20 de abril de 2011

Muere un histórico del basket

Intuyo que a muchos no les sonará el nombre; y ya no lo digo por cuestiones de edad, pues a quienes habiendo cumplido el medio siglo no siguieron en exceso el baloncesto si les hablamos de jugadores míticos de los años 60 y 70 recordarán posiblemente a Emiliano Fernández, Nino Buscató, los hermanos Margall, los Sagi-vela o los nacionalizados Wayne Brabender y Clifford Luyck. Por el contrario, me temo que pocos recuerden a Alfonso Martínez, un pivot que cuando yo era niño militaba en las filas del Juventud de Badalona y que el pasado domingo fallecía en Barcelona a la edad de 73 años. El gran líder del conjunto badalonés era entonces sin duda el ya citado Nino Buscató, un alero más bien pequeñito que lanzaba desde media distancia como los ángeles. Junto a él recuerdo los nombres de Enrique y Narciso Margall -años después destacaría su hermano José María-, Wifredo Gol, Lluis, Oleart, un jovencísimo Santillana y algunos más. En el banquillo de suplentes solía estar Alfonso Martínez, que ya era veterano -jugó hasta los 39 años- y del que al menos yo tenía la impresión de que cuando salía al campo portaba una indudable  cara de mala leche, algo que  parecen confirmar sus obituarios , pues nos hablan de un jugador durísimo en la lucha bajo canasta y que se partió la cara con el mismísimo Dino Meneghin; a lo que cabe añadir el que Alfonso era de Zaragoza,  y ya decía el llorado Labordeta que eso de la mala uva "es una cosa muy de Aragón".

La historia de Alfonso Martínez en el baloncesto español comenzó mucho antes, pues en los años 1958 y 1959 su nombre ya aparecía entre los mejores de tal deporte en nuestro país, junto a Emiliano, Sevillano, Buscató, Moncho Monsalve, Jordi Bonareu, ... De hecho, y es cosa de la que me he enterado hoy, Alfonso antes de vestir la camiseta rojiverde del Juventud había jugado ya en el Real Madrid y el Barcelona, siendo todavía en la actualidad el único jugador que ha logrado ganar  el título de Liga con tres equipos diferentes. Con la selección disputó 146 partidos, entre ellos los correspondientes a las Olimpiadas de Roma y Tokyo. El jugador aseguraba que si no llegó a los 150 fue por una venganza de Raimundo Saporta, directivo del Real Madrid y "factotum" del basket de la época, por sus rebeldías y su no renovación por el equipo blanco. Y es que quienes le conocieron cuentan que Alfonso Martínez era un bendito con sus amigos fuera de la cancha, pero dentro de ella las gastaba finas y no se dejaba pisar por los directivos de los clubes donde jugaba.

Como queda dicho, Alfonso Martínez, que antes de retirarse jugó también en equipos con la historia de Picadero, Mataró y Breogán, nació en Zaragoza, aunque desde niño vivió en Barcelona. No obstante en Aragón siempre hemos recalcado el origen de los deportistas de aquí que triunfan lejos, posiblemente porque tampoco han sido demasiados. Heraldo de Aragón contaba el lunes que murió sólo y olvidado, afectado de una enfermedad mental que le dejó fuera del mundo los últimos años de su vida. Su nombre no suena como lo hacen los de los antes citados, o de los ases de otras disciplinas como Amancio Amaro, Julio Jiménez, Manolo Santana o Mariano Haro, pero aun quedamos quienes al leer la noticia de su muerte nos hemos acordado de ese jugador que parecía ya algo fondón y que se peleaba con todo hijo de vecino cuando salía a la pista en esos días entre semana en los que la tele nos ponía el partido europeo del Juventud de Badalona. Descanse en paz.


6 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Modestino, también sabes de basket!
Eres un bloguero renacentista...
Hasta aquí ya no llego.
Enhorabuena por tocar "tantos palos"
Un abrazo y ¡felices Pascuas!
Asun

Modestino dijo...

De Basket se bastante poco, Alfonso Martínez es más un recuerdo de mi infancia de niño televisionario que una manifestación de conocimientos.
Felices Pascuas¡¡¡

tomae dijo...

...en esa época no habían triples, sea este el 3 comentario de una tarde de noche de fútbol. Un saludo Modestino.

Modestino dijo...

Sí, no había triples, pero ej aquella época en los cinco últimos minutos todas las faltas personales eran castigados con dos tiros libres.

zarina dijo...

Te encontré TIRANDO DEL HILO y me quedo
Me ha encantado tu texto poético. Felicitaciones
Te deseo Felices pascuas.
Un beso
Amalia

Modestino dijo...

Bienvenida, Amalia. Aquí tienes tu casa.