30 de noviembre de 2012

Sólo un beso


Me dirigía el otro día al trabajo y cuando encaraba la oscense Avenida de Menéndez Pidal procedente de la Plaza de Europa me llamó la atención un vehículo que aparcaba en la esquina de aquélla con Capitán Lasheras, donde se encuentra una sucursal del BBVA. Se trataba de un coche muy pequeño, no sabría decir la marca, cuya carrocería iba toda pintada con propaganda, sin que tampoco me llegara a fijar en lo que anunciaba. Del vehículo se bajó un individuo de aspecto más bien rudo, mediana edad, ropa que parecía de faena y la cabeza totalmente pelada, alguien quien desde lejos intuí con cara de pocos amigos y del que pensé que debía ir a prestar algún servicio profesional: reparto, reparación, recogida de objetos, ... Al acercarme vi que de la otra puerta del coche salía una niña de unos 10-11 años con una de esas mochilas de ruedas que tanto ruido hacen al pisar el empedrado de la acera y que tanto abundan a esas horas del día; justo en el momento en que me cruzaba con ellos el citado individuo le daba un beso de despedida a quien imagino era su hija y al mirar la escena vi que nuestro hombre, insisto en su apariencia poco suave, al besar a la niña ponía un notorio y emotivo gesto de cariño, una sonrisa que solamente podía ser sincera y que mostraba, sin dudas ni matices, que allí había amor.

No se quien era este hombre, ni donde vive ni a qué se dedica; seguramente será un español más que las está pasando canutas, a lo mejor lleva tiempo sin trabajo o el que tiene es precario e insuficiente, no tenía pinta de gastar en viajes a Eurodisney, televisiones de plasma ni caros cumpleaños en "MacDonalds" o "Telepizza", pero sin ninguna duda es poseedor de tesoros mucho más valiosos: la capacidad de querer a una hija y la sabiduría de saber mostrarle ese cariño. Y seguí mi camino con cierta sensación de alivio, sabiendo que hay valores que siguen existiendo, que mientras la gente siga siendo capaz de dar un beso de esa forma, de sonreír ante algo tan sencillo y natural, pero grande a la vez, como una niña que va a la escuela, nuestra sociedad será capaz de remontar estos tiempos de zozobra que fácilmente derivan en desesperanza. Hay quien asegura que no hay que mirar al pasado, ... yo me resisto a ello y quizá estas escenas de padres y madres con niños rumbo al "cole", de despedidas por unas horas, de carteras, bocadillos y chocolatinas, destaquen entre las que más nostálgico me ponen. Sólo era un beso, pero me ayudó, al menos por unas horas, a ver la vida de otra manera.

29 de noviembre de 2012

Otro cineasta aragonés para la posteridad


Al enterarme del fallecimiento de José Luis Borau lo primero que me vino a la cabeza fue que no eran pocos los cineastas aragoneses de cierto renombre, pues además de este zaragozano fallecido en Madrid a los 83 años, me venían a la cabeza los nombres de Florian Rey, Carlos Saura y, por supuesto, Luis Buñuel. Pero como soy bastante ignorante en la materia no era consciente que la nómina de aragoneses que han dirigido cine en el siglo XX es bastante más amplia, pues hay que incluir también a Santos Alcocer, Antonio Sau, Fernando Palacios, José María Forqué y Adolfo Aznar. Queda claro, por lo tanto, que Zaragoza ha aportado bastante, y por lo visto bueno, a la historia del cine nacional español.

Los grandes expertos del cine, como mi amigo Tommy y algún otro colega suyo, tendrán más conocimientos acerca de la trayectoria profesional de Borau, de quien me parece no he visto ningún film, pero mis primeros recuerdos de este aragonés sin duda ilustre se retrotraen a 1975, cuando la película "Furtivos" obtuvo la Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián. Hasta entonces las películas españolas sonaban más bien a comedia, humor, superficialidad y, en los últimos tiempos, destape, "Furtivos" quedaba claro que era otro tipo de cine y, sin duda un auténtico drama: duro y sangriento y con indudable contenido político y de crítica social. También me llamaba la atención la presencia en los dos papeles protagonistas de dos actores que hasta entonces nunca me hubiera imaginado encontrar como cabezas de cartel: Ovidi Montllor, a quien consideraba, sin más, un integrante de la llamada "nova cançó", como Lluis Llach, Raimon o Ramón Muntaner y Lola Gaos, a quien identificaba como actriz secundaria de televisión, encorsetada en los papeles de chacha, vieja usurera o madre de familia pobre y abnegada. "Furtivos" había sido vetada por las autoridades españolas de la época, que impidieron su presencia en los festivales de Cannes y Berlín; su triunfo en San Sebastián supuso el lanzamiento de un auténtico éxito de taquilla. Según la "Wikipedia" los papeles principales estaban destinados en principio a Angela Molina y el campeón mundial de motociclismo Angel Nieto; estoy seguro de que la hija de Antonio Molina hubiera sido una buena "Milagros", pero no me imagino al zamorano saliendo airoso del papel que inmortalizó Ovidi Montllor.

El resto de películas de Borau me suenan bastante menos; su filmografía no es muy amplia, aunque no le faltan premios y en el año 2000 ganó el "Goya" a la mejor dirección por "Leo", una intrigante cinta que protagonizan Iciar Bollain, Javier Batanero y Luis Tosar. Antes de Furtivos aparecen "Brandy" (1964), una especie de spaguetti-western hispano-italiano, "Crimen de doble filo" (1965), una de intriga con Carlos Estrada y Susana Campos y "Hay que matar a B.", un thriller con miras políticas en el que contó con un reparto de lujo: Darren McGavin, Stephane Audran, Patricia Neal y Burgess Meredith. Tras la "Concha de oro" se habló mucho de "La Sabina" (1979), realizada en coproducción con Suecia, de la que hizo el guión y que protagonizó Ángela Molina, sin duda entonces en su mejor momento, con nueva aparición de Ovidi Montllor y dos veteranos de la escena española como Luis Escobar y Mary Carrillo, todos en papeles secundarios. "Río abajo" (1984) es un drama fronterizo que protagoniza el televisivo David Carradine, aunque tuvo más éxito "Tata mía" (1986), un drama con los recuerdos y los traumas de la guerra civil española como fondo y un destacadísimo elenco de figuras netamente españolas en el reparto: Carmen Maura, Alfredo Landa, Imperio Argentina, Xabier Elorriaga, Miguel Rellán, Marisa Paredes y Julieta Serrano. Además de "Leo", su otra película relevante fue "Niño nadie" (1996), d emarcada crítica social y con Rafael Álvarez, Icíar Bollaín, Adriana Ozores, Paca Gabaldón, Lina Canalejas y José María Caffarel entre otros.

José Luis Borau fue también Presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España de 1994 a 1998 y Académico de la Real Academia Española, d ela que ocupó el sillón B. Como colofón de este breve y modesto homenaje a un aragonés relevante y universal quiero referirme a dos recuerdos de Borau, el primero su homenaje durante los Premios Goya de 1998 al matrimonio sevillano Jiménez Becerril, vilmente asesinados por la banda criminal ETA, mostrando las palmas de sus manos blancas, un detalle que dignifica a quien lo hizo y contrasta con la vil condescendencia de algunos otros. Y, por otra parte, su condición de zaragocista apasionado e incondicional, algo que refuerza mi simpatía con este hombre que ya es historia.
Sillón B.

28 de noviembre de 2012

Adios a un genio de la música

El pasado domingo fallecía en Madrid a la edad de 74 años y víctima d euna insuficiencia cardíaca Juan Carlos Calderón, uno de los grandes de la música moderna española del siglo pasado. Hace un tiempo publiqué un post sobre este excepcional compositor, en su homenaje reproduzco íntegramente la referida entrada: En la música pop española de los años setenta y ochenta uno de los nombres más significativos es el de Juan Carlos Calderón; el compositor nació en Santander en 1938 y comenzó destacando en su tierra cuando formaba parte de un cuarteto de jazz. No obstante, el triunfo le vino al cántabro cuando comenzó a dedicarse a componer y arreglar canciones, para lo cual trasladó su residencia a Madrid: el que Juan Carlos Calderón metiera mano en un disco suponía un éxito prácticamente garantizado. La música que creaba Calderón era sinónimo de frescura, elegancia y calidad. Nombres míticos de nuestra música como el Dúo Dinámico, Los Brincos, Julio Iglesias, Mari Trini, Miguel Ríos, Massiel, Cecilia, Rocío Dúrcal, Ana Belén o Alberto Cortez han recibido la colaboración de este auténtico number one de la música, aunque por encima de todos, como ya comentaremos, hay que poner un grupo cuyo nombre va inseparablemente unido al del compositor santanderino: Mocedades. Estoy seguro que los cuarentones y cincuentones que sigan este rinconcito de internet funcionaron en su día, mientras acudían al colegio o iniciaban sus años universitarios, al ritmo de temas como "El vendedor", "Cartas amarillas" o "Volver".

Calderón ostenta el record español de participaciones como autor de canciones en el Festival de Eurovisión: en cuatro ocasiones temas suyos representaron a nuestro país en dicho Festival cuando éste aún mantenía un status de prestigio elevado. En cualquier caso, por encima de todas estas intervenciones hay que destacar la inolvidable interpretación de Mocedades en el Festival celebrado en Luxemburgo en 1972 del tema "Eres tú", una canción que con toda seguridad sería la que más votos obtendría en una hipotética encuesta sobre las mejores creaciones de Calderón, incluso me atrevería a decir que similar resultado se obtendría si se votara la mejor canción del festival en toda su historia. Con "Eres tú" el grupo vasco obtuvo un injusto segundo puesto, pues fueron de largo los mejores del certamen. Dos años después Juan Carlos Calderón volvió a ser protagonista en Eurovisión, pues al festival celebrado en Estocolmo acudieron Sergio y Estíbaliz con el tema "Tú volverás",una canción en la línea melosa y romanticona de la pareja que no tuvo, ni de lejos, el éxito de la anterior. En 1985 la cantante elegida para acudir al histórico certamen fue Paloma San Basilio, una de las divas españolas del momento que pocos años antes había triunfado en toda la regla con la ópera rock "Evita", Juan Carlos Calderón volvió a ser el elegido para componer la canción y la cantante madrileña se presentó en Gotemburgo con "La fiesta terminó", una canción que a mí personalmente me gustaba mucho, aunque finalmente no pasara del puesto 14. Mucha más suerte tuvo la cantante catalana Nina, quien en 1989 nos representó con el último tema de este compositor en acudir al festival celebrado en Lausanne: "Nacida para amar", una preciosa canción que concluyó en sexto lugar.

Cuentan los anales investigados que los primeros trabajos madrileños del compositor tuvieron con ver con distintos arreglos a canciones de Joan Manuel Serrat y Luis Eduardo Aute, aunque no he logrado averiguar en cuales metió la mano. Sí que constan sus colaboraciones con el malogrado Nino Bravo, siendo autor de una canción de lo más romántica: "Cartas amarillas", a la que cabe añadir "Arena de otoño", "Vuelve" y "¿Por qué?", habiendo realizado arreglos en dos de los mayores éxitos del cantante valenciano: "Libre" y "América América". También tuvo que ver con la carrera de otra cantante que también murió en un trágico accidente de coche, Cecilia, para quien compuso un tema precioso, "Amor de medianoche", con el que Cecilia obtuvo el segundo puesto en el Festival de la OTI de 1975; también compuso "Rompeme, matame" , la canción con la que el grupo "Trigo limpio" consiguió para España el tercer puesto en el Festival de la OTI de 1980. Con otro de los ídolos de la época, Camilo Sexto, trabajó en el álbum "Entre amigos", siendo autor de las canciones "Vístete de blanco" -no sabemos si referida al vestido de novia o al Real Madrid-y "Perdona, perdona".

Pero ya hemos dicho que, por encima de todo, Juan Carlos Calderón es el principal artífice del éxito de Mocedades, un grupo que anduvo entre la cima durante dos décadas, más de la mitad con Calderón como productor. Me gustaría sacar todas las canciones del grupo vasco creadas por el cántabro, pero es tarea imposible. Ya se ha hablado de "Eres tú", pero hay otras de calidad equiparable: "El vendedor", "Tomame o dejame", "La otra España", "Charango", "El color de tu mirada", "Secretaria", "Solo era un niño", "¿Quién te cantará?", "Bienvenida campesina", "Amor", "Cuando te miro", "Me siento seguro", ... Todos ellos son títulos que no se olvidan, canciones que se siguen escuchando con agrado al cabo de 30 o 40 años y que provocan que quienes teníamos uso de razón cuando estuvieron de moda nos pongamos tiernos y nostálgicos al escucharlas de nuevo. El disco "Amor de hombre" supuso una nueva época en la vida de Mocedades, pues en sus canciones ya no estaba la mano de Juan Carlos Calderón. Pero junto a las canciones propias del compositor, Mocedades también triunfaron en otros temas adaptados por aquél, como su célebre versión del "Pange lingua", el "Otoño", basado en un histórico tema de Vivaldi, una preciosa versión del tema inglés "Come in over", "Como un nombre", "Más allá", una escuchadísima versión de la "Sinfonía del nuevo mundo" de Dvorak, "La guerra cruel" y "Adios amor", una canción hermosísima con la que actuaron en 1974 en el Festival de San Remo.

La historia musical de Sergio y Estíbaliz es mucho menos brillante que la de sus hermanos de Mocedades, aunque además de su intervención eurovisiva, en los recuerdos de los quinceañeros de los años 70 quedan temas tan dulzones como "Volver", "Buscamé", "Piel" o "¿Quién compra una canción?". Juan Carlos Calderón hizo sus pinitos en el cine, destacando la banda sonora de la película "Las adolescentes" (1975), de Pedro Masó, que dio lugar a otra popular canción de Mocedades, "La gaviota". También hizo las américas, donde colaboró con el cantante mejicano José José y el célebre trompetista, músico y productor californiano Herb Alpert para quién compone una serie de melodías que se editaron en el LP "Fandango" en el año 1982, entre ellas la canción que le da nombre al disco y "Route 101" que alcanza el número 1 en las lista de jazz de Estados Unidos, aunque con quien logró sus mayores éxitos fue con el romantiquísimo mejicano Luis Miguel.

Otro campo donde Calderón demostró su enorme capacidad creativa fue haciendo duetos con cantantes fallecidos, así creó dos discos con canciones de Nino Bravo junto a otros: "50 aniversario" y "Duetos 2", en otra con Cecilia -"Desde que tu te has ido" y un cuarto contando con la espectacular voz de José Alfredo Jiménez; así podemos agradecer a este músico genial que permanezcan vivos temas como "Un beso y una flor", "Noelia", "Libre", "Te quiero te quiero", "Esa será mi casa", "Mi tierra", "Un millón de muertos", "Nada de nada", "Mi querida España", "Un ramito de violetas", "Dama, dama", "Fui", "Deja que salga la luna", "El jinete", "Paloma querida", "Amanecí en tus brazos", "Cuando vivas conmigo" o "No me amenaces". En definitiva, aquí queda mi homenaje a un músico capaz de crear unas canciones con las que se es capaz de recordar, descansar y hasta emocionarse.


27 de noviembre de 2012

Pues vaya batacazo


Apenas hago comentarios políticos en este blog; no me gusta debatir en extensión sobre temas de esta naturaleza ni tengo excesiva cintura para ello; evidentemente mantengo mis posturas concretas e intuyo que se me suele ver el "plumero", pero prefiero no entrar en juicios y valoraciones. Pero en esta ocasión no puedo aguantarme y a la vista de las circunstancias que rodearon la convocatoria de elecciones autonómicas en Cataluña y el resultado de las mismas me sale del alma realizar unas pocas consideraciones, por más que ni de lejos pretendo hacer un análisis de dichos resultados electorales, pues ni tengo madera de "tertuliano" político ni me parece que sean precisamente alentadores.

Creo sinceramente que lo que ha quedado una vez más demostrado es que los políticos actuales no conocen bien la tierra que pisan, y a la vista de la situación de crisis económica que nos asola desde hace años y que ha llegado a crear auténticas situaciones de drama, angustia y desesperación en muchos ciudadanos no parecía una decisión ni prudente ni sensata convocar elecciones anticipadas; al Sr. Mas le quedaban dos años de legislatura y el que haya adelantado la llamada electoral solamente se puede explicar desde su narcisismo, su fanatismo y su ceguera. Y mientras hemos gastado euros, energías y adrenalina en campañas y pre-campañas, el paro ha ido aumentando, cada vez hay más familias en la calle y los problemas de Cataluña, los auténticos, los que preocupan al personal, no solamente no se solucionan, sino que se agravan.

El problema catalán es complicado, algo de lo uqe no creo tengan la culpa exclusiva los nacionalistas de allí: habría mucho que hablar entre otras cosas de la capacidad de comprensión de la idiosincrasia catalana desde zonas centrales, pero no tengo ninguna duda de que personajes como Mas, Oriol Pujol y cía han echado leña al fuego y avivado las distancias y el enfrentamiento entre unos y otros, y sobre todo de que han venido creando desde hace demasiado tiempo dos clases de ciudadanos en su tierra: los que comulgan con sus modos de ver la vida y los que no. Pero Mas no ha medido bien las distancias y tras la noche del domingo 25 de noviembre le ha quedado un panorama complicadísimo. Ellos se escudan en la mayoría soberanista, pero ya esa ya la tenían antes de convocar elecciones, ahora los escaños de ese color son practicamente los mismos, pero hay 12 menos de su coalición. Mas ha bajado a 2ª división, y en fútbol esto suele suponer dimisiones, en política parece que no. Pero ahora a Mas le han adelantado por la izquierda, le han salido del armario los que no son nacionalistas y ha perdido el tiempo miserablemente. Ha sido un fracaso de los que hacen época, queda claro que seguirá con sus delirios de grandeza y sus afanes secesionistas, campo parlamentario tiene para ello, pero si pretendía pasar a la historia como el Moisés del Principado, me temo que lo va a hacer como el Faraón en el Mar Rojo.

26 de noviembre de 2012

La tapa del "Banbui"


Como cada año desde hace once, la semana pasada se celebró en Huesca el Concurso de Tapas; aunque este tipo de certámenes se ha extendido por el mapa en los últimos tiempos creo no equivocarme al afirmar que Huesca ha sido pionera y que el de 2001 fue primero celebrado en Aragón y puede que en España. Todo un invento al que se han apuntado este año nada menos que 184 establecimientos, algo que obliga a algún "psicópata" del tema a una auténtica carrera contrarreloj para probarlas todas y anima a otros menos ambiciosos a disfrutar de alguna que otra jornada de amistoso recorrido por los establecimientos que facilitan disfrutar de estos pequeños placeres.

El pasado viernes hice uno de estos desfiles con unos cuantos compañeros de "aventuras", y entre otros lugares hicimos escala en el Bar Restaurante "Banbui", un establecimiento bastante nuevo que se encuentra ubicado en la Plaza Lleida de Huesca, muy cerca del Mercadona situado en la zona de Avenida Pirineos. Ya acudí a dicho lugar en la edición de 2011 y comprobé que es uno de esos bares en los que se esmeran en trabajar a fondo las tapas que presentan al concurso. Efectivamente, este año también nos topamos con dos tapas bien elaboradas, una más bien tradicional consistente en una especie de "flan" de arroz con ternasco y un huevo de codorniz y otra tremendamente original denominada "Jarrón Banbui" que aparece presentada como una flor de pan más bien dulzón, con unas cremas suaves también dulces en el centro de la corola y servida en una pequeña botella rellena de mojito, que puede ser clásico o de sandía. Como uno tiende a la novedad pedí, como casi todos mis acompañantes, esta última, aunque también probamos la otra. Ambas sabían muy bien, aunque he de reconocer que la del arroz era espectacularmente buena.

El resto de tapas probadas ese día y otros eran, por lo general bastante buenas, y vete a saber cuales se llevan los distintos premios, principales y secundarios, previstos, pero si a la calidad de las viandas hubiera que añadir la simpatía y la amabilidad no me cabe duda que el premio mayor habría de ser para el local citado, y en concreto para la chica rubia y sonriente que nos atendió el 23 por la tarde. Uno agradece la belleza exterior, pero aún más cuando va acompañada de una amabilidad notoria, una atención esmerada y una elegancia discreta. No está previsto en el certamen el premio a la camarera más amable, pero habría que preverlo y mi voto sería para el "Banbui".

25 de noviembre de 2012

Muere Tony Leblanc

Hacía mucho tiempo que sabíamos de su precaria salud, de sus achaques, pero Tony Leblanc parecía indestructible; ayer, 24 de noviembre, el actor capitulaba a esta vida pasajera a los 90 años y daba paso, sin duda, a una nueva vida, al cielo de los cómicos donde se habrá encontrado con Fofó y Miliki, Manolo Gómez Bur, Juanito Navarro, Gracita Morales, Antonio Ozores y tantos otros que dedicaron su vida a que nos lo pasáramos bien, mientras en esta tierra su recuerdo permanecerá vivo, pues ya es historia, ya es leyenda. Ignacio Fernández Sánchez, que así se llamaba, era tan madrileño que nació en el mismísimo Museo del Prado, pues su padre era el conserje del recinto y tenía vivienda propia en el mismo. Fue un joven polifacético, pues además de adentrarse en el mundo del teatro aficionado, fue boxeador, llegando a ser campeón amateur de Castilla de los pesos ligeros y jugó de delantero en el C.D. Carabanchel de Tercera División, donde consiguió se el máximo goleador. En el mundo del espectáculo sus primeros pinitos los hizo en la Compañía de la mismísima Celia Gámez y, posteriormente, en un pequeñísimo papel en la mítica y patriótica película "Los últimos de Filipinas" (1945), de Antonio Román, en la que el protagonismo quedaba reservado a galanes más serios como Pepe Nieto, Armando Calvo, Fernando Rey y Guillermo Marín. Recuerdo que fue la proyección de ese film en la Sesión de Noche de TVE una de las escasas excepciones en la que mis hermanos y yo tuvimos licencia para quedarnos a ver la tele un domingo por la noche, y que acostumbrados a sus interpretaciones de Kid Tarao y Cristobalito Gazmoño, nos sorprendió ver a Tony Leblanc en un papel "serio", a la vez que nos consternamos al comprobar como moría de un balazo en las primeras escenas.

El nombre de Tony Leblanc va necesariamente unido a una época concreta del cine español, las décadas de los 50 y los 60 en los que interpretó papeles inolvidables, siempre encasillados en los de golfo simpático, junto a actores insignes como Conchita Velasco, Manolo Gómez Bur, José Luis López Vázquez o los hermanos Ozores. Así cabe destacar "El Tigre de Chamberí" (1957), de Pedro Luis Ramírez, "Los tramposos" (1959), de Pedro Lazaga, en la que protagoniza junto a Antonio Ozores un momento que ha sentado cátedra al escenificar el timo de la estampita a un pobre cateto en la Cuesta de Atocha, escena que algún que otro genio del cine manifestó haber deseado rodar en alguna ocasión, "Las chicas de la cruz roja" (1960), de Rafael J. Salvia, "Tres de la Cruz Roja" (1961) de Fernando Palacios, donde junto a López Vázquez y Gómez Bur bordan la chusca historia de tres "jetas" que se hacen de la Cruz Roja para ver gratis los partidos del Bernabeu, o "Historias de la televisión" (1964), de José Luis Sáenz de Heredia. No obstante la carrera cinematográfica de Leblanc fue mucho más amplia, con papeles en películas tan significativas como "Currito de la Cruz" (1949), de Luis Lucia; "Manolo guardia urbano", (1959), de Rafael J. Salvía, junto a Manolo Morán, "Las muchachas de azul" (1957), de Pedro Lazaga, compartiendo cartel con Fernando Fernán Gómez y Analía Gadé, "La fiel infantería" (1960) -todo un título-, de Pedro Lazaga, "Torrejón city" (1962), de León Klimovsky, "Los que tocan el piano" (1968), de Javier Aguirre, con Gómez Bur y Alfredo Landa de "cacos" y José Bódalo de comisario castizo, "El astronauta" (1970), también de Javier Aguirre, donde es enviado a la luna junto a López Vázquez aunque al final terminan aterrizando en Almería en medio del rodaje de una película del oeste o un par de "bodrietes" con títulos tópicos e impresentables como "Celos, amor y Mercado Común" (1973) o "Tres suecas para tres Rodríguez". Sus últimos trabajos son en las sucesivas entregas de "Torrente", donde encarna al padre paralítico de Santiago Segura, con un humor mucho más basto e inelegante que el que había hecho siempre.

En televisión el actor madrileño fue un asiduo de la década de los 60, con programas como "Gran Parada" (1963-1964), "El que dice ser y llamarse" (1965), "En órbita" (1967) y "Cita con Tony Leblanc" (1969), entre otros. En ocasiones representaba personajes concretos como "Cristobalito Gazmoño", que decía ser un "niño muy agudo", el de un profesor medio chiflado cuyo nombre no consigo recordar o el del boxeador "Kid Tarao", que se pasaba la vida "del gimnasio a la Casa de Campo y de la Casa de Campo al Gimnasio". Además, aparecía frecuentemente en diversos programas, poniendo siempre de manifiesto un saber estar, una simpatía, humanidad y sentido común notables. También dirigió unas cuantas película con no demasiado éxito -“El Pobre García” (1961), con Lina Morgan y Manolo Gómez Bur, “Los pedigueños” (1961) y “Una isla con tomate” (1962)-, escribió un pasodoble de éxito, "Cántame un pasodoble español", elaborado para la revista "Un Pasodoble Español" de la artista folclórica Lolita Sevilla, a raíz del cual continuó colaborando con ella en otros pasodobles como "Las piedras del camino", "Te digo sinceramente" o "Un abanico español", éste último con el Maestro Quiroga. Igualmente escribió en 2005 una autobiografía, "Esta es mi vida". Fundamentalmente fue un hombre bueno, con una vida larga en la que no faltaron las contrariedades como un gravísimo accidente de coche, un infarto agudo de miocardio, unas cuantas operaciones quirúrgicas, ... Todos le recordaremos, descanse en paz.


24 de noviembre de 2012

¿Pero qué dices, Benedicto?


El miércoles pasado nos quedábamos patidifusos cuando las agencias de prensa nos sorprendían con la noticia de que el Santo Padre, Benedicto XVI, afirmaba que en el Portal de Belén al tiempo del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo no se encontraban la mula y el buey. Ya uno anda en crisis personal cuando viene años escuchando que tantas cosas que le enseñaron en el colegio ahora se ponen en duda y personajes que uno tenía casi en una hornacina como los Reyes Católicos, Cristóbal Colón o el Cid Campeador aparecen hasta desposeidos de las cualidades que en su día les convirtieron en ídolos. No andaba yo, por lo tanto, muy conforme con eso de que ahora los sujetos pasivos de nuestra admiración tengan que ser Rousseau, Lutero o el Che Guevara, pero los cimientos de mis convicciones parecieron resquebrajarse cuando intuí que alguien pretendía sacar del "Nacimiento" a dos personajes tan entrañables, significativos y, desde luego, imprescindibles como la mula y el buey, unos bichos que aportaban a una escena tan importante e histórica un algo natural y creíble.

Por lo visto el papa ya ha dejado claro que una y otro pueden mantener su presencia y su status en los "Belenes" de las familias cristianas, y eso me tranquiliza, pero no deja de ser una especie de torpedo hacia las convicciones de siempre el que a uno le cuestionen una de las primera cosas serias que aprende en la vida. No tengo ninguna duda de quienes son los personajes principales de la Navidad y, por ello, del Portal donde nació quien vino a salvarnos, pero vete tú a discutirle a un niño, y ese espíritu parece condición para que se nos abra el reino de los cielos, la existencia de los Reyes Magos de la mula y del buey. Porque cuando comenzábamos a corretear por el mundo y al aproximarse la Navidad holgazaneábamos en torno al Nacimiento, la mula y el buey nos parecían tan importantes como el misterio de la Santísima Trinidad.

23 de noviembre de 2012

Un personaje intemperante y un "dilema moral"


Hace ya un tiempo, más de un año y puede que más de dos, tuve una experiencia que no fue traumática pero sí me dejó sorprendido y hasta algo impresionado. Andaba por la Calle Alfonso de Zaragoza y sentí una de esas necesidades perentorias que alteran tu tranquilidad y exigen soluciones urgentes; me temo que soy de esas personas que tienden a ser poco previsoras al respecto y ya mi madre me solía reprochar cuando niño que cuando salíamos de paseo siempre andaba con estos problemas. Evidentemente conforme alcanzas los años de las crisis "prostáticas" este tipo de inclemencias aumenta considerablemente. La solución suele pasar por incrementar el presupuesto de pequeños gastos y obligarse a tomar un cortado o refresco, según hora y temperatura, en un establecimiento hostelero para aprovechar los aseos del mismo y recuperar el temple perdido. De esta manera entré en el "Gong", cafetería a cuya agradable camarera dediqué ya un post, donde tras la oportuna consumición acudí a reponer fuerzas, o dicho en "román paladino", a cambiar el agua al canario.

Mientras procedía a cumplir con el guión ví que ya se encontraba en el lugar un individuo calvo, bajito y, al menos en apariencia, unos cuantos años mayor que yo; entendí que lo que procedía era la discreción y continué, atento y prudente, con mi operación. Cuando mi compañero de "fatigas" concluyó, no recuerdo si pasando o no antes por el lavabo, se dirigió a mí y con voz de persona ofendida y enojada me dijo que aunque yo no había cumplido la formalidad de saludar al entrar, el era un hombre educado y me decía "adiós, buenos días", tras lo que abandonó el habitáculo con aire digno y contundente, como quien ha dado a otro una lección de urbanidad y decencia que nunca olvidará. He de admitir que me quedé sorprendido, pues pensaba que a esos lugares lo mejor es acudir cada uno a lo suyo y prescindir de galanterías que parecen recomendables en la sala de espera del dentista, las gradas del campo de fútbol o la cola del mercado, pero menda había acudido a ese sitio a echar una meada y no a bailar un minué.

De cualquier manera, ahora que ha regresado a mi memoria este curioso incidente, y aún convencido de que el personaje en cuestión tenía toda la pinta de uno de esos seres intemperantes y dados a la "puñetería", no dejo de preguntarme si efectivamente ha de considerarse incluída entre las reglas elementales de urbanidad la costumbre de saludar cuando uno se encuentra miccionando, si erea un grosero cuando al vecino no le dices nada o si, como siempre me ha parecido lo normal, bastante tienes con estar en lo que haces y lo mejor es funcionar como si unos y otros fuéramos invisibles.

22 de noviembre de 2012

Ese momentito


Me gusta llegar a casa un ratito antes de comer, no más de 10 minutos, tiempo en el que puedo sentarme en un sillón y relajarme, descansar de los esfuerzos matinales y dedicar esos breves instantes a tareas tan baratas y reconfortantes como despejarme, soltar lo que podríamos llamar miasmas que minan el alma y el cuerpo o, simplemente, pensar en nada. La naturaleza refleja el inmenso poder creador de Dios, la existencia de una providencia que cuida todo, así un paisaje de montañas con nieve, una puesta de sol o el color del cielo y las nubes nos embelesan y hacen comprender que existe una inteligencia superior capaz de crear todo eso. Pero también deberíamos ser capaces de agradecer al Sumo Hacedor el poder disfrutar de estos instantes, breves e irrelevantes eso sí, que no dejan de ser toda una purificación del espíritu.

Por la vida circulan personas muy exigentes consigo mismas, trascendentes y con cierta mentalidad de ingeniero, que procuran "aprovechar" hasta el más pequeño instante libre; estoy seguro de que es un acto de virtud y a lo mejor hasta les podría suponer un trauma adocenarse en la butaca unos minutos y gozar del placer de la holganza, pero también pienso que ellos se lo pierden. Benditos sean los pequeños momentos de relax, los tiempos para uno mismo, que en definitiva cuanto mejor nos sintamos más podremos desarrollar nuestra vida en servicio del resto, que bien cierto es que para eso estamos. Pero mientras tanto, no desaprovechemos los gozos de "esos momentitos".

21 de noviembre de 2012

El poder de las redes sociales


Queda claro que andamos en tiempos de auge de las redes sociales; internet ha supuesto una revolución en el mundo de la información y ha permitido el acceso a la opinión pública a un número ingente de ciudadanos. El otro día comentaba con un letrado de la provincia donde vivo que hoy en día casi hasta se legisla con fundamento en el "hashtag" de twitter, a lo que cabría añadir la capacidad de convocatoria del propio twitter, de facebook o de cualquier foro que se precie. Imagino que ésto no debe de ser malo, pero me temo que corremos diversos peligros: la frivolización y manipulación de la opinión pública, que se generalice el tipo de ciudadano que asiempre mete baza en cualquier debate sin más conocimiento que el derivado del instinto o de la moda a la vez que no sabe si Goethe, Balzac o Shakespeare son escritores o medios de cierre, o la existencia de personas que pasan su vida delante del ordenador convirtiéndola en algo virtual y frecuentemente visceral y transformando internet en una especie de riñón artificial del que uno no se puede despegar.

Pienso que despreciar estos medios tiene bastante de negación del progreso, de rebelión a la modernidad, y de hecho ando metido en alguno de ellos y este blog no es más que una manifestación de que he caído en estas redes -y nunca mejor dicho-, pero también considero preocupante comprobar como algunas personas andan permanentemente colgados de la red, se han creado su propio mundo virtual y andan opinando, juzgando y pontificando sin control y no pocas veces sin criterio. De Twitter poco puedo hablar, pues no manejo el tema, pero en Facebook se ha producido en mi opinión una proliferación de personajes dogmáticos y reiterativos hasta la saturación que no paran de dejar en su muro, en sus diálogos y espacios virtuales en general una serie de comentarios, fotos, valoraciones, etc que terminan agobiando, mostrando una visión parcial y subjetiva del mundo y de la vida que me temo les puede terminar encerrando en una especie de burbuja de obsesión y aislamiento. El otro día oí comentar a alguien, y pienso que tiene razón, que en internet se llegan a afirmar cosas que quien las escribe no se atrevería a decir a la cara; ¡qué fácil es poner verde, exigir, protestar y hasta insultar desde un ordenador!.

Es bueno utilizar los recursos que se han puesto en nuestras manos, pero no podemos convertir nuestras vidas en una especie de jaula cibernética de la que salimos cada vez menos, ni pretender imponer criterios, opiniones e ideas con la sóla fuerza de nuestra insistencia y nuestra capacidad de agotar al resto. Las relaciones humanas, que nos dan perspectiva, posibilidad de volcar nuestra capacidad de querer, servir y enseñar, que nos hacen más humanos y más solidarios no las podemos recluir a una habitación y a un aparato, ni asumirlas con protagonismo personal ni mantenerlas prescindiendo del aire puro.

20 de noviembre de 2012

¡Hasta siempre, Miliki!


El domingo nos despertamos con la noticia del fallecimiento de "Miliki"; hay muertes que dejan indiferente, otras que se toman de distinta manera según las valoración que te merezca el finado, incluso con controversia y opiniones encontradas. En el caso de Emilio Aragón padre no ha habido discusión, todos, en mayor o menor medida, hemos sentido el adiós de alguien que nos supo hacer disfrutar en su tiempo, haciéndolo además con la sencillez y la naturalidad de quien ha convertido su vida en la constante búsqueda de la sonrisa ajena, porque a Miliki, como a Gaby y a Fofó, a los que imagino allá arriba dándole la bienvenida con el "Hola, Don Pepito", no había más que mirarles a los ojos para saber que hacían el trabajo con el corazón, que su felicidad era conseguir la de los demás. Era el único superviviente de los tres payasos de la tele que a partir de 1973 supusieron un auténtico fenómeno sociológico en España; creo que los de mi generación y, más si cabe, los de las inmediatamente posteriores, hemos sentido un "agujerito" especial en el alma con el adiós de este hombre, un vacío interior que tal vez se explique porque Miliki y su troupe nos traen el recuerdo de cuando todo parecía más simple y, en cierta manera, su personalidad consigue sacar de nuestras entretelas ese niño que todos conservamos dentro.

Me acuerdo perfectamente de la conmoción que supuso la muerte de Fofó en 1976; los españoles somos sensibles y nos encariñamos fácilmente con la gente, especialmente cuando vemos bondad, generosidad y sencillez en alguien. Los "payasos de la tele" aparecieron casi sin avisar; venían de una larga época trabajando en Argentina, Venezuela y otros países de la zona y sin más armas que unas ropas de apariencia ridícula, el dominio absoluto de la escena y un saber hacer fuera de lo común se metieron en el bolsillo a niños y mayores. Quienes habíamos llegado al uso de razón por entonces no podemos ni queremos olvidar el ¿cómo están ustedeeees? o esas canciones que incluso hoy en día siguen protagonizando cumpleaños, celebraciones, excursiones, juegos y guarderías: "La gallina Turuleta", "Hola, Don Pepito", "Susanita tiene un ratón", "Dale Ramón", "El coche de papá", "Mi barba tiene tres pelos", la de la niña que no podía jugar, esa de que "mi familia, sí señores, somos músicos de honores ..." y, por descontado, el inmortal "Feliz, feliz en tu día, amiguito que Dios te bendiga ...". Todo el trabajo de Miliki y cía era un dechado de imaginación, creatividad y buen gusto, un auténtico y genuino soplo de aire fresco, una forma de hacer que ha desaparecido de la televisión.

Miliki no era, precisamente, un pardillo ni un hombre dedicado en exclusiva a hacer de payaso por tradición familiar; la vida artística y profesional de Emilio Aragón fue mucho más allá y así se dedicó a la música, lanzando, al grupo Monano y su Banda, y sobre todo, colaboró decisivamente con su hija mayor, Rita Irasema. Con ella sacó discos como "La vuelta al mundo en 30 minutos" (1986), "El flautista de Hamelín" (1987), "Vamos a marcarnos una canción" (1991), "¡Superdiscoguay!" (1992), "¿Estás contento? ¡Sí señor!" (1994) y grabó programas de televisión: "!TVE ya no es la única cadena en España!", realizando espacios infantiles tanto en Telecinco, "Superguay", como en Antena 3, "La merienda" y "La guardería". En 1987 dirigió la película "Yo quiero ser torero!", junto al dúo Sacapuntas, y otra vez con Rita creó el espectáculo "El circo del arte". En 1996 Aragón desempolvó su pasión por escribir y publicó sus memorias, "Recuerdos". De 2001 a 2009 publicó "La máquina de los coches", "Juan Olores", y "Con alma de niño". En 2008 escribió "La providencia" con el seudónimo de Emilio A. Foureaux -nombre de su padre-, una novela destinada al público adulto sobre un militante de la guerrilla en la revolución cubana que huye de Fidel Castro y en el pasado mayo se editó su segundo libro para adultos, "Mientras duermen los murciélagos", otra novela de huidas, en este caso de unos comediantes a través de la Europa nazi. Sus últimos discos los grabó en 2008 y 2009, destinados y dedicados a quienes fueron su público fiel: "A mis niños de 40 años" y "A todos mis niños". Sin duda ha muerto un gran hombre, descanse en paz.

19 de noviembre de 2012

En paz con Dios


Hace unos días cene con varias personas en uno de esos locales más bien "pijos"; se trataba de uno de esos "maridajes" de vino con tapas, un uso que al parecer se ha generalizado ahora pero del que, como tantas cosas, carecía de experiencia. A mi izquierda se sentó un individuo a quien conocía poco, un hombre ya maduro, simpático y amante de la buena vida, siempre en el sentido más saludable y grato de la palabra. Fue una compañía agradable y con la útil colaboración de las excelencias de comida y bebida me ayudo mucho a pasar una velada magnífica. En un momento de la noche, no se cómo empezó, salió el tema de la muerte y nuestro destino final y este hombre se descolgó comentando que el lo tenía arreglado con Dios, "es amigo mío", afirmó y "me llevo bien con él". Me llamó la atención la sencillez y la confianza con la que se tomó el hombre la cosa, y esa seguridad, que no era, me parece, ni vanidad ni presunción, con la que se enfrentaba a un juicio particular que no tenía ninguna duda se iba a producir. Y, ¿por qué no decirlo?, sentí envidia, deseé mantener esa actitud y ese planteamiento, que no deja de ser una muestra de fe y de confianza en la providencia.

No tengo ni idea de las costumbres piadosas de esta persona; fe es indudable que tiene, pero no da la impresión de que rece demasiado, ni siquiera de que cumpla con los mandamientos de la Santa Madre Iglesia. A pesar de ello, no me atrevería, ni de lejos, a poner en entredicho ni su afirmación ni su condición de buen cristiano. En los tiempos que corren tiene su punto de admirable un reconocimiento público de la propia fe, admitir que tras la muerte uno se enfrenta a un juicio, asumir que estamos en manos de Dios. No se si la afirmación de este hombre, dicha alegre y espontáneamente a altas horas de la noche oscense tras una buena pitanza, a la luz de la luna y con el frío de la madrugada, responde a los rigores más inflexibles de la ortodoxia, si escandalizaría a algunos de sus pretendidos guardianes, pero no puedo evitar que me atraiga. Es una buena forma de vivir, confiado en gozar de la amistad de aquél de quien depende todo; para ello evidentemente habrá que cumplir unas condiciones previas, pero creo que fue San Pablo quien en la Epístola a los Romanos afirmó eso de que "La justicia de Dios es su misericordia", ... y ¡quien le niega tal misericordia a un amigo! ...

17 de noviembre de 2012

"El "Peñazo" del Nou Camp


El título del hilo puede llevara engaño; no estoy hablando de partidos aburridos, algo que además ven en el campo del Barça en muy pocas ocasiones en los últimos años; mi post pretende ser un homenaje a Manolo Peña, ex jugador del Valladolid, Zaragoza y Cádiz que falleció tras larga enfermedad el pasado 13 de noviembre en su ciudad natal de Ponferrada a la edad de 47 años. peña había nacido en la comarca del Bierzo, al igual que Marianín, ese magnífico ariete que destacó en la Cultural Leonesa y fue "Pichichi" de 1ª División con el Real Oviedo. Peña fue un producto de la cantera vallisoletana, una de las más prolíficas de España, como podemos comprobar si pensamos en Coque, Cardeñosa, Landáburu, Juan Carlos, Torrecilla, Borja, César Sánchez, Moya, Amavisca y tantos otros. Peña, junto al también ariete Fonseca, subió al primer equipo de Pucela en 1984 incorporándose a un equipo arraigado en la máxima categoría y donde jugaban futbolistas del nivel de "Pato" Yañez, "Polilla" Da Silva, Minguela, Fenoy, Eusebio, Moré, Gail, Jorge y Sánchez Vallés.

Peña jugó bastantes partidos en las siete temporadas que permaneció en las filas vallisoletanas, aunque su gran momento, la razón por las que entró en la historia fue cuando un 18 de diciembre de 1987 marcó tres goles en el Nou Camp y le dio una heroica e inesperada victoria a su equipo por 2-4. Aunque Manolo Hierro, el hermano "torpe" de Fernando, había adelantado a los blanquivioletas, dos extranjeros de lujo como Bernd Schuster y Gary Líneker le habían dado la vuelta al marcador y parecía que el match se decantaba definitivamente a favor de los blaugrana, pero Peña, un delantero veloz, valiente y directo terminó endosándole tres goles a Zubizarreta y consiguiendo para su equipo la primera victoria vallisoletana en campo azulgrana de su historia. El equipo, entrenado por el chileno Vicente Cantatore, formaba con el meta argentino fenoy en la puerta, una línea de cinco defensas, con Torrecilla y el gallego Lemos en los laterales y Moreno, Manolo Hierro y Gonzalo como centrales, un mediocampo corto pero fortísimo con Fernando Hierro y Minguela, Moya en la media punta y el ex del Athletic Endika y el propio Peña arriba. A partir de ese domingo Manolo Peña se convirtió en un héroe para la afición de Valladolid.

En el verano de 1990 Peña firmó por el Real Zaragoza; los blanquillos andaban en proceso de reestructuración y la directiva que entonces presidía José Angel Zalba trajo al lateral madridista Esteban, el central del Sabadell Aguado, los uruguayos Poyet y Edison Suárez y el citado Peña, que parecía el fichaje estrella. Peña tuvo muy mala suerte en Zaragoza; el club andaba en tiempos revueltos y el mister uruguayo Ildo Maneiro no dio con la clave para dirigir el equipo, el estilo de juego de Peña no parecía el más adecuado para el sistema del uruguayo, y cuando parecía que el leonés comenzaba a contar sufrió una gravísima lesión en la rodilla -ligamentos curzados- que terminó marcando su trayectoria blanquilla. Manolo Peña reapareció en la temporada siguiente, con Víctor Fernández en el banquillo, quien prefería dejar en el ataque a Pardeza e Higuera y reforzar la media punta con Gustavo Poyet y el rumano Dorin Mateut; en la segunda vuelta Peña tuvo más oportunidades y llegó a marcar tres goles. El jugador llegaría a cerrar un tercer ejercicio con un balance total de 41 encuentros de liga y tres goles. En 1973 se fue al Cádiz, donde cerró su carrera profesional. A pesar de no haber tenido fortuna en su trayectoria zaragozana, Manolo peña, cuyo fichaje recuerdo me ilusionó bastante, dio siempre ejemplo de profesionalidad y bonhomía.

Muchos no conocerán a este futbolista, pero a quienes seguíamos la Liga española en los años en los que corría por los campos españoles de primera nos queda el recuerdo de un buen delantero, un jugador rápido y directo que se convirtió en héroe una fría tarde de invierno en Barcelona cuando silenció el Nou Camp con un hat trick inolvidable.

16 de noviembre de 2012

¿La exclusiva de la cultura?

El pasado viernes, 14 de noviembre, y con motivo de la huelga general los llamados "actores de la ceja" tuvieron sus movidas y desplegaron esa actividad que tanto ejercitan en estas ocasiones. Allí estaba, no podía ser menos, Pilar Bardem, que entre otras "perlas" afirmó que a la derecha "No les interesa un pueblo culto porque eso supone un pueblo libre". Es una afirmacion interesante y digna de valoracion, aunque a quien esto escribe le gustaria saber qué entiende esta señora por derecha, qué considera cultura y cuándo entiende que un pueblo es libre, y con las respuestas que obtenga tal vez acabe sabiendo a que atenerme. Por el momento no puedo evitar la impresión de que algunos parecen haberse atribuido la exclusiva de la cultura; y es que empiezo a estar harto de esa superioridad moral con la que ciertos apóstoles del escenario y algún que otro seguidor "laico" pregonan sus ideas y fustigan lo que no coincide con ellas. He conocido a mucha gente convencida de que la cultura y la intelectualidad es campo propio de la izquierda, una opinión respetable y que tendrá sus fundamentos, pero no deja de parecerme un tópico que solamente se puede sostener por los complejos de unos y el adocenamiento doctrinario de otros.

La frase de la madre de nuestro actor estrella tiene su interés, y no niego que pueda tener buena parte de realidad. La historia nos demuestra que muchos gobernantes han sido muy propensos a ese despotismo ilustrado que llegó a su máxima expresión en los tiempos de Luis XVI y María Antonieta y bien caro que les costó. Ahora bien, ¿a qué tipo de cultura se refiere Doña Pilar?, porque sería bueno conocer si incluye la necesidad de enseñar a nuestros escolares una historia carente de esa visión sesgada que con frecuencia se muestra en los planes educativos, si por cultura entiende la lectura de los autores de su cuerda, muchos de ellos excelentes, o también es bueno difundir la obra de Gerardo Diego, Luis Rosales, Pemán, Fernández Flórez, Agustín de Foxá o los místicos castellanos. A mí también me preocupa que un porcentaje mayoritario de estudiantes lleguen a la Universidad haciendo faltas de ortografía, que la gente confunda el término "a ver" con el verbo "haber", que en Cataluña no salgan del Ter y el Llobregat y en Galicia del Miño y el Sil, que las "50 sombras de Grey" tengan el centuplo de ventas que los clásicos o que programas como "Sálvame" o "La noria" tengan records de audiencia. Ý es que la frase es buena, pero no tengo nada claro si se utiliza con rectitud de intención y amplitud de miras ... o tal vez sí lo tengo claro.

He de confesar que desconozco bastante la trayectoria profesional de Pilar Bardem; mis recuerdos relativos a los programas teatrales de la tele en blanco y negro me ponen en la cabeza la imagen de una actriz secundaria con papeles más bien breves; es posible que ello se pudiera deber a cierto arrinconamiento ideológico, pero en esos mismos espacios aparecían en cabeza de cartel nombres ilustres de la izquierda teatral como Juan Diego, Alicia Hermida, Tina Sainz o Ana Belén. Del nivel artístico de los Bardem nadie puede introducir dudas, no hay más que recordar películas míticas de Juan Antonio Bardem como "Cómicos", "Muerte de un ciclista" o "Calle Mayor" o la realidad incuestionable del Oscar obtenido por Javier Bardem y un buen número de papeles brillantes en películas de primer nivel, pero algún día que me levanto cáustico caigo en la tentación de pensar que, como en toda familia, alguno solamente brilla por el apellido, ... en este caso quizá también por sus respetabilísimas tendencias ideológicas.

15 de noviembre de 2012

Una frase de García

"El periodismo que se hace hoy en día es lamentable, y el deportivo, me da pena. Ya no se hace investigación. No hay rigor. Ahora todo es rumor y risas. El periodismo es pluralidad".
 
José María García es, sin duda, pionero en el periodismo deportivo español; su estilo marcó época y cabe decir que hay un antes y un después desde su aparición en TVE y en la vieja "Hora 25" de la Cadena Ser. No voy a hacer un panegírico de un hombre sin duda valioso y con categoría profesional, pero que no esta libre de pecados y que no se libró de narcisismos y polémicas varias. Pero García ha adquirido un prestigio merecido y su opinión es hoy por hoy muy importante en el mundo del periodismo, especialmente el deportivo. Y me ha llamado la atención la frase que inicia el hilo, pronunciada por el mítico "Butanito" en uno de esos foros del diario "Marca" en el que el invitado responde a las preguntas que le hacen los lectores. Y es que a uno le suena bien cierto eso de que lo que hoy predomina son "rumores y risas".

Tal vez nos hemos acostumbrado a un periodismo de bromas y "colegueo", no es infrecuente cuando uno escucha las retransmisiones y programas deportivos de la radio comprobar como el locutor de turno se apunta a la "vis cómica" e incluso parece que se está riendo de ti. De esta manera uno oye como el locutor fulano bromea con el periodista mengano y no acabas de saber a qué se refieren, de que cuestión hablan. Por esta razón no es infrecuente llegar a echar de menos esos tiempos de Miguel Ors, Rafael Marichalar, Vicente Marco, Santiago Peláez, Juan Antonio Fernández Abajo o el propio José Ángel de la Casa, sin olvidar a la prensa deportiva aragonesa de mi infancia, con nombres míticos como José María Doñate, Carlos Oterino, martín de Urrea, Vicente Merino o Ricardo Martínez, sin olvidar al formidable equipo de "Zaragoza deportiva", con Enrique Peyrona y Miguel Angel Brunet a la cabeza. Eran tiempos de seriedad periodística, que no estaba en absoluto reñida con la crítica y la búsqueda de la verdad.

Y qué decir de la rumorología, en esta época de la pasión por el periodismo de investigación cualquiera encuentra excusas para contarnos que el barcelonista Ricard tiene un hijo extra matrimonial con la top-model de turno, que el madridista Peter Burner ha rajado del entrenador en su última salida nocturna o que el nuevo fichaje del Real Zaragoza, el uruguayo Roberto "Morcilla" Rodríguez llegó lunes y martes achispado al entrenamiento. Lo preocupante de todo surge cuando te enteras de que las el reporter que lanza la noticia se ha informado a través de un primo segundo del utillero o de la camarera del bar donde se toma el bocadillo el hermano del portero de su casa. Otro laberinto de creatividad son los fichajes de pretemporada; es necesario llenar diariamente las paginas de cuatro diarios que se venden en todo el territorio, unos cuantos más de difusión local y las secciones de deportes de los de cada provincia, añadiendo radios, televisiones y prensa gratuita, por lo que si no hay noticias concretas aparece lo de la imaginación al poder y ¿quién se va a molestar si lanzo el bulo de que Cristiano interesa al Barça, Messi al Madrid o Iniesta al Atlético?. Por Zaragoza aún nos divertimos cuando recordamos las salidas de un veterano periodista que colocó en el primer equipo de Aragon a Eric Cantona, Pirlo y Lucho Fernandez. .... Vamos que García tiene más razón que un santo.

14 de noviembre de 2012

El espíritu cordial


Hay quien dice que la extrema cordialidad genera desconfianza, y no debe ir descaminado pues a todos nos ha entrado alguna vez el demonio de la incredulidad cuando hemos visto saludarse con una sonrisa de oreja a oreja a Rajoy con Rubalcaba, Florentino con Rosell, Nixon con Breznev o Lola Flores y Sara Montiel. Pero al mismo tiempo, la cordialidad es necesaria, y en estos tiempos de malas caras, desazón generalizado y tendencia motivada al pesimismo, comienza a convertirse en un valor tan escaso como urgente. A todos nos gusta que nos saluden con simpatía, que quien nos atiende o aquél al que atendemos nos trate con esa amabilidad que un nota sincera, con modos que te hacen comprender que al otro le importas y está dispuesto a hacértelo fácil.

No basta -al menos no debería- con esa cordialidad artificial, la de quien quiere ser amable por interés, egoísmo o simple afán de quedar bien; la cordialidad ha de salir del alma y en la medida de lo posible fundamentarse en una sincera actitud de afecto al de enfrente. Y esto no es fácil, al menos a mí me cuesta y a veces me sorprendo poniendo cara de perro al pedigüeño que me da en exceso la vara e insiste en reclamar una ayuda o tratando con menos gracia a esa persona -a todos nos pasa- que no nos ha entrado precisamente por el ojo derecho, o manteniendo actitud de niño "rezongón", ... La cordialidad se opone a la hostilidad, pero también a la indiferencia, porque tanto pueden herir los golpes agresivos como los suelos resbaladizos o la aspereza del papel de lija.


Se dice que esta vida son cuatro días y es verdad, y como los primeros años suelen pasar más despacio, la fugacidad se acrecienta con el tiempo; por eso mismo vale la pena mantener ese espíritu cordial, una filosofía que periódicamente ponen en peligro los agobios, las discrepancias, la impaciencia, los dolores de muelas, la impertinencia ajena, la incontinencia propia, los telediarios, el Gobierno, la clasificación liguera, la mala leche del prójimo, ... tantas cosas que vale la pena superar para vivir inmiscuido del espíritu cordial, que en el fondo no es más que el amaros los unos a los otros que alguien nos sugirió hace más de dos mil años.


13 de noviembre de 2012

La Plaza de España que conocí


Ya de pequeñito me enseñaron que en Zaragoza La Plaza de España era el centro de la ciudad; por eso cuando pasaba por ahí uno se sentía importante, a la vez de ser consciente de que no era un lugar cualquiera. No se trata de andar por esa tópica senda de que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero cuando recuerdo locales como el Restaurante "La Maravilla" o el mítico "Gambrinus" no puedo sino añorarlos ante las actuales realidades en forma de franquicias y establecimientos de mucho diseño y poco sabor. Ahí siguen el edificio de la Diputación Provincial, el del Banco de España y el monumento a los mártires del arquitecto Ricardo Magdalena, auténticos símbolos, casi reliquias que mantienen el lugar con un mínimo de aroma de tradición.

Pasada la Diputación y justo antes de enfilar la acera del Coso, donde te encontrabas con dos pastelerías históricas, la Bombonería "Oro" -aun viva- y "Zorraquino", se ubicaba una pequeña confitería llamado "Murga", donde se anunciaba la venta en exclusiva del llamado "caramelo inglés", una especie de tofees que debían de ser bastante caros. Imagino que en el establecimiento se venderían otras cosas, pero es algo que nunca me planteé ... es más, creo que solamente llegué a entrar dos veces, pues intuyo que lo que allí despachaban era mercancía exclusiva para bolsillos cualificados. Hoy en día se imponen esos caramelos que uno mismo introduce en vulgares bolsas de plástico, pero sin duda les falta el glamour de aquéllos.

El otro lado de la Plaza era mucho menos conocido para mí; sí que recuerdo, como una especie de elemento discordante de la seriedad del lugar, que había un Salón de juegos recreativos, esa especie de "casino infantil y juvenil" al que había que acudir medio a escondidas y que solía ser regentado por un señor mayor, generalmente arisco y distante. También estaba el Hotel "Maza", que aún sigue vivo, un establecimiento del que no se oía hablar como del "Gran Hotel", el "Goya" o el "Corona", por mucho que estaba mejor situado que cualquiera de ellos.

Pero sobre todo la Plaza de España era, y sigue siendo, una especie de centro neurálgico, nudo gordiano que enlazaba la elegancia y el empaque del Paseo Independencia con lo castizo y, en ocasiones, turbio del mítico "Tubo", con sus bocadillos de calamares, el "Zurracapote", el "Plata", el tabaco de contrabando, el olor a fritanga, los personajes oscuros y todo ese aire infractor que le caracterizaba. Y de la misma manera servía de acceso a las dos partes del Coso, el "Alto" en el que uno se encontraba con el Casino Mercantil, el Palacio de Sástago, el "Savoy" y el viejo Banco de Aragón, que acabó engullido por el Central y el "Coso Bajo", que comenzaba con el Teatro Principal y encaminaba a lugares más inhóspitos que el otro. Y ambos tenían -y siguen teniendo- sus arterias, la calle Alfonso I y la de Don Jaime I, que engarzaban ese centro neurálgico con el centro vital y espiritual de todo, la Basílica del Pilar.

Tampoco nos podemos olvidar de los anuncios luminosos, que brillaban en la noche como refleja la foto en blanco y negro obtenida del magnífico blog de Rafael Castillejo, donde aparecían nombres tan dispares y míticos como las televisiones "Philips" e "Iberia", los relojes "Longines", los colchones "Flex" y el caldo "Avecrem" de Gallina Blanca. A veces uno piensa que se va a reencontrar con los lugares de antaño, que se va a producir como un milagroso retorno al pasado, pero lo cierto es que son sólo vivencias que permanecen en el recuerdo y allí siguen vivas.




12 de noviembre de 2012

La inesperada figura de la temporada


El Real Zaragoza, como venía ocurriendo en los últimos años, tuvo que recomponer más de medio equipo este verano; los aficionados nos impacientamos y nos fuimos desanimando conforme veíamos que pasaban las semanas y los refuerzos venían con cuentagotas, que jugadores cuyos fichajes parecían cerrados -Javi Fuego, Armenteros, Sidney, Mario Bollatti, ...- se quedaban en el camino y que muchas de las nuevas adquisiciones parecían de segunda fila. Los técnicos del club también buscaban gente para reforzar a un equipo que había realizado una flojísima temporada en 2ª B y Ander Garitano, ese excelente interior zurdo que llegó un día del Athletic y a quien como entrenador le pudo la responsabilidad, trajo entre otros a un medio centro defensivo del Jaen, Jose Mari y a un extremo del Badalona, Víctor Rodríguez; ninguno de ellos había pasado de la 2ª B, llegaron a Zaragoza sin que muchos se enteraran y viajaron de relleno a la concentración del primer equipo, demostrando tanto a Manolo Jiménez que de hecho no llegaron a debutar con el filial y se han convertido en titulares de un Zaragoza que si bien empezó renqueante a tomado el pulso a la competición y ya comienza a dar a su afición unas expectativas que hacía años no tenía, por mucho que ya sabemos que en esto del fútbol "hoy sí mañana, no".

Víctor Rodríguez se formó en la cantera del Barça, siendo coetáneo de Jordi Alba, aunque ni uno ni otro terminó triunfando allí a la primera, Alba se marchó al valencia, donde triunfó tras pasar un año en el Nastic de Tarragona, regresando al Nou Camp a golpe de talonario, mientras Víctor, al que se asegura se le dio la baja por ser demasiado pequeñito, hubo de buscarse la vida en el fútbol catalán de segunda fila. El barcelonés supo encontrar su segunda oportunidad y desde su debut de la segunda jornada en Cornellá se ha convertido en un fijo en el equipo tipo de Jiménez. Todo el mundo está encantado con un hombre que posee un formidable dominio de balón, es rápido, inteligente y juega un fútbol directo, no tiene miedo a disparar y centra como los ángeles, habiendo dado ya cinco asistencias. Jugadores que habían venido tras largas negociaciones y con inversión de dinero como Wilchez, Bábovic o Javi Álamo calientan banquillo o grada, mientras este joven catalán que entró por la puerta trasera no sólo es titular, sino que se ha convertido en una de las figuras del equipo y su nombre comienza a cotizarse en el fútbol nacional.

El caso de Víctor es toda una lección para quienes piensan que solamente cabe montar un equipo a golpe de talonario; en cuanto un jugador destaca aparecen diversos clubs que pretenden hacerse con sus servicios, algo que encarece el mercado, sobrevalora a los jugadores y lleva a más de una desilusión. Víctor, como José Mari y otros jugadores que ahora destacan en primera -no hay más que ver las plantillas de equipos como Rayo, Celta o Valladolid- han demostrado que para formar un conjunto con posibilidades basta con saber buscar gente con calidad, profesionalidad y ganas de triunfar, y de eso hay por toda España bueno, bonito y barato. Al Zaragoza históricamente le ha ido bien buscar en los rincones, desde los casos de Marcelino, que llegó del Lugo y Lapetra, fichado del Guadalajara, pasando por jugadores como Rico, Rubial, "Pichi" Alonso, Señor, Herrera, Aguado o Belsué, siempre ha solido acertar con futbolistas semi-desconocidos ... hasta que la filosofía de Agapito Iglesias provocó que se optará por invertir millones en Aimar, Luccin, Matuzalem, Ayala o Pavón, nombres que acabaron constituyendo rotundos fracasos e hipotecando gravísimamente al club.

Ahora queda confiar en que Víctor siga demostrando lo que vale, que permanezca muchos años en el Real Zaragoza -toquemos madera- y que esta filosofía se extienda y aprendamos de una vez que se trata de jugar al fútbol no de hacer negocios frecuentemente ruinosos ni de llenar la nómina de pijos y snobs.

10 de noviembre de 2012

Un pontificado breve, un hombre grande

En el verano de 1978 se produjo el fallecimiento de Pablo VI; ya se sabía que el hombre andaba con poca salud, aunque su última enfermedad y su muerte sucedieron con gran rapidez y produjeron cierta sorpresa. No se si la precipitación de noticias se debió a una agravación inesperada o a la tradicional discreción con que se llevan estas cosas en el Vaticano. Había sido Pablo VI un Papa de largo pontificado, con una apariencia bastante seria y solemne y al parecer muy bien relacionado y con bastante influencia en algunos grupos políticos. Tras la muerte del pontífice la prensa se fue haciendo eco diario de los candidatos a sucederle, apareciendo, no se si con mucho o poco fundamento, un buen número de nombres de cardenales: Poletti, Baggio, Pignedoli, Pappalardo, Benelli, Felice, Siri ... casi todos italianos, aunque por eso de la pluralidad también recuerdo haber oído mentar los del belga Willebrands, el austriaco Koening, el argentino Pironio o el alemán Hoeffner. A la hora de la verdad el sábado 26 de agosto, cuando se comprobó que la primera fumata que salía por la chimenea vaticana ya era blanca, el cardenal protodiácono Pericle Felice anunció con la habitual pompa que la elección había recaído en alguien al que casi nadie había mencionado antes: el Patriarca de Venecia Albino Luciani, quien había elegido para su pontificado el nombre de Juan Pablo I. Desde que vi al cardenal Luciani revestido del uniforme papal en la ventana del Vaticano me quedé cautivado por una sonrisa que era indudablemente sincera, una mirada limpia y afectiva y una actitud humilde, la de quien se ve abrumado por lo que le ha caído encima e indigno de merecer tal honor. Un hombre que miraba a la gente con tanto cariño y les saludaba con las manos con un afecto que se palpaba tenía que ser, necesariamente, un santo y el mejor papa posible.

Como todos sabemos el pontificado de Juan Pablo I fue brevísimo y el 29 de septiembre siguiente nos despertábamos con la sorprendente e increíble noticia de su repentino fallecimiento. El recuerdo que guardo de tal día es igual de vivo que el de su elección, me quedé impresionado y me inundó una tristeza que me duró todo el día. Tuve esa sensación de desamparo que se produce cuando pierdes alguien con quien contabas, una especie de idea de que algo había fallado, de que no era posible que Dios nos quitara ese regalo que nos había hecho y que me gustaba tanto. Juan Pablo I tenía algo especial, yo creo que fundamentalmente era humilde y bueno, posiblemente ambas cualidades iban íntimamente unidas, no cabe lo uno sin lo otro. En un mes dotó al papado de una humanidad que solamente había asomado algo con Juan XXIII; fue el primer Papa moderno en hablar en singular utilizando el "yo" en lugar del plural mayestático, eligió como lema de su papado la expresión latina "Humilitas", lo que se reflejó en su polémico rechazo de la coronación y de la tiara papal en la ceremonia de entronización, sustituyéndola por una simple investidura. Su muerte trajo frustración y desencanto a quienes confiábamos en un nuevo brío para el cristianismo, aunque el tiempo demostró que la providencia es sabia y el pontificado de Juan Pablo I fue corto, pero no por ello poco fructífero, pues fue la más adecuada antesala para el papa polaco que vendría un mes después y que acabaría convirtiéndose en el hombre más importante del siglo.

9 de noviembre de 2012

Dichosas sombras


Uno de los fenómenos comerciales -me resisto a calificarlo de literario- del año han sido las famosas "50 sombras de Grey", esa trilogía escrita por una tal Erika Leonard (E.L.) James, una inglesa que hasta ahora no había hecho nada destacable y que imagino andará nadando entre libras esterlinas con los réditos de unas novelas que se venden como rosquillas. Vivimos sometidos a los criterios de la oferta y la demanda y si lo que se vende es la pornografía escrita y la calidad ínfima habrá que reconocerle el mérito y la legitimidad de sus ganancias, pero no deja de dar pena que el personal se gaste sus cuartos, con las cifras de ventas que se otean en muchos casos será el poco que tengan, en un producto que, por mucho que digan, solamente ofrezca porno duro "strictu sensu". Pero somos así y nos va el morbo y el gregarismo; al final imagino que el tiempo pondrá a cada uno en su sitio, y de la misma manera que películas como "Enmanuelle" o "El último tango en París" han quedado sólo como lejanos recuerdos de las polémicas que suscitaron, otros films como "De aquí a la eternidad" o "Un tranvía llamado deseo" son ahora joyas del séptimo arte y las escenas que en su día levantaron polvareda se han consolidado dentro del conjunto de una películas formidables. Ahora las primeras no tienen más historia que unas escenas puestas como señuelo para vender entradas, mientras que nos reímos de las contradicciones que provocaron la escena de Burt Lancaster y Deborah Kerr o la sensualidad de Vivien Leigh. Estas torpes sombras no están destinadas a prevalecer en el tiempo, si no es como manifestación de lo ridículos que podemos llegar a ser.

Las diferentes listas de libros más vendidos de los distintos medios son unánimes en colocar a la cabeza las variadas entregas de las "sombras de Grey", lo que no deja de ser indicativo del nivel medio de la cultura española. No presumo de ser un lector exquisito, y cualquiera que siga mis post sobre libros puede comprobar que tal vez tienda en exceso a determinados géneros y entre mis lecturas no abunden los clásicos, pero me parece que no es un exceso verbal ni una "jaimitada" considerar que entre quienes leen tales "sombras" no debe de haber muchos lectores de verdad y que bastantes de ellos a la vez que devoran las "sombras" desconocen hasta la existencia de Galdós, Dostoyewski, Dumas o Delibes. Aún recuerdo el boom de la trilogía "Millenium" -de una calidad y una enjudia incomparablemente superior a las "Sombras de Grey-, cómo una vez cuajado el éxito del primer volúmen el día que se puso a la venta el segundo hice un recorrido por diferentes librerías de Zaragoza y era llamativo ver las colas de la caja llenas de personas con el libro de Stieg Larsson bajo el brazo: me di cuenta que muchos compraban por puro snobismo y no tenían ni idea de que existía una tradición de novela de intrifa nórdica ni les preocupaba si la novela estaba o no bien escrita; pudieron presumir en el trabajo, en el gimnasio o en la cola del super de leer -o al menos poseer- el libro, pero dudo que lo valoraran. Es peor este caso, porque lo que meten en su casa y les ocupa horas de ocio y de sueño es bazofia pura.

8 de noviembre de 2012

Gol de Ozil

El Real Madrid no anda fino y entre las polémicas internas y su irregularidad en el terreno de juego lleva camino de que el título que le ganó al Barça hace unos meses, la Supercopa de España, acabe siendo el único que llevar a sus vitrinas esta temporada, dejando aparte el habitualmente descafeinado Trofeo "Bernabeu". El pasado martes pinchó de nuevo frente al Borussia Dortmund, siguiendo con ese hábito de dar la de arena cuando tiene enfrente aun equipo teutón. No vi el partido, pues las cargas de la amistad me llevaron a someterme a una larga sesión en el Colegio de Abogados de Zaragoza sobre las ventas de bienes inmuebles -uno se consuela pensando que así reduce purgatorio- pero parece ser que la debacle merengue pudo ser mayor si no llega a ser por el acierto de última hora de Mesut Özil, el joven alemán de ascendencia turca cuya trayectoria cabe ser calificada como irregular, quien en el minuto 89 marcó el gol del empate al ejecutar con precisión una falta en lo que algún locutor más bien cursi llama el "piquito del área". Todo hace pensar que la inspiración del germano ha salvado al equipo que entrena Mourinho el primer "Match point" y puede terminar siendo decisiva para que los blancos no sucumban en la "Champions League" a las primeras de cambio, lo que constituiría una hecatombe histórica.

Yo he sentido debilidad por Ozil desde que le vi jugar por vez primera en el Mundial de Sudáfrica, era el estandarte de una Alemania renovada que entonces parecía destinada a recuperar viejos esplendores al mando de un entrenador con aspecto de hombre serio y concienzudo como Joachim Löw. Entiendo que se trataba de un jugador que aporta creatividad y dinamismo a un equipo, un futbolista "distinto", como lo pueden ser Andrés Iniesta o David Silva o como lo fueron en su tiempo Gullit, Rivaldo o Francescoli, jugadores imaginativos que a su eficacia añadían capacidad de dar espectáculo. Pienso que en el Madrid actual, Cristiano Ronaldo aparte, pocos futbolistas son capaces de marcar diferencia como lo puede hacer este chaval de ojos saltones y aires tímidos, pero por las razones que sean, y sin que su rendimiento haya sido -ni mucho menos- decepcionante, el teutón no brilla como prometía e incluso no es un indiscutible para José Mourinho. Hay quien dice que es amante de la noche madrileña, otros que el mister portugués no es precisamente devoto de jugadores de sus características y que le gustan más los trotones y peleones, incluso se comentó que no se adaptaba a nuestro país -de ser así ya podría hacerlo con ese sueldo- y que incluso había problemas sentimentales, ... la cuestión es que de momento se ha quedado en "buen jugador" y sigue sin llegar a la condición de "fenómeno" que se le auguraba".

Queda dicho que Ozil me entró desde el principio por el ojito derecho, y por esta razón me alegro de que haya sido él el que en esta ocasión haya sacado al equipo de Concha Espina las castañas del fuego, a ver si la "hazaña" le sirve de revulsivo y nos muestra con regularidad y constancia sus enormes cualidades, Y no puedo dejar de mencionar un detalle: el gol lo marcó el mozo de falta directa, lo que aumenta el mérito de lo conseguido, pues puede llegar a parecer que la exclusiva de las faltas al borde del área la tiene Ronaldo. No discuto que el luso es un mago lanzando faltas, pero no creo que sea menos cierto que con demasiada frecuencia sus tiros no se acercan en exceso a la portería rival. Por eso es de agradecer y valorar que haya aparecido otro miembro de la plantilla con dotes para ejecutar magistralmente un libre directo, entre otras razones porque siempre es buena la variedad, el que haya más alternativas aumenta las posibilidades de sorprender y a lo mejor no estaría de más que el "7" del Madrid no tuviera tanto protagonismo, que por bueno que sea no deja de ser mortal.


7 de noviembre de 2012

Mentalidades


Hace unos días estuve siguiendo la discusión abierta en un foro acerca de las multas que se imponen en algunos lugares por orinar en la calle; un ciudadano había sido sorprendido miccionando en la vía pública y planteaba asustado la equidad de una multa que al parecer iba de 150 a 300 €. Me llamó la atención el descaro con el que planteaba el tema, fundamentalmente porque el menda, a lo mejor es que soy un "pazguato", sentiría cierta vergüenza de haber sido sorprendido ejerciendo tal actividad en lugar inapropiado, aunque mi sorpresa aumentó al comprobar que la mayoría de las contestaciones llevaban implícitas tanto una actitud crítica con las ordenanzas que multaban por "eso" como el reconocimiento de que "cambiar el agua al canario" en plena rúa era algo considerado como normal y hasta necesario en algunos casos. Son planteamientos que me mueven a la reflexión y provocan que se cierna sobre mi cabeza la tentación planteamientos poco optimistas acerca de la condición humana, algo que rechazo porque estoy convencido de que ´cualquier hombre es capaz de hacer mucho más bien que el que se podría presumir comprobando sus tendencias y porque en la vida, gracias a Dios, uno se sigue topando con personas cuyos modos de hacer te invitan a la admiración y a la imitación.

Sin duda las reglamentación sobre la materia deberá responder a razones de equidad y proporción, y no se trata, ni mucho menos, de que los municipios aprovechen las circunstancias para cobrar más de lo que deben, pero hasta aquí deberían llegar la disputa y la polémica, pues entiendo que nadie debería poner en cuestión que desahogarse en plena calle es algo deplorable y digno de castigo. Al tratar este tema podríamos hablar de educación, decencia, cultura, buenos modos, salubridad e higiene, buen gusto, elegancia, ... y tantos otros conceptos, pero me quedo con uno: respeto. A lo mejor se trata de una obsesión personal, pero salgo a la calle y tiendo a ver bastante poco de ésto, hay muchos que funcionan prescindiendo del resto de conciudadanos, al menos de quienes no forman parte de su "cuadrilla" o su "guardia de corps" y oyes gritar, criticar, pasar por encima, empujar e insultar con la misma ligereza con que se cruza un paso de peatones, se toman unas cañas o se saluda al vecino de la escalera. Andar con un "pedo" importante y soltar el río parece ser considerado por algunos como actividad ordinaria del fin de semana, costumbre arraigada, incluso sana ... bien está que quien disfrute así se coloque cuando pueda, bien dueño es de su salud y de su hígado, pero la calle es de todos y hay usos que dañan al prójimo y a la comunidad, y si por saltarse las reglas "ad hoc" han de pagarse unos euros, lo que debería tocar es rascarse el bolsillo y permanecer callado.

6 de noviembre de 2012

El triple salto de la U.D. Salamanca


En la actualidad la Unión Deportiva Salamanca es un equipo en crisis; la pasada temporada descendió a 2ª B y por lo que cuentan se halla en serio y grave peligro de desaparecer. No es más que uno de esos equipos sumidos en el pozo de la crisis -Albacete, Tenerife, Burgos, Logroñés, ...- que tuvieron en su día un pasado mejor y se codearon con los grandes del fútbol español. Cuando comencé a seguir el fútbol el Salamanca era también un club que andaba por las profundidades de la 3ª división -no había entonces categorías intermedias- y el único recuerdo que tengo de los charros entonces es la imagen televisiva de una eliminatoria de Copa en la que aparecían jugando contra un equipo de primera en un estadio denominado "El Calvario" cuyo aspecto destartalado hacía honor a tal denominación. Pero el tiempo pasó y además de construirse en la ciudad un campo nuevo y moderno, el actual "Helmántico", llegó a la capital charra el aragonés José Luis García Traíd, un jovencísmo mister al que no se había sabido tratar bien en su tierra y que en dos años llevó al equipo a 1ª división, dos ascensos consecutivos que pusieron en junio de 1974 a los salmantinos en la máxima categoría por vez primera en su historia.

Todo hacía pensar que los "blanquillos" del oeste peninsular -visten camiseta blanca y pantalón negro- estaban condenados a luchar por evitar el descenso, pero a la hora de la verdad el Salamanca no solamente hizo una temporada formidable -acabaron en 7º lugar- sino que se mantuvieron en la categoría siete años seguidos. No se puede entender la hazaña del Salamanca sin el trabajo del citado Jose Luis García Traíd; había sido un medio volante de fuerza y calidad que brilló en el Real Zaragoza entre finales de los 50 y principios de los 60 y al que una grave lesión provocó su temprana retirada y evitó que llegara más lejos en el fútbol. García Traid comenzó en los equipos inferiores del Zaragoza con los que logró continuos éxitos, llegando a dirigir al primer equipo en la 2ª vuelta de la temporada 1970-71, un año nefasto para los blanquillos a los que cogió el aragonés prácticamente deshauciados. La de Salamanca fue su primera experiencia lejos de su tierra y supuso su lanzamiento a la fama; se trataba de un mister moderno y enérgico, que aportó nuevas ideas al fútbol de su época y supo convertir a la Unión, hasta entonces un grupo irrelevante que peregrinaba por la mediocridad de Tercera, en un conjunto puntero y con aspiraciones, tantas que lo condujo a Primera.

Una de las claves del éxito de la Unión en su primera temporada en la cima fue saber conservar a los jugadores claves del ascenso y fichar con un acierto increíble. Para llegar a la división de honor García Traid contó con una defensa y un centro del campo sólidos; en la parte de atrás destacaban dos jugadores completamente desconocidos para el gran público: el lateral diestro Iglesias y el central y capitán Huertas, dos hombres sobrios, regulares y disciplinados que fueron santo y seña del equipo durante buena parte del caminar salmantino por primera. El centro del campo lo formaban Robi, jugador de baja estatura, un auténtico pulmón que recorría kilómetros cada partido y que ficharía unos años después por el Atlético de Madrid, Pita, interior fino y de buena colocación y Enrique, uno de esos jugadores de club que permaneció siempre en la Unión y destacaba por su trabajo. La figura del equipo del ascenso era sin duda Sánchez Barrios, un extremo izquierdo cerrado, perteneciente a la nómina del Real Madrid, con un disparo excelente, bastante clase y una gran capacidad de desborde. El meta Aguinaga, el lateral zurdo Rodri, los centrocampistas Lacasa y Muñoz, el extremo chileno Galleguillos y el goleador Chaves fueron otros elementos importantes en 2ª que acabaría perdiendo protagonismo en 1ª.

Queda dicho que la gestión deportiva fue la principal clave del éxito salmantino entre los grandes; los fichajes que tras el ascenso realizó el equipo dieron un resultado excelente y el principal acierto fue la elección de los dos jugadores que iban a ocupar las dos plazas de extranjeros permitidas entonces, para las cuales optaron por el mercado argentino. El primero en llegar fue el meta Jorge D'Alessandro, que había disputado nada menos que seis temporadas con el San Lorenzo de Almagro, cuatro de ellas siendo campeón; D'Alessandro hizo época en Salamanca, jugó ininterrumpidamente las siete temporadas que aguantó el equipo en 1ª y fue capaz de recuperarse de un golpe tremendo sufrido en San Mamés a principios de 1978 que obligó a que le extirparan un riñón. El otro extranjero elegido fue Ricardo Rezza, compañero de D'Alessandro en San Lorenzo y que ocupaba puesto en el centro de la defensa, se trataba de un volante defensivo de una planta espectacular, un buen juego de cabeza y con la enorme virtud de saber sacar el balón jugado desde atrás. Rezza jugó cuatro magníficas campañas con el Salamanca y fue posteriormente traspasado al Sporting de Gijón. En el mercado nacional los técnicos salmantinos acertaron también plenamente con tres jugadores: el lateral zurdo lanchas, que militaba en el Gimnastic de Tarragona y con los años se iría al Español, el extremo derecho Álvarez, que antes había jugado con éxito en Córdoba y Málaga y el interior de ataque Rial, procedente de la cantera merengue. Otro fichajes fueron el durísimo central argentino del Granada Aguirre Suárez y los valencianistas Pepín y Víctor, si bien tuvieron bastante menos peso en el equipo.

Con lo dicho queda perfectamente definida la primera historia del Salamanca en la máxima categoría, aunque mis viejos recuerdos de este club quedarían incompletos si no hiciera mención de un jugador que llegó al club dos años después y que ha sido uno de los extranjeros que más me impresionaron de los muchos que vinieron al fútbol español en aquellos años inolvidables, el portugués Joao Alves, un excepcional centrocampista que fue fichado del Boavista y sentó cátedra deportiva en los dos años que militó en las filas charras. Alves era un hombre peculiar que entre otras excentricidades jugaba siempre conn guantes, pero por encima de todo era un jugador imponente, con una conducción de balón reservada a los elegidos, una verticalidad notable, buen disparo desde lejos y mucha capacidad de trabajo, además de mantener un buen registro goleador -10 tantos en dos campañas-; entre 1976 y 1978 el Salamanca jugó al rtimo que marcaba el portugués. Un equipo modesto como el salmantino no suele poder permitirse el lujo de conservar muchos años a una figura de este calibre y en 1978 Alves regresó a Portugal para jugar en el Benfica.

En estos siete años en primera jugaron con la Unión Deportiva muchos otros futbolistas de nivel, entre los que podemos destacar los centrocampistas argentinos Bustillo, Ameijenda, Brizzola y Amarillo, el recientemente fallecido ariete paraguayo "Lobo" Diarte, que resucitó en "El Helmántico" tras su fallido periplo en Valencia, su compatriota Báez, extremo izquierdo, cuatro ex-barcelonistas: los extremos Juanito y Pérez, el volante gallego Tomé y el lateral Albadalejo, los centrales Juanjo y Balbino, ambos fichados posteriormente por el Atlético de Madrid, el trabajador interior derecho Ángel, que se iría al Madrid para ser varios años titular, el ariete Amiano que, como el lateral Corominas, vino del Español, el extremo argentino Castronovo, que había jugado en el Málaga, el extremo Corchado, que acabaría en el Zaragoza, el fino interior catalán Teixidó, Pedraza, Escribano, los canteranos Félix y Pepe, el extremo Cristo, ... y tras el descenso de 1981, el Salamanca regresó en varias ocasiones a la cima, pero eso es historia más reciente y la dejamos para otra ocasión.