31 de octubre de 2012

Sandy amenaza al gigante


De huracanes, terremotos, tifones, monzones, tormentas, erupciones y demás catástrofes naturales hemos oído hablar en muchas ocasiones; cada años diferentes lugares del mundo se ven asolados por estos fenómenos naturales que, además de sembrar la destrucción, la muerte y el desconsuelo nos recuerdan que al final la naturaleza sigue siendo poderosa y que el hombre, con todos sus indudables avances tecnológicos, sigue teniendo que hincar la rodilla ante la potencia de los elementos. Lo que no estamos tan acostumbrados a contemplar es la visión de Nueva York, posiblemente la más sólida representación de la modernidad y el progreso material, sometida a los avatares de un huracán que está causando unos daños tremendos y amenaza con convertirse en causa de una tragedia de grandes dimensiones.

Ya los tremendos atentados del 11 de septiembre de 2001 pusieron a prueba a los neoyorquinos, pero cuando la agresión procede de la propia naturaleza parece que aumenta la indefensión y la incertidumbre. No es la primera vez que un país avanzado se ve sometido a unas circunstancias como ésta: no hay más que recordar el último y aún reciente terremoto que sufrió Japón, o sin alejarse en exceso de la gran manzana, el huracán "Katrina" que devastó buena parte de New Orleans, pero uno juraría que estos dramas son más frecuentes en la India, Pakistán, Centroamérica o cualquier país del África más pobre y profunda. Estamos tan instalados en nuestras comodidades, placeres y egoísmos que hasta corremos el peligro de que nos parezca inaudito sufrir nosotros también la ira de la naturaleza.

Por eso sucesos como la furia del "Sandy" nos pueden ayudar a la reflexión, a considerar si observamos con la sensibilidad adecuada los dramas ajenos, también cuando afectan a personas que están muy lejos, en localidades cuyo nombre no habíamos escuchado nunca, si vivimos esa identificación con el sufrimiento de quienes siguen siendo nuestros semejantes, nuestros hermanos ... si ejercemos, en definitiva la caridad o pasamos por estas noticias como de puntillas, o con una simple e insuficiente expresión de pena. Y, a la vez, cuando vemos a los habitantes de Nueva York, por supuesto que también merecedores de apoyo y solidaridad, agobiados por una amenaza notable deberíamos recapacitar en eso de la fugacidad de la vida y la insignificancia de las riquezas, las posesiones y los oropeles.


30 de octubre de 2012

Una decisión inaudita

El escritor Javier Marías ha renunciado al Premio Nacional de Narrativa, una decisión que ha sorprendido, dado que se trata de uno de los premios más importantes en materia literaria, un galardón que cualquier autor en lengua castellana desearía tener entre los méritos de su currículum vitae. Marías ha afirmado que «un galardón institucional, oficial y estatal, otorgado por el Ministerio de Cultura, no le es posible aceptarlo», amparándose en que siempre ha rechazado "cualquier remuneración o premio procedente del erario público, incluidos el Instituto Cervantes y RTVE". He de confesar que no he´leído nada de esta autor, tengo que admitir que por un temor no se si fundado a encontrarme con algo muy difícil de leer, pero al conocer a gente en cuyo saber y gusto literario confío plenamente que me asegura que el madrileño es lo mejor de lo mejor en el panorama literario español, me llama poderosamente la atención ese rechazo a entrar en el palmarés de un premio prestigioso. El elenco de ganadores de este premio es llamativo, y en el mismo se encuentran escritores míticos como Ramón J. Sender y Alejandro Casona, grandes de la literatura española de la segunda mitad del siglo pasado como Ana María Matute, Camilo José Cela, Carmen Martín Gaite, Gonzalo Torrente Ballester, Miguel Delibes o Jesús Fernandez Santos y muchos de los grandes de hoy día como Juan Marsé, Antonio Muñoz Molina, Luis Mateo Díez y Javier Cercás ... Me gustaría saber que opinan -u opinarían de poder hacerlo- estos escritores de la decisión de Marías: seguro que la respetan elegantemente, pero no dejan de haber quedado en evidencia.

Son muy respetables la razones de Javier Marías, un hombre que desde siempre ha demostrado una personalidad fuerte y una firmeza notable en sus convicciones e ideas, además de que nadie le puede negar la libertad de actuar con plena libertad a la hora de tomar una decisión que no perjudica a nadie, pero no puedo plantearme evitar que su negativa tenga cierto eco de "boutade", de personalismo, de arrogancia, ... Entre los compañeros de profesión de Marías su acción ha sido generalmente tomada con frases de admiración, y así Manuel Rivas o Domingo Villar han alabado la valentía del autor de "Los enamoramientos", aunque otros como Marta Rivera de la Cruz consideran que ha hecho un feo al jurado y a los demás finalistas, quienes podrían haber ganado el premio y recibirlo con ilusión. Cada cual que piense lo que quiera, suerte tiene Marías, imagino, de poseer un número importante de galardones como para permitirse el lujo de desechar alguno; yo por el momento hago el propósito de salvar mi laguna literaria leyendo algún libro de este autor que aunque él no quiera, un Jurado tan cualificado como el del referido Premio considera que lo merece.

28 de octubre de 2012

Yo también me apunto a "Zara"

"Amancio Ortega dona 20 millones a Cáritas para las familias golpeadas por la pobreza"

La donación realizada a Cáritas por Amancio Ortega, fundador y mayor accionista de Inditex, la empresa propietaria de Zara y otras cadenas de moda, ha sido noticia durante los últimos días. En contra de lo que debería resultar normal, las opiniones no han sido unánimes y el empresario gallego ha recibido críticas tanto a través de internet como de algunos de esos intelectualoides afanosos de notoriedad y con el espíritu crítico acentuado, como es el caso de Lucía Etxebarria, una de esas autoras que me da la impresión venden más por la agresividad de sus ideas que por la bondad de su escritura. El dominio de las redes sociales, su generalizada utilización tiene sin duda efectos positivos, pero también puede dar lugar a que, amparado por el anonimato, cualquier indocumentado se vea capaz de opinar, criticar y hasta destrozar a cualquiera sin más fundamento que su afán protagonista, su visión estrecha de la vida o, incluso, sus propios complejos. En cuanto al sentido crítico de algunos famosos, llama la atención que se agudice en cuanto aparece la Iglesia católica, institución a la que pertenece la entidad beneficiaria de la generosidad de Ortega.

No se quien se ha encargado de propagar la noticia de esta donación, y si hubiera sido más elegante que el hecho se mantuviera en el anonimato, algo nada fácil cuando de personajes importantes se trata. De cualquier manera, no le quita mérito al hecho, ni siquiera el que tal contrato civil de lugar a una notable desgravación fiscal, pues me parece de mentes retorcidas y provincianas acusar a Amancio Ortega de donar para buscar una desgravación. En un magnífico artículo publicado por Xose Carlos Caneiro en "La voz de Galicia",diario nada sospechoso de conservador ni de confesional, he leído una cita de Montaigne aplicada al caso a la que me adhiero íntegramente: "La confianza en la bondad ajena es testimonio no pequeño de la propia bondad", un pensamiento que todos nos deberíamos apuntar para valorar como se debe un detalle de bonhomía de un hombre público, en estos tiempos en los que tanto echamos de menos los valores y en los que se cuestiona todo y todos, en ocasiones de manera imprudente e injustificada. A mí el donativo de Ortega me sirve de buen ejemplo, de incentivo y de reconciliación con una sociedad que a veces me parece desnortada y deshumanizada.

25 de octubre de 2012

El breve y frustrante paso de Jordao por Zaragoza

La temporada 1975-76 fue un calvario para el Real Zaragoza; tras dos años llenos de éxitos, con clasificaciones para la Copa de la UEFA, un subcampeonato y magníficos partidos frente a los grandes (6-1 al Real Madrid de Miljan Miljanic incluido) la falta de acierto en los fichajes, la gravísima lesión de Javier Planas, la operación en la rodilla del ídolo Nino Arrúa y el exceso de edad de los componentes de la defensa terminaron con los tiempos de bonanza y el equipo se paseó durante todo el ejercicio por los puestos bajos de la tabla. La incertidumbre duró hasta el final y solamente se pudo respirar con la victoria en La Romareda en el último partido de liga: 2-0 frente a un Granada que con esta derrota se iba al pozo de segunda. Pero en medio del bajo nivel exhibido por los jugadores zaragocistas, hubo uno, "Lobo" Diarte, que realizó una temporada magnífica. Tras dos años de crecimiento, el paraguayo había adquirido ya la plena madurez deportiva y con un juego basado en la potencia y la velocidad y una excepcional mejora en el juego aéreo se había convertido con 16 goles en la clave de la salvación del equipo blanquillo. A la vista de este gran rendimiento, la venta del joven y espigado ariete terminó siendo inevitable y el Valencia, que con su nuevo presidente José Ramos Costa pretendía elaborar un conjunto de primera fila se llevó al paraguayo previo abono de 60 millones de pesetas, una cantidad que en aquella época constituyó todo un record en nuestro país.

Con dinero en metálico en el bolsillo la directiva que presidía José Angel Salva se puso a buscar un sustituto adecuado para el "Lobo", algo que no parecía fácil a la vista del rendimiento de éste y teniendo en cuenta que los delanteros que quedaban en el equipo eran el también guaraní Jorge Insfran, un ariete más bien tosco y lento y Enrique Porta, todo un oportunista del área pero ya en el epílogo de su carrera. A pesar de la dificultad los técnicos zaragocistas encontraron un futbolista de primer nivel, el portugués Jordao, un ariete de color nacido en Angola, de 23 años y que era la gran figura del Benfica, en aquél momento el equipo más importante de Portugal. Jordao era uno de los jugadores más prometedores de Europa, había debutado en 1ª División a los 19 años y estaba dotado de una técnica excelente, además de tener un magnífico olfato goleador. El fichaje de Jordao fue acogido en Zaragoza con ilusión y esperanza, y al haber costado menos que lo recibido por Diarte se pensó incluso que la operación global del club había sido magnífica. Junto a jugadores como García Castany, Arrúa o Rubial se pensaba que Jordao se podía hinchar a marcar goles. El otro fichaje realizado ese verano por el equipo del león rampante fue el castellonense Juan Bautista Planelles, un interior ofensivo que tras triunfar en el Castellón y ser la eterna promesa del Real Madrid, había jugado, sin excesiva brillantez, las dos últimas temporadas en el Valencia; Planelles estaba dotado de buena técnica y se esperaba que contribuyera también a facilitar el juego ofensivo de Jordao. El mister que había fraguado los "zaraguayos", el gallego Luis Cid "Carriega" había terminado contrato y el club había elegido para sucederle al francés Lucien Muller, que acababa de ascender al Burgos y era un profundo conocedor del fútbol, además de un hombre exquisito y educado.

La afición zaragocista se ilusionó con un equipo que parecía lleno de calidad, pero a la hora de la verdad la temporada fue un soberano fracaso y el equipo terminó descendiendo a la división de plata. Posiblemente el primer error consistió en no haber reforzado suficientemente un equipo con una defensa vieja y un medio-campo que echaba de menos a Javier Planas, pero también tuvo que ver, y mucho, con el desastre final la poca adaptación de Jordao a la ciudad y al equipo y el choque del portugués con Nino Arrúa, un jugador caprichoso y conflictivo que no llevó bien que alguien viniera a disputarle la condición de figura indiscutible del equipo. Jordao, a pesar de todo, demostró su condición goleadora, pues marcó 14 tantos, pero nunca encontró el apoyo suficiente de sus compañeros y el jugador acabó convertido en una isla. Desconozco detalles concretos, pero se habló mucho de un ambiente enrarecido en el vestuario y del vacío que Arrúa fomentó hacia el luso. Como muestra de lo dicho cabe relatar lo ocurrido en un encuentro disputado en la primera vuelta en La Romareda frente al Salamanca; en dicho partido, que el Zaragoza terminó venciendo por 2-0, el árbitro pitó un penalty a favor del equipo local, era el segundo de la tarde, pues antes se había señalado otro que transformó Jordao; el portugués, encargado de tirarlos desde el inicio de la temporada, se fue a por el balón, pero Arrúa, de manera brusca e impositiva se lo quitó de las manos y lo puso en el punto de penalty, lanzándolo de manera pésima y tirando el balón a un par de metros de la meta salmantina. El hecho hizo correr ríos de tinta y provocó una tensión entre ambos jugadores que no llegó a desaparecer durante el resto de la competición. Tras el descenso al infierno de segunda, Jordao manifestó su descontento y fue traspasado al Sporting de Lisboa, donde continuó una carrera triunfal, ganando dos Ligas y dos Copas de Portugal y siendo 43 veces internacional. Lo de Zaragoza era ya un mal recuerdo, un punto negro en su historial, algo que fue una lástima, pues el angoleño era un jugador magnífico y solamente su carácter reservado y los celos de Arrúa impidieron que triunfara.

24 de octubre de 2012

Cuando un billete era una fortuna


Cuando pateaba los pasillos del colegio, jugaba con cochecitos y hacía caso a la familia "Telerín" un billete de 1.000 pesetas era cosa muy importante, y, por supuesto , inalcanzable para un niño, para un joven ... y para bastantes mayores. En la cara principal aparecían los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, dos personajes a quienes en aquellos años nadie discutía y a los que atribuíamos importancia principal en la historia de España. El dorso traía el escudo de España, que en aquellos tiempos  incluía ese águila imperial que ahora anda proscrito. Hoy en día semejante papelillo equivaldría a un miserable billetico de 5 € más  una moneda de uno. Me temo que desde que hace ya más de diez años desapareció la peseta y nos zambullimos en el euro, ya no se si para bien o para mal, hemos perdido el sentido de lo que valen las cosas. Frecuentemente caemos en la trampa de despreciar gastos de 3, 4 o 5 €, tal vez todavía enganchados a los viejos criterios y sin darnos cuenta de que el desembolso resulta en realidad  bastante más oneroso de lo que parece. Es como si hubieramos caido todos en un sorprendente fenómeno de pérdida de criterio que condujera a un gasto errático y desordenado, concluido en bancarrota y nos hubiera sin capacidad de reaccionar e imposibilitados para recuperar antiguas actitudes más sobrias y sensatas.

Recuerdo una ocasión en la que salí de casa con un billete de 100 pesetas, de esas en las que aparecía el busto de Manuel de Falla, enjuto, pelado y con gafas. No recuerdo qué gasto tenía que realizar con aquel billete que por aquel entonces no dejaba de ser una fortuna. Al salir del portal el billete  se me cayó al suelo y el habitual cierzo provoco un peligroso vuelo deĺ dinrro a ras del suelo de la acera, lo que me obligó a iniciar una desesperada carrera para recuperarlo, lo que sólo conseguí tras varios intentos, pues el papelito parecía tener vida propia y reanudaba la marcha cuando parecía que ya era de nuevo mío. No se me olvidará la socarrona sonrisa de un señor que pasaba por ahí y  se dirigió a mí comentando algo así como que menudo tesoro se me escapaba. Aún eran más valiosos, por anteriores en el tiempo, los billetes de Julio Romero de Torres, con la mujer morena al dorso, y los de Gustavo Adolfo Becquer.

También los había de 500 pesetas, en los que primero aparecía el rostro de Ignacio Zuloaga y posteriormente los de Rosalía de Castro y Mosen Jacint Verdaguer. Incluso en las últimas décadas del siglo aparecieron billetes de 2.000, 5.000 y hasta 10.000, aunque  ninguno consiguió ofrecer la apariencia de los billetes verdes. A los Reyes Católicos sucedieron San Isidoro de Sevilla y Benito Pérez Galdós. En los años 60 y 70 un billete de esos era signo de solvencia y poderío. Aún recuerdo una canción, cursi como pocas, que hablaba de los "billetitos verdes", asegurando que si poseías uno podías hacer prácticamente lo que quisieras. Hoy en día, con mil pesetas, desde luego, nadie sale de pobre.

23 de octubre de 2012

Murió un viejo candidato



El pasado domingo día 21 de octubre los teletipos informaban del fallecimiento de George McGovern en la localidad de Sioux Falls (Dakota del Sur) a la edad de 90 años; para muchos la noticia no tendrá excesiva relevancia y este hombre no será más que un político e historiador norteamericano que en su día había sido condecorado por su actuación en la Segunda Guerra Mundial y había posteriormente desempeñado el papel de Embajador Global de las Naciones Unidas para el Hambre Mundial del Programa Mundial de Alimentos. Pero algunos todavía recordamos que George McGovern fue el rival de Richard Nixon en las elecciones a la presidencia de los Estados Unidos de 1972, solamente por esta condición, McGovern es un nombre con una fuerza especial en la historia más reciente de Occidente.

Durante la campaña electoral de ese año yo aún no había cumplido los 14 años, pero recuerdo que la seguí con interés, con tanto como ignorancia real de las cuestiones ideológicas y coyunturales de cada partido y candidato. Ya estuve bastante pendiente de las primarias del Partido Demócrata, pues tenía cierta curiosidad por saber quien se iba a enfrentar a un hombre que entonces parecía imbatible, el presidente Richard Nixon, que había llegado a la presidencia cuatro años antes tras vencer por escaso margen -apenas 500.000 votos- al senador por Minnesota Hubert Humphrey. Mis recuerdos son muy lejanos, pero recuerdo que en un principio sonó con mucha fuerza el nombre de Edmund Muskie, senador por Maine, del que se decía que había invertido una fortuna en la campaña y que parecía el gran favorito para ser nominado; Muskie, que llegaría a ser Secretario de Estado en los últimos siete meses de mandato de Jimmy Carter, acabaría perdiendo fuelle, algo a lo que al parecer no fueron ajenas las maniobras de Richard Nixon para desacreditarlo con una campaña de prensa en la que se acusaba a su esposa de alcoholismo. Si no me equivoco el citado Humphrey reincidió en su intento de alcanzar la presidencia y también sonó el nombre de Ted Kennedy, quien andaba marcado por el penoso incidente de Chappaquiddick, donde cayó al agua el coche que conducía y el popular senador huyó sin atender a su acompañante, su secretaria Mary Jo Kopechne, que falleció. Tras renunciar Muskie la batalla quedó entre George Wallace, el radical gobernador de Alabama, partidario de la segregación racial y que quedaría paralírtico por un atentado sufrido en campaña y George McGovern, la gran sorpresa de la convención demócrata, quien con un programa más liberal y progresista que hasta entonces había aparecido en unas elecciones acabaría llevándose el gato al agua en un final de campaña espectacular.

McGovern se presentó a las elecciones de noviembre con un programa en el que prometía el fin de la participación estadounidense en la guerra de Vietnam y la reducción del presupuesto militar; “Déjenos resolver que nunca jamás enviaremos la preciosa sangre joven de este país a morir tratando de apuntalar una corrupta dictadura militar en el extranjero”, dijo en la Convención Nacional Democrática en ese año. También defendió la necesidad de reducir el desempleo, afirmando que su máxima prioridad doméstica sería “asegurarse que cada estadounidense capaz de trabajar tuviera un empleo”, y ofreció un seguro médico nacional y un “sistema justo de impuestos”. Las elecciones acabaron siendo un jarro de agua fría para McGovern y su partido, y un Nixon en el máximo de popularidad le barrió contundentemente: el candidato demócrata alcanzó solo 17 votos electorales de Massachusetts y el Distrito de Columbia, mientras que Nixon acumuló 520. Al cabo de menos de dos años, Nixon dimitía por el escándalo Watergate, pero para entonces George McGovern ya había encaminado su carrera política, honesta y abnegadamente, por otros derroteros.

22 de octubre de 2012

Lluvias torrenciales



Es como si toda la lluvia pendiente desde hace tanto tiempo hubiera caído de golpe; hacía tiempo que no veía llover de esta manera, sobre todo con la intensidad y persistencia del sábado por la tarde. El río Aragón, cuyo cauce recorre unos parajes maravillosos cuya belleza fortalece en gran medida, se desbordó, anegando zonas tan importantes como los términos municipales de Canfranc, Jaca y Castiello de Jaca; también en torno a la ciudad de Huesca ha habido daños importantes, ocasionados por el rebose del río Isuela que ha afectado a la localidad de Monflorite. Los ríos Gállego, Cinca y Ésera también han tenido una crecida enorme y toda la provincia, con el Pirineo Central a la cabeza, ha adquirido un protagonismo con tintes dramáticos que produce esos aires de tristeza y desconsuelo que ocurren cuando la naturaleza se descontrola.

La lluvia, muchas veces, es el compañero idóneo para los fines de semana tranquilos, encerrado en la protección de tu casa, acomodado en un sillón que te ofrece relax y seguridad y con la grata compañía de un libro, el periódico o cualquier actividad tranquila. Uno escucha caer las gotas en la calzada y comprueba como resbalan por los cristales próximos; quizá observa la apresurada marcha de alguien a quien no le ha quedado otro remedio que salir con un paraguas que en ocasiones no sirve para mucho y ve pasar a los coches con ese silencio especial de los días oscuros. EL calor del hogar, la compañía de los seres queridos, la paz de quien se resguarda de la tormenta exterior dan lugar frecuentemente al descanso y la serenidad, pero cuando la lluvia traspasa las barreras del exceso, dan paso a una sensación de impotencia ante algo que no controlas y que se convierte en amenaza. Eso sí, nada más cierto y real que eso de que tras la tempestad viene la calma.






20 de octubre de 2012

¿Son alternativa?


Los pasados días 16, 17 y 18 los estudiantes españoles entraron en dinámica de huelgas, protestas, manifestaciones y demás; como siempre las cifras han bailado mucho y mientras los organizadores argumentaban un seguimiento masivo, una participación en la huelga superior al 80% y una cifra de manifestantes en Madrid que se acercaba a las 50.000 personas, desde medios oficiales se hablaba de pinchazo, seguimiento del 20% y 5.000 manifestantes en la capital. Pero, aunque desde fuera y sin haber profundizado, no me ha parecido que las protestas hayan sido muy sonadas, no entraré en valorar el éxito de la convocatoria, porque pienso que hay motivos para considerar que nuestras autoridades políticas -no solamente las de ahora, por cierto- han decepcionado a muchos con sus formas de actuar y porque imagino que detrás de unos cuantos de esos jóvenes que salen a la calle hay también su parte de idealismo y ganas de mejorar las cosas, cuestiones ambas que me parecen muy respetables.

Lo que me parece llamativo y sorprendente es que entre las imágenes que se han mostrado de las manifestaciones habidas uno comprueba cómo se han desempolvado símbolos que pienso deberían haber permanecido enterrados hace ya hace tiempo, como por ejemplo las banderas de la URSS, las fotos de Lenin o las referencias a la lucha de clases, todo lo cual hace decenios que está superado, por no mencionar las banderas republicanas, representativas de una opción legítima y respetabilísima, pero que me parece no deberían tener vela en este entierro. Si a esto añadimos la noticia de que en un colegio de religiosos de Mérida un buen grupo de jóvenes entre 15 y 17 años han entrado al grito de al grito de "¿dónde están los curas que los vamos a quemar?", intentando entrar por la fuerza en las clases, donde se encontraban los alumnos del centro con el objetivo por lo visto de arrancar los crucifijos reivindicando "Más educación pública y menos crucifijos" y llamando a los profesores "putos fascistas", es como para empezar a preocuparse.

Comprendo que el personal ande decepcionado con la democracia actual, y atisbo que nos encaminamos ante un cambio de sistema, pero me parece alarmante que entre quienes van a asumir en pocos años las responsabilidades de tirar del carro en este país se haya cultivado ese espíritu de odio, checa y anticlericalismo, entre otras razones porque no encuentro por ninguna parte aires de progresismo ante posturas tan trasnochadas y con simbología de siglos anteriores. Viendo a muchos chavales que participaban en las mencionadas manifestaciones veo miradas y gestos mucho más tranquilizadores, pero me gustaría saber, y me faltan datos, si Lenin, el Che, la hoz y el martillo o los deseos de llevar curas a la hoguera son actitudes representativas o se trata únicamente cuatro ignorantes y, en su caso, algún que otro cafre.

19 de octubre de 2012

Una película que sigue viva

Uno de las grandes trabajos de Gary Cooper fue "Policía Montada del Canadá", una de esas superproducciones que dirigió el inigualable Cecil B. de Mille, estrenada en 1940 y que debió de ser una de las primeras grandes películas filmadas en technicolor. Recuerdo que la vi junto a mis hermanos en una de especie de serie de semanas de reestrenos que el Cine Argensola, ubicado en el Paseo de la Independencia y que frecuentemente era usado como teatro, realizó allá por los últimos años de la década de los 60. Habían pasado casi treinta años desde que apareciera por vez primera en los cines y me acuerdo como si fuera hoy que mis padres nos la vendieron como una película excepcional, algo que quedó demostrado tras las dos horas largas que duraba la cinta: al final salimos encantados, con la conciencia de haber visto una película excepcional. Ahora, cuarenta años después, he vuelto a quedar admirado por un film que tiene todo lo que se puede exigir a una joya del cine: aventuras, heroicidad, tensión, drama, amor, escenarios bonitos, indios que a veces son sanguinarios y a veces honestos, una institución mítica, un director excelente y un reparto auténticamente estelar. He buscado en los anales de los premios más importantes y lo único que he encontrado es un Oscar al mejor montaje y cuatro nominaciones a la mejor dirección artística en color, la mejor fotografía en color, el mejor sonido y la mejor música original, algo que me parece insuficiente, por mucho que ese año la estatuilla a la mejor película se la llevara "Rebeca" y que es´ta compitiera con títulos tan importantes como "El gran dictador"; "Historias de Filadelfia", "Las uvas de la ira", "Capitanes intrépidos" o "la carta" y que los actores que triunfaron en esa noche mágica fueron nada menos que Ginger Rogers y James Stewart. Me pregunto si un film de aventuras de esta categoría es capaz de superar el paso del tiempo hasta el punto de embelesar a los niños de ahora y pasar por encima del glamour de los mitos artísticos actuales, de la fuerza de los efectos especiales y de la falta de costumbre de aguantar joyas antiguas: si la respuesta es negativa, habría que plantearse buscar soluciones para remediarlo.

Una de las razones que hace grande al film de de Mille es, sin ningún género de duda, la presencia de Gary Cooper, el actor de Montana está inmenso como Dusty Rivers, miembro de los batidores de Texas que se presenta en el momento más oportuno en busca de un asesino, un papel que le viene como anillo al dedo. Gary Cooper ya había intervenido en películas tan importantes como "El virginiano"(1929), "Adiós a las armas" (1932), "Tres lanceros bengalíes" (1935), "El secreto de vivir" (1936), "Beau Geste" (1939) o "La jungla en llamas" (1939), pero sin duda ésta es una de las más importantes de la época. la gente de mi generación no coincide con los años gloriosos de Gary Cooper, un hombre que falleció en 1961 a consecuencia de un cáncer, pero creo no ser exagerado al afirmar que en nuestra infancia tenía un carácter indudable de mito, puede que por encima de actores que seguían vivos como Gregory Peck, Charlton heston o el mismísimo John Wayne. Cooper dota además a su papel, claramente de héroe y aventurero, un toque de humor, esa caracterización de un tejano alto y echado para adelante en un territorio bien lejano al suyo habitual como era el Cánada: magnífico el contraste entre los disciplinados miembros de la policía montada y ese sheriff solitario que viene del "Far West".


El papel femenino principal correspondió a Madeleine Caroll, una mujer guapísima que representa la bondad, la entrega y el amor puro perfectamente, pero pienso que resulta aún más reseñable la interpretación de Paulette Goddard, que en su tiempo fuera esposa del gran Charlie Chaplin, a quien conoció en el rodaje de "Tiempos modernos" (1936) y cuya relación duró hasta que volvieron a coincidir en el de "El gran dictador" (1940), film que coincidió con el final de su relación de pareja. Desde su infancia la Goddard llevó una vida azarosa, algo que también parecía reflejarse en los papeles para los que era contratada. En esta película la actriz interpreta a Louvette Corbeau, una mestiza sensual, mentirosa y ladina que lleva a la perdición a Ronnie Logan (Robert Preston), hermano de la protagonista. Era difícil, desde luego, encontrar alguien más adecuado para el papel que Paulette Goddard, que pocos años después volvería a compartir cartel con Gary Cooper en "los inconquistables" (1947), donde vuelve a asumir un papel de mujer difícil.

El resto de protagonistas están a la altura del reto, con Madeleine Carroll en el papel de April Logan, una enfermera que se encuentra con el dilema de elegir entre el amor de Gary Cooper y el de Preston Foster, éste último como el heroico y firme sargento Jim Brett, capaz de enfrentarse a pecho descubierto en dos ocasiones con Oso Grande, un veterano y guerrero jefe de los indios que interpreta Walter Hampden; buen trabajo de Robert Preston como el débil y desertor hermano de April, así como de George Bancroft, a quien le toca ser el villano Jack Corbeau, un auténtico malvado. Simpáticos los trabajos de Lynne Overman y Akim Tamiroff. Cada cual está a la altura, y lo único que rechinan son los doblajes, propios de la época y que en pleno siglo XXI suenan bastante poco adecuados.

No se si he exagerado y me ha podido la nostalgia,pero si me gustara el cine de siempre, si disfrutara con las aventuras que llevan valores, actos heroicos, dramas y nobleza, ... y encima acaban bien, no tendría ninguna duda.

18 de octubre de 2012

Mafia china


La mafia china sacaba cada mes de España entre 4 y 5 millones en metálico.

Una de las noticias más llamativas de la semana ha sido la llamada "Operación Emperador"; se trata de una redada contra una red liderada por individuos de origen chino que se dedicaba al blanqueo de dinero. El director general de la Policía llegó a asegurar en rueda de prensa que estábamos ante una operación histórica, la "más importante" de este tipo desarrollada en nuestro país, en la que han participado más de 500 agentes. Se ha detenido a cerca de un centenar de personas y con las reservas que hay que tener a la vista de la tendencia de los políticos a ponerse medallas y a la posibilidad de que todo acabe -esperemos que no- como el célebre "parto de los montes", cabe alegrarse de que se ponga coto a un tipo de actividades en las que predominan la codicia, la trampa y, frecuentemente, la maldad.

El asunto fue aumentando en notoriedad y morbo conforme se comenzó a conocer la implicación en el tema de un conocido actor porno y de algún que otro importante despacho de abogados, incluso en algún medio de tirada nacional se ha hablado de que el escándalo podría salpicar a un famosísimo cantante de larga trayectoria y amplia fama, de esos además que aparentan andar por la vida por encima del bien y del mal y de ejercer de conciencia social. Hay que estar a la espera del final de las primeras investigaciones y, posteriormente, del desarrollo de la instrucción judicial que la tarea policial sin duda originará, pero da toda la impresión que hemos encontrado una nueva fuente para llenar páginas de periódicos, programas de televisión y espacios internaúticos, con el consiguiente peligro de que lleguemos a nadar en un mar de desinformación, sensacionalismos y utilización político-social del asunto. Y todos sabemos que ampliar los márgenes de los problemas, sacarlos de su contexto y de su magnitud, lleva aparejado el peligro de la desnaturalización y, en ocasiones, de que el asunto acabe perdiendo gas y credibilidad.

Ya he hablado en otras ocasiones de la proliferación de negocios regentados por personas originarias de China, incluso hubo quien manifestó su decepción por considerar que podía estar discriminando y poniendo en tela de juicio a todo un conjunto de ciudadanos por su raza y origen, algo que siempre ha estado bien lejos de mis intenciones. Por eso no quiero dar lugar a confusiones, entre otras razones porque creo en la libertad de las personas para asentarse y trabajar honradamente donde les parezca oportuno, además de que conozco unas cuantas familias chinas que me merecen pleno respeto y confianza, pero también es cierto que en el aire se respira la idea de que no es oro todo lo que reluce y que no está de más intervenir cuando se acreditan actividades que resultan ser nocivas.


17 de octubre de 2012

Lorenzo Silva en el candelero

Sentía curiosidad por saber quien había ganado el Planeta; por mucho que el morbo del personal convertía el encuentro entre Artur Mas y el ministro Wert en el centro de atención de la noche, a mí lo que me interesaba es ver si teníamos un "Planeta" que, como tantas veces, no ofrecía excesivos alicientes o como en los últimos años -Alvaro Pombo, Fernando Sabater, Eduardo Mendoza, Javier Moro, ...-, el nombre del ganador prometía una novela interesante. Por eso he sentido una enorme alegría cuando al abrir el diario por la mañana he visto que el ganador de 2012 era Lorenzo Silva, alegría que ha llegado al éxtasis al comprobar que la novela premiada era nada menos que una aventura del Brigada -ates Sargento- Bevilacqua y la Sargento -antes Cabo- Chamorro. Lorenzo Silva es un personaje interesante, no sólo por ser un escritor de primer nivel, sino también por su capacidad de conectar con el público; sin ir más lejos su sección de "Cartas al Director" del "Semanal", con la mención especial de la "carta de la semana" se ha convertido en una sede en la que se crea opinión y se ofrece una visión pluralista y profunda de la sociedad actual.

Recuerdo que Lorenzo Silva fue, además de un auténtico hallazgo, el autor que me volvió a conectar con la literatura contemporánea en español; corría el año 2000 y había dedicado demasiado tiempo del que destinaba a la lectura a seguir la senda de Grisham, Robin Cook y Mary Higgins Clark, algo que había traído como daño colateral el abandono de lo propio. Fue mi amigo Fernando, ya fallecido, quien me dio a conocer a este autor madrileño al regalarme "El alquimista impaciente", novela con la que había ganado el Premio Nadal de ese año y que supuso mi primer encuentro con Bevilacqua y Chamorro: quedé deslumbrado por el relato y los personajes y a partir de ahí fueron cayendo todas las entregas protagonizadas por estos guardias civiles: "El lejano país de los estanques" (1998), "La niebla y la doncella" (2002), "La reina sin espejo" (2005) y "La estrategia del agua" (2010), además de "Nadie vale más que otro" (2004), que contiene cuatro relatos breves protagonizados por los citados. Aunque posiblemente la última novela publicada baje un poco el listón, nunca me ha decepcionado Silva, que tiene otras novelas con temas distintos que he de confesar aún no he leído.

La novela con la que Silva ha ganado el premio literario mejor dotado de nuestro país se titula "La marca del meridiano", un título que, según el propio autor ha comentado, fue elegido en honor a Raymond Chandler, sin ningún género de duda uno de los más grandes de la novela negra de todos los tiempos. En el relato Bevilacqua viaja a Barcelona, donde tiene que pasar el trago de investigar la muerte de quien en su día fuera su maestro. Aseguran los medios que la novela profundiza en la crisis moral que padece actualmente España, un tema sin duda interesante que incrementa el deseo de leerla ... y es que cuando sale una nueva entrega de la serie Bevilacqua/Chamorro resulta difícil contener los deseos de devorar el libro cuanto antes.

16 de octubre de 2012

Fallece un histórico de la selección germana

El pasado día 11 falleció en Augsburg, la ciudad alemana donde había nacido, Helmut Haller, uno de esos jugadores altos, fuertes y rubios que convirtieron a la selección de fútbol de Alemania en una de las mejores del mundo, de esas que siempre acaban disputando los puestos del pódium. Haller, que se hizo famoso en el equipo de su ciudad, desarrolló la parte más brillante de su carrera en Italia, ya que en 1962 el Bolonia le fichó para su plantilla y con el que disputó 295 partidos oficiales y marcó 80 goles, llegando a su máxima gloria la temporada 1963-64, al ganar el Scudetto con su equipo y ser nombrado "futbolista del año". En 1968 firmó por la Juventus de Turín; en la Vecchia Signora disputaría un total de 170 partidos, anotando 32 goles y obteniendo dos nuevos "scudetti". Con la elástica blanquinegra jugó dos finales europeas, aunque no consiguió ganar ninguna: en 1971 los de Turín perdieron a doble partido la final de la vieja Copa de Ferias con el Leeds United que comandaba el escocés Billy Bremmer y en 1973 la de la Copa de Europa frente al Ajax de Cruyff, Keizer, Neeskens, Rep, Krol y cía. Con la Juventus formó un excelente equipo en el que destacaban jugadores como Dino Zoff, Causio, Capello, Bettega, Anastasi y el brasileño Altafini. En 1976 regresó al F.C. Augsburg, su equipo de siempre, donde jugaría hasta su retirada en 1979, salvo un año que militó en el BSV Schwenningen.

Con la selección alemana Haller jugó 33 partidos, consiguiendo la notable cifra de 13 goles, el jugador fallecido disputó tres mundiales: Chile-62, Inglaterra-66 y Méjico-70, siendo el disputado en las islas británicas donde se consagró internacionalmente, ya que formó siempre como titular en un conjunto donde brillaban primeras figuras como Franz Beckenbauer, Karl-Heinz Schnellinger, Uwe Seeler, Wolfgang Overath, Lothar Emmerich, ... Haller fue el autor del primer gol de la Final disputada en Wembley tras romper la cintura y dejar sentado al durísimo Nobby Stiles. Esa final acabó siendo ganada por los ingleses al imponerse 4-2, con hat-trick de Geoffrey Hurst y un gol polémico de los británicos que acabó siendo decisivo. Esta derrota, junto a las referidas con la camiseta de la "Juve" suponen que Haller perdió las tres grandes finales que disputó en su carrera deportiva, lo que no resta ni un ápice de méritos. Como anécdota cabe referir que al final del partido de Wembley el alemán se quedó con el balón usado, algo que reglamentariamente le correspondía a Hurst por haber marcado tres goles; 30 años después de disputada la final, Haller cumplió con lo previsto y entregó el balón al jugador del West Ham United.

Haller jugaba en la teórica posición de interior derecho; a pesar de ésto su juego era tremendamente ofensivo y se parecía mucho más al de quien ahora denominaríamos segundo punta; tenía un excelente dominio de balón y una notable potencia, virtudes con las que suplía una forma física que no siempre era la óptima debido a su tendencia al sobrepeso. En el mundial de Méjico Haller partía como una de las bazas ofensivas más importantes de Alemania, pero una lesión en la primera fase impidió que pudiera jugar en los partidos decisivos, facilitando el debut de Jürgen Grabowski un excelente extremo diestro que acabaría siendo uno de los artífices del Mundial que los germanos conseguirían cuatro años después. Los últimos años de vida de este gran artillero teutón fueron duros, afectado de Alzheimer y Parkinson; ahora descansa en paz.


14 de octubre de 2012

Todo un trauma


Ya he hablado en otras ocasiones de mi experiencia militar; desde finales de agosto hasta principios de octubre de 1980 estuve en el C.I.R. de Rabasa (Alicante), mientras que desde el 13 de octubre hasta mediados de septiembre del año siguiente serví a la patria en el Parque de Artillería de la Calle San Vicente Martir de Valencia. A pesar de ese año seguido vistiendo el uniforme caqui y habituándome a los usos castrenses, nunca conseguí asumir la mínima marcialidad exigible, de manera que nunca fui capaz de efectuar el saludo militar con la precisión requerida, mi modo de desfilar careció siempre la pose que se pedía y en las pocas ocasiones que practicamos el tiro mi proporción de aciertos era próxima al conjunto vacío ... aún recuerdo una ocasión en la que, ya con los galones rojos de cabo en el hombro y en plena "actuación" de tiros en ráfaga, el capitán se dirigió a mí a grito pelado para decirme en modo amenazante: "caboooo, ¡¡¡estás acojonado!!!", afirmación que no se contradecía en absoluto con la realidad de mis sentimientos interiores, que por lo visto quedaban reflejados en el exterior.

Siempre tuve claro que la vida militar casaba muy poco con mi modo de ser y mis capacidades, a pesar de lo cual tuve la osadía de hacer -y aprobar con buen número- el curso de cabo; llegar a esta categoría suponía librarte de guardias en garitas, refuerzos y retenes y pudo más el deseo de olvidar para siempre los fríos y demás molestias que tales servicios suponían que la conciencia de mis limitaciones castrenses. Una vez nombrado cabo, pasabas a formar parte de la jerarquía de la guardia, por más que siempre era en el escalón más bajo y, por tanto, más susceptible de ser castigado y maltratado, pero el optimismo -o la inconsciencia- de los 22 años te movían a suponer que podrías solventar discretamente el trago.

Uno de los momentos más temidos del día de guardia era el del izar y arriar bandera, algo en lo que el cabo tenía protagonismo principal, pues se encargaba de elevar y bajar la enseña con unas cuerdas. Todo el mundo opinaba que era tarea sencilla, algo que cualquier ciudadano con dos dedos de frente podía hacer sin más problemas, aunque yo siempre pensé que se trataba precisamente de una de esas actividades manuales para la que Dios no me había dotado de pericia alguna. Efectivamente, el momento de izar bandera por vez primera -y última- en mi vida acabó siendo un numerito cuasi-circense; me puse a la tarea con los nervios de punta y desde el primer momento no di ni una, hasta el punto de que la bandera quedó enganchada en su mástil mientras el resto de la guardia presentaba armas y todo personal de uniforme que rondaba por los alrededores había de mantenerse firmes y en posición de saludo. El llamado "comandante de la guardia", un sargento 1ª honesto y buena persona, pero que no contaba entre sus cualidades el sentido del humor, la flexibilidad ni la capacidad de comprender las debilidades ajenas, iba perdiendo los estribos, hasta tener que acabar siendo él mismo el que deshiciera el entuerto para mi vergüenza y escarnio. A partir de entonces, en cada guardia negociaba con el otro cabo el que éste fuera quien se encargara de las tareas de la bandera a cambio de cubrir yo cualquier otro trabajo, por duro que fuera mientras no necesitara habilidades y destrezas personales.

11 de octubre de 2012

Cuando uno nota que el otro no finje


Hace ya muchos años, en noviembre hará nueve, fui invitado a intervenir en un acto organizado por una institución que acogía a familias con personas afectadas de algún tipo de discapacidad; recuerdo que mi charla no fue excesivamente larga y que se desarrolló en un ambiente grato y sereno: se trataba de gente que lo que quería era que se les escuchara y se resolvieran sus dudas y preocupaciones, y no hubo quien diera la nota con exabruptos o reproches de esas que hoy en día utilizan algunos que piensan que usando la vehemencia se cargan de razón. Entre las personas que, por bonhomía e ilusión profesional o, en la mayoría de las ocasiones, por sufrirlo en sus familias se vuelcan en el trabajo por progresar en la atención y defensa de sus derechos de personas con minusvalías he encontrado casi siempre ese tipo de gente que te reconcilian con la humanidad y te ayudan a ver que sigue valiendo la pena luchar por algo bueno.

Como es lógico, mi intervención fue gratuita, ni tengo caché ni me apetece ir por la vida de personaje de difícil acceso; entre los asistentes recuerdo a la presidenta de esa asociación y a una asistente social, joven, alta y morena, que colaboraba con la misma: salta a la vista que en este tipo de grupos la labor de las trabajadoras sociales es fundamental. A los pocos días se presentaron ambas en mi despacho, venían a agradecerme la colaboración -agradecimiento que tenía que ser recíproco, porque con esas personas uno suele recibir y aprender-, observando que la asistenta social llevaba un paquete con envoltorio de regalo en sus manos, y nunca olvidaré su mirada, que mostraba -pienso que no me equivoco- la ilusión que parecía hacerle entregarme el obsequio. Dicen que la cara es el espejo del alma, y en mi corazón y en mi memoria quedó grabada la expresión de lo que era una persona agradecida, de alguien que lo pasaba bien entregando, síntoma de lo que con toda seguridad hacía habitualmente en su trabajo profesional: disfrutar dando, quedar satisfecha sin esperar nada a cambio. Les agradecí el presente con la amabilidad que pude, aunque no fui capaz de devolver tan oxigenante y bella actitud.

El regalo, que es lo de menos, consistía en el famoso libro "Tras las huellas de Lucien Briet", sobre el fotógrafo y explorador francés que plasmó el Pirineo con unas fotos maravillosas; en dicho libro se contrastan las fotos de Briet con otras hechas en los mismos lugares 50 años después. La verdad es que el regalo estuvo a la altura de las manos que lo portaban ... y lo tenía difícil.


10 de octubre de 2012

Ese aire de tipo gris


He de reconocer que me llamó la atención el ascenso de "Tito Vilanova" al puesto de primer entrenador del Barça, no se porqué razón pensaba que para el complicado reto de suceder a alguien que había puesto el listón tan alto como Pep Guardiola, Sandro Rosell optaría por algún nombre de prestigio, con experiencia en banquillos importantes. Y no es que piense que llegando desde abajo no se puede triunfar, pues a la vista están casos como los de Víctor Fernández, Manolo Cardo o el Luis Costa de la Copa del Rey del año 1986, sin olvidar al propio Guardiola, a quien cuando tomó las riendas blaugranas se tachaba de inexperto y más de uno de esos que lo saben todo del "pelotón" aseguraba que llegaba demasiado pronto y a las primeras de cambio construyó un equipo que ha batido todos los records. Tal vez sea un frívolidad, pero a este chico le falta "glamour", algo que le ha sobrado siempre al de Sampedor, un entrenador tan correcto como sofisticado en las formas, tan respetuoso como críptico en las palabras y cuyo modo de vestir, poses y maneras nunca parecían improvisadas. Me ha bastado escuchar la rueda de prensa del tal "Tito" tras el derby del domingo para comprobar esa falta de "chispa", de personalidad; he visto a un Vilanova inseguro, incapaz de mirar a la cámara, con cierta dificultad para expresarse en castellano ... y hasta como si le faltara soltura para decir alguna de esas críticas al rival, al árbitro o al mister o jugadores contrarios que siempre suelen añadir los entrenadores en partidos de la máxima. Los aficionados culés dirán eso de "que me quiten lo bailao", y con toda razón, pues tras siete encuentros el Barça ya le saca 8 puntos a su gran enemigo, señal de que el hombre lo está haciendo bien, por mucho que uno no acaba de ver al Barça con la rotunda superioridad frente al resto y la clarividencia asombrosa en el juego de otros años.

Yo recordaba a Vilanova de su etapa en el filial del F.C. Barcelona, donde coincidió con jugadores como Sergi López, "Chapi" Ferrer, Carlos Busquets, Guillermo Amor o Alejo y de su estancia en primera con el Celta, donde solamente en la temporada 1992-93 el jugador de Bellcaire (Girona) jugó un número relativamente importante de partidos (19); la wiki nos cuenta que también estuvo en Figueras, Mallorca, Lleida, Badajoz y Elche, si bien con éstos equipos solamente jugó en segunda, aunque con los de Girona jugó una promoción de ascenso frente al Cádiz. Si no recuerdo mal Vilanova era un centrocampista trabajador y sacrificado, y cumplió en la mayoría de sitios donde jugó, aunque está claro que su trayectoria como futbolista no pasó de la discreción.

Su trabajo como segundo de Guardiola ha sido valorado por la directiva del Barça y seguro que si ha sido así es por sus merecimientos, que a la fuerza tienen que ir mucho más allá que aguantar estóicamente el impertinente dedo en el ojo del inefable José Mourinho. Insisto, cuando veo a Vilanova pienso: "vaya tipo más gris", pero que a nadie le extrañe que acabemos viendo al hombre paseando con sus huestes la Copa de la Liga de Campeones. Ha habido muchos futbolistas que no destacaron de corto y luego han triunfado en el banquillo: Juande Ramos, Marcelino García Toral, Joaquín Caparrós, Unai Emery, ... y por supuesto Mourinho, aunque a todos y cada uno de ellos les veo más personalidad que a "Tito" Vilanova. Pero con Messi, Iniesta, Xavi y cía en el campo, tampoco la "grisura" tiene que ser un obstáculo.

9 de octubre de 2012

Una campaña publicitaria fallida

Cuando era un niño no se veían por ahí la multitud de marcas de cerveza que hay en  la actualidad; evidentemente habría bastantes más, un niño y menos en los años 60 no tiene acceso fácil a las bebidas alcohólicas, pero sí recuerdo que se veían por los bares botellines de "San Miguel", "El Águila", "El León", "Cruz Blanca" y, por supuesto, "La Zaragozana". Allá por el año 1967 radio y televisión iniciaron una importante y agresiva campaña publicitaria de una nueva marca de cerveza: "Gulder", elaborada en una nueva fábrica edificada en Burgos y que venía con el aval de la alemana "Heineken". La cerveza venía en unos botellines de aspecto muy cuidado y con una etiqueta que aparentaba elegancia y buen gusto. Recuerdo perfectamente que los anuncios de "Gulder" ofrecían la cerveza poniendo como gran argumento el hecho de que tomarla venía a ser un signo de distinción; de esta manera presentaban a un señor que llegaba con su "cochazo" conducido por un chofer uniformado a un velador y pedía una cerveza de esa marca, o alguien rechazaba tomar el refresco con un aperitivo ordinario, pues la cerveza "Gulder" ha de ser acompañada, por ejemplo, de ostras. Imagino que técnicamente la campaña publicitaria era impecable, pero a la hora de la verdad con semejantes argumentos el ciudadano de a pie terminó considerando a la cerveza como un producto para la élite, y el lanzamiento del mismo terminó siendo un auténtico fiasco.

Las noticias de la época cuentan que en el verano de 1969 la empresa paró su producción y un posible cierre se convertía en grave amenaza para sus 300 empleados; el 4 de octubre de 1969 "San Miguel" anunció la integración de la fábrica de Burgos en su estructura industrial añadiéndose a las plantas de Lérida y Málaga, hecho que se produjo de manera efectiva en 1970. Al parecer hoy en día la marca "Gulder" sigue existiendo en Holanda y Nigeria, como entonces dentro del grupo "Heineken". En España la historia terminó muy pronto, y al parecer hay que encontrar la causa en que quienes trazaron la fase publicitaria lo hicieron sin haber hecho antes un estudio de mercado y, fundamentalmente, sin haber previamente valorado la psicología de los españoles.


8 de octubre de 2012

Hambre de guillotina


Corren tiempos de tumultos, de protestas y movilizaciones; más de cinco millones de parados, familias enteras que cruzan los umbrales de la pobreza, malestar, recortes, ... todo un caldo de cultivo para que cada vez sea mayor el descontento y nos vayamos acercando hacia una auténtica fractura social. El otro día alguien hablaba de la decadencia de la clase política, y aunque lo hacía fuera de lugar y de ocasión e intuyo que fruto de cierto narcisismo en el que siguen cayendo algunos de los de su profesión, me temo que no anda excesivamente descaminado. Los ciudadanos hace tiempo que están cansados de promesas incumplidas y decisiones incomprensibles y se está produciendo un distanciamiento tremendo entre la gente de a pie y quienes nos gobiernan; se ha impuesto la desconfianza y ya se cuestionan instituciones y temas que antes parecían indiscutibles e intocables.

No tengo ni idea en qué va a terminar ésto, pero cada día aumenta mi intuición de que no estamos ante una simple crisis económica que acaba teniendo un final y retornando las cosas a ser como antes, sino que nos encaminamos hacia un cambio de sistema, algo que no se si será bueno o malo, pero me temo que lo que en occidente ha imperado en los últimos dos siglos está llegando a su final. Y si estamos predestinados a un nuevo orden, habremos de asumir lo que viene, aunque me resulta preocupante pensar en las cosas que pueden pasar por el camino. El otro día entré en un foro en el que hay una sección dedicada a opiniones políticas; no suelo intervenir en la misma, pero de vez en cuando me doy una vuelta para observar lo que piensa el personal, y con las reservas lógicas teniendo en cuenta que suele ser gente muy joven y decantada hacia posturas muy radicales y, entiendo, poco representativas, me llama la atención hasta donde está dispuesta a llegar la gente. Así, esta semana, en un hilo dedicado a la posibilidad de una nueva guerra civil en nuestro país, me han dejado de piedra determinadas posiciones de algunos, quienes justifican determinados actos de violencia, derramamiento de sangre incluido.

Puedo comprender el enfado de la gente, la necesidad de cambiar las cosas y, por supuesto, las legítimas aspiraciones y las convicciones de cada cual, que puedo compartir, en todo o en parte, o no, pero cuando alguien habla con toda naturalidad de la bondad de agredir a los altos cargos, de pegar y hasta matar a los banqueros, de asaltar el Congreso o quemar algún ministerio tiendo a pensar, independientemente de los motivos, que se está sembrando algo que no es bueno: odio y revanchismo. Es posible que la revolución francesa trajera cambios positivos, pero tengo bien claro que por el camino se produjeron agresiones bien injustas y que la guillotina fue un arma que ocasionó demasiado dolor y se empleó con muy poco rigor y epiqueya.


5 de octubre de 2012

Paz y bien


Con esta frase suelen comenzar sus discursos los franciscanos; ayer fue San Francisco de Asís y puede ser éste un buen momento para recordar la frase. Y con estas simples palabras comenzó el pasado miércoles el Provincial de los Hermanos de la Cruz Blanca la sesión que el foro de esta entidad organizó en el Centro de Historia de Zaragoza sobre el tema de la trata de seres humanos el pasado miércoles. No tengo ninguna duda de que los Hermanos de la Cruz Blanca se encuentran entre aquéllas que más bien hacen a la humanidad en los tiempos que corren; su carisma gira en torno a la asistencia a los enfermos incurables y a los más necesitados, y al oír hablar sobre su trabajo en socorro de las personas, fundamentalmente mujeres, que son víctimas del comercio sexual no cabe más que quitarse el sombrero y mantener los oídos atentos, porque no solamente hacen bien a esas personas que sufren sino que nos lo hacen a todos con su ejemplo.

Pero no pretendo hablar en extensión sobre la bondad de las actividades de estas personas, pues tan sólo quiero reflejar mi pequeña experiencia personal cuando el pasado día 3 escuchaba la alocución introductoria de D. Miguel Alberto López Nacarino, como he dicho Vicario General del Instituto de Hermanos de la Cruz Blanca, nos presentaba las sesiones del mencionado foro. Sinceramente, ni siquiera recuerdo de lo que habló, tan sólo que sus palabras, el tono de las mismas, el convencimiento con el que las decía, la dulzura de su actitud, ... me dieron una paz y un sentimiento de serenidad que hacía tiempo no sentía. En unos tiempos en los que todos andamos nerviosos y alterados, en los que nos dejamos someter por la incertidumbre y el temor al futuro, es de agradecer poder escuchar a alguien capaz de enfrentarse a temas tan duros y dramáticos como los que allí se trataban con la paz de este hombre, ... no tengo ninguna duda de que algo sobrenatural presidía su humanidad y sus palabras, no cabe otra explicación.

4 de octubre de 2012

La palabra libertad


Hace años funcionaba por casa un viejo "vinilo" de Mari Trini, ese cuya canción estrella decía algo así como "te quiero con locura y te quiero, sí ..."; el tercer tema del LP hablaba de la libertad y proclamaba "la libertad, hermosa palabra, no la ensuciemos, no la exhibamos como a una estatua ..."; y es que con frecuencia da la impresión de que la libertad no es más que eso: una palabra, ... una palabra utilizada abusivamente, una idea que todos parecen ansiar, pocos poseer y casi ninguno -y no se si sobra el casi- entiende bien. Los hay que aparentan vivir con la idea de poseerla en exclusiva, como si hubieran registrado su patente, y la exhiben públicamente sin pudor, prudencia ni justificación; también hay quien tiene una visión tremendamente subjetiva de lo que es libertad, y adapta lo que se debe entender por persona libre a sus convicciones, teorías o criterios, ... en unos y otros se observa una especie de convencimiento de la propia superioridad moral, como si ellos tuvieran un concepto más elevado de lo que significa la libertad que el resto de los humanos. Y la libertad, que siempre estará condicionada por algo, es algo mucho más sencillo y afecta a cada persona, que debe aspirar a tenerla para tomar sus decisiones, deambular por la vida y decidir con quien se asocia y con quien no, de quien se fía y de quien prescinde, a donde va y de donde huye ... y hay condicionantes, ya lo he dicho, pero tenemos que ser también libres para aceptar y asumir esos condicionantes y las consecuencias que traen.

¿Quién es libre? ... a veces tengo la tentación de preguntarme si hay alguien libre; no me atrevo a dar una respuesta, pero sí que soy capaz de afirmar que hay que intentarlo, que uno ha de buscar ser libre para elegir, para optar, para seleccionar, ... libre para decidir a quien le pides consejo, para contarle tus problemas a unos sí y a otros no, para escoger tus aficiones, tu estilo, tu indumentaria y tus compañeros de viaje. Evidentemente esa libertad debe casar con la de los demás, y cada cual la tendrá matizada por su familia, su profesión, sus circunstancias personales y alguna cosa más, pero dicho queda que también las condiciones, las limitaciones a esa libertad hay que asumirlas así: libremente. Al cabo de más de medio siglo de vida, he llegado a la conclusión de que la palabreja la utilizamos mucho, pero no se bien si hay muchos que la entienden ... ¡con que ligereza se habla de libertad!: en grupo e individualmente, en lo público y en lo privado, para huir de responsabilidades, para excusarse, ... para justificar las mil formas que hay de saltársela a la torera ... Sinceramente, he llegado a la conclusión de que es una operación personal e intransferible, que para saber si eres libre has de ser valiente, preguntartelo sin ambages y perder el miedo a la respuesta.
 
 






3 de octubre de 2012

Hablando sin prejuicios


"Si Cataluña se independiza, Planeta se irá a Zaragoza, Madrid o Cuenca".

Había decidido no hablar del reciente órdago de Artur Mas planteando la independencia de Cataluña y poniendo -eso no es novedad- al Estado central entre la espada y la pared. Quien me conoce ya sabe como  respiro en estos temas y 24 años felices en esas tierras no impiden que a lo largo de los mismos perdiera algo la compostura y ejerciera en exceso un visceralismo del que ahora, en algunas de sus manifestaciones, me arrepiento. Por un lado, hay que admitir las posturas distintas a la propia y, por otro, seguir el ejemplo de quienes están en contra de estas opiniones y ante las mismas optan por el silencio e incluso la resignación, pues no parece bueno que desde ninguno de los lados pueda llegar la sangre al río.

Pero no puedo evitar manifestar mi respeto y mi admiración por José Manuel Lara, un personaje prestigioso, serio y poco dado a las exageraciones, que ha manifestado sin ambages su disconformidad con el curso de los acontecimientos, habiendo llegado a decir que si Cataluña se escinde su empresa -nada menos que Planeta- cambiará de domicilio y buscará aguas distintas para navegar. Me quito el sombrero ante un personaje público de la región vecina que es capaz de pasar por encima de lo "políticamente correcto" -en esa tierra, lógicamente-, y decir honestamente lo que piensa sabiendo lo que le puede venir encima a la vista del enrocamiento de posturas que de un tiempo a esta parte se observa por el Condado y de la, desde mi punto de vista, indiscutible tendencia al pensamiento único que desde hace aún más años se ha impuesto por ahí. En buena lógica, habrá empresarios y personajes importantes que mantenga la postura oficial, y tienen todo el derecho a hacerlo, pero como también estoy seguro de que otros piensan como Lara, confío en que sigan su estela y aporten pluralidad a un debate que a veces parece que se nos quiere hurtar.

2 de octubre de 2012

Falleció un crooner


El pasado día 25 falleció víctima de un cáncer el cantante norteamericano Andy Williams, uno de esos intérpretes románticos, de voz profunda que cantan con un estilo elegante y suave, cantantes de smoking y dulzura, pose serena y temas melodiosos. Hace unos años que dediqué un post a este "crooner", una entrada en la que interpretaba la canción que le dio más éxito, fama y dinero "Moon River", un tema íntimamente unido al "Desayuno con diamantes" de la gran Audrey Hepburn, esa mujer que revolucionó con su sencillez y elegancia las estructuras del Hollywood que parecía únicamente alimentarse de bellezas imponentes como Ava Gadner, Márilyn Monroe o Rita Hayworth, tal vez desconocedor de que podía competir en belleza con las tres una mujer delicada, fina y elegante, que no necesitaba tener una delantera espectacular ni lucir permanentemente unas piernas arrebatadoras. No cabe duda que, salvando las distancias, podemos poner a Audrey Hepburn y Andy Williams en el mismo camerino del buen gusto.

Por mucho que fuera "Moon River" su éxito indiscutible, la carrera del cantante fallecido está llena de éxitos, habiendo grabado dieciocho álbumes de oro y tres de platino. Así cabe destacar "Days of Wine and Roses", que en 1963 fue número uno durante 16 semanas, "Can't Take My Eyes Off You", "Feelings", "It's The Most Wonderful Time Of The Year", "Can't get used to losing you", "Fly Me to the Moon", ... sin olvidar, por supuesto, los temas de las bandas sonoras de "Love Story" y "El padrino", que fueron un éxito rotundo en toda Europa a inicios de los años 70. El ABC nos lo contaba muy bien: "Andy Williams fue un crooner, una voz romántica, dotado de una gran técnica vocal y una genial puesta en escena. Quizá no llegó a la fama y el carisma inolvidable de Sinatra ni al brillante desparpajo de Dean Martin, o a la soltura de Tony Bennett pero su casa está repleta de discos de oro y de platino, y su presencia fue habitual durante años, entre 1962 y 1971, para los americanos en la pequeña pantalla, ya que Williams presentó uno de esos típicos programas, un show, en el que aparecieron muchos cantantes (veteranos y noveles), entre chistes, bromas y buen rollo."

Aunque más abajo dejo unos cuantos enlaces, quiero destacar un par de temas menos conocidos, uno "The village of St Bernadette", una canción de contenido religioso en homenaje a la vidente de Lourdes y una bonita versión de "Danny Boy", el evocador y enigmático himno irlandés con el que se recuerda a los amigos que se han ido definitivamente.





http://youtu.be/flm4xcOyiCo

http://youtu.be/UB0GkgHpJLY

http://youtu.be/4TU62Cj0wUk

http://youtu.be/6d_8DmCI-_8

1 de octubre de 2012

El mejor Hércules de la historia


El pasado viernes falleció Juan Baena, el jugador que más partidos jugó con la camiseta del Hércules de Alicante; para quienes teníamos en plenitud nuestra afición al fútbol en los años 70 y principios de los 80 el nombre de Baena viene relacionado con uno de esos jugadores que sin haber sido nunca internacional ni jugado en equipos punteros formaba parte del elenco de jugadores que nunca fallan. El Hércules ascendió a primera división en 1974 y se mantuvo en la élite durante ocho temporadas seguidas, siendo la mayoría de ellas un equipo que hacía un juego eficaz y brillante; ya había estado en años anteriores en la máxima categoría, pero su estancia siempre fue fugaz. Curiosamente, en los últimos años han fallecido cinco de los mejores jugadores de esa época: los metas Deusto y Humberto, el primero hace un año y el paraguayo, segundo entrenador entonces, en 2004 víctima de un infarto cuando se encontraba en el Hotel de concentración en Orihuela, el defensa Rivera como consecuencia de un tumor cerebral en 2004 y los centrocampistas Saccardi, víctima de otro infarto cuando jugaba al tenis en 2002 y Baena.

Juan Baena había nacido en Ceuta hace 62 años y antes de llegar al Hércules en 1971 ya había llegado a debutar con el primer equipo del Betis; Baena jugó en sus primeros años como ariete, y con el número 9 a la espalda le vi jugar en el Estadio de La Romareda en noviembre de 1971, cuando el Zaragoza, a las órdenes de Rafa Iriondo, peleaba por regresar a la división de honor, categoría que había perdido el año anterior. Pero Arsenio Iglesias, el Brujo de Arteixo, que llegaría dos años después al equipo alicantino le reconvirtió en un centrocampista de brega, con una capacidad táctica excelente y un disparo notable. Baena fue el capitán de ese Hércules que llegó a primera con una plantilla en la que junto a él destacaban jugadores como el lateral José Antonio, el citado Rivera, el centrocampista húngaro Nagy, el ex-bilbaíno Betzuen, el interior argentino Varela o el lateral zurdo Eladio, un defensa que había llegado a ser internacional con el Barça. Con los años Juan Baena terminó jugando de central, puesto en el que siguió cumpliendo como los mejores.

Los de Alicante ascendieron junto a otros dos equipos que también se asentarían en primera, Betis y Salamanca, y junto al ascenso afianzaron su situación con la inauguración de un nuevo campo, el "Rico Pérez", que sustituía al viejo y decrépito estadio de "La Viña". Pero el gran acierto de la directiva herculana fue el saber fichar los hombres adecuados para que el paso por la máxima categoría no fuera efímero; entre las nuevas adquisiciones destacaban tres: Arieta II, durante muchos años delantero centro titular del Athletic de Bilbao, con el que había marcado 78 goles en diez temporadas, siendo 7 veces internacional, el ariete Barrios, un genuino "cazagoles" tinerfeño que tras triunfar en el Granada había jugado dos temporadas en el Barça y, por encima de todos, el central argentino Giuliano, uno de los mejores extranjeros que jugaron en España por esos años, lo que entonces se denominaba "líbero", que llegó de Independiente de Avellaneda y prácticamente no dejó de jugar un partido durante seis años seguidos. También llegaron el meta internacional argentino Santoro, el lateral zurdo Quique, procedente del Atlético de Madrid y que dio un rendimiento notable y el extremo Pepín, quien jugaba en el Español. Además Arsenio hizo debutar a dos canteranos que terminarían siendo algo en el fútbol español: el interior Juan Carlos, un jugador de buena técnica que dos años después fue vendido por una buena cifra al Valencia y terminó jugando en el Sevilla y el extremo zurdo Carcelén, que terminó jugando de lateral en el Real Madrid. La temporada fue un éxito y el Hércules terminó sexto; recuerdo que ese año el Zaragoza fue subcampeón y tan sólo cedió cuatro empates en casa, uno de ellos fue frente al Hércules, que siempre fue por delante en el marcador, considerando la afición aragonesa el 2-2 final como un mal menor. La solidez defensiva, con un Giuliano imperial, el trabajo de Baena y Juan Carlos en medio campo y los 13 goles del "Tigre" Barrios fueron decisivos para el éxito final.

La temporada siguiente los técnicos del Hércules volvieron a hilar fino en los fichajes, llegando al Rico Pérez tres futbolistas de primer nivel: el meta Deusto, quien tras ser eterno suplente de Iribar se marchó al Málaga, donde ganó el trofeo Zamora, llegó a internacional y se convirtió en uno de los mejores guardametas de la liga, el centrocampista Carreño, que había jugado aceptablemente en el F.C. Barcelona y el volante Gerónimo Saccardi, un todo-terreno incansable de Ferrocarril Oeste; Arsenio también esta vez sacó de la chistera un canterano con proyección e hizo debutar en primera al interior Aracil. El Hércules terminó 5º y solamente el mejor goal-average de la Real Sociedad le impidió jugar en Europa; Barrios marcó esta vez 9 goles, pero hombres de cariz defensivo como Saccardi y Giuliano marcaron 5 y 4 resoectivamente y el centrocampista Juan Carlos hizo 6, mostrando el equipo una solidez defensiva notable. Los alicantinos no repitieron clasificaciones tan brillantes, pero se mantuvieron dignamente entre los mejores hasta que en 1982 descendieron a segunda; al marcharse Arsenio al Real Zaragoza en el verano de 1977 se confió en el argentino Felipe Mesones, que fue un fiasco y hubo que sustituirlo por Benito Joanet, que terminó bien la temporada, si bien en la 1979-80 comenzó mal y la directiva fichó a Koldo Aguirre, quien mantuvo dos cursos al equipo en primera, si bien en la última, 1981-82 fue cesado en mayo y sustituído por Humberto, que no pudo evitar la tragedia. Por el Rico Pérez siguieron pasando durante esos años jugadores del nivel de los argentinos Commisso, Lattuada, Verde y Charles, el alemán Lubecke, el meta Amador, que ficharía por el Barça, el lateral Ernesto, el extremo Macanás, procedente del Real Madrid, el goleador yugoslavo Kustudic, Antón, Félix, Zunzunegui, Moyano y dos jugadores míticos surgidos de la cantera del Sporting y que también habían triunfado en Betis y Athletic: Megido y Churruca.

La historia del Hércules d eAlicante ha seguido relatando estancias en primera, si bien ninguna fue tan larga ni tan brillante como la narrada; en estos momentos el equipo se haya en una tremenda crisis económica, social y deportiva, pero seguro que al final volvemos a ver al equipo blanquiazul junto a los mejores.