3 de marzo de 2012

A propósito de una salida de tono de Cela



Como es sabido, Camilo José Cela, además de Premio Nobel de Literatura y autor de novelas tan excelentes como "La familia de Pascual Duarte" o "La colmena", fue un hombre peculiar, dado a las frases polémicas, al exabrupto y a una marcada afición por la salida de tono. Recuerdo que cuando hace muchos años se planteaba la posibilidad de que una mujer entrara en la Academia de la Lengua -cuestión que por suerte está hoy en día totalmente superada- el escritor de Padrón al ser preguntado por su opinión al respecto se descolgó con una respuesta tan gallega como insolente: "a mí me da lo mismo, con tal de que no sean pedorras". La frase es provocadora, poco respetuosa y posiblemente machista, hoy en día sería inaceptable y deja a nuestro Nobel en bastante mal lugar, pero nos puede servir para sacar alguna conclusión.

Y si me ha venido a la cabeza esta "boutade" de Cela ha sido al considerar que hoy en día te enfrentas con más frecuencia de lo que a uno le gustaría con la mala educación y la radicalidad; ahora cuando alguien no te gusta porque no piensa como tú, porque se ha salido con la suya en algo con lo que no estás de acuerdo, porque es del Barça o del Madrid lo que se escucha es que es un "hijoputa" o lindezas parecidas, el personal se atrinchera en torno a una bandera y cual Anibal de la época jura odio eterno al rival de turno. Por otra parte, uno encuentra ciudadanos que disfrutan desfogando sus visceralidades en un anonimato favorecido por la multitud, de manera que facilmente el grupo se convierte en chusma y el individuo en gregario y uno contempla como se hinchan las venas del sujeto, quien posiblemente tenga abundantes y sólidas razones para ello, aunque a uno le gustaría que las aventara con algo más de respeto.

Es posible que el problema es que seamos así, y haya que resignarse a eso de que cada país aguante su folclore y sus maneras, por lo menos ahora no resolvemos nuestras discrepancias a tiros -aunque miedo me da-, pero cuando menos deberíamos aspirar a eso del respeto mutuo, a evitar etiquetas y a no caer en rencores, odios ni desprecios, que al menos en apariencia da la impresión de que crecen como setas. De cualquier manera, nos queda seguir los argumentos de Cela, y llegará un momento en que nos conformaremos con que el personal se lave, huela bien y sea mínimamente educado.


10 comentarios:

interbar dijo...

Si la economía sigue deteriorándose, nos esperan tiempos difíciles y violentos.

Modestino dijo...

Yo creo que el problema viene ya de antes del deterioro económico.

susana dijo...

Los jóvenes han sido educados en la comodidad y el ocio. Cuando los pierden no encuentran más salida que la violencia. Es un problema de educación. Un beso.

Modestino dijo...

Pero no podemos olvidar que a los jóvenes les hemos educado y dado ejemplo los mayores ... y no parece que nos hayamos lucido.

Modestino dijo...

Quiero añadir que al escribir este post no estaba pensando exclusiva ni principalmente en los jóvenes, está además programado, por ejemplo, antes de los sucesos de Barcelona.

sunsi dijo...

¿Puede ser, Modestino, que ese anhelado estado de bienestar que tanto se añora haya sido como el verdadero "opio del pueblo"? Me da la sensación -igual me equivoco- de que estas actitudes que comentas han surgido desde que la sociedad en general debe hacer muchos números para llegar a fin de mes. Luego la paz solo era aparente; no estaba anclada en la persona sino en una situación.

Estoy completamente de acuerdo con tu comentario:"no podemos olvidar que a los jóvenes les hemos educado y dado ejemplo los mayores ... y no parece que nos hayamos lucido."

Un saludo y gracias por el post.

Modestino dijo...

Tampoco podemos olvidar que hoy en día crean "opinión pública" Jordi González, Milá Jiménez, Karmele Marchante, ... y demás frikis de "La noria", "Salvame" y tantas otras "flamantes" manifestaciónes de la telebasura.

veronicia dijo...

Hay una frase que escuche el año pasado por primera vez "me mearán encima y diré que llueve..." no hace falta explicación; no se si siguen existiendo clases, en cualquier caso a la clase alta le importa muy poco el estado sencillamente lo utiliza y a la clase baja tampoco le importa esta intentando sobrevivir, es a la clase media a la que le(me) importa proteger el estado y lo que supone, pero en éste punto mientras unos han decidido no hacer nada, otros solo vociferan groseramente .
No creo que la educación nos haya quitado vocabulario pero con lo "politicamente correcto" me siento coaccionada.

Modestino dijo...

Entre ser políticamente correcto y un maleducado hay estadios intermedios, digo yo.
El ataque a la clase media es como el primer disparo de la revolución.

Armando Sáinz dijo...

La clase media se va perdiendo... La clase alta cada día más asentada en sus posesiones y la clase baja más numerosa y castigada.
Vamos para atrás.
Peligro...