31 de marzo de 2013

El buen Dios


Tengo un conocido en Tarragona que al hablar del Creador siempre se refiere al "Buen Dios"; suele escribirme por Navidades y aprovecha para contarme cómo va su vida y su familia; es un hombre circunspecto, muy ingeniero, amable y redacta bien, refiriéndose con frecuencia a lo bien lo que nos cuida "el Buen Dios". No creo que sea ésta una denominación muy original, e imagino que bastantes otros también llamarán igual al titular de la divina providencia, pero es una forma de citarlo que me llama la atención, y que sin duda me agrada. A veces uno se estremece pensando el el Dios tremendo y justiciero que nos muestra el Antiguo Testamento; el pasado viernes santo conecté con una cadena de televisión que ofrecía una versión de los Diez Mandamientos, bastante más moderna por cierto que la que bajo la experta dirección del gran Cecil B. de Mille protagonizaron en su día Charlton Heston y Yul Brynner, y mis pelos volvieron a ponerse de punta al ver cómo se abrían las aguas del mar Rojo ... además de por lo feo que habían caracterizado al Faraón. Por eso cuando escucho hablar de Dios con el apelativo de bueno es más sencillo sentir la paz interior, y aunque el temor de Dios no deje de ser algo aconsejable, un don del Espíritu Santo entre otras cosas, resulta tranquilizador esa visión paternal del padre nuestro que está en los cielos.

Nos han enseñado que Dios es infinitamente justo e infinitamente misericordioso ... y si te pones a pensar comienzan las dudas entre la intranquilidad que produce la conciencia de tus miserias y la serenidad de considerar, como dice alguien que conozco, que Dios que nos ha hecho imperfectos no nos va a exigir que se manifiesten nuestras imperfecciones ... aunque yo la misericordia prefiero valorarla como algo más amplio, es decir, entendiendo que el "Buen Dios" nos quiere de verdad y su amor es como el de esas madres que no ven nunca los defectos de sus hijos, o que en cualquier caso las disculpan o reducen. Daría para un largo debate hablar sobre las razones del mal en el mundo, sobre cómo Dios permite el mal, la enfermedad, el dolor, la injusticia, ... pero no es el momento; sí lo es el de pensar en que efectivamente ahí está "el Buen Dios", que nos contempla y nos mira como a infantes torpes y traviesos, pero que lo hace con cariño, un "Buen Dios" a quien respetar, adorar y, sobre todo, querer, con la seguridad de que Él nos quiere más ... algo que al menos algunos necesitamos saber para que nos sirva de consuelo.

10 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

"el Buen Dios", que nos contempla y nos mira como a infantes torpes y traviesos, pero que lo hace con cariño, un "Buen Dios" a quien respetar, adorar y, sobre todo, querer, con la seguridad de que Él nos quiere más..."
Remarco esta frase porque es fantástica.
A mí esta entrada me ha ayudado, te lo agradezco de verdad.
Asun

sunsi dijo...

El bon Déu... Mi abuela paterna nunca se refería a Dios a secas...El bon Déu, decía siempre. Qué bonita entrada, Modestino.

¡Feliz Pascua de Resurrección!

Modestino dijo...

Esta entrada es un error ... la había programado para dentro de una semana y ha salido ahora. La dejo lo que queda de hoy y mañana.

Un saludo¡¡¡¡¡

Modestino dijo...

Ah, Sunsi: debe ser cosa catalana eso del Buen Dios/ el Bon Deu.

Asun: me alegro que te ayude, yo la escribo porque tanmbién lo necesito :):)

Tommy dijo...

Modestino, me pregunto si se puede ser muy ingeniero.

Feliz Pascua y no pierdas la fe de que mantenemos la categoría-

Modestino dijo...

Yo defiendo la tesis de que los ingenieros -al menos bastantes de ellos- ejercen de tales más allá de su actividad ingenieril ... es toda una mentalidad que les suele convertir en gente valiosa ... y en ocasiones insufrible.

susana dijo...

Si Dios no permitiera las injusticias, entonces no seríamos libres. Un beso.

Modestino dijo...

Un tema profundo e interesante ese de la libertad.

veronicia dijo...

Para mi Dios es el de el padrenuestro; que nos ama tal como somos.

Modestino dijo...

Yo creo que el Padrenuestro es la oración más rica y bonita que hay.