31 de enero de 2011

Arde Egipto



Durante los últimos días los graves disturbios que se repiten cada día en Egipto están siendo noticia de entrada de los telediarios; tras lo ocurrido en Túnez, a nadie escapa que los sucesos de El Cairo pueden tener consecuencias imprevisibles para el país que desde hace 30 años gobierna Hosbi Mubarak, con el peligro de que se siga extendiendo el conflicto por todo el norte de África y se consuma una radicalización en el mundo islámico de graves consecuencias para esta Europa en decadencia moral y económica.

Y lo triste es que en el fondo a los occidentales nos preocupa más las consecuencias que la situación nos depare a nosotros que la raíz de los problemas y la situación de los ciudadanos de esas tierras que no da la impresión sea excesivamente boyante en cuanto a libertad, derechos y solvencia económica. Es como si habitualmente miráramos de lejos y de reojo a los habitantes de estos países y sólo nos detuviéramos a fijarnos en ellos cuando se alteran y nos entran los temores. Durante decenios hemos visto desfilar el drama por sitios tan diversos como Camboya, Ruanda, Somalia o Afganistan, pero da la impresión que tan sólo echamos a temblar cuando vemos que el asunto puede tocar nuestros intereses, nuestra comodidad. Somos así de egoistas y en el fondo caemos en el pecado de preocuparnos tan sólo por los problemas de nuestra casa.

Hace mucho tiempo que uno intuye que vivimos en el alambre, que en Europa andamos a la deriva, acomodados en el consumismo y la indiferencia, ciegos ante los conflictos ajenos y con una confianza en que nunca acaba pasando nada que me temo no esté sustentada en cimientos firmes. A mí estas algaradas norteafricanas me dan muy mala espina, me hacen temer que todo se complique hasta límites insospechados, que todo se desborde. Y, no se porqué, siento como si lleváramos tiempo haciendo méritos para ello.


11 comentarios:

Mariapi dijo...

Sí, Modestino, el ombliguismo nos ciega.
Ojalá haya una salida auténtica hacia una mayor libertad y mejora de las condiciones de vida...está dificil.

Modestino dijo...

Dudo que haya una salida buena: la situación no creo que lo permita. Pero a quienes viven en la miseria, sin derecho a una casa, a un trabajo, a una educación y una cultura, ...¿les podemos exigir que actúen con cordura?.

Posiblemente, desde un punto de vista puramente egoísta, lo que más nos convendría sería la continuidad de Mubarak: pero las dictaduras que rechazamos aquí, ¿por qué las permitimos allí?.

annemarie dijo...

Arde el Norte de Africa, hay hambre y desamparo en Europa... lo que nos separa del pasado son detalles sin importancia: ahora canta el Elvis, antes cantaban otros, pero es todo. :))

Modestino dijo...

En el pasado no había bombas atómicas y se pudo parar al islam en Lepanto ....

annemarie dijo...

Sí, tienes razón, pero yo también.

annemarie dijo...

No me parece que el problema sea exactamente el Islam, no sé. "El hambre y la miseria/ Dios mío, defendenos/ La oscuridad, el ruido, la guerra/ nos destruirán" - era una canción del abbé Pierre. Un abrazo!!

Anónimo dijo...

Detras de las guerras de religion,nacionalismos,se esconden intereses economicos y lucha de clases...

Modestino dijo...

Tomo nota de la canción, nunca había oído hablar del Abbe Pierre: y otro abrazo¡¡¡¡.

Desde luego que tyras las guerras hay intereses económicos, no hay que olvidar la de Iraq.

pater familias dijo...

¡Qué inconscientes somos pensando que no nos atañe!

En cuanto al Islam, mucho cuidadito. Se aprovechan del miedo que se les tiene en Occidente (sólo hsy que ver a ZP), aquí tienen su caldo de cultivo. Tiempo al tiempo

veronicia dijo...

Queremos ignorar el mundo y parece que lo conseguimos.
A Egipto de vacaciones... y que sorpresa, resulta que no es un país democrático.
Cuando hablas de mirar como nos afectan las consecuencias de los conflictos...
Un poema las declaraciones de estupefacción de los turistas. Sólo nos falta decir que esto se tiene que arreglar antes del puente de Semana Santa.
Un saludo Modestino:)))

sunsi dijo...

Parece que la mayoría solo rezamos: "Madrecita, madrecita, que me quede como estoy". Si se matan entre ellos ... que no nos salpique...

Me reservo elcomentario, que es evidente y obvio.

Gracias, Modestino