16 de febrero de 2013

Cuatro pelis viejas


En el desván de los viejos films queda todavía el brillo de las películas míticas, como lo fueron "Lo que el viento se llevó", "La diligencia", "Casablanca" o "Eva al desnudo", por citar unas pocas; pero también permanecen otra serie de cintas excelentes que sin alcanzar el brillo de las citadas siguen siendo auténticas joyas y te ofrecen la posibilidad de disfrutar de unas horas verdaderamente gratas y agradables, de descansar cultivando el buen cine.

He dicho que no estaba hablando de películas míticas, pero sin duda "La carta" (1940) no anda demasiado lejos de ese concepto; de hecho tuvo hasta siete nominaciones al Oscar, entre ellas a la mejor película y al mejor director en la persona de William Wyler, aunque al final no obtuvo ninguna estatuilla. La película la protagoniza Bette Davis, que como siempre está magistral, copando cada escena en la que interviene y creando un personaje lleno de la fuerza y la personalidad habituales en la actriz nacida en Massachusetts. La película está basada en un cuento de Somerset Maugham y la acción se desarrolla en una plantación de caucho en la colonia británica de Malasia. Davis encarna a la apasionada esposa del administrador que mata a un hombre alegando defensa propia. La película lo tiene todo, pero yo destacaría, fundamentalmente, el trabajo de la Davis, esas miradas, esa tensión que crea en sus personajes, esa forma inigualable de actuar y las escenas llenas de misterio y tensión, como el inolvidable comienzo con el crimen en una noche de luna llena y la impactante escena final cuando Leslie, el personaje interpretado por Bette Davis, sale al jardín presintiendo la muerte que la espera, la escena posee una carga atmosférica inolvidable. La película es una de las tres que la Davis hizo con William Wyler; las otras fueron "Jezabel" (1938) y "La loba" (1941), tras la que al parecer Wyler juró no volver a trabajar con la actriz.

"Los sobornados" (1953), de Fritz Lang, no tuvo ninguna nominación para el Oscar, pero me pareció una película policíaca formidable. He de confesar que nunca había escuchado hablar de ella, lo que tras verla me hace reflexionar sobre lo ignorante que soy en temas de cine. La corrupción política y policial, el poder de los mafiosos, los dramas familiares y las miserias humanas se juntan en una película que te hace pasar un rato estupendo. El protagonista del film es el sargento Bannion, que interpreta Glenn Ford, un hombre honesto y cumplidor que viene a ser un antecesor del célebre Elliot Ness, pero desde mi punto de vista las dos grandes interpretaciones de la película son "secundarias", por un lado Gloria Grahame, en el papel de mujer "casquivana" que tanto le iba, en esta ocasión como Debby Marsh, la típica "chica" que se movía en torno a los gangsters y un perfecto Lee Marvin, quien encarna a Vince Stone, uno de los villanos más malvados que he visto en el cine. El film tiene intriga, su buen componente de drama, alguna escena estremecedora y un final en el que ganan los "buenos", ¿qué más se puede pedir?.

Tenía ganas de volver a probar el "espíritu de Roosevelt" que tan bien supo encarnar Frank Kapra; tras ver películas como "Sucedió una noche", "Vive como quieras" o "¡Qué bello es vivir!", no me cabe ninguna duda de que seguir la estela es toda una garantía. Por eso hace ya tiempo que tenía ganas de poder ver "Caballero sin espada"(1939), en inglés "Mr. Smith Goes to Washington", toda una demostración de sueño americano en estado puro. Indudablemente el gran capital del film -Capra aparte- es James Stewart, en un papel que le va como anillo al dedo: ingenuidad, candidez, bondad, ... Se trata de una película que hoy en día habrá quien la etiquete de simple o de quimérica, pero que si lo piensas bien tiene una actualidad tremenda, pues en ella se refleja cómo la política se había convertido en un juego de intereses, egoísmos y corrupción. Junto a Stewart destaca el papel femenino de Jean Arthur y dos secundarios que lo hicieron tan bien como para optar al Oscar al mejor actor de reparto: Claude Rains, en el papel de político cínico y falso y Harry Carey como un hábil presidente del Senado. La película aspiró a 11 Oscars, pero al final solamente conquistó el del mejor argumento, lo que no deja de ser significativo.

"El premio"(1963) es una película poco encuadrable entre las anteriores: es en color, algo posterior y tiene un estilo y un ritmo diferente. Dirigida por Mark Robson está protagonizada por tres primeros espadas, Paul Newman, Elke Sommer y Edward G. Robinson. Me gustó el film porque es ameno, porque en él se ve a un Paul Newman en un papel que le va como anillo al dedo y porque responde al thriller sin complicación y a la vez ágil y con ritmo tan propio de la época -"Cortina rasgada", "con la muerte en los talones", ...-. La película está ambientada en la entrega de los Premios "Nobel" en Estocolmo y el guinista nos muestra varias historias paralelas protagonizadas por varios de los premiados: un matrimonio que no funciona, un científico americano cuadriculado y vanidoso que no se fía de quien comparte el galardón con él, un italiano simpático que se mueve a golpe de inspiración, ... aunque el argumento central es la que protagoniza Newman, quien encarna a un escritor alcohólico e indolente que descubre una trama de engaño y manipulación que parte del otro lado del telón de acero. Una película donde lo pasas bien, con un magnífico Edward G. Robinson, quien realiza un doble papel, y la presencia ineludible de historia de amor paralela y asesino profesional a sueldo. Quien sea dependiente de efectos especiales y soluciones complicadas, absténgase.

2 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Maravillosos "ojos de Bette Davis" que incluso fueron inmortalizados en una canción pop rock ochentera!
Una actriz inconmensurable, me permito recomendarte La loba,La solterona y por supuesto ¡Jezabel!
He disfrutado muchísimo con este post ¡mil gracias!
Un abrazo
Asun

Modestino dijo...

"Jezabel" y "La loba" ya las vi, me apunto la otra. Y también me encantaron "Su propia víctima" y ¿Qué fue de Baby Jane?".