5 de abril de 2009

Sandro Pertini

Cuando hace unos pocos días hacía referencia al Mundial de Fútbol celebrado en España en 1982 y, en concreto, al merecido triunfo final de la selección italiana, salía a la palestra el nombre de Sandro Pertini, entonces Presidente de la República de Italia y que protagonizó las portadas de la prensa de la época al saltarse a la torera el protocolo y celebrar por todo lo alto los goles de su selección en el palco del Estadio Santiago Bernabeu que compartía con los Reyes de España y el Presidente alemán. Es evidente que a esas alturas Pertini tenía una larga e importante historia personal tras de sí y que en su currículum hay cantidad de eventos más importantes que una ocasional presencia en la Final de un acontecimiento deportivo; pero para quien esto escribe fue ésta la primera ocasión en que me llamó la atención este personaje y cuando comencé a valorar su categoría humana.

Pertini había nacido en la región de la Liguria, en un pueblo llamado Stella cercano a la localidad de Savona y, además de su dedicación política, fue abogado y periodista. su historia como militante socialista es importante: exiliado con Mussolini, tuvo un papel fundamental en la lucha de la resistencia italiana, interviniendo en la formación de la República y ocupando puestos importantes, primero como Presidente del Parlamento y luego, desde 2978 a 1985, como séptimo presidente de la Repíblica de Italia.

En muchos lugares. de la red y de fuera de la red, se pueden encontrar múltiples referencias a la historia política de Pertini, pero aquí me quiero limitar a exaltar su lado humano. Una buena muestra de ésto es su actuación cuando en 1980 la región de Irprina fue castigada con un terrible terremoto, el veterano presidente tuvo la inhabitual honestidad de denunciar la ineficacia e impotencia del Estado ante el desastre en un programa de televisión, además de poner en entredicho también a los políticos que habían especulado sobre la desgracia, como ya ocurrió en otro terremoto acaecido en 1968 en Sicilia. Toda una demostración de seriedad y honradez en un político. Otro ejemplo es llamativo fue cuando, aprovechando su puesto, se enfrentó directamente a la mafia, denunciado la "nefasta actividad contra la humanidad" y previniendo siempre a no confundir los fenómenos criminales de la mafia, de la camorra, de la Andrangheta con los lugares y poblaciones en los que está presente.

La ya referida anécdota en el Palco de "Chamartín" supuso todo una manifestación de espontaneidad y exhibición humana que se ganó la simpatía de casi todo el mundo -y digo "casi" porque a algún germano imagino que no le haría tanta gracia- y lanzó una imagen desenfadada y alegre de su persona y su país.

También fue llamativa la amistad entre el veterano político y Juan Pablo II; se trataba de dos personas de una talla excepcional y, con la enorme distancia que teóricamente tendría que haber entre un socialista que se declaraba agnóstico y la máxima del catolicismo, supieron pasar por encima de tales diferencias y cuajar una amistad que admiró y estimuló a muchas personas.

El gran Indro Montanelli realizó una afirmación que define formidablemente a Sandro Pertini: «Non è necessario essere socialisti per amare Pertini. Qualunque cosa egli dica o faccia, odora di pulizia, di lealtà e di sincerità», que puedetraducirse como: "No es necesario ser socialista para amar a Pertini. Cualquier cosa de las que diga o haga, huele a limpio, a lealtad y a sinceridad".