5 de enero de 2011

Establecimientos de antaño



Hace uno tiempo dediqué una entrada a esos viejos establecimientos de Independencia que se erigían "boyantes" allá por los años 60 y 70 cuando paseaba mi inocencia infantil por la arteria más importante de Zaragoza, muchos de los cuales acabaron desapareciendo. Algunos todavía siguen en pié, entre ellos "Comercial Millán", una tienda dedicada a la venta de pequeños electrodomésticos -transistores, maquinillas de afeitar eléctricas, aparatos de DVD, despertadores, ...- y material eléctrico en general. En tiempos, al menos es lo que yo recuerdo, se vendía material discográfico, y recuerdo en su escaparate la exhibición de esos viejos tocadiscos donde se escuchaban los míticos discos de vinilo -"parece que fuera ayer ..."-, tanto los LP -33 rpm- como los singles -45 rpm-; también me acuerdo que en la parte superior de tal escaparate solían aparecer pegadas las carátulas de los discos más vendidos del momento, y así uno al pasar podía contemplar las portadas discográficas más famosas de los superventas de la época: Mari Trini, Julio Iglesias, Nicola di Bari, Simon & Garfunkel, José Feliciano, Andres do Barro, Los Bravos, ... amen de algún grupo de habla inglesa que se aupaba ocasionalmente en nuestro país a la cabeza de los hit parade, entre los que me vienen a la memoria "In the summertime", de Mungo Jerry, "Yellow River", de Christie, "Sugar, sugar", de The Archies, ...

Tengo impresión de que hoy en día un establecimiento de estas características acaba siendo una especie de barco superviviente que lucha por aguantar a flote sin terminar a la deriva en medio del poderío de las grandes superficies y las grandes tecnologías. Si empresas como "El Corte Inglés" no han sido suficientes para hacer temblar a estos pequeños comercios de la vieja escuela, el mundo de internet hace toda vía más heroica, si cabe, la lucha por la supervivencia que tienen que mantener. Eso sí, cuando hay profesionalidad siempre se podrá emplear ésta como arma para salir adelante.

Hace unos meses entré en dicho establecimiento acompañando a un amigo que quería comprar una radio-despertador; no podría asegurar haber entrado en la tienda en esos tiempos pretéritos a los que hacía referencia, pero de ser así fue hace más de 30 años. El interior es viejo y con aire caduco, aunque los dos dependientes que allí había, ambos superada la barrera de los 50, saltaba a la vista que llevaban toda la vida trabajando en el ramo y que lo sabían casi todo de la materia. Mientras nos mostraban las existencias, entró una señora en busca de una vieja lámpara de mesa que había llevado a arreglar, y el empleado que quedaba libre le sacó un objeto antediluviano, una de esas lámparas con pantalla triangular, cordón tradicional, interruptor modelo años 50 y enchufe con más historia que el popular "Tubo"; me quedé asombrado de que todavía existiera este tipo de arreglos, que en plena época de la revolución tecnológica aún queden personas que lleven una lámpara de mesa al electricista u otros lugares donde se reparen, siendo aquéllas devueltas, una vez arregladas, con el cable enrrollado a la base y explicando los mecanismos adecuados para su buen funcionamiento. ¡Viva la artesanía!, pensé, a la vez que llegué a la conclusión de que es bueno que siga habiendo cosas que no se soluciones apretando botones o haciendo operaciones informáticas.




7 comentarios:

pater familias dijo...

Cierto, amigo Modestino, es un milagro que sigan existiendo comercios como éste. Ya veremos qué pasa cuando sea regentado por sus descendientes (si es el caso).

Es curioso cómo, al entrar en una de estas tiendas, todo se vuelve en blanco y negro, te retrotraes a una época pretérita (me ha gustado esta expresión) en la que entrabas en estos lugares enviado por tus padres para "hacer un recado"...

Modestino dijo...

Eran tiendas con mucha trastienda, con empleados de bata azul, con "chico de los recados" y clientela fiel.

veronicia dijo...

Posiblemente hay un mercado que no cubre ni internet ni el corte inglés, por eso sobreviven algunas tiendas.
Las antigüedades antes de serlo pasan por ser cosas viejas que se estropean y en algunos etablecimientos les dan vida y los reparan... también hay objetos cargados de valor sentimental que no vamos a remplazar.
Un saludo!

Modestino dijo...

Algún día habrá que hablar de las viejas tiendas de ultramarinos ... o de las mercerías: en la calle Hernán Cortés de Zaragoza había una llamada "Santa Rita" en la que dirigía el padre, cobraba la madre, atendía el hijo y cosía la hija: digna de una serie de televisión a la vieja usanza.

veronicia dijo...

Se de dos Ultramarinos que se han adaptado, conservan la tienda tal cual en su estado original y la bodega la han convertido en un restaurante... son muyyyyy bonitos!

Modestino dijo...

Es lo que ha ocurrido en Huesca con "La Confianza", a la que debo un post.

Mª Dolores dijo...

De lo que no cabe duda es de cuánto saben de su oficio. Resuelven cualquier duda que tengas. Aquí, pot mi islita, alguna mercería con solera queda,pero poco más. Es una pena, pero las franquicias pueden con todo.
Una entrada muy ilustrativa, como siempre.
Un saludo