31 de agosto de 2012

Menear la cola


No sabía cómo titular esta entrada, fundamentalmente para no provocar equívocos, escándalos o malos entendidos, pero al final he optado por hacerlo según el primer impulso y que salga el sol por Antequera, eso sí, utilizando el´término "cola", que siempre será más fino y delicado que el de "rabo". Cuentan, y debe de ser verdad, que cuando los perros se dirigen a ti y menean la cola, ésto no es más que una expresión de amistad, un deseo de compartir juego y diversión, una manifestación de que has entrado en la nómina de sus amigos ... y es que cuando oigo definir al perro como el mejor amigo del hombre, no dejo de preguntarme si no será al revés y es el hombre quien se constituye en el mejor amigo del perro.

Conocí hace años a una persona que solía mantener una relación muy cordial con los perros; él mantenía la tesis, que a la vista de los resultados debía de ser cierta, de que los canes en cuanto se encuentran a un ser humano adivinan inmediatamente si las intenciones de éste les son o no favorables, si tiene o no tiene cualquier tipo de reticencia hacia él, de manera que si la impresión es favorable no tardan en iniciar el mentado ejercicio de mover su apéndice postrero. Y este mismo amigo aseguraba que una forma de intimar al instante con estos animales era adelantarte a ellos y colocar tu dedo índice derecho a la altura del trasero y comenzar a moverlo en doble dirección, de manera que el bicho se identifique contigo al asumir que tal dedo era tu propia cola en posición de saludo. El planteamiento me parece a priori algo ridículo, amen que de cierto desprecio a la inteligencia del perro, pero puedo dar fe de la eficacia que tenía.

Y en estos tiempos de crisis, cuando tantos andan entre la crispación, el  desánimo y el pesimismo, me ha parecido que buen planteamiento que podemos hacer todos es el de ir por la vida meneando la cola -bien sabe Dios que hablo en sentido metafórico-, ofreciendo amistad y, si procede, apoyo y solidaridad a quienes se cruzan con nosotros, pasando por encima de estados interiores, simpatías personales o afinidades de cualquier tipo. Bien consciente soy de que el propósito es difícil, pero hay ocasiones en las que puede compensar seguir el ejemplo de los animales, que por muy irracionales que sean tienden con frecuencia a ser menos interesados, calculadores y mezquinos.

30 de agosto de 2012

Consideraciones en torno a un consomé


Quién sabe por qué extraños juegos mentales me preguntaba el otro día el significado de la palabra consomé; desde muy pequeñito he sabido de este discreto tazón de caldo que solía encabezar cualquier menú con mínimas aspiraciones, pero nunca me había planteado el porqué de su denominación. Ya me figuraba que la palabreja venía del francés, y efectivamente no hay más que buscar por la red para saber que viene del término "consommé", y éste, a su vez, del verbo consommer: consumir en español; en definitiva equivale en nuestro idioma a "consumido, reducido", en referencia a la carne que se reduce en el caldo en cuestión. El consomé, según el diccionario, "es un caldo concentrado elaborado con carnes o con pescado que por regla general se sirve caliente al comienzo de la comida".

El consomé es la forma fina de denominar el caldito de toda la vida, el líquido que caliente y en un tazón te llevaban a la cama cuando andas "februlento" o con las tripas revueltas. Evidentemente, cualquier cocinero -o cocinera- que se precie nos podría hablar de mil formas de elaborarlo, incluso con perfecciones propias tales como condimentarlo con la yema de un huevo, un chorrito de vino o pequeños trozos de jamón serrano. Con los años se hicieron famosos los cubitos de "Avecrem" o "Starlux" que convertían el asunto en algo mucho menos artesanal, pero más rápido y cómodo. Nunca olvidaré la gallina del anuncio de los años 60 que como última voluntad deseaba "morir condimentada en doble caldo Starlux".

Pero, desde otro punto de vista, el término consomé me trae a la cabeza esas cenas elegantes en restaurantes de postín, con comensales estirados y solemnes que se miran unos a otros mientras van degustando el consomé en silencio, solamente interrumpido por el tintineo de las cucharas en los tazones de vajilla fina y el caminar discreto de los camareros. Por eso el concepto de consomé me suena ahora a épocas pasadas, a banquetes que tienden a desaparecer, a recurso gastronómico anticuado, por mucho que nada entre tan bien en el gaznate como un buen caldo, sencillo, sobrio y bien hecho.

El consomé no deja de ser un reducto de la comida antigua, de tiempos pretéritos que no volverán, de menús preestablecidos, automáticos, casi obligatorios, de una gastronomía clásica, lo que no supone, necesariamente, que sea peor. Ahora todo se ha sofisticado, y en una boda, en un aniversario, en un banquete, en una fiesta, ... ya no cabe predecir que habrá consomé y te puedes encontrar el puré de setas o marisco, la vieira explosiva que te llena el cuerpo cuando aún no han llegado los platos principales o la ensalada de queso de cabra a la que le han metido unos "canónigos" que aparentan la quinta esencia de la exquisitez y los han sacado de unos paquetes de plástico del "Mercadona".

Ese simple caldo se convierte, además, en el recordatorio de la sobriedad, la discreción, el control de excesos; ahora que estamos en recensión, que los billeteros andan flacos y los monederos huecos, es el momento de recordar cuando valorábamos lo suave, lo sencillo, lo clásico. Y ya no es tanto evocar elitismos superados ni costumbres que esclavizan, sino, como en tantos aspectos de la vida, darnos cuenta de que antes nos conformábamos con menos, y es posible que no estuviera tan mal.



29 de agosto de 2012

Muere una actriz de rango


El pasado lunes, 27 de agosto, falleció en Madrid Aurora Bautista, la mítica actriz española que en el mes de octubre hubiera cumplido 87 años; la actriz, vallisoletana de nacimiento, murió en la madrileña clínica de "La Milagrosa" al no poder superar una insuficiencia respiratoria que se le había declarado el día anterior. Así como de otros muchos actores y actrices españoles que han pasado por este sitio tuve conocimiento a través de sus intervenciones en la televisión, Aurora Bautista tuve noción por medio de las revistas y periódicos de la época, que la presentaban como una de las actrices más importantes de la historia del cine español, mientras que no recuerdo actuación suya en los programas habituales de la tele.

Eso sí, desde muy niño tuve conciencia de la presencia principal de la actriz fallecida en esas películas históricas de posguerra en las que Aurora Bautista se hizo célebre por sus actuaciones majestuosas y sus vehementes formas de declamar; así, no eran pocas las veces en las que TVE emitía los tres legendarios films dirigidos por Juan de Orduña: "Locura de amor" (1948), una fastuosa versión de la agitada vida de Juana la Loca, junto a Fernando Rey, Sara Montiel y Jorge Mistral, "Pequeñeces" (1950), basada en el "dramón" del Padre Coloma, con Jorge Mistral, Sara Montiel, Guillermo Marín, María Asquerino, Manuel Dicenta y un jovencísimo Carlos Larrañaga y "Agustina de Aragón" (1950), todo un clásico del cine histórico nacional en el que vuelve a coincidir con Fernando Rey. Este estilo de cine grandilocuente, propio del momento que atravesaba España, encumbró a la actriz, si bien cuentan los cronistas que ésta no quedó satisfecha de ser encasillada en un género de películas y una forma de actuar y buscó realizar films que se acercaban más a la realidad social de la España de la época. Fruto de esta inquietud es "Condenados" (1953), dirigida por Manuel Mur Otí, un crudo drama rural ambientado en un pueblo de La Mancha que trata de miseria y crímenes por celos, en el que comparte cartel con dos buenos actores de entonces: Carlos Lemos y José Suárez y que terminó siendo un intento fallido. El obituario de El País nos recuerda que la actriz confesó que el citado director “me pedía que lo hiciera muy en Aurora Bautista”, es decir, con la expresión desmesurada y la voz forzadamente trémula, algo que a la larga fue contraproducente.

Tras "Condenados" rodó varias películas, entre otras "Sonatas" (1959), de Juan Antonio Bardem y "Teresa de Jesús" (1961), otro film histórico de Juan de Orduña, junto a Alfredo Mayo y José Bódalo y que, según nos cuentan ahora, fue notoriamente modificada por la censura de la época, que impidió la reconstrucción histórica que Bautista pretendía. Tras estos años de pocos éxitos en los que se marchó a vivir a Méjico, Aurora Bautista realizó la que para muchos ha sido su mejor trabajo en el cine, al protagonizar "La tía Tula" (1964), dirigida por Miguel Picazo y junto a Carlos estrada, Irene Gutiérrez Caba, Enriqueta Carballeira, Laly Soldevila, José María Prada; esta magnífica versión de la gran novela de Unamuno le devolvió a la cima y facilitó que consiguiera varios premios de interpretación. Después intervino en "El derecho de nacer" (1966), de Tito Davison, "Uno a uno sin piedad" (1968), de Rafael Romero Marchent, un spaguetthi western junto al malogrado Peter Lee-Lawrence y "pepa Doncel" (1969), de Luis Lucia, el descubridor de Marisol, basada en una obra de Jacinto Benavente y con Juan Luis Galiardo, Gracita Morales, Mercedes Vecino, Maribel Martín, Fernando Guillén y María Asquerino.

A partir de los años 70 Aurora Bautista pierde jerarquía en el cine, y sus películas no suelen tener tanta relevancia: "Una vela para el diablo" (1973), de Eugenio Martín, un auténtico thriller de terror hispano, donde comparte papel de solteronas beatas y psicópatas con Esperanza Roy, "El mirón" (1977), de José Ramón Larraz, otro drama junto a Héctor Alterio y Aurora Redondo, "El polizón del Ulises" (1987), de Javier Aguirre, basada en una novela de Ana María Matute, con un reparto de viejas glorias: Imperio Argentina y Ana Mariscal o "Hermana, pero ¿qué has hecho?" (1995), de Pedro Masó. De mayor relevancia fueron "Extramuros" (1985), donde vuelve a trabajar con Miguel Picazo, basada en una novela de Jesús Fernández Santos y con un largo reparto de grandes actores españoles que encabezan Carmen Maura y Mercedes Sampietro y en el que borda su papel de priora, "Divinas palabras" (1987), de José Luis García Sánchez, sobre la obra de Valle Inclán, una película que tuvo muchas nominaciones para los "Goya" y en cuyo reparto aparecen también Paco Rabal, Ana Belén, Imanol Arias y Juan Echanove y "Amanece, que no es poco" (1989), de José Luis Cuerda, convertida en película de culto tanto en algunos círculos de cinéfilos con un reparto significativo: Antonio Resines, José Sazatornil, Gabino Diego, Quique Sanfrancisco, Luis Ciges, Manuel Aleixandre, Cassen, Rafael Alonso, ... ¿hay quién de más?. En el nuevo siglo cabe citar tres trabajos de Aurora: "Adiós con el corazón" (2000), de José Luis García Sánchez, que podríamos incluir en la lista de guiones entrañables de Rafael Azcona, protagonizada por Juan Luis Galiardo y en la que la actriz tiene un rol secundario junto a otras "veteranas" como Teresa Gimpera y María Luisa San José, "Octavia" (2002), de Basilio Martín Patino, con marcado tinte de crítica político-social y en el que llama la atención la presencia en el cartel de Jaume Sisa y "Tiovivo c.1950" (2004), de José Luis Garci, su última actuación con nombres tan llamativos como Fernando Fernán Gómez, Fernando Delgado, María Asquerino, Francisco Algora, Agustín González, Alfredo Landa, Manuel Galiana, Carlos Larrañaga, Tina Sainz, Luis Varela, Manuel Tejada, Manolo Zarzo, ... en fin, pura historia de la escena española. En definitiva, Aurora Bautista fue perdiendo ese estilo rimbombante para ir asumiendo las formas del cine actual y supo mantener un buen nivel a la hora de trabajar en películas de cierta calidad.

Aurora Bautista tenía también vocación teatral; así a las órdenes de autores como José Tamayo o Luis Escobar intervino en obras del calado de "Antígona", "Medea", "Fuenteovejuna", "La gata sobre el tejado de zinc" o "Yerma". hace tiempo me contaba Tommy la anécdota que ahora reproducen varios medios, cuando Luis Escobar dirigiéndola en "Yerma", le dijo al principio de la obra: “Aurorita, guapa, cálmate, que aún no ha pasado nada“, dada la desproporcionada pasión que ella ponía. En 1958 ya había destacado con "Requiem por una mujer" de William Faulkner. Muy posteriores son sus papeles en "Oye, patria, mi aflicción" (1978), de Fernando Arrabal, "La señorita de Tacna" (1982), de Mario Vargas Llosa, "Tito Andrónico" (1983), de William Shakespeare, en el Festival de Teatro Clásico de Mérida y "Paso a paso" (1986-1987) en versión de Nacho Artime. También interviene en "Cartas de mujeres", de Jacinto benavente, "Morirás de otra cosa", de Manuel Gutiérrez Aragón y "Bodas de sangre", de García Lorca, que estrena en Buenos Aires en 1995, entre otros. En definitiva, una actriz de los pies a la cabeza, descanse en paz.

28 de agosto de 2012

Un gol a ritmo "canarión"

Felipe Ojeda "Trona" fue un estlizado centrocampista que durante buena parte de la década de los 70 figuró en la plantilla de la Unión Deportiva Las Palmas; aunque al final de su carrera tuvo breves experiencias en el Alavés, Deportivo de La Coruña y Córdoba, la vida futbolística de Trona sólo puede entenderse desde la perspectiva del equipo amarillo, y es que el jugador era un prototipo del fútbol canario: ritmo lento, excelente toque de balón y mucha imaginación. El jugador llegó a la Unión Deportiva cuando ésta había quedado subcampeona de Liga a las órdenes de Luis Molowny con aquél inolvidable equipo de Tonono, Guedes, Castellano, Germán, León y los Gilbertos y aunque nunca fue un titular indiscutible dejó siempre constancia de su calidad y fue un buen jugador de club durante las siete temporadas que estuvo en el club; jugadores como Castellano, Germán, el argentino Enrique Wolff o sus coetáneos de la cantera Roque, Paez o Noly fueron una importante competencia. Trona pertenecía aún a la época de los medios volantes, cuando además de los extremos y el ariete los dos interiores jugaban muy adelantados y el medio campo lo sostenían dos volantes, uno defensivo y otro ofensivo; en estas posiciones destacaron excelentes jugadores como Pirri, Zoco, Torres, Violeta, Jesús Glaría, Fusté, ... Era un jugador elegante, alto, de zancada importante y juego pausado, que acariciaba el balón y cubría mucho campo.

Posiblemente el evento más importante en la carrera de Trona fue el gol que en la temporada 1973-74 le metió al Barça de Cruyff, un tanto que le valió a su equipo la victoria sobre un equipo que ese año fue prácticamente imbatible. En una temporada en el que los blaugranas comenzaron muy mal, la llegada de Johan Cruyff, que por razones contractuales no pudo debutar hasta la sexta o séptima jornada, transformó un equipo indolente en una máquina de hacer fútbol, y junto a Marcial, Asensi, Juan Carlos, Rexach, Sotil, ... llevó una trayectoria impresionante que le hizo ganar el título de Liga tras 13 años de ayuno y varias jornadas antes del fin de la Liga. Esta circunstancia le da especial relevancia a la victoria de la Unión Deportiva, uno de los pocos equipos que ese año fue capaz de doblegar al Barça que dirigía el holandés Rinus Michels.

Se disputaba la última jornada de la Liga y el encuentro que enfrentaba en el estadio Insular a los canarios con los azulgrana parecía condenado al inicial y aburrido empate a 0. Corría el minuto 87 y la defensa catalana se dispuso a practicar una de las tácticas que hicieron famoso a Michels y que ese año había revolucionado la liga española y dejado en evidencia a la mayoría de contrincantes: la del fuera de juego. Trona supo superar con inteligencia y habilidad la trampa que le tendían sus rivales y con estilo majestuoso y dominio completo de balón y estrategia se internó en el área, dribló a Sadurní e impulsó la pelota hacia la única esquina libre. Es uno de los goles más bellos que recuerdo y no hace mucho lo encontré por internet y reviví unas imágenes que en su día me hicieron disfrutar.



26 de agosto de 2012

Muere el primer visitante de la Luna

Ayer, a la edad de 82 años, falleció en Columbus, Ohio, Neil Armstrong, el astronauta que el 21 de julio de 1969 se convirtió, como comandante del Apolo XI, en el primer hombre en pisar la Luna. Quienes ya vivíamos en aquella fecha recordamos perfectamente ese momento histórico, esa calurosa -en España- madrugada de verano en la que nuestros padres nos dejaron levantarnos a deshora para presenciar un hecho que nos parecía de ciencia ficción, y vimos a este hombre que ahora nos deja poner el pie en la Luna y realizar sobre la superficie del único satélite de la tierra una serie de "saltitos" que nos produjeron tanta gracia como sorpresa. En Televisión Española fue Jesús Hermida, corresponsal de la televisión pública -y entonces´también única- en USA, el encargado de retransmitir, con esa peculiar forma de contar las cosas el periodista nacido en Ayamonte (Huelva), el acontecimiento a toda la península. Me acuerdo perfectamente como el asunto se convirtió en tema único de conversación, y entre esa lista de recuerdos infantiles que no se sabe porqué conservas tengo en mi retina la figura de la señora que vendía helados en el puesto de enfrente de casa cómo nos contaba la forma en que había vivido el suceso. En mis pensamientos infantiles tenía claro que la figura de Neil Armstrong equivalía a la de los grandes avanzados de la historia, como Cristóbal Colón, David Livingstone o Thomas Alba Edison.

La carrera espacial tuvo una gran trascendencia en la década de los 60; las noticias sobre los adelantos de norteamericanos y rusos al respecto solían ser titulares de prensa, radio y televisión y los ciudadanos mirábamos con admiración a esos hombres que viajaban por el espacio en una cápsula que nos parecía claustrofóbica y al cabo de unos días caían sobre el Pacífico. Para mí eran míticos los nombres de Yuri Gagarin,el primer ser humano en viajar al espacio exterior, John Glenn, el primero el primero en orbitar sobre la Tierra o el de Valentina Tereshkova, la primera mujer astronauta, por mucho que no fuera testigo consciente de unas hazañas, pues se produjeron cuando yo aún tenía muy poca conciencia del mundo. Por el contrario recuerdo perfectamente las naves Soyuz y Apolo que, creo recordar, marcaban la disputa en una batalla que con la llegada de Armstrong a la Luna parecieron ganar los "yankees". Antes del Apolo XI, tengo conciencia de la importancia que se le dio al Apolo VIII, aunque hasta ahora no he comprobado la razón de ello que, según nos dice la "wiki", se debe a haber sido el primer viaje espacial tripulado que alcanzó una velocidad suficiente para escapar del campo gravitacional del planeta, el primero en escapar del campo gravitacional de otro cuerpo celeste y el primer viaje tripulado en regresar a la Tierra desde otro cuerpo celeste. Los pasajeros de la nave fueron Frank Borman, Jim Lovell y Bill Anders. Tras el éxito de la nave de Armstrong unas cuantas más siguieron depositando hombres en la luna, y así recuerdo los nombres de Charles Conrad, Alan Bean, Alan Sheppard, Edward Mitchell, David Scott, ... Y, por supuesto, también recuerdo el accidentado viaje del Apolo XIII, cuando la explosión de un tanque de oxígeno hizo fracasar la misión y estuvo a punto de costarle la vida a sus tres ocupantes: Jim Lovell, Fred Haise y John Swigert; todos estuvimos unos días en tensión y vivimos la euforia del final feliz. La aventura tuvo versión cinematográfica, bajo la dirección de Ron Howard y con reparto estelar: Tom Hanks, Ed Harris, Kevin Bacon, Gary Sinise, Bill Paxton y Kathleen Quinlan.

Los compañeros de Armstrong en el Apolo XI fueron Edwin Eugene Aldrin, el segundo hombre en pisar la Luna, personaje polémico y controvertido a quien se debe esta frase: “Si llegamos a la Luna no fue para estudiarla ni recoger muestras de su suelo, sino para aventajar a los rusos en la carrera espacial. Todo lo demás quedó en segundo plano...” y Michael Collins, quien se quedó en el módulo de mando mientras sus compañeros aterrizaban en la Luna, razón por la que se hablaba de Collins como el hombre más solitario del mundo. Neil Armstrong nunca fue un hombre amante de la notoriedad y el espectáculo, razón por la que no hizo nunca grandes alardes de una hazaña que le lanzaba a la historia. Algunos le crearon una injusta fama de personaje arisco e introvertido, cuando en la realidad se limitó a ser un hombre discreto y que supo estar en su sitio. Con los años parece que se ha tratado de minimizar la importancia de la misión que terminó con el hombre pisando la luna, me temo que por esa tendencia de algunos a pretender desmitificar todo logro humano, incluso hay quien pone en duda la verdad de lo ocurrido, una especie de leyenda urbana que no merece ni ser tenida en cuenta. Lo cierto es que en su día el hombre saltó una nueva barrera y fue capaz de realizar algo que en su día nos parecía un imposible y Neil Armstrong tuvo una intervención principal en esa carrera; ahora que ha fallecido su nombre queda siempre para la historia; descanse en paz.

25 de agosto de 2012

Armstrong sin gloria


Lance Armstrong perderá sus siete victorias en el Tour.

"La Agencia estadounidense antidopaje tiene vía libre para sancionarle por hacer trampa desde 1999 hasta 2005"

Como todos sabemos el ex-ciclista norteamericano Lance Armstrong ha tirado la toalla y ante la última decisión contraria a sus intereses de un tribunal de Austin, que ha rechazado el recurso presentado por el corredor contra el proceso por dopaje en el que está implicado, ha decidido resignarse a su suerte, dejando vía libre a la Agencia estadounidense antidopaje (USADA) para que le sanciones, lo que ha traído consigo que Armostrong sea desposeído de sus siete victorias en el Tour de Francia que le convirtieron en el ciclista más laureado de la historia de la ronda gala. El hecho supone el fin del mito de Lance Armstrong, un hombre que regresó de la lucha contra el cáncer para lograr lo que nadie hasta entonces había obtenido y un auténtico mazazo para el ciclismo y el deporte en general.

Como comentaba el otro día a propósito de la decepcionante actuación de Marta Domínguez en los pasados Juegos Olímpicos de Londres, la gloria humana suele acabar durando poco y los ídolos que aquí nos hacemos terminan frecuentemente demostrando que tienen los pies de barro, si bien en el caso presente el tema es mucho más grave y tiene una dimensión mundial.¿Realmente no han servido de nada las jornadas míticas en Alp d´Huez, el Tourmalet, Luz Ardiden, Galibier, Mont Ventoux, etc que todos disfrutamos a lo largo de los años de éxito del tejano?, ¿le era eigible una pulcritud milimétrica en el cuidado de las sustancias que tomaba?, ¿no sería disculpable el recurso a determinados usos de quien ha sufrido un cáncer y los tratamientos que éste lleva consigo? ... son preguntas que nos podemos hacer y que me temo vienen más de la inclinación a resistirse a admitir que aquél que admiraste era un tramposo que de la lógica y el buen razonamiento. Pero a estas alturas resulta difícil asumir que la historia del Tour va a sufrir una amputación de ese calibre, que el nombre de Lance Armstrong deje de figurar junto a Fausto Coppi, Jacques Anquetil, Eddy Mercks, Bernard Hinault, Greg Lemond, Miguel Induraín, ...

Y como efecto paralelo a la decisión de la USADA -¡se las traen las siglas!- cinco corredores van a ver incrementado su palmarés de forma imprevista y al cabo de muchos años de su actuación en el Tour, de manera que el alemán Jan Ulrich pasará de tener uno a tener cuatro y el suizo Alex Zulle, nuestro compatriota Joseba Beloki, el alemán Andreas Klöden y el italiano Ivan Basso incorporarán a su currículum una prueba con la que no contaban, en concreto la más importante del mundo. No seré yo quien niegue méritos y condiciones a estos cinco ciclistas, pero no puedo evitar notar cierta sensación de desasosiego viendo como alguien consigue llegar a lo más alto del podio por decisiones de despacho, por mucho que en su día todos y cada uno de ellos sudaron lo suyo para alcanzar la segunda posición de la clasificación final.

El caso de Armstrong es una muestra más de que los ídolos humanos suelen terminar fallándonos, aunque con el ciclista americano, y con otros personajes que han pasado por lo mismo, al menos a mí no me gusta hacer leña del árbol caído y deseo que sepa llevar su desgracia con elegancia y reemprender el camino de la vida donde le corresponda hacerlo.

24 de agosto de 2012

Sin ánimo de ser reiterativo ...


... aunque me temo que estoy siéndolo, pero no lo puedo evitar. Ocurrió el pasado martes cuando regresaba del trabajo, a esa hora cierran unos cuantos establecimientos y ella, joven, tímida, discreta, ... salía de cumplir su horario laboral en el suyo, que quedó cerrado, con la persiana bajada y cada "mochuelo" regresando a su "olivo". En la acera de enfrente le esperaba su novio, su compañero de fatigas y a partir de ahí se le fue cualquier preocupación por la opinión ajena -gracias a Dios añadiría yo- y se le colgó del cuello, con tanta pasión como fineza, con un amor que se podía cortar, y quienes andábamos cerca, al menos quien ésto escribe, intentamos compaginar lo mejor posible la discreción y el respeto a la intimidad ajena con el deseo de contemplar una escena que era enormemente bella, muestra de  la ilusión de la juventud que disfruta su momento, de una alegría envidiable, de una esperanza a la que no quiere renunciar.

La escena no tenía nada de original, la hemos visto en la tele, en el cine ... y también en la vida, pero tal vez andemos en tiempos convulsos y ahora uno anda más acostumbrado a otras actitudes, a otras reacciones. Reconozco que me dieron envidia los dos protagonistas, esa recíproca efusión de cariño, que no rechinaba, que era elegante, pero fue una envidia sana, porque no les quería quitar nada, simplemente claudiqué a disfrutar de la suerte de quien tiene alguien que le espere, y que lo haga de ese modo: y envidié a ambos, porque allí nada era forzado. Fue el abrazo de la ilusión, de la esperanza, del sentimiento, de  un futuro que se inicia, ... del amor,  ... un abrazo al que es bueno aspirar, que no tiene ni una resma de maldad, de pecado.

Y juntos, enganchados por el cariño, se dirigieron a un vehículo, disfrutando del momento, olvidando las espinas que, como cada cual, existirán en sus vidas, exhibiendo, no me cabe duda, la belleza y la bondad de quien sabe amar; y el coche partió, imagino que a lo de cada día, a lo de siempre que el amor mutuo consigue que no sea rutina, cosa ordinaria. Y yo, bajo una canícula que amodorraba, seguí mi camino, haciendo como que no veía nada, porque estas cosas hay que dejar vivirlas sin interferencias, sin observaciones, y procuré aprovechar mi momento, y disfrutar con la visión, casi la simple intuición de algo tan sencillo como el que dos personas se quieran.

23 de agosto de 2012

El inefable atleta de la gorrita

Los Juegos Olímpicos celebrados en Múnich en el verano de 1972 fueron los primeros que seguí con cierta atención; fue un certamen marcado por el drama del asalto a la Villa Olímpica que terminó con la muerte de más de la mitad de los atletas israelíes, un suceso que causó, como era lógico, una enorme conmoción en todo el mundo. Las siete medallas de oro de Mark Spitz en natación, el triunfo en 5.000 y 10.000 metros lisos del policía finlandés Lasse Viren y la polémica victoria sobre la bocina de la URSS sobre Estados Unidos en balón-cesto con una canasta discutidísima del gran Alexander Belov fueron los acontecimientos deportivos que recuerdo con más fuerza. Ya dije no hace mucho que disfruto con el medio fondo, por esta razón estuve bien atento a las pruebas eliminatorias y finales de los 800 y 1500 metros masculinos y femeninos; en concreto, la prueba de 800 tuvo un final sorprendente e inesperado: el gran favorito era el ucraniano Yevgeni Arzhanov, que entonces corría lógicamente con bandera soviética, y sus dos outsiders más relevantes los keniatas Mike Boit y Robert Ouko. Otro de los finalistas era el estadounidense Dave Wottle, un tipo con aspecto de universitario despistado que corría con una gorrita más bien cutre, unos calzones propios de solterón en apartamento de playa y unos calcetines altos que "cantaban" bastante; a priori nadie pensaba en el "yankee" como un corredor que pudiera hacer sombra a los favoritos y no entraba en posición de fuerza en las apuestas.

El inicio de la carrera confirmó las predicciones y Wottle quedó descolgado desde el principio, marchando rezagado y a un ritmo que hacía temer un ridículo notable; dos tercios de la carrera se desarrollaron con el americano a la cola y los dos africanos disputándo a Arzhanov el triunfo final. En los últimos cien metros pareció que el de la URSS se imponía claramente, tanto que incluso daba la impresión de que bajaba el acelerador y se veía ya ganador, sin darse cuenta que el rival del otro lado del Atlántico había salido de su letargo e iniciado un sprint sorprendente, casi milagroso ... tanto que adelantó a todos sus rivales y terminó batiendo sobre la propia cinta a Arzhanov, quien sin dar crédito a lo que veía terminó tirándose sobre la linea de meta en un último e inútil intento de evitar una derrota tan enormemente frustrante. Dave Wottle se llevó la medalla de oro, y en la ceremonia de entrega de trofeos se presentó con la misma gorra arrugada con la que había corrido, que ni siquiera se quitó cuando sonó el himno de su país: se ve que para el era un auténtico fetiche.

En su eliminatoria de 1500 Dave Wottle volvió a iniciar la carrera en la cola del pelotón, si bien en esta ocasión parece que no midió bien las distancias, y la misma táctica que le había llevado a la victoria en 800 le jugó aquí una mala pasada y le impidió llegar a la final que terminó ganando el finlandés Pekka Vasala.





22 de agosto de 2012

La Gomera en llamas


Hace un año la noticia estaba en Hierro, donde un volcán submarino parecía poner en peligro la isla; este verano muchos telediarios nos han provocado cierto estremecimiento con las imágenes de los incendios forestales ocurridos en la isla de La Gomera, vecina a la anterior y ubicada en el océano Atlántico, en la parte occidental del archipiélago. A esta isla se le conoce como la isla colombina, pues Cristóbal Colón antes de partir al Nuevo Mundo en 1492 la utilizó comom lugar de avituallamiento. La Gomera tiene una superficie de 369,76 km², cerca de 25.000 habitantes y cuenta con el Parque Nacional de Garajonay, constituido en 1981 y nombrado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Pero todos estos datos los he aprendido buceando por la red ahora que la isla es actualidad, pues hasta ahora solamente tenía conciencia de su ubicación, de que su capital es San Sebastián de La Gomera, de la existencia del silbo gomero, un auténtico lenguaje silbado con el que uno puede comunicarse a distancia utilizando sólo la boca y los dedos y de que entre los canarios los "gomeros" son considerados algo así como en la península los habitantes de Lepe, cosa que seguro es leyenda y exageración.

Ahora La Gomera se ha convertido en actualidad, y desgraciadamente muy a pesar de ella; los incendios, múltiples y tremendos, ocurridos en este calurosos verano nos han puesto de frente con el drama: el colectivo de un pueblo que observa impotente como se ponen en peligro los lugares que suponen su fuente de ingresos, el sostén económico de la isla, y el personal de quienes se ven obligados a abandonar sus casas, a convertirse en nómadas provisionales sin saber lo que se van a encontrar a su regreso. Cuando en los telediarios escuchabas a hombres y mujeres comentar sus cuitas, te convertías en testigo directo de la impotencia y la desesperación que producen fenómenos como éste.

Claro, que cuando asoma la tragedia en España se puede contemplar también un fenómeno positivo, porque aflora entonces la solidaridad, algo que los españoles somos capaces de desempolvar, afortunadamente, con rapidez y facilidad; los atentados del 11-M, el accidente del avión de Spanair en Barajas, el terremoto de Lorca, ... es larguísima la lista de catástrofes ante las que ha tenido lugar una reacción popular admirable: desinteresada, abnegada é ilimitada. Por eso estos dramas tienen el efecto colateral de devolverte la confianza en el ser humano, de poder comprobar que la bondad existe, de confirmar, una vez más, que en este país, con todos nuestros defectos ancestrales y ese egoísmo tan propio de la época, seguimos siendo líderes en solidaridad y estamos a la altura cuando hay que estarlo.

Y al hablar de incendios hay que hacer referencia a la irresponsabilidad de quien los causa, de esa forma de ir por la vida prescindiendo de cualquier precaución, de la negligencia que esconde el egoísmo de prescindir de los demás y de lo que aman los demás, de la pérdida del respeto por lo propio, por la naturaleza, por algo que nos enriquece a todos y algunos viven como si no existiera o no tuviera relevancia. Evidentemente, aún es peor que pueda haber gente que por cualquiera sabe qué intenciones espúreas, qué afán de enriquecimiento, ambición o codicia les lleva a provocar intencionadamente los incendios, ellos no tienen ni justificación alguna ni perdón posible.


21 de agosto de 2012

Dramático final de un buen director

El pasado domingo el director de cine británico Tony Scott, hermano pequeño de Ridley Scott y todo un experto en películas "taquilleras", puso trágicamente fin a su vida arrojándose desde el puente Vincent Thomas de la localidad de San Pedro, en California. Scott acababa de cumplir 68 años y nada hacía predecir este final, máxime cuando desde hacía tiempo se rumoreaba que tenía en cartera la segunda parte de "Top Gun", su gran éxito cinematográfico. Scott había nacido en la villa de Stockton-on-Tees, ubicada las tierras de labranza del norte de Inglaterra, y se lanzó al mundo del cine a la sombra de su hermano Ridley, que le contrató como actor en algún cortometraje y cuyo éxito acabó seduciendo a Tony, quien en un principio había encaminado sus pasos por el mundo de la pintura. Indudablemente los términos cine y británico suelen combinar muy bien, aunque el éxito de Tony Scott acabó traspasando fronteras, de manera que el director fallecido terminó siendo un personaje muy respetado en los ambientes de Hollywood. Cuando alguien se quita la vida surgen las preguntas del porqué, la búsqueda de las razones por las que alguien toma una decisión tan triste e irreparable, y ante esto lo mejor es el respeto y la disculpa, omitiendo elucubraciones y teorías que frecuentemente no son más que afán de buscar llenar páginas y vender ejemplares.

No cabe ninguna duda que la película más significativa de Scott fue "Top Gun", su primer gran éxito, un film que barrió en las taquillas del mundo entero y que supuso el lanzamiento al estrellato de Tom Cruise, en el papel de Pete "Maverick" Mitchell, un talentoso aviador de Grumman F-14 Tomcat de la Armada de los Estados Unidos que tiene que luchar contra la sombra de su padre, un piloto de la guerra del Vietnam desaparecido en combate en extrañas circunstancias cuya culpa se le atribuyó. Junto a Cruise destacan actores como Kelly McGillis, Val Kilmer, Meg Ryan, Anthony Edwards o Michael Ironside. Gran parte del éxito de la película se debe a las espectaculares escenas en el aire combinadas con una banda sonora emocionante, destacando el tema «Danger Zone», de Kenny Loggins (conocido también por «Footloose»). Antes de ésta Scott había dirigido "El ansia" (1983), una cinta de vampiros protagonizada por Catherine Deneuve -uno piensa que tiene delito convertir en "vampira" a la francesa-, David Bowie y Susan Sarandon; la película no tuvo buen eco en la prensa, e incluso Roger Ebert, del Chicago Sun-Times, la describió como "una película de vampiros angustiosamente mala". "Top gun" supuso el regreso del director a la lista de los cineastas comercialmente "de fiar" tras el fiasco en taquilla de "The Hunger".

Scott siguió en la senda de las películas taquilleras con "Superdetective en Hollywood II" (1987), la continuación del film que dirigiera en 1984 Martin Brest; se trataba de una comedia de acción al servicio de Eddie Murphy y ambientada en Beverly Hills que obtuvo unos cuantos premios importantes y una nominación para los Oscar por sus temas musicales, cuya calidad solía ser una constante en el cine de Scott. Tras la comedia el director regresa al drama y al suspense con "La venganza" (1990) en la que consigue juntar en el reparto a dos estrellas del momento como Kevin Costner, que había triunfado por todo lo alto con "Bailando con lobos", y Madeleine Stowe, años después heroína con "El último Mohicano" y a un veterano consagrado del cine clásico como Anthony Quinn; la película no triunfó y las críticas no fueron buenas. Del mismo año es "Días de trueno", una película que toca el tema de las carreras de coches en la que vuelve a tener a Tom Cruise de cabeza de cartel junto a su entonces mujer Nicole Kidman y Robert Duvall. En 1991 dirigiría "El último Boy Scout", un thriller con toques de misterio y hasta de humor para el que recurrió a un seguro de vida para la acción como Bruce Willis.

En 1993 Tony Scott da un giro a su carrera al contactar con un entonces desconocido Quentin Tarantino, quien, dicen que con el fin de recaudar fondos para su ópera prima "Reservoir dogs" elaboró el guión de "Amor a quemarropa", el cual fue llevado al cine por Scott cuando Tarantino ya se había consagrado. Se trata de un film de pura acción, una especie de recuperación del mito de Bonnie and Clyde, que tiene una larga lista de actores de primera línea, casi todos con condiciones para las "pelis" duras: Christian Slatter, Patricia Arquette, Dennis Hooper, Cristopher Walken, Gary Oldman, Brad Pitt, Val Kilmer, Samuel J. Jackson, Chris Penn, ... La otra gran película de esta década dirigida por Tony Scott fue posiblemente "Marea roja" (1995), una aventura ambientada en un submarino que protagonizó quien acabó siendo su actor preferido, Denzel Washington; esta película, que coprotagonizan Gene Hackman, James Gandolfini y Vigo Mortensen, fue muy vista en su día y planteaba la cuestión de la responsabilidad el segundo de a bordo de la nave ante la posible inaptitud del primer mando. La banda sonora es de Hans Zimmer y fue premiada con un Grammy, recibiendo el film tres candidaturas para el Oscar: al mejor montaje, a la mejor edición de sonido y al mejor sonido. De esta década son también "Fanático" (1996), película con un reparto ambicioso -Robert de Niro, Wesley Snipes, Benicio del Toro, ...- pero resultados pobrísimos de crítica y espectadores y "Enemigo público" (1998), con otro cartel de lujo -Will Smitt, Gene Hackman, John Voight, ...-, un thriller "conspiranóico" que le devolvió el favor del público.

El siglo XXI no es tiempo de mejora para Scott, aunque tenga una película muy alabada por los expeetos como "El fuego de la venganza" (2004), efectivamente un excelente film, lleno de acción y dramatismo en el que vuelve a recurrir a Denzel Washington, que comparte cartel con Dakota Fanning, Cristopher Walken, Mickey Rourke y hasta el cantante Marc Anthony; se trata de una película basada en basada en una novela de A. J. Quinnell escrita 24 años antes. Anteriormente había dirigido "Juego de espías" (2001), con Robert Redford y Brad Pitt, ambientada en Berlín y Beirut y con el viejo recurso al duelo entre espía veterano y espía joven, una película entretenida en la que Scott hace gala de un intenso uso de recursos técnicos. En 2005 estrenó "Dominó", una película "distinta" inspirada por la historia de Domino Harvey, la hija inglesa del actor de teatro y de la pantalla Laurence Harvey, quien se convirtió en una cazarrecompensas trabajando en Los Ángeles, el film lo protagonizan Keira Knightley y Mickey Rourke y aparece también una veterana actriz a quien ya se ve poco: Jacqueline Bisset. Posteriormente recurrió a la ciencia ficción con "Deja vú" (2006), con Denzel Washington, Jim Caviezel, Paula Patton y Val Kilmer, un thriller de espías con regreso al pasado incluído que se rodó en New Orleans tras el paso del huracán "Katrina". "Asalto al tren Pelham 123" (2009), basado en la novela de John Godey no tuvo el éxito de su predecesora, la película de Joseph Sargent que bordaran entre otros Walter Matthau, Robert Shaw y Martin Balsam, aunque el elenco de actores tampoco era manco: Denzel Washington, John Travolta, Luis Guzman, James Gandolfini y John Turturro. La última película de Scott fue "Imparable" (2010), otra vez con Denzel Washington, a quien acompañan Chris Pine y Rosario Dawson, acción pura con similitudes con la célebre "Speed" que una década antes nos llenó de tensión con Keanu Reeves, Sandra Bullock y Dennis Hooper.

Tony Scott trabajó también con éxito en la televisión con series como "Numb3rs" (2009-2010), "The Good Wife" (2009-2012), "Gettysburg" (2011) y "Labyrinth" (2012). En la tarde de ayer se comenzó a rumorear que la decisión de Tony Scott de poner fin a su vida fue la confirmación del diagnóstico de un tumor cerebral incurable, ... habrá que esperar confirmaciones. Descanse en paz.

19 de agosto de 2012

La escena que impidió mi periódico


Esta mañana he viajado a Zaragoza y, una vez más, hice uso de los autobuses de "Alosa"; aunque los domingos y festivos hay una notable reducción de posibilidades, la opción sigue siendo adecuada y permite ir y volver en un horario, perfectamente adaptable a tus necesidades. En tiempo de verano he encontrado un nuevo aliciente a estos viajes, pues en el kiosco de la estación me compro el AS, cuya edición aragonesa traer amplia información del Real Zaragoza, y disfruto el viaje leyendo las noticias relativas a fichajes, rumores, torneos de verano y demás circunstancias de la pretemporada "futbolera", emociones que a algunos ajenos a esta afición les resultan tan chocantes y, frecuentemente, criticables.

El autobús,a pesar de que las 9.45 de un domingo suele ser hora temprana, iba prácticamente lleno y a mi lado se sentó una chica joven y guapa, ya la había visto en el anden de la estación y se ve que hay ocasiones en que uno resulta afortunado con una vecina de asiento agraciada, en compensación con esas ocasiones en las que compartes viaje con alguien a quien da por comer o hablar por el móvil o uno siente que no se ha lavado demasiado. Cuando el conductor inició la marcha me dediqué a ir leyendo los comentarios de los partidos del sábado de la recién comenzada Liga BBVA, las perspectivas de los del domingo, las generalmente condicionadas opiniones de los periodistas madrileños, etc, mientras mi rubia compañera de asiento iniciaba una conversación por el móvil con alguien que se suponía era su novio, aunque el contenido de la misma no puedo dar fe, pues la atención de la prensa deportiva colaboraba en este caso a mi discreción.

EL suceso sorprendente se produjo cuando el bus pasaba por la oscense Avenida de Martínez de Velasco, a la altura del Cuartel de la Guardia Civil; por lo visto el amigo de la chica pertenece a la Benemérita pues cuando nos encontrábamos en paralelo a dicho cuartel la moza se abalanzó sobre la ventana -yo estaba sentado junto a la misma- y saludó con la mano a la vez que le decía a su interlocutor :"te he visto", algo que según deduje no pudo hacer el otro, y es que el periódico de marras se convirtió en obstáculo para que el novio, que debía estar de servicio, pudiera ver a su chica. Y le dije a la moza que era una lástima que no me hubiera avisado, pues por mi culpa el saludo no pudo producirse "a la recíproca", aunque quitó importancia al asunto, se ve que le bastaba con haberlo visto ella. Pero yo me quedé con la frustración de haber impedido una de esas escenas intrascendentes que a pesar de ello hacen bonita una relación, pues ¿qué otra cosa era eso que amor a través del cristal".

18 de agosto de 2012

Hay que abrir el melón


Este fin de semana comienza la Liga; el tiempo corre tan deprisa que no da respiro y casi no acabamos de padecer los agobios de la temporada pasada cuando hay que volver a pensar en el rival del domingo, en los apuros clasificatorios y en los aciertos y desaciertos del entrenador de turno. El Real Zaragoza empieza su andadura el lunes frente al Real Valladolid, un clásico que acaba de recuperar la categoría perdida, en un encuentro que algún irresponsable ha decidido que se juegue a las 11 de a noche: ¡hace falta ser cabestro!.

Tras tres años recurriendo a auténticos milagros para no descender, el equipo de mis amores suspira por una liga medianamente tranquila, vivida en la zona de la calma y sin más apuros que los de cualquier equipo modesto, es decir, a no terminar la primera vuelta completamente descolgado, a no tener más polémicas y sorpresas desagradables que las normales en este mundillo y a dejar de ser considerado el equipo aspirina ante el que todos alivian sus dolores. No es fácil la tarea, ya que los encargados de confeccionar la plantilla -un año más ha habido que fichar medio equipo- no han conseguido ni los objetivos principales -gente como Armenteros, Javi Fuego, Salva Sevilla, Sidnei, ... se han esfumado- ni cubrir todas las plazas, pues a estas alturas aún falta cerrar la defensa, lo que a la vista del enorme agujero en que esta parte del equipo se convirtió la temporada pasada no es tema mediano.

Este año tengo mejores sensaciones que los anteriores, aunque quiero ser prudente: porque la plantilla tiene una calidad más bien discreta, la defensa, a falta de dos fichajes, no es fuerte y uno anda curado de espanto. Pero, a pesar de todo, mi confianza lleva nombre propio: Manolo Jiménez, el entrenador más serio y comprometido que hemos tenido en años, aunque en esto del fútbol ya se sabe que tres derrotas seguidas desmontan una trayectoria entera. Jiménez es exigente, saca partido a cualquier jugador, tiende a contar con todos y no despreciar a nadie y es humilde, cuestión que no es moco de pavo. Eso sí, le he visto nervioso, como refleja el hecho de haber sido expulsado en los dos últimos amistosos, algo que me preocupa, porque puede indicar que no acaba de estar contento con la plantilla que le han dejado, que anda inseguro. Que Manolo Jiménez mantenga la calma y el buen ambiente del último tercio del pasado ejercicio es la principal garantía de habrá éxito.

No obstante, si tuviera que definir las perspectivas que ofrece el actual Real Zaragoza creo que utilizaría la palabra incógnita, siguiendo el tópico que da título a este post estamos ante un melón cuya bondad sólo conoceremos al abrirlo. Hay demasiados fichajes nuevos y muchos jugadores que vienen de categorías inferiores, por esta razón no sabemos cómo van a rendir. Creo que el Zaragoza ha acertado manteniendo a Roberto, un meta que aunque no sale muy bien por alto fue clave para la permanencia de la pasada temporada y a Postiga, un ariete de referencia, que no es un voleador nato, pero que eleva la calidad del equipo. El tercer pilar del equipo será Apoño, ha costado esfuerzo conseguir su continuidad, pero da orden y criterio al juego del equipo. Se ha vuelto al antiguo criterio de fichar jugadores de segunda, una opción que tiene el peligro de la inexperiencia, pero suele aportar jugadores comprometidos y con ganas de prosperar: confío especialmente en el defensa Alvaro González, fichado al Racing y el extremo Montañés, que jugaba en el Alcorcón, mientras que también me han hablado bien del extremo canario Javi Álamo, llegado del Recreativo de Huelva y del media-punta Lucas Porcar, que jugaba en el Villarreal B.

El fichaje estrella ha sido el de Romaric, un jugador excepcional con fama de juerguista, alguien a quien Manolo Jiménez deberá meter en vereda, pues puede ser clave en el buen funcionamiento del equipo; de entrada ha llegado con problemas de pubis y cuatro kilos de más ... De Chile llegó Lucas Wilchez, un extremo cuyo juego y físico me recuerdan al mítico Mágico González, del que no hablan muy bien los aficionados de su equipo de procedencia, el Colo-Colo, pero que al menos en los vídeos aparenta ser un extremo de los de antes. Las otras dos incorporaciones han sido Loovens, un central holandés que jugaba en el Celtic de Glasgow a quien se acusa de lento -¡lo que nos faltaba!- y José Mari, un volante defensivo que vino del Real Jaén de 2ª B para el filial y que se ha terminado quedando en el primer equipo, señal de que Jiménez es valiente para dar oportunidades a quien se la merece.

En definitiva, veo un centro del campo sólido y de calidad, una delantera sin gol, a no ser que a Aranda le de por recuperar la forma de hace 5 o 6 años y una defensa incompleta, algo que pone los pelos de punta, pues el pasado año el equipo se desangró por allí. Falta un central -se asegura que será el ex-sevillista Squillaci- y un lateral derecho, pues en plantilla no hay ninguno, llegando a oírse el nombre de Carlos Diogo, un hombre que lleva un año sin equipo. Faltan 14 días para el cierre del plazo de fichajes, y va a ser fundamental que se traiga a gente solvente parta estos puestos, algo que con la economía actual del Zaragoza no es nada fácil.

Vamos a ver qué pasa, a poco que Jiménez cumpla las expectativas pienso que podemos tener, cuando menos, un año más tranquilo que los anteriores, llegar a Navidad en posición medianamente cómoda y que la liga, en su conjunto, no sea el cúmulo de desdichas, sufrimiento y sustos de los tres anteriores ejercicios, aunque el Zaragoza está inevitablemente situado en el pelotón de los torpes de esta Liga BBVA de nuestras pasiones.

17 de agosto de 2012

El aroma de otros tiempos

Con los años se han ido poniendo de moda los geles, las sales, las bolitas de aceite y las espumas de todo tipo; en el mercado se pueden encontrar botes de gel de todos los olores y perfumes, con aromas de áloe, de pino, de naranja o de almendra, entre cientos de otras posibilidades, geles de glicerina, de algas marinas o de limones salvajes del Caribe; y no digamos en materia de champús, pues hace quinquenios que hemos superado esos pequeños envases innominados de plástico con líquidos de colores o las empresas que se empecinaban en titular con letras las marcas: ZP11, SJ38, ... Pero cuando mis ojos veían con asombro las cosas de la vida por vez primera, en un lateral del lavabo lo que había era una pastilla de jabón y era ésta una pieza que no dejaba de tener su encanto. Recuerdo que existía uno de "Lavanda" que tenía el envoltorio de color verde, que durante una temporada apareció repetidamente la pastilla de "Palmolive", también cómo en las perfumerías intuía cierto lujo cuando observaba las de "La Toja", que en casa de mi abuela lucían unas pastillas que venían en envase rojo y se llamaban "Spring Glory" y que en los anuncios de televisión llamaba la atención el jabón "Lux", pues lo anunciaba nada menos que Raquel Welch, pues había quien opinaba que era la mujer más guapa del mundo, con permiso de las italianas Sofía Loren y Gina Lollobrígida. Pero si hay una marca de jabón cuyo nombre me llena de recuerdos y a la que sigo guardando cierta fidelidad es "Heno de Pravia".

"Heno de Pravia", de la empresa "Gal", tenía unos anuncios tiernos y sentimentales, como los que hablaban de los momentos "Nescafé" o los de "El Almendro", que volvía a casa por Navidad. Vienen a mi memoria esas canciones suaves y romanticonas que hablaban del aroma del armario o del olor a jabón de las manos maternas o del bebé recién lavado, con el estribillo del "aroma Heno de Pravia". Aún sigo usando esas pastillas de color verde profundo, no se si equiparable al del pino, al de la hierba o al del estanque del Monasterio de Piedra, pero lo suficientemente intenso como para agradar ya de entrada, y, como indicaba el anuncio, ese aroma especial que te identifica inmediatamente con la limpieza, la suavidad y la armonía. HE probado todo tipo de jabones: de glicerina, de esos con olor a frutas diversas, otros que se deshacen y duran un instante, de nata, ... pero ninguno conjuga como "Heno de Pravia" el encanto de lo antiguo, la suavidad del tacto y la fragancia que me agrada. Hay cosas que duran, algunas como "Heno de Pravia" no parece que sean las más importantes o trascendentes, pero ahí siguen, que otro día habra que tocar los "Profiden","Colgate", "Lavanda Puig", "Geniol", "Moussé de Legrain", "Floid" y hasta "Varón Dandy".







16 de agosto de 2012

Atletas que rezan



La anécdota se produjo el penúltimo día de los recién terminados Juegos Olímpicos: acababa de concluir una disputada final de los 5.000 metros lisos femeninos y la atleta etíope Meseret Defar se había impuesto en un apretado final a la keniata Vivian Cheruiyot y a su compatriota Tirunesh Dibaba, la gran favorita y que había sido oro en 5.000 y 10.000 en Pekín y en los 10.000 disputados días antes en el propio Londres. Al concluir la carrera Defar sacó de su pecho una imagen de la Virgen María, la mostró a las cámaras y se la puso en el rostro en un momento que aparentaba ser de intensa oración. Meseret Defar, cristiana ortodoxa, encomendó su carrera a Dios con una señal de la cruz y completó la distancia en 15:04:25, logrando un triunfo inesperado que no tuvo remilgos en agradecer a quien correspondía cuando con lágrimas de emoción mostró al mundo la imagen de la Virgen con el Niño Jesús en brazos que la acompañó en todo el recorrido. Me llamó la atención este detalle, sin duda uno de los momentos mágicos de los Juegos y una de las vivencias deportivas más bonitas que recuerdo; no pude evitar que me saliera el colmillo pérfido y se me pasara por la cabeza el pensamiento, seguro que malévolo, de que si una atleta española hubiera hecho lo mismo quién sabe si algún "comecuras" en boga la hubiera denunciado por incumplir la aconfesionalidad constitucional, que en estas andamos por estas tierras.

Me ha llamado la atención que a lo largo de estos Juegos no han sido pocos los atletas que se han encomendado a Dios, santiguándose, besando una medalla, ...  al comenzar sus pruebas, que se han referido a Él en las entrevistas posteriores a sus éxitos, que no han tenido empalago en mostrar su fe antes, durante y después de sus actuaciones. Fueron llamativas las referencias a Dios de las atletas norteamericanas que habían ganado la Final de los 4x100 metros y batido el record del mundo, las imprecaciones y agradecimientos de Will Claye, otro norteamericano, ganador de la medalla de bronce en Longitud, o las continuas referencias a lo divino de atletas africanos: Kenia, Nigeria, Etiopía., ... No deja de resultar duro el contraste entre la desinhibición de americanos y africanos y la frialdad europea, con una organización que según cuentan se ha preocupado de cerrar cualquier posibilidad de hacer presente la religión en el certamen, con unos países en los que se cierran las puertas a cualquier iniciativa piadosa o similar bajo el argumento de una aconfesionalidad tan necesaria como mal interpretada. Y es que cada día anda uno más convencido de que son más felices y pujantes quienes andan por el nuevo o el tercer mundo que los que pisamos este occidente decadente y caduco, con esos hábitos que van desde "cogérnosla" con papel de fumar hasta ejercer de anticlerical furibundo.

15 de agosto de 2012

Peace and love


Todos recordamos aquel inolvidable 10 de mayo de 1995, cuando el gol imposible de Mohammed Ali Amar Nayim le dio al Real Zaragoza la mayor gloria de su historia; recuerdo perfectamente que uno de los pensamientos a los que dio vueltas mi cabeza, loca y superada de euforia, aquella noche inolvidable fue que podía vivir bien el "carpe diem", porque nunca, zaragocistamente hablando, viviría nada parecido. Pero el éxito de la Recopa no se sostuvo únicamente por un gol maravilloso ni por un partido memorable, desde que a principios de septiembre del año anterior el Zaragoza iniciaba la andadura europea en el campo del Gloria Bistrita, hubo que ganarse minuto a minuto de cada partido, el pase a la soñada Final del Parque de los Príncipes de París.

La semifinal nos correspondió jugarla frente al Chelsea, el equipo del noble barrio londinense que en aquellos tiempos no tenía ni el poderío ni el brillo de ahora -no olvidemos que es el vigente vencedor de la Champions Ligue- pero que conservaba toda la fuerza y el compromiso de los buenos equipos ingleses; entrenaba a los de Stamford Bridge Glenn Hoddle, uno de mis ídolos futbolísticos de juventud, un "!0" de lujo que había jugado en el Tottenham y el Mónaco y que en el Chelsea hacía las veces de entrenador-jugador: de hecho en el partido de vuelta se vistió de corto y jugó la última media hora de un encuentro que terminó siendo emocionantísimo.

El partido de ida se disputó en Zaragoza y tuvo un ambiente de primerísimo nivel; La Romareda se llenó de puerta a puerta y llegó a la ciudad un notable número de hooligans; la fama de conflictivos de los hinchas británicos dio lugar a un dispositivo policial fuera de lo común, y aunque a lo largo del día y en la mayor parte del mar¡tch no hubo incidentes reseñables, al final del mismo, no se sabe si desolados por el concluyente 3-0 que Miguel Pardeza y Juan Eduardo Esnaider, este último por partida doble, habían dejado en el marcador o porque ya llevaban muchos frascos consumidos, la Policía Nacional terminó cargando contra un sector de las gradas en el que se encontraban seguidores del Chelsea.

Alguno de los agentes tuvieron que utilizar sus defensas, y en un momento dado rodearon a un aficionado londinense; ante esta situación y viendo al forofo rival en apuros y a merced de las fuerzas de orden público, los seguidores locales que se encontraban cerca del lugar, en un gesto realmente poco elegante y tal vez enfervorizados por la brillantez del juego y del resultado, comenzaron a gritar: "pisaló, pisaló". La anécdota no pasó a mayores, pero al día siguiente parte de la prensa deportiva inglesa hablaban con admiración de la deportividad y solidaridad de los aficionados zaragocistas, que ante la agresión que sufría el maltratado hincha inglés comenzaron a repetir: "peace and love, peace and love". Me aseguran que la anécdota es rigurosamente real, y no se si los periodistas desplazados de "Albión" llegaron a conocer la verdad del asunto, pero no cabe duda que las noticias tienen, al menos en ocasiones, vida propia.


14 de agosto de 2012

El orgullo de los Massai


Siempre ha sido el atletismo lo que más me ha gustado de los Juegos Olímpicos, y si tuviera que elegir unas pruebas creo que me quedaría con las de 800 y 1.500 metros lisos; aún recuerdo los triunfos en 1.500 del finlandés Pekka Vasala en Múnich, del neozelandés John Walker en Montreal, del keniata Peter Rono en Seul, del argelino Morceli en Atlanta o del marroquí El-Guerrouj en Atenas, con mención especial a los duelos de los ingleses Sebastian Coe, Steve Cram y Steve Owett en Moscú y Los Ángeles y, por supuesto, el épico triunfo de Fermin Cacho en Barcelona; en 800 metros los recuerdos no son menos brillantes: David Wottle, el americano de la gorrita, en Múnich, el cubano Alberto Juantorena en Montreal, el británico Owett en Moscú o el brasileño Joaquim Cruz en Los Ángeles. En Londres el vencedor fue el keniata David Lekuta Rudisha, un joven corredor a quien conocen como "el orgullo de los Massai" y que fue el primer atleta en batir un record mundial en los Juegos Olímpicos recién terminados.

La carrera de Rudisha fue perfecta, dominándola de cabo a rabo, imponiendo un ritmo que nadie fue capaz de aguantar y manteniendo la intensidad hasta el final, única manera de forzar un nuevo record mundial, pues si cedes a la tentación de dejarte llevar los últimos metros, como pienso hizo Usain Bolt en 100 y 200 metros lisos, puedes impedir que a la victoria se añada el éxito de un record. Pero lo más impresionante de la actuación de David Lekuta Rudisha fue la elegancia en el modo de correr, no solamente dio una lección de potencia y velocidad, sino que fue toda una exhibición de ritmo, coordinación, estilo y majestuosidad, como si la perfección se hubiera introducido en la pista de tartan y nos hubiera mantenido en éxtasis en el poco más de minuto y cuarenta segundos que duró la carrera del keniata. No me cabe duda de que los Massai, y Kenia entera tienen que andar orgullosos de su atleta.

11 de agosto de 2012

El encanto de la jamaicana



Shelly-Ann Fraser-Pryce es una atleta nacida el 27 de diciembre de 1986 en Kingston, capital de Jamaica; siempre los atletas jamaicanos han sido unos privilegiados en las carreras de velocidad y esta mujer que en diciembre cumplirá 26 años no es una excepción; ya en Pekín se llevó la medalla de oro de los 100 metros lisos con sólo 21 años y en Londres volvió a revalidar el título, cediendo en los 200 metros ante la americana Allyson Felix, quien impidió el doblete de Fraser-Pryce, aunque la plata tampoco estuvo mal; en los relevos de 4x100 metros obtuvo de nuevo la plata junto a otras tres compatriotas. La verdad es que en todas y cada una de las pruebas fue una delicia y un placer ver correr a atletas tan magníficas y tan guapas.

Pero no he otorgado el protagonismo de un post a la jamaicana por una cualidades atléticas que todos han comprobado y los expertos ya conocían, sino porque desde el principio hasta el final Shelly-Ann Fraser-Pryce ha mostrado una simpatía, un saber estar, un fair-play llamativo. Su sonrisa de oreja a oreja y su serenidad ya eran notorias cuando la televisión mostraba esa imagen inicial de presentación de atletas en las que muchos y muchas se dedican a realizar gestos y guiños que no se sabe si son fruto de su carácter, sus nervios o su falta de naturalidad, mientras la jamaicana se limitaba a mostrar una amplia sonrisa que parecía no ser precisamente más que eso: una sonrisa.

Pero Shelly-Ann no se limitaba a correr como una gacela, sino que tras la carrera seguía celebrando el éxito con alegría y naturalidad. Y lo más sorprendente llegó en la entrega de medallas de los 200 metros lisos, donde la jamaicana había obtenido la medalla de plata; mientras le imponían el oro a Allyson Felix su contrincante del Caribe la miraba con una sonrisa de una sinceridad evidente y con unos ojos donde brillaba la sencilla alegría del éxito ajeno: estaba encantada con la victoria de la yankee, y lo hubiera estado con la de cualquiera. Por cierto, a la entrega de medallas se presentaba con el pelo suelto y rizado y la moza andaba más guapa si cabe. Pero no me cabe duda, aunque deba admitir que es pura intuición, de que por dentro su belleza es aún mayor.


10 de agosto de 2012

Algo más que Curro Jiménez

El miércoles al filo de la media noche falleció en Madrid Sancho Gracia, el magnífico actor de cine, teatro y televisión que hacía ya mucho años luchaba contra el cáncer, que supo pelearlo con fortaleza y deportividad y que a la edad de 75 años ha terminado sucumbiendo a la terrible enfermedad. Tanto Sancho como Gracia eran apellidos, pues el nombre de pila del actor era Félix y no Sancho, como pensaban muchos. El nombre y la imagen de Sancho Gracia, que nació y murió en Madrid, ha ido siempre unido al de "Curro Jiménez", el bandolero que en unión de el cura (Francisco Algora), en estudiante (Pepe Sancho) y el Algarrobo (Alvaro de Luna) recorría Sierra Morena defendiendo a los oprimidos y luchando contra los perversos en una serie que triunfó por todo lo alto entre 1976 y 1978, amen de una segunda parte en 1994. Efectivamente, Curro Jiménez fue una serie de un éxito arrollador, de esas que unen definitivamente a un actor con un personaje; a nadie escapa que la idiosincrasia de Sancho Gracia casaba magníficamente con la del bandolero en cuestión, pero el actor fallecido era mucho más que alguien que triunfara ocasionalmente y su carrera es un conglomerado de trabajos marcados por el buen hacer y el triunfo profesional.

Mis primeros recuerdos de Sancho Gracia van unidos a tres actuaciones: la primera una serie de la que no me perdí ni un capítulo: "Diego de Acevedo", 15 capítulos dirigidos por Ricardo Blasco en 1966 en la que Sancho Gracia encarnaba a un militar español compañero del protagonista, interpretado por otro actor que se fue hace poco: Paco Valladares, junto a ellos Carlos Lemos, Luis Prendes, Emilio Gutiérrez Caba, Asunción Balaguer, Gemma Cuervo, María Jesús Valdés, Fernando Guillén, ... todo un elenco de primeros espadas de la vieja tele; la segunda fue la versión que Pedro Amalio López realizó de "Los tres mosqueteros" (1971) en el espacio "Novela", donde el actor compartía cartel con otros fijos: Elisa Ramírez, Víctor Valverde, Francisco Piquer, Ramón Corroto, Mónica Randall, Maite Blasco, Ernesto Aura, Joaquín Cardona, Alejandro Ulloa, ... en esta ocasión le tocó nada menos que el papel de D'Artagnan, el incauto gascón que comienza enfrentándose a los mosqueteros del rey y termina formando piña con los mismos; finalmente es magistral su trabajo en "Doce hombres sin piedad", la formidable adaptación televisiva de la obra de Reginald Rose llevada luego al cine por Sidney Lumet que bordó el también fallecido hace pocos meses Gustavo Pérez Puig, en ella interpreta a un joven vehemente e impulsivo que solamente quiere que la discusión del jurado acabe cuanto antes para poder irse a ver un partido; con la muerte de Sancho Gracia, ya solamente queda Pedro Osinaga entre el mundo de los vivos. También son destacables sus actuaciones en la serie "Los camioneros" (1973-74), con papel protagonista y bajo la dirección de Mario Camus, con quien también intervino en "Los desastres de la guerra" (1983), interpretando a Juan Martín "El empecinado" y junto a Paco Rabal, Carlos Larrañaga, José Bódalo, Fernando Fernán Gómez, Manuel Aleixandre, ..., "La máscara" (1982), dirigida por José Antonio Páramo, Antonio Giménez-Rico y Emilio Martínez Lázaro y junto a Alvaro de Luna, Paco Rabal, Charo López, Fiorella Faltoyano, "La virtud del asesino" (1998) dirigido por Roberto Bodegas y compartiendo protagonismo con Nacho Duato, así como papeles en programas míticos de la tele como "Novela", "Estudio 1", "El tercer rombo", "Cuentos y leyendas", o "La huella del crimen".

En el cine su palmarés es también grande, habiendo intervenido en más de cincuenta películas; desde españoladas como "La ciudad no es para mí" (1966) o "¿Qué hacemos con los hijos?" (1967), ambas de Pedro Lazaga hasta películas recientes y dramáticas como "La bicicleta" (2006), de Sigfrid Monleón, "Entrelobos" (2010), de Fernando Olivares y "Balada triste de trompeta" (2011), de Alex de la Iglesia; entre unas y otras formó parte del cartel de películas como "Oro maldito" (1967), de Giulio Questi, "100 rifles" (1969) de Tom Gries y protagonizada por Burt Reynolds y Raquel Welch, con quien se dice tuvo un romance en el rodaje, "El espectro del terror" (1973), de José María Elorrieta, "Marbella, un golpe de cinco estrellas", de Miguel hermoso y junto a Rod Taylor, Britt Eckland, Paco Rabal y Fernando Fernán Gómez, "Cachito" (1995), de Enrique Urbizu, "Martín" (1997), de Adolfo Aristarain, "La comunidad" (2000), el laureado film de Alex de la Iglesia que protagonizó Carmen Maura, "El crimen del padre Amaro" (2002), de Carlos Carrera y "800 balas" (2003), otra vez con Alex de la Iglesia y Carmen Maura. Llama también la atención verle en el reparto de la versión de "marco Antonio y Cleopatra" que en 1972 dirigió y protagonizó Charlton Heston, donde también aparecen otras caras de por aquí: Fernando Rey, Juan Luis Galiardo y Carmen Sevilla. En todas las películas, con papeles más o menos largos, Sancho Gracia demostró siempre no solamente su condición de gran actor, sino también su capacidad de adaptarse a todo tipo de papeles, tanta que El País" lo calificaba en el titular de su obituario como "Un torrente creativo en el escenario.

Como tantos actores, Sancho Gracia consideró siempre al teatro como el lugar donde desarrolló sus mejores "esencias como actor"; sus trabajos teatrales son amplios y de una calidad llamativa: "El sueño de una noche de verano" (1957), de William Shakespeare, "Peribañez y el comendador de Ocaña" (1957), de Lope de Vega, Calígula (1963), de Albert Camus, "Bodas de sangre", de Federico García Lorca, "Divinas palabras" (1962), de Valle Inclan, "El caballero de Olmedo" (1962), de Lope de Vega, "Los intereses creados" (1962), de Jacinto Benavente, "La colección" (1966), de Harold Pinter, "Fortunata y Jacinta" (1969), de Benito Pérez Galdos, "Tiempo de espadas" (1972), de Jaime Salom y sus dos últimos trabajos: "Panorama desde el puente" (2000/01), de Arthur Miller y "La guerra de los generales" (2009), de José Luis Alonso, donde bajo la dirección de Miguel Narros, sin olvidar "Versos bandoleros y Canciones escondidas", un paseo poético autobiográfico. "Llevo tantos años dentro del teatro, que no sé para qué me ha servido, pero sí es una profesión que me tiene enganchado y no me pienso bajar de ella. De no haber sido actor, me hubiera gustado ser actor, lo he hecho desde pequeño y quería ser actor desde que tengo recuerdos", señaló en una de sus últimas entrevistas.

Sancho Gracia fue un hombre comprometido políticamente, su padre fue exiliado en la guerra, tuvo amistad con políticos de la talla de Adolfo Suárez y Felipe González y siempre estuvo de parte de los más débiles. Tras muchos años tratando de superar el cáncer, por fin ha sucumbido, pero con la frente alta: hace poco confesaba que no le tenía miedo a la muerte. Descanse en paz.





9 de agosto de 2012

¡Sic transit gloria mundi!

El pasado lunes se disputó la final olímpica femenina de los 3000 metros obstáculos; entre las quince corredoras que se disputaban la medalla de oro se encontraba Marta Domínguez, posiblemente la atleta española más carismática de la historia, la más laureada y, en definitiva, la mejor. Marta, que como hace 40 años su paisano Mariano Haro, no puede evitar una imagen de sobriedad castellana, fue protagonista de un affaire al verse implicada en una acusación de doping, algo que terminó con la exculpación de la atleta palentina, lo que debería ser suficiente para que nadie la observara con dudas, desconfianzas ni suspicacias, pero ya se sabe que pocas cosas funcionan mejor que eso de sembrar la duda. No se seguido el asunto, pero parece ser que en estos juegos Marta Domínguez ha estado distante con la prensa y no ha ofrecido entrevistas, retirándose tras sus participaciones deportivas al vestuario sin realizar manifestación alguna. Cuando menos en España, presentar cualquier tipo de reticencias a los periodistas es un riesgo enorme, porque éstos suelen ser -muy hispánica la cosa- de los que ni perdonan ni olvidan. Ni tengo ni datos ni conozco antecedentes, pero no me cabe duda de que algo le pasa a Marta, una mujer abierta y simpática a la que estos días la hemos visto seria y con los ojos tristes, y si nuestra atleta anda baja de tono, deberíamos ser, cuando menos, algo más humanos y comprensivos.

Cuando Marta salió al Estadio con el resto de las atletas los locutores comenzaron a hablar de esperanzas de medalla, del pundonor y el compromiso deportivo de Marta, de sus brillantes antecedentes, ... pero algo ya olía a chamusquina; cuando las cámaras fueron enfocando a las distintas participantes me llamó la atención la notable diferencia de los rostros de las rusas, etíopes, keniatas, relajadas y con ojos que reflejaban ilusiones con la mirada tensa y semiperdida de nuestra compatriota, y desde que comenzó la carrera quedó claro que no era el día de Marta y que no tenía posibilidad alguna de incrementar el ridículo palmarés de medallas del deporte español en Londres-2012. La palentina terminó en el puesto 12, desfondada y descabalgada del grupo de cabeza más de media carrera, momento en el que el locutor inició la cantinela del pundonor y el mal día, aunque ya se intuía que habían desaparecido las palabras bonitas y el entusiasmo. Y cuando al periodista se le comunicó que Marta se retiraba a vestuarios sin hacer declaraciones le faltó tiempo para lanzarla una puya y ponerla en entredicho.

Hay que admitir que ha de estarse a las duras y a las maduras, y que Marta Domínguez debería haber atendido a la prensa y ofrecido su versión sobre su floja carrera, ignoro las circunstancias actuales de la relación de la atleta con los medios de comunicación y no se si, como intuyo, la cosa viene de lejos, pero me duele comprobar con que facilidad bajamos del pedestal a nuestros ídolos en este país. Al día siguiente de sus frustradas aspiraciones de medalla la prensa fue inmisericorde con ella: no les faltó acidez para resaltar todos sus fallos y para sacar punta y osadas conclusiones acerca de su silencio. ¡Qué fácil es hacer leña del árbol caído!, ¡qué poco humanos y sensibles que somos en ciertas ocasiones!.



8 de agosto de 2012

El final de la arrogancia

Un efectos inmediato de la actual situación de crisis consiste en que nos queda poco de lo que presumir; evidentemente cada cual tendremos nuestras propias cuestiones familiares, profesionales o personales de las que sentirnos orgullosos, pero se acabaron, por distintos motivos, los tiempos de andar por la vida, justificada o injustificadamente, ufanos y altivos. Quién nos iba a decir que al presidente de gobierno que hace unos meses festejaba eufórico su rotundo triunfo electoral lo ibamos a ver ojeroso y con mirada perdida, que políticos y financieros que se comían el mundo deberían dar cuenta de sus posibles pufos ante el parlamento y algunos ante la Justicia, que un todopoderoso político de partido, y luego de gobierno que solía ser azote de sus rivales terminaría posando sus reales en los banquillos del Supremo, que Cataluña debería pedir rescate a España o que el hijo y delfín de un veterano "caudillo" nacionalista, que asomaba en el firmamento como líder indiscutible de un futuro próximo y parecía mirar, con gesto adusto y poderoso, a todos por encima del hombro terminaría siendo cuestionado como presunto tramposo. No son buenos tiempos para quienes carecen de humildad, de capacidad de autocrítica y de conciencia de la fugacidad y vanalidad de la gloria humana.

Estamos en el pozo y no resulta fácil, al menos para mí, analizar las causas de porqué hemos llegado hasta aquí; hemos vivido muy felices, pero mucho más con la felicidad del incauto y el superificial que con la del maduro, así, cada uno a su nivel y en su particular barco, hemos estado mirando el futuro con despreocupada indiferencia, pensando que todo el monte era orégano y que nunca iba a pasar nada. Cada cual paseabamos por la calle orgullosos de nuestro dinero, de nuestra posición, de nuestro poder, de nuestra prebenda, ... de nuestros viajes al extranjero, del coche que nos habíamos comprado, de la segunda residencia, de nuestra capacidad de cerrar negocios, ... Pero todo esto se acabó, quien tiene un cargo, político o no, tiene que saber que lo desempeña para servir al ciudadano, no para lucirlo en procesión, de la misma manera que debería ser consciente de que el poder y la gloria aquí en la tierra no lo son por siempre, que el éxito y las vacas gordas vienen con fecha de caducidad.

Me vienen a la cabeza los grandes "gurús" de la economía, las personas que se manejan en la Bolsa, en los Bancos, en los lugares donde se cuecen las cosas importantes, frecuentemente impecables, altivos, con cara de tenerlo todo controlado ... ¿fueron en su día incapaces de prever la que se nos venía encima?, ¿dónde está ahora su seguridad, su dominio de la materia, ... su arrogancia?. Al final lo que cuenta es la buena voluntad, el espíritu de servicio y el deseo de hacer el bien a los demás, es lo único que nos queda para no desesperarnos, para aceptar que los espejuelos del mundo ya no valen y para descubrir nuevos alicientes, tal vez menos provechosos monetariamente pero a la vez más capaces de devolvernos a terrenos que nunca debimos abandonar.