30 de septiembre de 2010

Piquetes informativos



Ayer fue día de huelga general; como suele suceder cada uno habla de la feria según le fue en ella y los datos y las valoraciones son muy diferentes según vengan de unos o de otros. Por otra parte a mí, que he de reconocer he pasado bastante del seguimiento por parte de los medios de comunicación habido antes, durante y después de la huelga, me ha dado la impresión que se trataba de una medida poco clara, pues aunque parece que el objeto de la misma era protestar contra la reforma laboral -si es así, a buenas horas¡¡¡- no me he acabado de aclarar contra quien iba dirigida, si contra el gobierno, la oposición, la patronal o, como se oía hace unos días por el Paseo de la Independencia contra los ricos ... aunque uno no sabe que entienden algunos por tal. De cualquier manera, el hacer huelga es un derecho constitucional y hay que respetar a quienes toman la decisión de convocarla, fomentarla y secundarla.

Lo que nunca entenderé es eso de los piquetes, a los que llaman "informativos" pero por lo que parece ejercen una peculiar manera de "informar". Me cuentan de tiendas obligadas a cerrar, de autobuses de empresa que no salieron porque la empresa tiene miedo a que le revienten la mitad de la flota, de centros médicos a los que pusieron silicona en las cerraduras, de personas que no fueron a trabajar por miedo, de grandes superficies que debieron ser custodiadas por la policía para evitar daños e incidentes, de carreteras cortadas, de insultos a los clientes de "Pans and Company" ... y uno no deja de asombrarse, porque no lo entiende. Ayer en una tertulia de Onda Cero alguien hablaba de que las huelgas no se ganaban convenciendo, sino imponiendo ... pues vaya¡. Desde mi punto de vista, quienes sufrieron la acción de esos piquetes fueron coartados en su libertad, y no me cabe ninguna duda de que sigue habiendo perosonajes que son incapaces de disimular su ramalazo totalitario ... aún queda stalinismo en pleno siglo XXI.




29 de septiembre de 2010

Pitu al aparato

El lunes me reconcilié con los jóvenes de ahora; cogí el autobús de las 8 de la tarde para regresar de Zaragoza a Huesca y a mi lado se sentó una joven muchacha, bastante agraciada por cierto, que pronto se puso a jugar al "tetris" con una especie de máquina minúscula; esta dedicación duró muy poco, pues recién atravesada la Plaza Europa y enfilado el Puente de la Almozara sonó su móvil y la conversación se mantuvo hasta la misma entrada de Huesca, más o menos cuando llegábamos a las instalaciones de la Guardia Civil. Mi vecina de asiento contestó con un sonoro "Hola Pitu", con un tono que dejaba bien claro lo mucho que le alegraba escuchar al tal "Pitu", quien me parece no era su novio, pero sí un amigo bien querido. La moza, además, tenía una voz bien bonita y uno, que si se descuida se sumerge en lo sentimental con gran facilidad, comenzó a sentir una sorprendente sensación que tenía bastante de nostalgia, de ternura y de notoria empatía con dos personas de las que solamente conocía la cara y la voz de una y el apelativo familiar de la otra.

No me enteré de casi nada de la conversación, pues es difícil seguir un diálogo que duró casi una hora, a la vez que los años me van volviendo duro de oído y no se trataba de invadir notoriamente la intimidad del prójimo, pero no me quedó duda alguna del afecto entre ambos. La emotividad que -quién sabe porqué¡- comenzó a afectarme, se elevó de tono cuando la chica le dijo a su interlocutor: "Pitu, ¡cuanto te echo de menos!", y es que en ese momento me parecía lo más bonito del mundo la añoranza entre dos amigos; y es que al parecer mi vecina, que ese día había comenzado las clases en la Facultad de Derecho, no había encontrado el ambiente más adecuado a su idiosincrasia. Surgieron nombres de compañeros y compañeras -Sara, María, Christian, Tamara, Sofía, ...- y me dio la impresión de que solamente conectaba con alguno.

Volvieron inmediatamente a mi cabeza los lejanos años de estudiante, cuando engrandecíamos los problemas que ahora añoramos, cuando apenas empezábamos la aventura de nuestra vidas y éramos capaces de conversar una hora tratando temas tan triviales a los que, como mi compañera de viaje y Pitu, eramos capaces de dar un toque tan encantador, tan delicioso. Y en un momento dado la chica se volvió a poner tierna y ante un plan al que daba la impresión de que el otro era reticente a participar le dijo toda melosa algo parecido a: "Pitu, no me hagas ésto, no me dejes sola ...". Y más tarde le volvió a repetir lo mucho que le echaba de menos, y le propuso para el día siguiente quedar a las dos para "tomarnos juntos unas bravas" ... en ese momento pensé que podría girarme hacia ella y proponerle que si el "Pitu" no podía ya me las tomaba yo con ella, pero me temo que no hubiera sido oportuno por diversos motivos, además de que el menda podría ser su padre, ... aunque por unas buenas bravas en Zaragoza podía apuntarme a tal aperitivo con los dos.

La conversación, autovía adelante, tuvo muchos otros derroteros que se me escapan, pero siguió teniendo ese tono entre cálido, afectuoso y entusiasta con el que comenzó, terminando con ese "cuidaté" que dicen tanto las mujeres como despedida, comentario que siempre he intuido adornado de un deseo de lo mejor y con un "besito", así en diminutivo, como sacando el instinto maternal y protector, otra cosa que me remueve las entretelas más sensibles.

Alguno que yo conozco si leyera ésto me acusaría de inmaduro, superficial e intrascendente, pero no lo puedo evitar, además de que me alegra saber que entre los jóvenes de hoy en día se puede seguir encontrando sensibilidad, romanticismo, dulzura y buena interiorización de la amistad.


28 de septiembre de 2010

Harlan Coben

Harlan Coben, ha ganado la IV edición del Premio Internacional de Novela Negra RBA con la novela "Live Wire"; cuando se leen noticias de premios literarios, no es infrecuente caer en cierto escepticismo, pues detrás de un galardón de esta naturaleza uno sospecha que puede haber manejos, intereses creados o simples perspectivas comerciales; pero en esta ocasión hay tres razones que me provocan confianza: se trata de un premio organizado por una de las editoriales que con más acierto está difundiendo la novela negra y policíaca en España en los últimos años -ahí están las reediciones por RBA de las diez magníficas novelas de Maj Sjöwall y Per Wahlöö que protagoniza el inspector Martín Beck o la publicación de un tomo especial con la obra de Raymond Chandler-, en el jurado se encuentran dos personas del prestigio en la materia de Lorenzo Silva y Paco Camarasa, el inigualable propietario de "Negra y Criminal" y, fundamentalmente, puedo dar fe de que Coben es un fenómeno como autor de novelas de intriga.

Hay ocasiones en las que la mente necesita descansar y uno busca un libro entretenido, fácil de leer y capaz de coger la atención; hay muchos autores que facilitan esta situación: Jefrey Archer, John Grisham, Arturo Pérez-Reverte, ... pero en materia policíaca tengo bien claro los tres a los que acudiría con la certeza de que no me van a fallar: Michael Cónnelly, Mary Higgins-Clark y Harlan Coben, todas las novelas que he leído de estos autores me han "pillado" de una manera absoluta; Cónnelly aporta un personaje magistral como es Harry Bosch, mientras Mary Higgins es como la pionera, por mucho que sus últimos libros puedan resultar ya algo artificiales, mientras que Coben tiene una enorme capacidad para darle a las novelas varias vueltas de tuerca que te obligan a no perder el hilo ni un momento.

Harlan Coben es el único autor que posee tres de los premios más importantes en el género: el el "Mystery Writers of America’s Edgar Allan Poe Award", el "Shamus Award del Private Eye Writers of America" y el "Anthony Award en la World Mystery Conference", lo que dice mucho de la unanimidad del reconocimiento del autor nacido hace 48 años en Nueva Jersey por la mayoría de la crítica. Antes de dedicarse a la novela, Coben estudió ciencias políticas en Amherst College, fue miembro de la fraternidad Psi Upsilon y trabajó en una empresa familiar del sector de los viajes. Está casado con una pediatra y tienen cuatro hijos.

Coben tiene dos líneas de novela, por un lado las protagonizadas por Myron Bólitar, una vieja figura del balón-cesto metido a agente deportivo que al fin y a la postre acaba investigando con éxito muertes violentas. A las novelas que protagoniza Bolitar suele añadir Coben una buena dosis de ironía, casi de humor negro. De éstas he leído "Motivo de ruptura" y "La promesa" y puedo garantizar que se leen de un tirón. La otra serie no tiene protagonista fijo, y se trata de novelas donde suele haber un enigma antiguo que marca la vida de los personajes y que termina desvelándose tras dos o tres giros sorprendentes, pues Coben afina a la hora de la sorpresa final, que no suele ser única. "El inocente" y "El bosque" son los títulos que han pasado por mis manos, dos novelas que se devoran en menos de un fin de semana.

Paco Camarasa en su blog afirma que "Coben es uno de esos autores que seguramente no se estudiarán en las Catedras de Literatura, pero que siempre se debería leer en los Talleres de escritura, para constatar cómo se escribe una novela que NUNCA aburre al lector.", creo que es una frase suficientemente elocuente, como lo son estas otras sacadas de la misma fuente: "Siempre con unas primeras frases de la novela impactantes, que te obligan a seguir leyendo. Es el inició de un largo tobogán por el que te deslizas inadvertidamente, te sigues deslizando, párrafo a párrafo, página a página. No traten de averiguar el final, ni el desarrollo de la trama. De Coben se podrán decir muchas cosas pero los adjetivos previsible o aburrido no se le pueden aplicar. Les invitamos a comprobarlo."

Yo, desde luego, llevo la intención de no parar hasta leerme todo lo escrito por Harlan Coben.








"Motivo de ruptura"
Harlan Coben
RBA. Barcelona (2006)
443 páginas


Resumen:
El agente deportivo Myron Bolitar está apunto de llegar a lo más alto. Lo mismo pude decirse de Christian Steele, un quarterback recién llegado a la liga profesional y su cliente más importante. Sin embargo, la llamada de una exnovia de Chistian, una chica a quien todo el mundo cree muerta, incluso la policía, pone en peligro la firma de un contrato. Myron, de pronto, se ve envuelto en una intriga relacionada con sexo y chantajes, y mientras trata de descubrir la verdad sobre una tragedia familiar, una mujer y las mentiras de un hombre se enfrenta al lado oscuro de su profesión










"La promesa"
Harlan Coben
RBA. Barcelona (2007)
379 páginas


Resumen:
Han pasado seis años desde que Myron Bolitar dejó de jugar a los superhéroes. En seis años no ha tocado un arma, ni mucho menos la ha disparado. No ha llamado a su amigo Win, el hombre más peligroso que conoce, para que le ayude a salir de algún lío. Pero esta situación está a punto de cambiar...debido a una promesa. Termina el curso escolar y algunos chicos se desahogan, beben y conducen tras meses de presión en el instituto. En una fiesta, Myron tiene una conversación con dos adolescentes hijas de unos amigos y les hace prometer que si algún día están en problemas y no se atreven a llamar a sus padres, le llamaran a él antes de meterse en un coche con un conductor bebido. Noches después Myron recibe una llamada a las dos de la madrugada y, fiel a su palabra, recoge a una de las chicas y la lleva a un callejón sin salida de New Jersey, donde ella dice que vive su amiga. Al dia siguiente, los padres de la chica descubren que su hija ha desaparecido. Y Myron fue la última persona que la vió....








"El inocente"
Harlan Coben
RBA. Barcelona (2006)
367 páginas


Resumen:
Una noche, Matt Hunter intenta, ingenuo de él, mediar en una pelea, y acaba matando a alguien. Nueve años después, es un ex convicto que no da nada por descontado. Olivia, su esposa, está embarazada y los dos están a punto de comprar la casa de sus sueños. Pero una llamada angustiosa e inexplicable, hecha desde el teléfono de Olivia, hace pedazos por segunda vez la vida de Matt. Una historia complicada y tortuosa con una gran carga emocional que obliga a pensar en las repercusiones que determinadas decisiones tienen sobre las vidas de sus protagonistas.









"El bosque"
Harlan Coben
RBA. Barcelona (2008)
379 páginas


Resumen:
Hace veinte años, en un campamento de verano, cuatro adolescentes se adentraron de noche en el bosque. Dos fueron hallados asesinados y a los otros dos no volvieron a verlos nunca más. Para cuatro familias la vida cambió para siempre. Dos décadas después, está a punto de cambiar otra vez. El luto de Paul Copeland, fiscal del condado de Essex, Nueva Jersey, por la muerte de su hermana apenas comienza a remitir. Cope, como le llaman todos, está ocupado ahora criando solo a su hija de seis años tras la muerte de su esposa, enferma de cáncer. Equilibrar la vida familiar y una carrera profesional en rápida ascensión como fiscal le distrae de sus antiguos traumas, pero sólo temporalmente. Cuando encuentran a una víctima de homicidio con pruebas que le relacionan con Cope, los secretos tan bien enterrados de la familia del fiscal se ven amenazados. ¿ Podría estar viva su hermana? Cope deberá decidir qué es mejor seguir ocultando y qué verdades deben salir a la luz.



27 de septiembre de 2010

Un vino inolvidable



A pesar del título, la entrada de hoy no va de gastronomía, no voy hablar de ningún reserva espectacular, sino de un breve e inolvidable encuentro que tuve el lunes con Paco Camarasa y su mujer, Montse, dueños de la Librería "Negra y Criminal" de Barcelona de la que ya hablé hace unos cuantos meses en este mismo lugar. Junto al mayor experto en novela negra y policíaca -entre otras cosas- que conozco por estos andurriales, nos tomamos un vino, excelente por cierto, en el Bar "Duquesa" de Huesca y hablamos, durante media hora aproximadamente, del tema que nos apasiona a los cuatro, el mundo de la novela de intriga algo que es hobby para mi amigo y para mí y que para Paco y Montse, además, es medio de vida y ocupación a la que dedican prácticamente las 24 horas del día.

De entrada uno agradece la sonrisa sincera, el gesto afable, la conversación tranquila, de quien parece que solamente tiene el tiempo para tí; por encima del interés del trema y de el profundo conocimiento del mismo por parte del matrimonio Camarasa, lo mejor de la tertulia fue el ambiente grato, la simpatía reinante y el que pareciera que nos conociéramos de siempre cuando era prácticamente nuestro primer encuentro.

Hablamos de la materia en extensión, y fueron saliendo con naturalidad nombres y títulos, así cabe hablar de una recomendación rotunda, "1974 Red riding quartet", David Peace, de la reciente visita a la librería de Harlan Coben, todo un "chicarrón" con aire de pivot de la NBA, de la personalidad absolutamente original de James Ellroy, que solamente es capaz de alabar sus propias novelas, del irlandés John Connolly como un personaje apasionante y un individuo encantador, de la doble personalidad de Henning Mankell, que resulta más bien huraño con los profesionales, a la vez que se transforma ante el público con el que es un auténtico "encantador de serpientes" o de la novela nórdica de intriga, en la que hace falta aprender a distinguir el grano de la paja y donde me ha quedado grabado el nombre de Jo Nesbo como uno de los mejores autores, así como las alabanzas recibidas por "La hora de las sombras", de Johan Theorin, que salió no hace mucho en este blog y la confirmación de que también Paco y Montse piensan que Arnaldur Indridason, próximo a sacar su cuarta novela, es muy bueno.

Me enteré que la editorial RBA, que ya ha desempolvado entre otros a Chandler, Jim Thompson y Wahlöö y Sjöwall, seguirá devolviéndonos viejas figuras del género; dimos un repaso a los españoles, saliendo algún nombre que ahora no recuerdo, además de Willy Uribe, un tal Ibáñez cuyo nombre de pila debo recordar para evitar confusiones y los de siempre: Alicia Giménez Bartlet, González Ledesma, ... y por supuesto Domingo Vilar, quien comentaron tiene ahora el handicap de que su "Playa de los ahogados" fue tan buena que su próxima novela será todo un compromiso. Afirmó Paco que España tiene la desventaja con Francia, Alemania, Inglaterra, etc de que hay pocos lectores y es difícil que quien ha leído poco pueda convertirse en un buen escritor.

Hablamos de muchas cosas más: del aragonés Juan Bolea, compañero mío de colegio, de una escritora cuyo nombre no recuerdo ahora que se negó a posar con la camiseta negra de la librería para no estropearse el peinado, de la buena salida que tuvieron en su día los libros de Sue Grafton, de la decepción sufrida con Patricia Cornwell tras las dos primeras y esperanzadoras aventuras de la forense Kay Scarpetta, de como autores como Cónnelly y el referido Coben alternan sus personajes para no cansar a los lectores o de autoras como las célebres Camila Lackberg y Axa Larsson, cuyo único interés es vender el mayor número posible de libros. También salió a colación Don Wislow, al parecer una persona simpatiquísima; me aseguraron que su nueva novela, "El invierno de Frankie Machine", es aún mejor que "El poder del perro", y muy diferente pues aún habiendo muertes por un tubo, está escrita en clave de humor, sin la crudeza de ésta.

Se citó a Simon Beckett como un excelente autor, se habló de las editoriales, algunas como Planeta que exigen unos niveles de ventas a veces excesivos para mantener a un autor, así como de los libros de espías, con mención para los viejos libros de Le Carré, Alan Furst y Jean Guillou. Ah... y del club de lectura, momento en el que nos animaron a montar uno en Huesca.

Y seguro que me dejo cosas en el tintero, fue una pena no tomar apuntes. Lo que quedó grabado fue un rato inolvidable y la promesa de encontrarnos a no tardar mucho en la Librería de la Calle de la Sal, sita en la Barceloneta, como bien dijo Paco el único barrio de Barcelona al que hay que ir de propio.




26 de septiembre de 2010

Dos canciones de Nubes Grises



En la música española de los años 70 Nubes Grises ocupaba un lugar de cierta importancia; sin ser de esos que vendían discos como rosquillas aportaban una calidad musical que estaba por encima de la media. El grupo lo formaban tres personas, dos varones y una mujer, que no fue siempre la misma, hecho que supuso que Nubes Grises tuviera dos épocas distintas; en la primera de ellas formó parte del trío Alicia Granados, que en el año 1966 sorprendió a toda España ganando el festival de Benidorm con la canción "Nocturno" cuando tenía solamente 12 años; cuentan quienes están al loro del festival y de la época que hubo cierta polémica cuando se atribuyó a la niña cierto parentesco con el compositor Enrique Granados, algo que por lo visto no era cierto y que provocó la protesta de los familiares del trágicamente fallecido músico español. A Alicia Granados la sustituyó Joanna, con quien tuvieron los mayores éxitos y que abandonó el grupom para integrarse en la Orquesta Platería, siendo Ángela la última vocalista del grupo.

Nubes Grises era un conjunto catalán y su música era melódica y romántica; eran canciones con cierto aire latino y mediterráneo y se oyeron mucho en su momento. Yo recuerdo especialmente dos: "El solitario", con aires tristes y nostálgicos y "marinero", una canción que habla de un amor imposible, de locura y de soledad, con una letra que recuerda a la célebre "Penélope" de Serrat. También fue célebre el tema "Besamé Magdalena", así como otros como “Hombre y mujer”, “Aurora”, “Solo una vez”, “L’emigrant”, “Quieres tu” y “Háblame”. El trío estuvo preseleccionado en dos ocasiones para ir a Eurovisión.




25 de septiembre de 2010

Frase de Borges



“Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.”

(Jorge Luis Borges)

Annemarie ha despertado en mí el deseo, el interés por conocer más a Borges; aún me tengo que poner manos a la obra, pero buceando en la red he encontrado esta frase que me ha gustado ... aunque tengo cierto temor a no interpretar adecuadamente las palabras del gran literato y pensador argentino. Por eso he tenido hasta la tentación de dejar la frase sin más, para ver si algún lector de este blog aporta su visión particular sobre la misma.

De cualquier manera, me ha encantado la metáfora que define el contenido de nuestra memoria como "museo de formas inconstantes" o "montón de espejos rotos", todo ello añadido del epíteto de "quimérico". Y es que nuestra memoria la llenan retazos, jirones de recuerdos, trazos de nuestra vida ... dotados muchas veces de una doble parcialidad: la de los hechos incompletos y la de nuestra propia subjetividad. No es bueno vivir de recuerdos, pero tampoco lo es hacerlo sin ellos.

La memoria es enseñanza, lo que hemos pasado nos sirve de experiencia, nos da madurez; hay veces que olvidamos porque por mucho que se diga "el saber sí ocupa lugar", pero en otras ocasiones parece que el olvido es más voluntarista, nos resistimos a asimilar lo aprendido, lo vivido. Y al ser experiencia, la memoria sirve para recapacitar y rectificar; aunque hay gente que afirma esa frase tan oída de que "yo no me arrepiento de nada de lo que he hecho", toda una afirmación de vanidad ... aunque otra cosa es que uno asuma lo que ha hecho, sus circunstancias y sus consecuencias.

La memoria es también nostalgia, fuente de recuerdos, vivencias y pasiones, ... en ocasiones auténtica brasa donde revive el fuego de lo que fuimos, de esos sentimientos con los que nos gusta reencontrarnos, aunque frecuentemente vengan acompañados de dolor, de decepción o de ausencias. Pero nuestra felicidad antigua fue cierta, y volver a encontrarnos con ella se puede convertir hasta en terapia.

¿Qué querría decir Borges cuando hablaba de "espejos rotos"?, ¿acaso que nuestra memoria es un reflejo incompleto de nuestro pasado?, ¿se refería a que el depósito de lo que hemos vivido queda marcado por la frustración, por las amarguras que rompen y desfiguran esa dicha? ... un espejo roto no lo refleja todo, incluso hasta puede desfigurar la realidad, pero no por ello debe dejar de poner de manifiesto los puntos de luz, las partes brillantes de lo que ocurrió.

"Museo de formas inconstantes" ... el transcurso del tiempo, los vaivenes de nuestros sentimientos, las circunstancias que alteran nuestro devenir personal pueden alterar nuestra memoria, llevarla de aquí para allá y provocar que no haya constancia y regularidad en lo que recordamos, porque los recuerdos, como afirmaba con gracia y cierta socarronería un viejo director de colegio, el tiempo los suele volver entrañables ... aunque haya ocasiones en las que los desvirtúa, como si la alegría pasada, la gloria de otra época se pudiera desteñir.

Pienso que podría seguir y seguir sacando de la frase referida ideas, pensamientos, conclusiones, pero ya hay suficiente palabrería deshilachada, desordenada, es mejor abrir ya el turno de réplica.

24 de septiembre de 2010

Una novela distinta dentro del género negro












"Conexión Lorena"
Dominique Manotti
Alba. Barcelona (2009)
254 páginas



Resumen:
En una fábrica situada en la región francesa de Lorena y en la que la mayoría de los trabajadores son magrebíes, el accidente de una trabajadora origina una revuelta general que acaba en huelga activa, ocupación de la fábrica y el incendio provocado de la misma. Despidos injustificados, explotación, subvenciones otorgadas sin conocer a fondo al destinatario, corrupción policial, violencia, amor, sexo e hipocresía burguesa. Un thriller social y económico que ha ganado el prestigioso premio Duncan Lawrie Dagger a la mejor novela negra en 2008.


Es ésta una de esas novelas que te llaman la atención cuando la ves alineada en el expositorio de una librería; quienes la habían leído me confirmaron su calidad, y coincidieron unánimemente en que estábamos ante una novela diferente. Una vez leído puedo confirmar la veracidad de esta afirmación. "Conexión Lorena" es distinta en cuanto al contenido, pues se aleja de los clichés habituales de la novela negra para introducirte en los ambientes de las grandes multinacionales, los secretos industriales y la corrupción en los negocios, a la vez que, en lo que hace referencia a la forma, nos encontramos ante una manera distinta de escribir.

Llama la atención el ritmo de la novela, que es frenético, de tal manera que no puedes perder ni un momento la atención so peligro de perder el hilo: Manotti simultanea varias historias, por supuesto enlazadas entre sí, y consigue mantener la atención del que lee durante las más de doscientas páginas del libro ... eso sí, al principio no es sencillo adaptarse al estilo de la autora, aunque si se ejercita la paciencia enseguida se le coge el truco. Pienso que Dominique Manotti utiliza dos ritmos diferentes, uno el normal de la narración y otro rápido y telegráfico para los momentos de acción, sin apenas usar tiempos verbales.

Para mí ha sido, además, la introducción en un mundo muy poco conocido y, especialmente, bastante poco utilizado en este género literario, el de los negocios, los conflictos sociales y los grandes intereses económicos. Es llamativo, además, que la autora utilice empresas reales: "Thomson", "Daewoo", "Alcatel", "Matra", ... lo que pongo en relación con la sugerente y significativa frase que aparece en el preámbulo del libro: "Esto es una novela. Todo es verdad. Todo es mentira" ... uno se estremece al pensar que pueda ser cierta la maldad, la falta de escrúpulos, la ambición sin límites y el desprecio a los demás que trasluce detrás de los comportamientos de la mayoría de los personajes de "Conexión Lorena".

El tono de la novela es duro, excesivo a veces, pero en su conjunto me ha parecido un libro muy interesante, distinto -como queda dicho-, esclarecedor y muy bien construido, por mucho que uno se quede con la sensación de que no quedan cerrados todos los temas ... tal vez porque la autora se reserve para segundas partes.


22 de septiembre de 2010

Un secundario elegante y eficaz



El pasado 11 de septiembre falleció,a la edad de 86 años, Harold Gould, uno de esos actores de reparto que uno se acostumbra a ver en la pantalla y, sin formar tal vez parte del firmamento de las grandes estrellas, acaban siendo tan parte de la familia como los más grandes de Hóllywood. Como ya he dejado constancia por activa y por pasiva en esta misma sede, no soy ni de lejos un experto cinéfilo y por esta razón he de confesar que al actor le conocía por su aspecto exterior, pero no casaba la cara con el nombre ... eso sí, en cuanto vi la foto supe que tenía bien clara la identidad del tipo.

A Harlod Gould le recuerdo fundamentalmente por dos películas, dos comedias de las que guardo un recuerdo formidable, el primero es "Primera plana", el film en el que Billy Wilder dirigió en 1974 a una de las parejas más brillantes de la historia del cine, Walter Matthau y Jack Lemmon, un remake excelente que no obstante no supera en opinión de muchos la película en la que se inspira, "Luna de papel" (1940), el inolvidable film de Howard Hawks que protagonizaron Cary Grant y Rosalind Rusell. En "Primera plana", Gould borda su breve papel de alcalde de Chicago, un personaje golfo y corrupto a quien reconocen en la Comisaría de la ciudad una serie de prostitutas detenidas que le denominan "el moscón verde".

La otra película a la que se va mi cabeza en cuanto veo la imagen de Harold Gould es "El golpe" (1973), en ella el actor, que nació en Schenectady (New York) y murió en Woodland Hills (California) interpreta a Kid Twist, un estafador experto y desempeña un papel de mayor calado y responsabilidad. El pelo blanco y los trajes elegantes del personaje se convierten en imágenes inolvidables, como todas las de la formidable película de George Roy Hill, con mención especial para otra "pareja cinematográfica" de lujo, Paul Newman y Robert Redford.

Los años setenta fueron los más brillantes en el currículum cinematográfico de Gould, pues a su presencia en los films citados cabe añadir sus interpretaciones en películas del nivel de "La última noche de Boris Gruchenko", de Woody Allen y "La última locura" (1976), de Mel Brooks, con las que Gould completó su presencia en obras de dos de los mejores directores de comedias de la época, aun tan distintos como los citados.

Pero Gould fue también un asiduo de las series de TV, con mención especialísima para su protagonismo en una de un éxito espectacular, "Las chicas de oro", donde daba vida al personaje de Miles Webber, además de sus frecuentes colaboraciones en series tan famosas como "Los Intocables", "El fugitivo", "Alma de acero", "Colombo", "Hawai, 5-0", "Las calles de San Francisco", "Vacaciones en el mar" o "Enredo", sin olvidar sus papeles en westerns televisivos como "El Gran Chaparral" o "El Virginiano".

Cuando alguien fallece uno tiene, además, ocasión de conocer aspectos novedosos de su vida, razón por la que me he enterado que su vocación inicial fue la enseñanza, que fue herido en la 2ª Guerra Mundial cuando peleaba en Francia, que tenía sangre judía y que fue Catedrático de Dramaturgia de la Universidad de California.


21 de septiembre de 2010

Dos buenos consejos

En las primeras semanas del año hice con un par de amigos una visita a la Librería "Negra y Criminal" de Barcelona, episodio que ya relaté en este blog y que supone cita obligada para cualquiera que presuma de una mediana afición a las novelas de misterio y equiparables. La web y el blog que mantienen desde hace años Paco Camarasa y su mujer Montse son un auténtico filón para los apasionados del género y garantizan variedad, acierto en el gusto y conocimiento profundo del tema. Como resulta inevitable para quienes tenemos debilidad por el libro, adquirí unos cuantas novelas, siguiendo en la elección de dos de ellas el sabio consejo de Tommy, tratándose en ambos casos de libros escritos hace más de 60 años que mantienen el nivel de calidad, a la vez que han consolidado el poso de lo viejo que nunca muere. Tras leer las dos novelas puedo confirmar que el consejo fue todo un acierto.
















"El percherón mortal"
John Franklin Bardwin
Ediciones B (Byblos). Barcelona (2004)
269 páginas



Resumen:
"Doctor, creo que estoy volviéndome loco", declara Jacob Blunt al entrar en la consulta del psiquiatra. Jacob ve "hombrecillos" y recibe de ellos extrañas instrucciones. "Joe, por ejemplo, me da diez dolares diarios por llevar una flor en el pelo", explica. ¿ Y los otros ?. "Bueno, esta Harry que lleva traje verde y me paga por silbar en el Carnegie Hall, y Eustace, que me paga por repartir monedas..." Para el doctor Matthews es un caso claro, pero Jacob insiste en la existencia de esos seres e incluso le propone que le acompañe a una cita con ellos. El psiquiatra, intrigado, decide acompañarlo.


Aunque la edición del libro sea de 2004, el mismo está escrito en 1946 y puede decirse que es una joya de la novela negra de su época. El autor del mismo, Jonh Franklin Bardwin tenía verdadera fijación por el tema de la locura y con relación al mismo construyó su trilogía que iniciada por este libro, la completó con "El Final de Philip Banter" y "Al salir del infierno", aunque en todos los que se pronuncian consideran "El percherón mortal" como la mejor de las tres.

Se trata de una historia realmente complicada, con varios giros de ciento ochenta grados a lo largo de su desarrollo y en la que Bardwin muestra su colección de personajes complejos, muy en la línea de la literatura negra de la época, desde el propio protagonista y relator del libro, el psiquiatra doctor Matthews, con la cara desfigurada por una cuchillada hasta el enano Eustace, pasando por los oscuros personajes que se va encontrando Matthews en su afán de descubrir la verdad. La lectura es de las que cuesta dejar, pues se mantiene el interés hasta el final, pues uno no se acaba de explicar como el autor va a ser capaz de desmadejar toda la trama elaborada, pues uno se plantea la situación creada como una especie de callejón sin salida.

Estamos ante un estilo literario directo, ausente de grandes descripciones y con personajes poco elaborados, limitaciones que se compensan con una trama interesantísima, una tensión que nos e abandona y una originalidad notable ... y es que "El percherón mortal" es, ante todo, una novela original, distinta, diferente de lo que uno está acostumbrado a leer.

Tanto el propio Tommy como alguna crítica que he "pillado" por internet aseguran que el final no acaba de conseguirse, que es posiblemente lo más flojo del libro; aunque no cabe hablar de sorpresas ni soluciones inesperadas, no me pareció, en absoluto, mal cerrada la novela.














"La bestia debe morir"
Nicholas Blake

Planeta (Serie negra). Barcelona (1985)
217 páginas


Resumen:
Un autor de novelas policiales cuyo hijo ha sido asesinado por un desconocido decide vengar esa muerte. Tiene un plan perfecto y todo está listo; cuando parece que ya no hay salida ( para la bestia ) que cometió la atrocidad que perturba incesantemente al escritor ocurre lo inesperado. La novela es el diario minucioso que registra la busqueda del culpable y que permite al lector acompañar cada instante en la planificación de la venganza de un padre desencajado por el dolor. Fue la novela que inició la mítica coleccion dirigida por Borges y Bioy Casares.


Otro libro que data de los años 40, y otra novela que me ha parecido magnífica. Nicholas Blake era el seudónimo del poeta, dramaturgo, novelista y crítico llamado Cecil Day Lewis (1904-1972), y aquí se luce con una historia formidablemente construida. Blake consigue que el interés vaya en aumento conforme avanza la lectura, algo que dice mucho de la capacidad para elaborar una novela auténticamente policíaca.

El primer tercio de la novela es el diario del protagonista, en el que cuenta sus planes para eliminar al culpable de la muerte de su hijo; terminado tal diario el autor da un giro al modo de narrar y lo hace en el clásico modo de tercera persona, lo que no afecta para nada al ritmo de la novela y queda perfecta y naturalmente ensamblado en la misma.

En esa primera parte, la lectura me recordaba bastante a Patricia Highsmith, a libros como "Mar de fondo" o "Extraños en un tren", mientras que a partir del cambio de estilo me venían más bien a la cabeza las inolvidables novelas de Agatha Christie, lo que parece más lógico al tratarse de una historia ambientada en la campiña inglesa. Los personajes son de carne y hueso y, como en la gran escritora británica, brillan junto al protagonista un inspector de Scotland Yard y un original detective privado.

"La bestia debe morir" sirvió de guión para la película del recientemente fallecido Claude Chabrol "Accidente sin huella" (1969), aunque tal vez no haya muchos que sepan que ya en 1952 el gran Narciso Ibáñez Menta adaptó el guión con una película del mismo título que también protagonizó.

Nicholas Blake ha sido un gran descubrimiento y seguro que no tardo en buscar otra ocasión para disfrutar de sus novelas.


20 de septiembre de 2010

La visita de Benedicto XVI a Inglaterra

Creo que la visita de Benedicto XVI a Inglaterra, como he leído en algún artículo publicado en la red, ha sido una magistral sinfonía católica; el Papa ha hablado de libertad, de fe, de razón, de democracia, de perdón, de dignidad humana, de religión, de responsabilidad, de ética, de unidad, de verdad, de ley natural, de Jesucristo y de Santa María ... todo un glosario de temas que a los católicos nos tendrían que hacer pensar mucho, dedicarles mucho tiempo. Un ejemplo de su enseñanza lo encuentro en este párrafo de su discurso a más de cuatro mil estudiantes reunidos en los campos de deportes del St. Mary University College: "Dios no solamente nos ama con una profundidad e intensidad que difícilmente podremos llegar a comprender, sino que, además, nos invita a responder a su amor. (...) Y cuando comenzáis a ser amigos de Dios, todo en la vida empieza a cambiar. (...) Os atrae la práctica de las virtudes. Comenzáis a ver la avaricia y el egoísmo y tantos otros pecados como lo que realmente son, tendencias destructivas y peligrosas que causan profundo sufrimiento y un gran daño. (...) Empezáis a sentir compasión por la gente con dificultades y ansiáis hacer algo por ayudarles. (...) Cuando todo esto comience a sucederos, estáis en camino hacia la santidad".
Me parece un hombre de una enorme altura moral, y de una humildad fuera de lo común; una humildad que le ha llevado a enfrentarse con valentía al escándalo y el drama de los abusos sexuales de unos cuantos sacerdotes y religiosos, sin escurrir el bulto, insistiendo en plantear las cosas de cara y sabiendo pedir perdón públicamente por ello. Ha vuelto a condenar los deplorables casos de pederastia, pidiendo perdón a las víctimas, recibiéndolas y ofreciéndoles la ayuda de la Iglesia Católica a los que los han sufrido tanto, y eso no es poco y hay que valorarlo en unos tiempos en los que no se suele oír la palabra perdón, en los que nadie pide disculpas por nada.
Muchos analistas de los medios de comunicación han calificado al papa Ratzinger como la persona con mayor autoridad moral del mundo, y pienso que no exageran ni un ápice. Benedicto XVI es un pontífice bien distinto a ese otro gran líder espiritual que fue Juan Pablo II, porque para servir a la Iglesia no es ni pertinente ni bueno meter a nadie en un molde, y la propia Iglesia ha salido enriquecida del trabajo de uno y de otro. He recopilado los discursos del actual Papa en tierras británicas y estoy seguro de que de ellos se pueden sacar muchas conclusiones llenas de valor.
Aprovechó Benedicto XVI para canonizar a John Henry Newman, un personaje apasionante, un hombre de un calado y una profundidad excepcionales. Fue el líder del"Movimiento de Oxford" un buscador incansable de la verdad, sin miedo a cambiar hasta llegar a la cumbre de su existencia que es Dios, nuestro Padre; un anglicano, que por honradez intelectual y fidelidad a la doctrina de Cristo, se convirtió al catolicismo. No está de más recordar al Lord Canciller Sir Tomas Moro, decapitado por su graciosa majestad el Rey Enrique VIII, cuando pronunció su último discurso en defensa de su conciencia de católico ante el rey, precisamente en la misma sala en la que el Papa Benedicto XVI les ha hablado de ética y responsabilidad, de fe y razón, de democracia basada en valores inmutables, a los más importantes líderes políticos, económicos, culturales y religiosos de Gran Bretaña.


19 de septiembre de 2010

Murió un aragonés de tomo y lomo

Esta mañana ha muerto José Antonio Labordeta; todos sabíamos que su salud empeoraba día a día y esperábamos este desenlace, pero no por ello la conmoción en todo Aragón deja de ser tremenda. Fue un hombre especial y creo no equivocarme si digo que lo fue de una pieza. Las canciones de Labordeta me sirven de aliciente, de descanso, de modo de recuperación y con sus libros he disfrutado como un tonto. José Antonio Labordeta fue también un gran zaragocista, esperemos que desde el cielo pueda ver lo que hoy por hoy parece un milagro, el resurgier del equipo del león. En marzo de 2009 abrí un post sobre el cantautor zaragozano, mi homenaje consiste en volver a publicarlo.







José Antonio Labordeta nació en Zaragoza hace setenta y tres años y hace ya muchos que es todo un símbolo en todo Aragón. Y como no hay mejor definición de una persona que la que el mismo se da, aquí dejo unas palabras suyas escritas hace ya unos cuantos años en la solapa de su libro "Tierra sin mar":


"Nací en Zaragoza en el año 1935, en el seno de una familia pequeño-burguesa e ilustrada. En mi casa igual se leía a Virgilio que a Lautremont. Tuve una infancia secretuda y llena de escondites donde guardaba mis ansias de ser un hombre. No fui buen estudiante pero sí buen amigo de mis amigos. De mi hermano Miguel heredé el ansia de escribir y de mi hermano Manuel la de cantar. ¡Él sí que cantaba bien!

De mi padre heredé los silencios y de mi madre la desconfianza hacia el ser humano.

Escribí versos, me reí con mis amigos y el franquismo me puso la cara seria hasta tal punto que, durante unos años, olvidé el reírme. Tan tarde empecé que ahora mi risa es un rictus un tanto conejil.

Un día me puse a cantar, pero nunca me lo tomé muy en serio porque estaba convencido de que ése no era mi oficio.

Oficié en Andalán con unos colegas inconscientes y seguí convencido de que lo mío era pasear por las mañanas en la zaragozana gusanera.

A mis veintitrés años vi por primera vez el mar, desde lo alto del Campamento de Milicias Universitarias de Castillejos. Desde allí descubrí el cabo de Salou. Luego vi el Cantábrico y entendí a los poetas ingleses.

Ahora sólo me produce intranquilidad el fax. Lo demás, a mi edad, ya casi lo tengo todo controlado, menos la vida, naturalmente"


http://www.10lineas.com/labordeta/ybio.htm

Efectivamente, Labordeta es todo un personaje, alguien con un peso específico como pocos lo tienen en el Aragón contemporáneo. En todas las múltiples facetas que ha desarrollado -cantautor, profesor de Historia, político, poeta, novelista, editor, articulista, memorialista, particular cronista del acontecer diario, desautomatizador de rutinas aburguesadas, actor, realizador de televisión (Un país en la mochila),...- Labordeta ha dejado un sello especial y, como dicen tantos, lo que más impresiona de José Antonio Labordeta es su persona. En este hombre que en el fondo no es más que un tímido, se refleja la retranca, esa socarronería que define a tantas personas de Aragón.

Labordeta se hizo popular en toda España cuando se pasó cuatro años peleando en el grupo mixto del Parlamento español como único representante de Chunta Aragonesa, una formación política que dudo nunca pudo soñar tener en Madrid a un hombre de su nivel. Sus enfrentamientos con el Poder, sus palabras exentas de formalismos y su sinceridad aplastante dejó a muchos sin argumentos, encanto a otros a le vez que hizo perder los nervios a más de uno. Labordeta pasó por el parlamento como pocos lo han hecho, sin engañar a nadie, mostrando siempre sus cartas sobre la mesa y repartiendo a diestro y siniestro.

Aunque mucho más grato e inolvidable fue su paso por la televisión como "factotum" del programa "Un país en la mochila", 22 episodios en los que el cantautor aragonés realiza un amplio recorrido por la España rural, sus paisajes y su gente, unos recorridos que eran sobre todo y antes que todo humanos. Inolvidable y deliciosa la entrevista con aquella señora de no se que pueblo de Aragón en la que ésta ponderaba las virtudes de las aguas de su pueblo:



Hace un par de años leí uno de sus libros "Banderas rotas", una especie de autobiografía que refleja perfectamente el carácter de Labordeta, en dicho libro relata su vida, sus vivencias familiares, la historia del Colegio de Santo Tomás de Aquino, ese viejo caserón del Paseo Ruiseñores que regentaba su familia, las tertulias en la desaparecida cafetería "Niké", ubicada en la calle Requeté Aragonés -hoy 5 de marzo-, el nacimiento del semanario "Andalán", sus recitales por toda la geografía aragonesa,... un libro sencillamente delicioso. Recientemente ha presentado "Memorias de un beduíno en el Congreso de los diputados", un título sugestivo y significativo que dice mucho de lo que allí nos vamos a encontrar.

No obstante, a mí, que políticamente no me encuentro precisamente demasiado cerca de Labordeta, lo que me cautivó fueron sus canciones, casi desde el principio. Como decía Antonio Machado en "Juan de Mairena", Labordeta elabora el folclore como el pueblo quiere que se haga. Su primer disco se titulaba "Cantar y callar" (1974) y en él, entre otras, tiene su canción "Aragón", toda una descripción de algo por lo que Labordeta ha clamado siempre: " (...) la transterración de tantas personas que han tenido que abandonar su viejo y "pequeño país" "con la casa a cuestas" y vivir con el corazón partido el abandono y la progresiva desertización -física y humana- de esta tierra que sigue siendo, a pesar de tantos, Aragón"; "La vieja" y "Todos repiten lo mismo" son otras dos piezas inolvidables. Pero el disco con el que yo me encontré con Labordeta fue "Tiempo de espera", publicado en 1975 y que algún año después trajo mi hermano por casa y me lo empapucé -casi a escondidas porque el orgullo impedía reconocer que me gustaba más que Julio Iglesias- de cabo a rabo; "canción de cuna para la tierra estéril", Ya llegó la Sanjuanada", "Ya ves" y "Homenaje a Víctor Jara" fueron convertidas en mis canciones favoritas, pero sin olvidar temas como "Canta compañero canta", "Carta a Lucinio" o su emblemático "Canto a la libertad". Después salieron al mercado "Cantes de la tierra adentro" (1976), "Que no amanece por nada" (1978) y "Cantata para un país" (1979), con una balada preciosa: "Quien te cerrará los ojos".

Los años 80 no le hacen perder al cantante un ápice de fuerza, a la vez que mejora tanto el acompañamiento como la calidad de sus canciones; "Las cuatro estaciones" (1981) es un disco lleno de valores en el que destacaría tres temas en especial: "Sanjuanada", "Las uvas dulces " y "Nana"; "Qué queda de tí, qué queda de mí" (1984) lleva el título de una de las canciones más bellas de Labordeta, en la que se refiere a los recuerdos y secuelas de los que eran adolescentes en los primeros años de la posguerra, y contiene otras tan bonitas como "A George Brassens" o "Una tarde sin fin", aunque sobre unas y otras destaca "Somos", otro de sus temas "estandarte" que uno nunca se casa de escuchar y que vuelve a convertirse en todo un canto a Aragón y a sus gentes. "Aguantando el temporal" (1985) contiene una canción de amor maravillosa, "Mar de amor", mientras que "Qué vamos a hacer" (1987) es uno de los discos que he escuchado más veces, con temas tan logrados como "Joven paloma", "Y tendrá tus ojos", "Junto a tí", "Llegar al mar" y "Pavana"; "Trilce" (1989) cierra la década conteniendo una canción que es todo un grito de lucha y nostalgia: "Banderas rotas", que también da título a unas breves memorias de Labordeta que recuerdo haber devorado en menos de una semana, un libro necesario para entender el ambiente político de la Zaragoza clandestina de los 50 y 60 y el de los primeros años de la transición.

"Canciones de amor" (1993) supone un punto y aparte; se trata de un disco con una carga de ternura, poesía y sentimiento que lo hace especial. Sin perder un ápice de su inevitable tono reivindicativo, nos encontramos un Labordeta que canta al amor, con una música dulce y serena y unas letras con un contenido poético estremecedor; la mayoría son recogidas de discos anteriores y destacan, además de la citada "Mar de amor", "Me estoy quedando sin tí", "Y tendrá tus ojos" y "Canción de amor". No menos espectacular es "Paisajes" (1997), un disco con canciones que describen el mundo rural aragonés, con canciones con títulos tan significativos como "La sabina" y "Monegros", otras sencillamente preciosas como "Si tus labios", "A dónde" y "De tí por mí" y dos temas llenos de retranca y sentido del humos como "Suceso francés" y "Corrido de Francho Blas". Magníficos también sus grabaciones en directo: "Labordeta en directo" (1977), "Tu, yo y los demás" (1991) y "Recuento" (1995).

Labordeta ya anda semi-jubilado y parece que su salud no es la mejor, pero ahí sigue, al pie del cañón; hace pocas semanas presetó su último libro y el próximo mes de octubre será el pregonero de las fiestas del Pilar; en cualquier caso, ya tiene su lugar entre el reducto de personas que han hecho historia en Aragón.



18 de septiembre de 2010

"Hijo de la luna", Mecano (1986)



No sabría decir cuando los hermanos Cano y Ana Torroja comenzaron su andadura por el panorama de la música pop española, solamente puedo dar constancia de que en esa época peculiar del servicio militar, mientras mataba las horas en una oficina rancia y poco activa allá por el año 1981, unos de los temas que más se oían en esa especie de hilo musical casero que se había impuesto en el Parque de Artillería de Valencia eran varios de los que luego formaron parte del primer LP del grupo, "Me colé en una fiesta", aunque antes de la canción que da título al álbum -esa de "Coca-cola para todos y algo de comer ... mucha niña mona, pero ninguna sola..."- escuché hasta el empacho el "Hoy no me puedo levantar" y "Perdido en mi habitación", dos de las canciones del verano de ese año en el que Mecano dio vida al fenómeno del "Tecno-pop".

Estas canciones fueron el nacimiento de un grupo que durante poco más de diez años se hinchó de vender discos y de sacar al mercado canciones que se oían a todas horas y en todas partes. "Mujer contra mujer", "Eungenio Salvador Dalí", "La fuerza del destino"; "Héroes de la Antártida", "Barco a Venus", "Aire", "Cruz de navajas", "Entre el cielo y el suelo", "Haway-Bombay", "La fiesta nacional", "No es serio este cementerio", "El 7 de septiembre", "Una rosa es una rosa", "El fallo positivo", ...

Pero si se me obligara a escoger una sola, y aún habiendo unas cuantas que me encantan, no tengo ninguna duda de que optaría por "Hijo de la luna", un tema bien difícil de interpretar, muy completo y con una letra llena de leyenda y misterio. Ha habido un montón de versiones de esta canción, con alguna realmente soberbia como la de Sarah Brightman, pero yo siempre me quedaré con la de Mecano.


17 de septiembre de 2010

Un brindis polémico

De Jaime Ostos se ha hablado bastante en los últimos tiempos a raíz de un libro publicado por su ex-mujer en el que le acusaba de maltratador; a partir de este momento las aves de rapiña de los reality shows televisivos han aprovechado la situación para airear toda la bazofia que han podido. Ni he leído el libro ni he seguido todas las polémicas surgidas con motivo de acusaciones, desmentidos, alguna salida del armario, etc, aunque un cierto aire chulesco hay que admitir que despide el hombre cuando se le ve en fotos y reportajes. De cualquier manera no es mi intención afirmar ni desmentir la verdad de lo que cuenta Consuelo Alcalá -así se llama su primera mujer- en el libro ni profundizar en el machismo del torero.

Porque antes de todos éstos dimes y diretes, Jaime Ostos fue uno de los toreros más importantes de su época, llegando incluso a estar a la cabeza del escalafón taurino en 1962 con 79 actuaciones. No era Ostos un torero de arte, pero sí un diestro poderoso, dominador, que sabía muy bien lo que hacía y constante en su toreo, sin los altibajos más propios de los llamados toreros con duende; era un magnífico exsperto en la suerte de matar, algo que define un torero completo. Jaime Ostos sufrió una tremenda cornada en la aragonesa Plaza de Tarazona, donde el 17 de julio de 1963 un toro le partió la vena iliaca; la gravedad fue tal que llegaron a darle la extremaunción en la plaza, necesitando 10 litros de sangre en transfusiones y llegando a estar en coma durante diez días. El diestro, que nació en la localidad sevillana de Ecija, se retiró de los ruedos en 1974.

Jaime Ostos dio mucho que hablar a finales de los sesenta cuando brindó un toro a Manuel Lozano Sevilla en el transcurso de una corrida televisada; Lozano Sevilla era un locutor de televisión bastante "pinturero" y, me da la impresión que con no excesivos conocimientos taurinos. Al parecer era hombre del régimen y campaba a sus anchas en el mundo del periodismo taurino. El diestro de Ecija le puso verde en el brindis y a partir de entonces el tal Lozano dejó de trabajar en el medio. Aquí dejo transcrito la respuesta dada por el torero en una entrevista concedida muchos años después y en donde explica las razones de su decisión: "Cuéntenos su famoso brindis a Lozano Sevilla, taquígrafo personal del Generalísimo, durante una retransmisión en directo de una corrida de toros en Marbella." "A Lozano Sevilla le pagábamos los toreros del momento dos millones de pesetas por temporada, para que nos pusieran bien. Pero por lo visto al señor le parecía poco y un día apareció el niño, su hijo, que era un chico muy guapo que se pasaba las horas muertas jugando en el casino, y me dijo que su padre quería más dinero. Bueno, dije, a la vuelta de América hablamos. Pero mira por donde a mi regreso me entero de que la información que había dado de mi temporada americana nada tenía que ver con lo sucedido. A veces incluso ni me nombraba después de cortar las orejas. Así que le hice saber que ni un duro más. Y empezó a darme leña. Esa tarde de la que hablamos, aprovechando que estaban las cámaras de TVE, le dije que si quería dinero de los toreros se pusiera el vestido de torear y que dejara de robarnos. ¡Nos exigía cuatro millones a los de primera fila! Franco lo apartó de inmediato. Lozano Sevilla me puso una querella pero como tenía pruebas gané el juicio."

Yo recuerdo perfectamente el brindis, aunque era demasiado niño para calibrar lo que había detrás de él; desde luego el propio Jaime Ostos no queda nada bien en su contestación, pues afirma que hasta ese momento abonaba religiosamente el "peaje", pero resulta tan llamativo como doloroso comprobar como se las gastaban algunos personajes de la época. ¿Siguen existiendo ahora, ya no sólo en el mundo de los toros, también en el del deporte, el espectáculo y algún otro más periodistas que pasen el cepillo, y no precisamente el de la ropa?.


16 de septiembre de 2010

El pacharán casero del "Restaurante Alberto"

Comí con dos buenos amigos el pasado viernes en el "Restaurante Asador Alberto", un magnífico establecimiento ubicado en la Calle Pedro María Ric de Zaragoza. Por si alguien no lo sabe, Pedro María Ric y Montserrat, natural de Fonz (Huesca), fue regente de la Audiencia de Zaragoza al tiempo de los Sitios y se le considera uno de los héroes de los mismos; recuerdo que fue objeto de una antigua serie de televisión protagonizada por Carlos Larrañaga.

Pero no hemos venido hablar a historia local, sino de pitanzas y he de reconocer que la comida del citado restaurante fue excelente, con unos entrantes sabrosos y "sanos" -no están mis análisis para bromas- consistentes en ensalada templada, cigalas, jamón ibérico y pulpo y un magnífico entrecot de vaca a la plancha; el postre fue de melocotón con vino, algo muy aragonés y que no tiene peligros excesivos para la salud. Ya había estado en este sitio hace siete años con ocasión de un acontecimiento familiar, y puedo decir que mi buena opinión de entonces se ha visto confirmada y hasta aumentada hoy y ahora.

Pero la razón fundamental que me ha impulsado a traer al blog la comida mencionada estriba en el colofón de la misma, pues quien había propuesto acudir a "Alberto", vecino de la zona y cliente frecuente del local, hizo grandes alabanzas del pacharán que servía la casa, insistiendo en que no llevaba etiqueta alguna, sino que era casero del todo. Pedimos el licor y comprobamos que mi amigo estaba en lo cierto, pues se trataba de un pacharán excelente, propio de las mejores catas navarras y con un sabor perfectamente logrado. Hecha la loa del referido licor, insistiré en un detalle que me encantó, pues tras servirnos los vasos correspondientes, quien lo hacía dejó la botella en la mesa para que tras consumir lo servido nos pusiéramos lo que deseáramos, evidentemente como propina de la casa. Y es que uno agradece estos detalles, que -desde mi punto de vista- denotan señorío, elegancia, esa capacidad de afinar en el servicio que distingue a los mejores. Y, muy especialmente, agradecí la magnanimidad, esa virtud que algunos parece que ni se han planteado, esa disposición a que, si lo hubiéramos deseado así, llegaramos a vaciar la botella sin que para evitarlo hubiera ni el más mínimo signo de precaución ... y a fe que puedo dejar constancia de ocasiones en las que he sido testigo del más llamativo descaro en el racaneo.


15 de septiembre de 2010

Una excelente novela












"América, América"
Ethan Canin
Salamandra. Barcelona (2010)
474 páginas




Resumen:
Cuando la corrupción penetró en las más altas esferas del poder político durante la era Nixon, Estados Unidos vivió una época traumática cuyos efectos se perciben aún hoy. En su más reciente y ambiciosa novela, el celebrado escritor Ethan Canin combina el relato de iniciación con una vibrante historia de intriga política que expone con maestría los claroscuros morales del sueño americano. América, América alcanzó las listas de libros más vendidos del New York Times y fue seleccionada como una de las mejores novelas del año por varios de los principales diarios del país. Editor del periódico de una pequeña localidad del estado de Nueva York, Corey Sifter rememora sus días de juventud, cuando, decenios atrás, se vio involucrado en unos trágicos acontecimientos que conmocionaron a los habitantes del pueblo. Cuando aceptó la oferta de Liam Metarey, el poderoso magnate local, para realizar tareas de mantenimiento en la mansión familiar, Corey supo que su vida había tomado un nuevo rumbo. Tras ganarse la confianza de la familia gracias a su diligencia y discreción, Corey es testigo directo de las intrigas cuyo objetivo final es situar al senador Henry Bonwiller en el sillón más codiciado de la Casa Blanca. Pero cuando la campaña empieza a cobrar relevancia, el joven Sifter se ve envuelto en una sutil trama en la que el sexo y el escándalo entrarán en conflicto con la lealtad y el amor a la verdad. Obra panorámica que alterna el aliento épico con una exquisita precisión en los detalles cotidianos, América, América recrea un período en el que se sentaron las bases de la política norteamericana actual, y ofrece, asimismo, una sugerente reflexión sobre la pérdida de la inocencia colectiva de un país.


Al parecer y según los entendidos este libro de Ethan Canin entra dentro de la categoría que llaman "Bildungsromans", que puede traducirse como "novelas de formación", libros en los que se habla de la trayectoria de una persona desde su juventud; es el caso del protagonista de "América, América", Corey Sifter, quien por cierto relata los sucesos que componen el argumento en primera persona, un muchacho de una pequeña localidad del estado de New York, hijo de un fontanero, que sin tener en principio más perspectiva que continuar la labor de su padre, acaba convirtiéndose en editor del periódico del lugar. En el blog vecino de las "Vacaciones de Holden" se concreta más el género de esta novela indicando que "se halla en aquél que describe el ascenso del self made man, del hombre hecho a sí mismo a base de tesón y disciplina, muy en la línea del sueño americano".

El personaje de Corey es francamente encantador, pues se trata de un muchacho que representa la inocencia elevada al cubo, una honestidad a prueba de bomba que se enfrenta con toda la doblez del mundo de los negocios y de la política. Y es que en esta novela lo político adquiere una relevancia principal, pues las circunstancias de la vida hacen que Corey Sifter entre en relación con Henry Bonwiller, un senador del sector más progresista del Partido Demócrata que aspira con fundamento y posibilidades a alcanzar la nominación para representar a su partido en las elecciones presidenciales de 1972. Aprovecha el autor para darnos una visión excelente de toda una época de la vida norteamericana dominada por la Guerra del Vietnam, la presidencia de Richard Nixon, aún muy lejos de la explosión del Caso Watergate y la lucha del partido rival, con referencias a personajes reales, como el senador Edmund Muskie, que comenzó de favorito y acabaría retirándose, el senador por Dakota George McGovern, que fue el real candidato y a quien barrió literalmente Nixon, el candidato derrotado por éste en 1968 Hubert Humphrey y George Wallace, el segregacionista gobernador de Alabama a quien un atentado dejó en silla de ruedas.

La batalla por lograr la nominación a la candidatura presidencial se convierte en uno de los ejes de la novela, contemplada por la ingenua visión de Sifter. Toda la parafernalia, el acoso periodístico, las ambiciones humanas y las miserias personales que acaban siendo carnaza de la prensa y tumba de los políticos se reflejan perfectamente en la novela. El personaje de Henry Bonwiller representa con acierto y rigor las grandezas y miserias de los hombres que aspiran a las más altas cimas.

Junto al tema político cabe destacar la magnífico exposición de la vida americana del tiempo, que se refleja por un lado en la modesta familia de Sifter, con su padre, un sindicalista trabajador y perfeccionista y su bondadosa madre -emotiva y magistral la carta que escribe a su hijo para que la lea después de su fallecimiento-, y por otro en los Metarey, los magnates de la zona, unos personajes con leyenda y todo tipo de contrastes que acaban siendo los bienhechores de un Corey Sifter que trabaja abnegadamente para ellos.

Canin, para mí todo un descubrimiento, utiliza el recurso literario de ir y volver en el tiempo, algo que hace con maestría pero que te obliga a estar bien atento para poder seguir el argumento sin perder el hilo ni despistarte. El libro contiene también su parte de intriga, pues no te desvela las claves de unos sucesos que vas conociendo desde el principio, pero cuyas causas y circunstancias principales no descubres hasta el final.

Un libro para leer con tranquilidad, que aporta una visión muy interesante y detallada de una época apasionante de los Estados Unidos y una historia personal llena de alicientes.



14 de septiembre de 2010

Zaragoza visigoda



El vecino quería comprar algún que otro "zapatico", y en la "tiendecica" de la esquina revisaba como andaba de "euricos" mirando el "monederico"; también aprovechó para almorzar metiéndose entre pecho y espalda un "bocadillico", cosa que le sirvió para hacer pasar los "minuticos" que se iban marcando en su "relojico".

Podría parecer que estamos ante una intemporal enumeración de los reyes godos, pero no es más que mero reflejo social de esa especie de coletilla habitual de los maños. Tras 33 años fuera de Zaragoza, 24 de ellos lejos del Reino de Aragón, una de las experiencias más llamativas de mis primeros pasos por la tierra fue el volver a escuchar de modo habitual el sufijo "ico", que como era de esperar me sorprendía mucho más que antes: en mi juventud era el pan nuestro de cada día, mientras que el paso de los años y la distancia lo habían convertido en novedad. Este sí que es un signo distintivo, una seña de identidad.

No se porque tengo la impresión de que la utilización de tal terminación se acentúa cuando uno va de médicos; enfermeras y auxiliares lo usan con una frecuencia notoria; y así te piden la "tarjetica" del seguro, mientras te ofrecen un "caramelico" de la mesa, te piden que eches una "firmica" en el volante y te indican que para esperar tu turno habrás de esperar un "poquico"; luego todo es una rueda de quitarse la "camisica" -y alguna "prendica" más-, guardar la "cadenica" del cuello, tal vez tomarte una "pastillica" para serenar los ánimos y si es pertinente, tumbarse en la "camillica" para que te examine el doctor.

En los comercios también se tiende a ese lenguaje "visigótico", uso que se incrementa si lo utilizan tanto comprador como vendedor, con el muestrario de "jerseycicos", "cuadernicos" o "laticas" de anchoas, el pago al contado en "monedicas" sueltas -a veces es directamente "dinerico suelto" o incluso "sueltico"-, la devolución de las "vuelticas" y la introducción de la mercancía en una "bolsica", si no es que te han hecho un "paquetico", pues a lo mejor lo comprado es para hacer un "regalico".

Y cuidado, que si llevas al niño en brazos alguien te puede soltar que está tan rollizo que parece un "tocinico" -somos así de brutos-, si vas bien "mudado" te dirán que andas "arregladico" -antes se hablaba del "traje de los domingos"- y si sales del médico te pueden preguntar si es que andas "jodidico", ... vamos que te ven hecho una "mierdecica", que todo puede ser.


13 de septiembre de 2010

Cierra "La Tijera de Oro"



Para quienes no sean de Huesca seguramente les dirá bien poco; incluso quienes no llevamos excesivo tiempo viviendo aquí es posible que no tengamos toda la perspectiva de lo que ha significado "la Tijera de Oro" para la capital del Altoaragón: solamente hemos conocido su época final, cuando ya se había convertido en un establecimiento trasnochado y en decadencia, completamente fuera del tiempo actual. Cuando pasaba por la tienda -buenos recuerdos nos trae, ¿verdad Brunetti?- a uno le venía a los ojos la imagen de un escaparate descuidado, de camisas cuyo plazo de caducidad venció hace mucho, batas de guatiné, pantalones de faena y ropa interior anteconstitucional.

Pero "La Tijera de Oro" representa mucho más y mucho mejor, es una muestra de ese comercio que ya no existe pero en su época fue boyante y brillante; era tienda de confianza, lugar donde proveerse de equipamiento para cada estación del año, centro neurálgico no sólo de compras y ventas, sino también de noticias, comentarios y valoraciones, ... un auténtico termómetro social de la Huesca de siempre. Uno de esos comercios donde el cliente es llamado por su nombre, con respeto, con esa distinción que ahora parece trasnochada, pero que rezumaba elegancia y abolengo. No era ni una franquicia, ni la empresa de un advenedizo ni un establecimiento para snobs y derrochadores, era una tienda seria, para toda la familia, para los de siempre.

La prensa de Huesca, por mano de quienes lo saben todo de las entretelas oscenses, nos habla de la bondad de su dueño, recientemente fallecido, de los servicios prestados, de la seriedad y solvencia de la empresa. Ahora es tiempo para otros, vete a saber que crecerá en el solar donde a lo largo de decenios "La Tijera" facilitaba a buen precio sus mercancías, tal vez un bar de copas, quien sabe si una tienda donde venden y reparan ordenadores, quizá una zapatería más bien impersonal ... incluso -¡¡horror!!- una inmobiliaria ... sea lo que sea, esa esquina del Coso Bajo siempre será la de nuestra "Tijera de Oro".


12 de septiembre de 2010

Un paquete de "Celtas"

Imagino que la imagen que figura a la izquierda traerá montones de recuerdos a todos aquellos que superen los 45 años; ¡la de vivencias que cada cual podrá contar en torno a un paquete de celtas cortos. Pienso que esa cajetilla, de un tamaño más pequeño al habitual, de diseño rudimentario y que contenía unos miserables cigarrillos arrugados y sin filtro es como el símbolo de toda una época, de un tiempo que ya no volverá en el que tal vez las privaciones las llevábamos con bastante más naturalidad y hasta sentido del humor. En torno a los "Celtas" clásicos comenzamos a trampear los adolescentes de los inicios de los 70 ... e imagino que también antes unos cuantos más; cigarrillos que en Zaragoza se vendían sueltos en garitos mínimos, que se fumaban entre los arbustos del Parque Primo de Ribera -hoy "Parque grande"-, en las orillas del Canal Imperial, en callejas y salones recreativos, aquéllos que en una especie de aula de reflexión cierto profesor calificó como "antro" y todos acudimos al viejo diccionario "Aristos" para saber qué significaba la palabreja.

Y es que hubo una época en que muchos se conformaban con "Celtas"; y no sólo porque valían cuatro perras, porque no podían ser otros, sino porque este paquete llevaba aparejada, posiblemente, toda una filosofía de la vida. Ser de "Celtas" venía a ser casi como serlo de "Manolete", del Real Madrid o de la "Faraona", apostar por la de siempre, por lo castizo, lo flamenco, lo propio.

Hace años que entramos en la época del diseño, de lo sofisticado, de la apuesta por lo más innovador; ahora viajamos a países lejanos y exóticos, analizamos las prestaciones del coche que nos vamos a comprar hasta el detalle, las películas en blanco y negro nos parecen ya no de otro siglo, sino de otra civilización y llevamos de marca hasta las zapatillas; no estaría de más que en estos momentos de crisis nosotros cincuentones y sesentones volvamos la vista atrás y descubramos lo felices que nos podía hacer un paquete de tabaco tan "cutre y salchichero", ... ya se que no es políticamente correcto hablar de tabaco, ... ya lo haremos otro día del "Sidral", de los polos de naranja y limón y de las "guayaberas" de nuestros abuelos.




11 de septiembre de 2010

Los grandes años del Benfica y de Portugal


De pié: Germano, Jaime Graça, José Carlos, Festa, Lucas y José Pereira; Agachados: José Augusto, Torres, Coluna y Simoes.

Me desperté el otro día con la noticia del fallecimiento de José Torres, quien fuera ariete del Benfica y de la mejor selección portuguesa que se recuerda, aquélla que, al mando de Eusebio, eliminó al Brasil de Pelé y Garrincha y estuvo a punto de amargar a Inglaterra el Mundial de 1966 y acabó quedando tercera. Precisamente, uno de los recuerdos que tengo de los partidos televisados de dicho campeonato es la figura de Torres, alto, de tez blanquecina y con pinta más de camionero que de figura del deporte rey; al leer las glosas de su fallecimiento me he enterado que se le llamaba el "gigante bueno", apelativo que le venía como anillo al dedo.

Torres era un delantero centro altísimo, un auténtico tanque que se bregaba con las defensas; jugó doce años en el Benfica, en una época en la que el equipo de Lisboa era uno de los punteros del continente, habiendo ganado las Copas de Europa de 1961 y 1962; al final de su carrera Torres jugó en uno de los clásicos de la Liga lusa de entonces, el Vitoria de Setúbal, con quien se enfrentó al Real Zaragoza en la primera eliminatoria de la Copa de la UEFA de la temporada 1974-75: hubo empaqte a uno en Setúbal y los zaraguayos golearon 4-0 en La Romareda. Torres fue también entrenador, dirigiendo a la selección portuguesa que se clasificó para el Mundial de Méjico 1986.

La delantera del Benfica de la época, que fue la misma que presentó Portugal en el referido Mundial del 66, era de auténtico ensueño. José Torres era la punta de lanza, el ariete que se fajaba con las defensas, pero por encima de todos brillaba un jugador que marcó una época, el mozambiqueño Eusebio Ferreira, un auténtico fenómeno que oscureció en Inglaterra al mismísimo Pelé y acabó siendo el máximo goleador del Campeonato. A Eusebio se le conoció como la "Perla negra" y la "Pantera de Mozambique" y ganó en 1965 el Balón de Oro al mejor jugador de Europa y en 1966 y 1973 la Bota de Oro al máximo goleador. Fue un delantero hábil, veloz y con una formidable visión del gol; solía partir desde atrás, pues no era el típico "9" fijo, y se aprovechaba del trabajo de José Torres para desconcertar y superar a las defensas rivales. El mozambiqueño era capaz de hacer todo tipo de filigranas y piruetas que le convirtieron en uno de los futbolistas más espectaculares de la época.

Pero si Eusebio era la figura, el auténtico motor tanto de la selección como del Benfica era el veterano Mario Coluna, apodado "O monstro sagrado", nacido también en Mozambique y un auténtico pulmón, el típico jugador fibroso que hacía un montón de kilómetros arriba y abajo en cada partido, con una visión de juego excepcional, una técnica notable y un disparo a larga distancia potentísimo; además de ls dos Copas de Europa y el bronce del Mundial, Coluna consiguió 12 Ligas y 6 Copas portuguesas. Cuando Mozambique consiguió la independencia, Mario Coluna llegó a ser Presidente de la federación de Fútbol y Ministro de Deportes de su país. Coluna era, además, un referente el el vestuario, donde era respetado por todos sus compañeros, incluso los más jóvenes le llamaban Sr. Coluna.

La delantera la completaban dos extremos rápidos, hábiles y goleadores: José Augusto y Antonio Simoes; en el fútbol de los años 50 y 60 se jugaba mucho por las bandas y todo equipo que aspiraba a lo mejor tenía que tener dos extremos que crearan constante peligro y facilitaran a arietes e interiores remates que se convirtieran en gol. Así pueden destacarse, entre muchos otros, los nombres del inglés Stanley Matthews, los italianos Corso y Gigi Riva, los alemanes Libuda y Emmerich, el argentino Oscar Mas, el brasileño Garrincha o los españoles Gento, Amancio y Basora. José Augusto y Simoes no solamente sabían desbordar a las defensas rivales, sino que también tenían acierto goleador. El citado José Augusto, que jugaba por la derecha, fue luego entrenador y actuó en la máxima división española al mando del C.D. Logroñés, cuando éste gozaba de su época dorada.