11 de agosto de 2010

Romeo Gorría



Cuando era pequeño me entró la manía de aprenderme de memoria los nombres y apellidos de los ministros del gobierno español; así, aunque carecía de todo conocimiento acerca del historial personal de cada uno y de la familia política donde estaban encuadrados -en aquél tiempo no cabía hablar de partidos y de ideologías y cada cual era etiquetado, dentro de la común "adhesión inquebrantable" como azul, tecnócrata, democristiano, ...- los nombres de Manuel Fraga Iribarne, Solís Ruiz, Fernando María Castiella, Nieto Antúnez o Gregorio López Bravo me eran completamente familiares, e incluso les ponía cara a casi todos los miembros del gabinete.

El primer Ministro de Trabajo del que tuve conciencia se llamaba Jesús Romeo Gorría, de afiliación falangista y era un hombre alto, con notables entradas y unas gafas de pasta muy características. No tengo ni idea cual fue la trayectoria política de este individuo, que había nacido en Bilbao en 1916, pero si conservo un recuerdo bien concreto, cuando en su calidad de Ministro relacionado con el mundo laboral recibió en Madrid a un numeroso grupo de emigrantes españoles a Alemania que, no se si de manera definitiva o en simple visita, regresaban a España: el tal Romeo pronunció un discurso en un tono al que el epíteto de "decimonónico" podría resultar hasta excesivamente moderno; resultaba llamativo cómo el hombre se escuchaba a sí mismo y se dirigía al grupo de duros y rudos trabajadores en un tono propio de los seriales radiofónicos, utilizando frases rimbombantes, poniendo tonos dramáticos, haciendo voces y buscando la lágrima fácil. Salta a la vista que la anécdota carece de trascendencia, pero me parece que hemos mejorado mucho en la sencillez de formas de nuestros políticos, por mucho que en algunos casos haya que admitir que más que sencillez cabe hablar de exceso de rudimentarismo.

El pobre Romeo Gorría fue una de las víctimas de la importante remodelación sufrida por el Consejo de Ministros en octubre de 1968 por razón del "Caso Matesa", y fue sustituído por Licinio de la Fuente, un hombre sencillo, hecho a sí mismo, pues procedía de una modesta familia de agricultores toledanos. Aunque a Romeo Gorría le debió consolar bastante su nombramiento como Presidente de Iberia.


8 comentarios:

veronicia dijo...

Querido Modestino me tienes impresionada tener capacidad para recordar y memorizar es una habilidad totalmente desconocida para mi...
Como te envidio!
Con los esfuerzos y los recursos nemotecnicos que tengo que usar yo!
Un abrazo

Suso dijo...

Sorprendido me hallo de ver el parecido físico del cura de la foto, creo que es un cura, con uno de los integrantes de La Trinca.

Y muy preocupado: son clavados.

Consuelo dijo...

También la foto merece comentario: Romeo Gorría con gafas oscuras..., el clero en lugar principal con una medalla tipo las de los premios del colegio... el otro que parece es Villar Mir aunque no estoy segura y quizá también está Herrero Tejedor. Es decir lo más granado del régimen.
Sólo falta Utrera Molina y Girón de Velasco, con camisa azul
Besos.
Consuelo

Modestino dijo...

Es Villar Mir, efectivamente; pero no se trata de Herrero-Tejedor ... y por faltar, también faltaría Solís.

Vete a saber si hemos descubierto algún pasado oscuro del tipo de "La Trinca".

Tommy dijo...

Josep María Mainat (el de La Trinca) seguramente pagaría porque se destruyera esa foto. Es clavado. Y el que dices que no es Herrero-Tejedor sí que tiene un cierto parecido con el progenitor de Luis Herrero.

Tintin dijo...

¿Porqué llevaban gafas de sol en un sitio interior?

¿ Porqué el de la derecha aplaude con esa cara de miedo complaciente?

¿ Porqué el sacerdote lleva una medalla?

¿ Quién asoma en la foto que preside el acto?

¿Quién puede decir que cualquier tiempo pasado fue mejor ?

Lumroc dijo...

Deajando al margen otros aspectos relevantes (negativos, sin duda) de la época, Romero Gorría fue ministro de trabajo de 1962 a 1969.

Estos años fueron los de la superación de los seguros sociales y creación del actual sistema de la Seguridad Social (con participación estatal en la financiación, gestión pública, etc). En 1963 se publicó la Ley de Bases de la Seguridad Social (una de las leyes más importantes de la historia legal española) y la primera ley general sobre la materia, la de 1966.

Modestino dijo...

Es cierto que estamos en una época en la que se hcieron leyes de bastante calado y muy bien hechas.

Lo de las medallas del cura me recuerda a ese ancional-catolicismo que, desde mi modesto punto de vista, tanto daño ha terminado haciendo a la propia Iglesia y que hay algunos partidos muy a la derecha que pretenden resucitar.