18 de junio de 2009

Eddy Merckx



Durante los años de mi infancia, el encanto de los meses de junio y julio tenía bastante que ver con el Tour de Francia; desde muy joven anduve familiarizado con la ronda francesa: los ascensos al Tourmalet, Alpe d'Huez, el Galibier o el Puy de Domme, las etapas del "pavés" o las llegadas al sprint de los grandes rodadores de la época (Marino Basso, Walter Godefroot, Roger de Vlaecmink, ...) no son datos nuevos para mí. Recuerdo como si fuera hoy las hazañas de los grandes escaladores españoles como Julio Jiménez o Aurelio González, los triunfos de los franceses Lucien Aimar y Roger Pingeon, la frustrada lucha por ganar un Tour del eterno "segundón", Raymond Poulidor o la dramática muerte del inglés Tom Simpson en la ascensión al Mont Ventoux.

Ahora estamos acostumbrados a estar al día de cada etapa desde el principio, incluso las más importantes son retransmitidas desde la salida; entonces TVE conectaba con la etapa cuando se estaban disputando los últimos kilómetros, y la conexión era esperada con la infantil y patriótica esperanza de ver aparecer la imagen de un español destacado del pelotón, ilusión que, por cierto, casi nunca se cumplía. Los equipos españoles más importantes eran el Kas y el Fagor, mientras que primero Julio Jiménez, Gabica y Mariano Díaz y más adelante Luis Ocaña y Fuente eran los ídolos nacionales de la especialidad.

Pero en esos años el ciclismo mundial tenía un dominador absoluto, el belga Eddy Mercks, un hombre al que apodaban el "caníbal" y que, efectivamente, tenía un hambre de victorias sencillamente insaciable. Al cabo de los años han seguido apareciendo ciclistas imparables: Bernard Hinault. Greg Lemond, Miguel Induraín, Lance Armstrong, ... pero tengo la impresión que ninguno mostró la constante ambición de triunfo, las permanentes ganas de victoria del belga.

El palmarés del Merckx es impresionante: 5 Tours de Francia, otros tantos Giros de Italia, una Vuelta Ciclista a España -no corrió más-, tres Campeonatos del Mundo de fondo en carretera, amen de reiterados triunfos en clásicas como la Paris Roubaix (3), la Milán San Remo (7), la Flecha Valona (3), la Lieja-Bastogne-Lieja (5), el Tour de Flandes (2), el Giro de Normandía (2), la Dauphine Liberé, la Vuelta a Suiza, ... Nada se le resistió a este auténtico monstruo del deporte. Mercks no quería perder ni a las canicas y luchaba por todas y cada una de las etapas de las pruebas que corría; cada Tour que ganó lo terminó con un montón de victorias parciales a cuestas y sacando una "porrada" de minutos al segundo clasificado. Como queda dicho resultó vencedor en 5 ediciones, con un total de 34 victorias de etapa, a lo que se debe añadir ser el único corredor en haber ganado las tres clasificaciones individuales (general, regularidad y montaña) en una misma edición, además del ciclista que más jornadas ha portado el maillot amarillo: 96 días.

El 25 de octubre de 1972 el belga superó el récord mundial de la hora con una marca de 49,431 km en el velódromo de Ciudad de México, ostentando dicho récord hasta 1984 cuando fue batido por Francesco Moser. Su vida deportiva fue un continuo superarse, sin poner límites a cualquier reto que se le planteara.

En la historia profesional de Eddy Mercks también hubo momentos oscuros, como el sucedido en el Giro de Italia de 1969 al ser descalificado por dar positivo en un control antidopaje cuando iba líder destacado, aunque posteriormente se demostró que el positivo no era real: Merckx siempre atribuyó su positivo a una trampa en el avituallamiento. En el Tour de 1970 el belga fue batido contra todo pronóstico en una etapa contra reloj celebrada en su propio país por el español José Antonio González Linares. También tuvo su momento malo en el Tour de 1971, cuando en dos días de pájara el español Luis Ocaña le sacó más de 8 minutos, éxito que no pudo refrendar éste al caer en la bajada del Col de Mente y tener que retirarse; Mercks, que era un caballero, no quiso vestir el amarillo en la siguiente etapa.

Mercks tenía una categoría humana a la altura de sus condiciones como ciclista; nunca tuvo una palabra de más, siempre peleó en buena lid deportiva y ha pasado a la historia como un deportista en toda su extensión. El dominio absoluto del belga en el ciclismo de su época eclipsó en parte a otros grandes ciclistas, como el incombustible italiano Felice Gimondi, vencedor del Tour de 1964 y que fue de los pocos que fue capaz de seguir al "caníbal" en su pedaleo, el holandés Joop Zoetemelk, con fama de chuparruedas, el escalador belga Lucien Van Impe, el sueco Gosta Peterson, el francés Bernard Thevenet y los españoles Ocaña, José Manuel Fuente, el recordado "Tarangu" y Francisco Galdos.

El ciclismo ha evolucionado mucho, pero dudo que alguna vez vuelva a sentir las emociones vividas esos veranos con Mercks a la cabeza del pelotón con la camiseta de los equipos Faema y Molteni.

7 comentarios:

Aguijón dijo...

Joroba, si que sabes de ciclismo.
A mí también me gusta mucho.
Y la canción no tiene desperdicio, tampoco.
un abrazo,

Modestino dijo...

Curiosamente estoy más al loro de esa época del ciclismo que de la actual. Los Tours y Giros de esa época los seguí a diario.

Ahora le dedico menos al tema.

Rocío dijo...

Yo a Merckx no lo conozco... Pero recuerdo la época Indurain, sentarse en familia a ver el tour después de comer era muy divertido! Había mucha afición por el ciclismo entonces. Ahora, al menos en mi caso, ya no es lo mismo...

Brunetti dijo...

Creo que te puede más la imaginación (o lo que hayas podido leer sobre aquellos años) que los recuerdos reales.

Lo digo porque en aquella época no se retransmitían por TV las etapas del Tour; ni siquiera tengo certeza de que se radiaran. Nos teníamos que conformar con un resumen de apenas 10 minutos de mala grabación que se ofrecía después del telediario de la noche.
Igualito que hoy día, que hasta vemos caer las gotas de sudor por las pantorrillas de los ciclistas...

Por cierto, la última novela de Eugenio Fuentes está ambientada, precisamente, en el Tour de Francia. Fuentes es un grandísimo aficionado al ciclismo; de hecho, a su protagonista, Ricardo Cupido, lo pone a pedalear en todos sus libros, como bien sabes. Te lo recomiendo muy sinceramente.

Modestino dijo...

Te aseguro, querido Brunetti, que los recuerdos son auténticos. Se retransmitian los últimos kilómetros de la etapa. Recuerdo perfectamente, por ejemplo la noticia dicha casi entre sollozos del abandono de Ocaña en 1971, el triunfo épico de Mariano Díaz el año 1969 o la etapa contrareloj que ganó González Linares en 1970.

Sunsi dijo...

Ni idea de ciclismo, Modestino. Nunca he entendido cómo va eso de uno que se supone que tira para que otro chupe rueda, que es el que debe ganar el Tour o la Vuelta ciclista. No me cuadra que algunos ganen muchas etapas y otro lleve el maillot amarillo... Total, que me hago un lío.

Eso sí, de lo que no tengo duda y vuelta a comprobarlo es lo de tu memoria de elefante. Me remito a tu último comentario. ¿Tienes ese cacharrito que anuncian en la tele para mantener las neuronas frescas? ¿O es algo genético?)):

Mi hija Blanca te diría:"¿Por qué no te presentas a tal o cuál concurso? Ganarías una pasta... "

Saludos desde Tarraco.

Modestino dijo...

Con respecto a lo que cuenta Rocío de sentarse la familia a ver a Induraín en su época dorada y el posterior abandono de la afición, a mí me ha pasado algo parecido.

Tal vez la razón hay que encontrarla en que nos sentábamos a disfrutar, a ver vencer rotundamente al "nuestro" y cuando éste dejó de ganar, dejamos de disfrutar. Y posiblemente fuera un error, porque de lo que hay que disfrutar es del ciclismo.... y si gana nuestro favorito, miel sobre hojuelas, claro.

Eso sí, los escándalos de doping han influido mucho en que se haya perdido interés; vemos ya el ciclismo con la precaución de la sospecha.