noche el Madrid nos ganaría hasta con el Castilla ... pero la esperanza siempre queda ...

Anónimo dijo...
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Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Buenos días!
Después de este alarde de erudición tuyo - que ya conocía - y redondeado por Brunetti, aquí viene la tonta del bote.
Pero bueno, me atrevo simplemente a comentar a una de mis autoras favoritas pues a los demás los desconozco: la Highsmith.
Tengo prácticamente toda su obra en edición de bolsillo, ya sabes lo que me gusta la novela policíaca pero ¡fíjate!, las obras que menos me gustan de ella son las de Ripley, empezando por "El amigo americano", por cierto, hay una versión cinematográfica de los sesenta que en España se tituló "A pleno sol" y quién encarna a Ripley es, ni más ni menos, que ¡¡¡Alain Delon!!!, ya te puedes imaginar el éxito de taquilla en la España de esa época, con aquel pedazo de señor toda la peli en bañador :-)))
Hay un autor muy poco conocido, cuyo nombre no quiero desvelar que cuando seas mayor te dejaré leer, autor de una trilogía británica ¡cómo no! policíaca que creo que te encantará.
¡Buena Pascua y un beso fuerte desde una Barcelona desértica!
Asun

Modestino dijo...

Pues a ver si me das una pista de esa trilogía ...;), la peli de Alain Delon la compré por cuatro chavos e mi última estancia en Madrid.

Brunetti dijo...

No pierdas la esperanza, Modestino: sabes mucho mejor que yo que, cada dos o tres años, el León Rampante se zampa a los merengues.

Y hoy se me antoja una ocasión muy propicia: desmotivación blanca, virus FIFA, su irregularidad fuera de casa, el ojo puesto en la Champions...

Tengo la sensación de que podéis llevaros una gran alegría (ya toca).

Modestino dijo...

Me parece que esa sensación es un deseo bondadoso más que otra cosa.

interbar dijo...

Me gustó la película, "El Amigo Americano" creo que está basada en un libro de Patricia Highsmith.

Modestino dijo...

En "El amigo americano" el papel de Ripley le corresponde a Dennis Hooper, un actor de registros y personalidad bien distintos a Alain Delon y Matt Damon.

Modestino dijo...

Ah ... y papel digno frente al Madrid¡¡¡

tomae dijo...

¡¡¡ Feliz Pascua de Resurrección Modestino!!!

PD. Brunneti te estuve buscando en la procesión del Viernes ...¿eras el encapuchado?

Modestino dijo...

Féliz Pascua a todos¡¡¡¡¡