6 de enero de 2011

El día que descubrí los Donuts



Quienes hayan nacido con posterioridad a los inicios de los 70 pensarán, con toda probabilidad, que los "donuts", esa rosquilla grande, esponjosa, azucarada y excesivamente dulzona, han existido desde siempre, como los de mi generación pensábamos en su día que los croissants, los bollos suizos, los churros o la tarta de manzana eran manjares que existían desde el principio de los tiempos. He profundizado en el tema vía google y he descubierto que no son tan modernos como pensaba, pues su origen se remonta al siglo XVII, tiempo en el que parecen nacer en Holanda, aunque su nombre -como tantas veces- lo recibieron en Estados Unidos, donde fueron denominados "Dought nut" por su forma de nuez. Más curioso es el origen de su agujero central: Hanson Gregory, un marino, tuvo la idea de dejar sin el centro al donut con el fin de comprobar si así se freían mejor.

No sabría decir cuando llegaron los "donuts" a nuestro país, pero puedo asegurar que durante mis primeros años infantiles desconocía absolutamente la existencia de tales pastelitos, y lo más parecido a ellos eran aquellas rosquillas duras y azucaradas que vendían -y venden- en bolsitas o aquellas otras más blanditas con una capa de azúcar endurecido. Sería el año 1970 cuando comencé a oír alabar sus excelencias en unos anuncios televisivos, aunque tal publicidad no sirvió inicialmente de reclamo para mis caprichos infantiles, que por entonces se centraban más en otras direcciones.

Per me acuerdo perfectamente del tremendo impacto de la primera vez que los probé; corría el curso 1969-70 y yo, con mis 11 años recién cumplidos, cursaba lo que entonces era segundo de bachillerato -después de muchas cavilaciones he descubierto que equivale al actual 6º de primaria- y por aquel entonces se habían establecido como festivas las tardes de los miércoles. Uno de esas tardes no lectivas paseaba junto a un amigo por la zona de Madre Vedruna y calles adyacentes de Zaragoza, y en las inmediaciones de la calle María Lostal sentimos esa necesidad tan propia de la edad como es la de merendar, descubriendo una de esos establecimientos que por entonces se llamaban panaderías o lecherías, de tamaño bastante reducido, instalación muy sencilla y generalmente atendidas por una señora madura y vestida con algún tipo de delantal. En esa amable situación de optar entre las viandas que se exhibían -una operación que las dudas infantiles pueden alargar hasta hacer perder la paciencia de quien sirve- mis ojos se detuvieron en unos donuts que lucían una pinta excelente, por lo que decidí romper mi total ausencia de experiencia en lo que a catar el producto se refería; el resultado me pareció en aquella lejanísima ocasión extraordinario y a partir de entonces no desaprovechaba ocasión de meterme entre pecho y espalda un dulce de esa naturaleza. Y he de confesar aquí dos torpezas que vienen causadas por la ingenuidad de los años y la timidez de mi carácter -y me temo que por mi endémico déficit de inteligencia práctica-, por un lado aún viviendo junto a la Puerta del Carmen, siempre acudía a la lechería de referencia, como para estar seguro encontrar la mercancía, y por otro, imagino que pensando en evitar la confusión de la dependienta, solía pedir una "rosquilla donuts", como si la mujer no supiera lo que era un "donut" y sin comprender que no es, ni de lejos una rosquilla.

Con el tiempo, mi pasión por los "donuts" se mitigó; su fama se extendió y unos cuantos recordamos la célebre campaña publicitaria del bar donde los clientes van pidiendo "uno sólo", "uno con leche", "un cortado" y el camarero va sirviendo un "donut" en esa condición -sólo, cortado, ...- ante lo que otro cliente que observa perplejo la situación acaba solicitando "uno doble"; también hubo diversificación y ahora los tenemos de chocolate, rellenos de crema, con confites, ... Pero también hemos descubierto manjares más exquisitos y sofisticados, y los "donuts", además de poco recomendables para quienes no nos conviene el azúcar, suenan un poco a vulgares: uno no se imagina a Audrey Hepburn tomándose uno mientras contempla el escaparate de Tiffanys y suena la melodía de Moon River.






14 comentarios:

sunsi dijo...

Oye, Modestino... Menuda la inspiración que te ha provocado el Donuts.Caramba...
Yo no puedo con ellos. Los encuentro demasiado empalagosos. Y en casa no entraban. Supongo que mi madre consideraría que era una delicatesen ( no sé cómo se escribe...)
El spot que mencionas ¡buenísimo! Un 10 para el publicista. A ver si lo encuentro y te mando el link.

¿Se portaron bien los Reyes?

Modestino dijo...

Me has dado una idea y he encontrado el anuncio en youtube, aunque en portigués: sirva de homenaje ;). Este anuncio me ha recordado el de "ahí va, los donuts!". He incluído ambos en la entrada.

Yo creo que más que por considerarlo una "delicatessen", tu madre excluía los "Donuts" por no considerarlos alimentación adecuada ... intuyo.

Tommy dijo...

Pues no sería mala idea para un spot publicitario de la marca en cuestión, la de una chica vestida como la divina Audrey zampándose un donut frente al escaparate de una joyería.

A mí los donuts me recuerdan al chiste de la galleta que va por la calle diciendo "soy una galleta, soy una galleta", y entonces van y le pegan un tiro y seguidamente dice "soy una rosquilla, soy una rosquilla"... Perdón por el chiste, que es malísimo, y felices Reyes para todos.

Modestino dijo...

Nunca había oído ese chiste: está bien!!.

No, Tommy, no me imagino a Audrey con un Donut, ni con una magdalena, ni con un mantecado ... un croissant, de los caros y envuelto en delicado papel.

annemarie dijo...

Homenaje a qué, querido Modestino? :)) El chiste es buenísimo! Felices Reyes!

Modestino dijo...

Homenaje a tí, amiga; a una de las visitantes más cultas, expresivas y constantes de este modesto blog.
Felices Reyes a tí y a toda Lusitania.

tomae dijo...

... Donuts(R) vino de la mano de Panrico al contrario de los americanos de Doonuts(R) que poco "agujero" han tenido en el mercado español.

Existe el donut sin agujero, pero no tiene tanto éxito como el chiste de mi tocayo Tommy. Un saludo Rey Modestino ¡¡¡

Noemí Baneem dijo...

la pena es que hoy en dia cuesta encontrar el donuts auténtico, porque se han inventado muchas similitudes pero oono el origunal..no hay nada.Está buenísimo.
Feliz año

Modestino dijo...

Lo que veo es que todos estais muy puestos en la materia. Y, Noemí, por supuesto que los buenos son los genuinos, los de siempre ... que a cualquier cosa le llaman donut; además han de estar tiernos, en su punto, que incluso te los encuentras en unos envases de plástico que creo los desvirtúan.

Y si hablamos de "Panrico", también habría que hacerlo de "Bimbo", ¿qué me decís de los "bonys" y los "bucaneros"?.

Modestino dijo...

Y habiendo citado bonys y bucaneros, ha sido un error imperdonable por mi parte omitir el "Tigretón" y el "pantera rosa" ... ¡qué tiempos!

annemarie dijo...

Uauuu, amigo Modestino !! :)) El anuncio tiene un pequeño problema: es que la traducción de "solo", "cortado", etc, no funciona en portugués... grrr! Los Reyes no se celebran nada por aquí, en Lusitania, como dices tu, con tantísima gracia.

Modestino dijo...

El anuncio es divertido, aunque no se si te convencer� mucho la comparaci�n entre caf� y Donuts ;).

annemarie dijo...

No me convence mucho, tienes razón, :)) pero el problema es que el modo de decir cafe solo, cortado, etc, es totalmente distinto en portugués, y el sentido y la gracia del anuncio se pierden totalmente en la traducción.

sunsi dijo...

Modestino. Acabo de leer tu comentario. No te envié el link precisamente porque solo lo encontré en portugués!!! ¡¡¡Y me tropecé con el de la cartera!!!Disfruté un buen rato repasando esos spots antiguos...

Coincidencias, jurisconsulto.