7 de abril de 2011

Dos novelas en torno a la guerra civil




La Guerra Civil española siempre dará argumentos para una novela; mucho se ha hablado últimamente de memoria histórica y doctores tiene la Iglesia, pero a mí, sinceramente, me da igual la perspectiva de cada cual, porque todos tienen sus argumentos y lo único que uno acaba teniendo claro es que se trata de un acontecimiento que no debe repetirse. He leído mucho y bueno sobre este hecho histórico que enfrento a los españoles hace 75 años y he de reconocer que he aprendido mucho de quienes escriben desde una perspectiva y de quienes lo hacen desde la opuesta. Recientemente he leído dos libros que giran en torno a la guerra, uno sobre sus momentos anteriores y el otro acerca de lo que ocurrió tras su finalización, ambas me han parecido excelentes.




















"La fiesta del oso"
Jordi Soler
Mondadori. Barcelona (2009
160 páginas



Sinopsis: El autor de "Los rojos de ultramar" regresa para contarnos el paradero de Oriol, un republicano perdido al final de la Guerra Civil. En la guerra se pierden los destinos. Historias que parecen cerradas de repente admiten un giro más, una nueva revelación que cambia nuestra perspectiva del pasado y por ende nuestro presente. La historia de Oriol es una de esas. La fiesta del oso es una parábola sorprendente sobre la responsabilidad de saber y el valor de la verdad, esa casa que solo existe si la habitas. Una novela sorprendente sobre el azar, la verdad y sobre si realmente no es mejor vivir sin saber.


Todas las reseñas que había leído de esta novela habían sido positivas, y aunque se lee bien y te cuenta una historia interesante, mentiría si no dijese que esperaba más. Está ambientada en la zona del pirineo catalán próxima a la frontera con Francia y más allá de ésta, mientras que el tiempo en el que se producen los hechos es el inmediatamente posterior a la guerra civil española, en paralelo con la actualidad, pues utiliza la técnica del flash back y el autor se remite a los hechos antiguos a través de la narración de un testigo de los mismos.



El libro es profundo, plantea cuestiones morales y sociales de interés y nos pone sobre el tapete un tema tan importante hoy en día como es la necesidad de distinguir entre la historia imaginada, creada en ocasiones a impulso de la nostalgia y el idealismo y la realidad, muchas veces bastante más prosaica de lo que imaginábamos. Se agradece, además, el tratamiento objetivo y desapasionado de un asunto tan manipulado como es el de lo ocurrido en España entre 1936 y 1939.


"La fiesta del oso" nos cuenta una historia dura, a mí en concreto el desenlace me pareció estremecedor, impactante, pero Jordi Soler es capaz de tratar en tono de humor, con aire de ironía un tema dotado de buena dosis de dramatismo, algo que es de agradecer, porque te hace mucho más llevadera la lectura. Desde el punto de vista formal, destaca que Soler ha prescindido de los puntos y aparte, algo que al menos a mí me ha hecho más complicada la lectura, un recurso literario que no puedo evitar me suene a cierto snobismo.















"Plaza del Castillo"
Rafael García Serrano
Homolegens. Madrid (2009
384 páginas




"Plaza del Castillo" es la novela de las vísperas. La Guerra Civil está a punto de estallar, pero aún no lo ha hecho. Es como si los españoles todos hubieran alcanzado el acuerdo tácito de correr los encierros antes de lanzarse a los campos de batalla. Pamplona, su emblemática Plaza del Castillo y los Sanfermines de 1936 conforman el escenario desde el que Rafael García Serrano, crea y recrea con una prosa que se paladea con los cinco sentidos, el ambiente, las pasiones y las razones, el amor y el odio, el dolor y la alegría de aquella España y de aquellos españoles que poco después de entonar el «Pobre de mí», que clausura los Sanfermines, se echaron al monte el 18 de julio de 1936 cantando la Internacional y el Cara al Sol. Las mismas manos que compartieron la bota y el vino, las mismas manos que agitaron un ejemplar del Diario de Navarra para salvar la vida de un compatriota con un quite en el encierro, esas mismas manos, cuatro días después de que finalizaran los Sanfermines de 1936, empuñaron las armas para combatir entre hermanos en todos los campos de España.


La condición de falangista del autor y el lado desde el que se narra esta novela la hacen para la mentalidad de muchos políticamente incorrecta; me parece una lástima que a veces no seamos capaces de valorar la buena literatura y de respetar las perspectivas ajenas, como también sucede con el "Madrid de corte a checa" de Agustín de Fozá, proscrito por ciertos sectores.

Por encima de todo, "Plaza del Castillo" me ha parecido un libro bien escrito, que crea a la perfecció el doble ambiente que se respiraba en Pamplona durante los sanfermines de 1936, con el bullicio propio de las fiestas por un lado, y el aire conspiratorio que se respiraba por otro. García Serrano consigue, además, crear todo un relato costumbrista que nos sitúa perfectamente en la Pamplona de la época justo en los días de su fiesta mayor; las corridas de toros, los encierros, los bailes, las copas, las juergas, las peñas y el folklore aparecen maravillosamente reflejados en el libro. Quienes conocemos la capital navarra, por mucho que la hayamos visitado muchos años después, nos ambientamos enseguida en lo que describe García Serrano. La Plaza del castillo -que da título a la novela-, la calle de la Estafeta, La Rochapea, el Río Arga, ... son santo y seña que adorna la trama. Y junto a ello, el ambiente de conflicto político, los hechos que pululan en el lugar y el tiempo que acercan al relato al concepto de novela histórica, aumentan el interés de la lectura.

Queda dicho que no se trata de un libro incardinable en lo que se considera hoy en día políticamente correcto, pero me parece que el autor ofrece la seriedad y el prestigio suficientes para hacer creible lo que cuenta, por más que uno pueda discrepar de enfoques e interpretaciones. La obra forma parte de la trilogía de la Guerra Civil junto a "La Fiel infantería" y "La ventana daba al río", uno de los mejores trabajos sobre el tema que existe. También tengo que decir que en ocasiones me ha parecido que la prosa que utiliza el autor ha podido quedar algo desfasada y que en algún momento he notado cierto tono cursi que no debe deslucir la brillantez que en mi opinión tiene la novela.

4 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

A mí me gustan más las novelas sobre la guerra civil que las películas...Modestino, cada día te admiro más...
¿De dónde sacas tiempo para cultivarte tanto?
Enhorabuena, amigo...
Asun

Modestino dijo...

Bueno ... voy leyendo poco a poco varios libros a la vez, me temo que le robo tiempo al sueño -o el insomnio me lleva a leer, que también hay de eso- y los domingos dedico otro tiempo.

Brunetti dijo...

No me entusiasman demasiado las novelas ambientadas en la Guerra Civil, pero el año pasado leí "La noche de los tiempos", de Antonio Muñoz Molina, y me cautivó, tanto por su excelente prosa y su ritmo narrativo como por el fondo: el ambiente de pánico y locura que se vivía en Madrid durante los meses anteriores al comienzo del fratricidio.

Claro que Muñoz Molina es un maestro y casi todo lo que escribe (ya se trate de novelas o ensayos o artículos en periódicos) me parece sublime.

Modestino dijo...

Munoz Molina es un maestro, y veo qué superaste no sólo tu poca afición a libros sobre la guerra sino también cierta animadversion a novelas muy extensas.