5 de mayo de 2010

La cogida de José Tomás



La tremenda cogida sufrida en Méjico por José Tomás que apunto estuvo de costarle la vida ha elevado el nivel del enfrentamiento entre taurinos y anti-taurinos. Pienso que es un debate plenamente justificado, pues la llamada fiesta nacional -aclaro que a mí personalmente no me disgusta el nombre- tiene un contenido suficiente como para crear posturas encontradas: los pros y los contras existen sin ninguna duda y es normal que haya quienes apuesten incondicionalmente en una y otra dirección.

Personalmente estoy a favor de los toros, en buena parte porque vengo de familia de taurinos, pero también porque me gusta el ambiente que gira en torno este mundo tan especial, porque el enfrentamiento entre el torero y el animal, si no hay trampas ni corruptelas, me parece noble y equilibrado y detrás de todos aquellos aficionados talluditos -unos con puro en ristre y otros sin él- que van haciendo, serios y concentrados, valoraciones profundas sobre el temple y el estilo de los matadores y el aspecto y la bravura de los astados, suelo ver sabiduría, elegancia y sentido común. A la vez, como ya dejé entrever anteriormente, comprendo la existencia de una reacción contraria, pues no deja de resultar duro ver morir al animal en la plaza tras sucederse las distintas suertes que van minando su fuerza.

Pero hay actitudes que no son de recibo, y me refiero a la célebre campaña que se ha desatado en internet bajo el lema "José Tomás, jódete"; dicho queda mi respeto a quienes están en contra de la fiesta de los toros, pero actitudes y palabras de este tipo no hacen sino desprestigiar a quienes las fomentan y hacer perder credibilidad y fuerza a lo que defienden. Estoy seguro de que entre quienes defienden la supresión del espectáculo hay muchos a los que repele de la misma manera que a mí semejante planteamiento. Uno podrá compartir o no aquello a lo que se dedica el torero de Galapagar, pero para disfrutar con su desgracia hay que ser muy cretino, muy irreflexivo o muy mala persona.

El toro muere en la plaza, es bien cierto, y antes es picado, banderilleado y atravesado por una espada, pero durante su vida ha sido cuidado a cuerpo de rey en la dehesa, ha probado su casta y su bravura y en la plaza se ha enfrentado contra torero y cuadrilla frente a frente; la cogida de José Tomás acredita además, que los toros se suelen saber defender bien, que no estamos ante una lucha desigual.




7 comentarios:

Mariapi dijo...

¡Olééé!Totalmente de acuerdo.
Y me gustan mucho los animales. Mi padre me llevaba a La Misericordia, todo un espectáculo, no creo que la muerte del toro en la plaza sea indigna o desigual. Gracias.

Modestino dijo...

Pues no te extrañe que coincidiéramos en La Misericordia. Recuerdo que en mi primera corrida seria el cartel lo formaban Diego Puerta, "Paquirri" y Angel Teruel.

Anónimo dijo...

No los soporto. No tan solo las corridas, sino las perrerias que les hacen con la escusa de divertir al personal.
Paso el verano en mi pueblo y para las fiestas, no se les ocurre otra cosa que cerrar las calles , encenderle los cuernos y ver como da vueltas.¿Quién es más animal?
Intento entender como puedes ver sabiduria, elegancia y sentido común, pero no puedo.
De todas formas, enlazando con el tema de días anteriores, este es uno de esos momentos, en que sin estar de acuerdo con la postura, respeto a la persona que la defiende.

Modestino dijo...

Quede claro que todo tipo de movidas con toros embolados y similares no los incluyo en mi defensa de la fiesta taurina, para mí no es lo mismo y con respecto a ellos comparto el mismo "repelús".

Para mí las corridas de toros son otra cosa, pero ya dejé claro no sólo que la oposición a que se mantenga este espectáculo me parece una postura respetabilísima, sino que al menos yo también me planteo dudas, lo mío no es fe ciega, sino gusto por una tradición.

Sunsi dijo...

A pesar de la afición paterna, no entiendo la fiesta nacional. Pero por ignorancia... Te leo y pienso que tu opinión tiene fundamento. Leo "la contra" y creo que son razonamientos dignos de tener en cuenta. Quizá debería ir un día a ver una corrida.

Lo que explicas de José Tomás es una barbaridad. Parece que lo han elegido como chivo expiatorio de sus intreses radicalistas. Y me recuerda tu entrada de hace dos días.

Un saludo desde Tarraco

veronicia dijo...

(Advierto que lo que voy a escribir en el tercer párrafo puede herir la sensibilidad)
En la vida he ido a ver una corrida de toros a una plaza, pero si me diesen a elegir entre ser un novillo normal o toro de lidia preferiría ser toro de lidia.

Viviría como una reina 6 años, mientras que los otros no viven ni 6 meses en una granja en un espacio reducido generalmente "sin vistas" porque cuanto más espacio tienen más se mueven y menos engordan.

Y por otro lado a la hora de morir, bueno... si tan mal les parece la agonía de una plaza de toros que tal ir en un camión, llegar al matadero por la noche esperar a la madrugada, allí escuchas los mugidos de los cientos de novillos que esperan y que empiezan a matar antes que le toque su turno; cuando llega una descarga eléctrica clavan un pincho en el cerebro y mientras es colgado por las patas traseras lo degüellan para que se desangre lo empiezan a descuartizar, rápida y mecánicamente. Esto lo he presenciado personalmente.

Tal vez los antitaurinos piensan que el resto de los toros mueren de viejecitos rodeados de sus amigos y su familia...

Respecto a la campaña contra José Tomas me parece muy mal, para mi y en todos los casos primero son las personas y luego los animales.

Modestino dijo...

Buenas aportaciones, Sunsi y Veronicia. Es cierto que la llamada "matacía" es por o visto une spectáculo muy duro.

Hay argumentos para todos los gustos, aunque a mí me sorprende que a la par que crece la sensibilidad ante el sufrimiento del toro, buena parte de la sociedad asume con todatranquilidad la realidad del aborto.