10 de abril de 2009

"Soneto a Cristo crucificado"




No me mueve, mi Dios, para quererte
el Cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en esa Cruz escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera Cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues, aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.



"A Cristo crucificado” es uno de los poemas más hermosos que se hayan escrito en lengua castellana en todos los tiempos. Posiblemente se trata de uno de los textos líricos más grandes de la historia de la literatura.

Este poema fue escrito en el siglo XV español por un poeta desconocido, aunque durante décadas se atribuyera su autoría a diferentes místicos, como Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz; también al padre capuchino Torres y al franciscano Antonio Panes. No obstante, los expertos han descartado la autoría de cualquiera de ellos.

La grandeza poética de dicho texto reside en su desbordante lirismo. Se trata de una apasionada declaración de amor a Jesucristo, con una fe sin concesiones ni tibiezas. Es, en definitiva, una obra maestra de la poesía que expresa magistralmente la dimensión humana del hijo de Dios.


Foto: hjg.com.ar

2 comentarios:

MARISELA dijo...

Sea de quien sea, es un poema precioso. Ojala pudiésemos llegar a amarle un tantito de lo que se escribe en él.

Sunsi dijo...

Gracias. Oportuno... necesario.

Un saludo