29 de abril de 2011

El camino de David Villa

David Villa es un jugador que ha llegado a lo máximo que puede llegar un futbolista: campeón del Mundo y de Europa con la selección, máximo goleador de ésta en toda su historia y este año, si no hay una debacle, será campeón de Liga con el Barça y, tal vez, también de la Liga de Campeones. El "Guaje" puede presumir de pertenecer a la generación más maravillosa de jugadores que ha tenido España, que ha llegado a unir en un mismo equipo a fenómenos del nivel de Iker Casillas, Gerard Piqué, Xavi Hernández, Andrés Iniesta o Xavi Alonso, entre unos cuantos más. El asturiano se encuentra en la cima por propios merecimientos y tiene ya reservado un lugar de oro en la historia del fútbol español. Posiblemente sea, junto a Casillas e Iniesta, el jugador que más fielmente representa el espíritu ganador y "talentoso" que ha caracterizado al equipo que primero Luis Aragonés y posteriormente Vicente del Bosque han convertido en el mejor del mundo, algo que hace no muchos años sería considerado como una utopía por cualquier aficionado español mínimamente enterado. El pelo tieso y la perilla tipo mosca de Villa nos llevan necesariamente a recordar tantos partidos gloriosos con los que hemos disfrutado como nunca antes lo habíamos hecho. Hoy el jugador milita en el Barça, y antes estuvo cinco temporadas encabezando la delantera del Valencia, un equipo que siempre pulula por los primeros puestos de la clasificación liguera y que juega habitualmente en Europa.

Pero no sería justo olvidar que en la historia personal de David Villa hay otros dos nombres que, siendo menos llamativos cara a la galería, tienen la misma importancia en la trayectoria profesional del jugador: Sporting de Gijón y Real Zaragoza; y es que para llegar a donde ha llegado el chaval de la pequeña localidad de Tuilla tuvo que hacer méritos sobrados primero en el equipo de su tierra, donde se hinchó de marcar goles en 2ª división y posteriormente en el Zaragoza, donde llegó con poco ruido y se ganó enseguida el corazón de la afición zaragocista. Pienso que al Sporting, un equipo simpático que ahora se afianza en 1ª tras un purgatorio de diez años, le corresponde buena parte de la gloria actual de Villa, demostrando que la cantera de Mareo, sigue siendo capaz de volver a entregar al fútbol de España jugadores de nivel A como en su día fueron Quini, Joaquín, Maceda, Manjarín o Juanele.

Y tampoco debe olvidarse como durante dos años Villa fue puliendo defectos y progresando deportivamente en La Romareda, donde ya desde el principio exhibió unas cualidades excepcionales para triunfar como ariete y una capacidad de liderazgo que acreditaba no solamente sus cualidades físicas y técnicas, sino su competitividad. Y es que Villa fue en Zaragoza uno de esos delanteros que aparecen cuando hacen falta, que no se esconden, que meten goles decisivos que sirven para ganar tres puntos y no para maquillar una derrota, como en su día lo habían hecho Arrúa, Pardeza, Esnaider o Gustavo Poyet. Si los zaragocistas nos ponemos a recordar, rememoraremos unos cuantos partidos que el equipo blanquillo ganó gracias a un gol del "Guaje", sin olvidar ese penalty decisivo de la final de Montjuich en la que junto a Galletti, Cani, Laínez, Gabi Milito y cía dio el pistoletazo de salida a la decadencia de los galácticos, la vez en que le marcó cuatro goles al Sevilla, cuando el solito consiguió empatar un 0-2 del Athletic en La Romareda o el golazo que adelantó a su equipo frente al Madrid en el Bernabeu tras regatear hasta su sombra, en un encuentro que el trencilla de turno acabó estropeando.

Villa llegó a Zaragoza con sus defectos, era un jugador que a veces se atracaba de balón, que le costaba mirar hacia arriba cuando conducía la pelota, pero su afán de triunfo y su profesionalidad consiguieron cultivar el diamante en bruto, y así fue mejorando hasta convertirlo en uno de los futbolistas más deseados del país. Recuerdo que al hombre le costó al principio marcar goles, que en sus dos primeros encuentros con el Zaragoza (frente al Depor en casa y ante el Mallorca en las islas) encadenó unos cuantos fallos de goles medio hechos, pero enseguida se convirtió en el principal argumento ofensivo del equipo: frecuentemente en el único.

Tras dos años goleando con el león rampante en el pecho pasó lo que tenía que pasar; en Zaragoza estamos acostumbrados a que se vayan los mejores (Lobo Diarte, Barbas, Rubén Sosa, Esnaider, Kily González, Milosevic, ...) y una clausula de rescisión no muy elevada (12 millones de euros), lógica compensación de una ficha más bien mediana, llevo a David Villa a tierras levantinas, donde como era lógico siguió marcando goles y se convirtió en internacional. A los zaragocistas nos dolió que se fuera, pero la elegancia del Guaje, que siempre ha recordado con satisfacción sus años de Zaragoza, y la gratitud por los buenos servicios prestados hacen que sigamos considerándole como algo que también es nuestro, porque hemos sido etapa necesaria para llegar a donde ha llegado.


11 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡POR FIN!
Te he encontrado a través del buscador de google, ¡Modestino, no sé empezar el día sin leer a mi admirado jurisconsulto, leo otros ciertamente pero "el cajón" y tú sois especiales para mí!
Ciertamente el fútbol no es mi pasión, pero ¿sabes de que me va a servir tu completo post de hoy?. ¡pues para presumir de enterada delante de mis hijos que en este tema me toman por tonta!
Así que gracias por contribuir a mi maltrecho prestigio materno...
Muy cordialmente agradecida por "enseñar al que no sabe"
Asun

Modestino dijo...

Eso, eso tú explicales a tus cules que Villa para llegar a donde ha llegado ha tenido primero que formarse en Mareo y luego explotar en La Romareda, que los fenómenos no surgen por generación espontánea.

paterfamilias dijo...

La verdad, aunque me duela decirlo, es que Villa tiene tomada la medida al Sevilla. Se ha hinchado a meterle goles.

Ahh, aquel partido en el que Villa le metió 4 al Sevilla acabó ... ¡4 a 4!

Modestino dijo...

Efectivamente al final hubo empate a 4, aún recuerdo el enorme disgusto, pues nos jugábamos la permanencia y el encuentro parecía encarrilado con 4-2. Al final conservamos la categoría.
Efectivamente, pues Villa le marcó 7 goles al Sevilla en sus dos temporadas con la camiseta del Zaragoza ... casi a dos por partido.

Brunetti dijo...

Este muchacho lleva el gol en la sangre. Hace poco, en una entrevista, le oí decir que él seguía siempre muy de cerca los resultados y el destino futbolístico del Real Zaragoza, puesto que recuerda su estancia en La Romareda como una de las más felices de su carrera deportiva. Me acordé de ti, claro.

Eso sí: fuera del césped, el hombre tiene menos encanto personal que el pomo desgastado de una puerta.

¡Suerte para mañana en el otrora coliseo del fútbol!

Modestino dijo...

En general hay pocos futbolistas con gracia y desparpajo fuera del terreno de juego ... mira Messi, Lo más genial que se ha visto en un campo de fútbol e incapaz casi de construir una frase.

Éric Cantona dijo...

A lo anterior habría que añadir que fue el goleador del mundial (junto a Snejder y Müller); realmente el "Guaje" es de esos futbolistas que uno desea que las cosas siempre le vayan bien por su humildad y compañerismo. Ahora en el Barça se ha tenido que adaptar a una posición que no ha sido la habitual en su carrera (extremo) y sin embargo continúa rindiendo aunque en el último mes se le vea un poco espeso.

Un dato importante, es el único jugador de la historia de la liga española -junto a Di estéfano- que ha marcado más de 25 goles (todas las competiciones) durante 6 años consecutivos y eso da una idea de su gran rendimiento y regularidad.

Modestino dijo...

He de reconocer que echaba de menos tú comentario amigo Eric. Uno de los grandes méritos de Villa en su época maña fue que tuvo que cargar con toda la responsabilidad atacante; Galletti, Cani y Savio eran medias puntas, mientras que Drulic era un jugador inutilizado por las lesiones, Javi Moreno estaba de vuelta y Yordi apenas jugaba. El verano que se fue llegaron Diego Milito, Sergio García y Ewerthon, es decir, le tuvieron que suplir tres.

Alberto dijo...

Villa siempre ha destacado más cuando ha jugado "solo" en la punta. Es un delantero acostumbrado a buscarse la vida, y cuando tiene que trabajar en punta con otros compañeros, como que pierde fuelle, se siente algo cohíbido.

Ya era un impresionante jugador cuando llegó a Zaragoza. Tenía el defecto de mirar siempre al suelo y en ocasiones de ser algo chupón, pero tenía ese cuerpo de acorazado que le permitía aguantar todos los embates de los defensas contrarios.

Un gran jugador David Villa, me alegro por su enorme éxito.

Modestino dijo...

No había caído en esa condición de jugar mejor en solitario ... una buena observación.

Anónimo dijo...

Todos con la roja!!!!


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