26 de febrero de 2009

Un pastillero en el bolsillo

Cuando uno tiene previsto comer fuera y su preocupación al salir de casa ha dejado de ser coger dinero suficiente para pagar la minuta, acordarse del paquete de tabaco o ponerse al día de las especialidades del restaurante para pasar a ser no olvidar el pastillero, no cabe duda de que algo ha cambiado en su vida. Y es que cuando llevábamos en la frente el cartel de estudiantes o cuando comenzábamos nuestra vida profesional con mayor o menor complejo de yuppie tal vez vivíamos como si siempre fuéramos a ser unos "pipiolos", como si la vitalidad y la salud de hierro fueran a ser atributos permanentes ..... ¡que equivocados estábamos!.

Por esta razón, un pastillero significa mucho más de lo que parece ... de lo que nos gustaría. No es tan sólo un objeto muy útil, una cajita más o menos "mona" donde depositamos los complementos menos sabrosos de la comida, ... un pastillero es señal de que algo ya no funciona correctamente en nuestro organismo, achaque que generalmente ya no tiene vuelta de hoja; un pastillero supone también, la mayoría de las veces, la confirmación de que uno ha traspasado una barrera de edad, de que ya nunca más nos van a llamar "joven", que hemos cruzado el ecuador; eso sí, si has cuidado la dieta, has practicado el deporte o, sencillamente, has tenido suerte ese pequeño recipiente llegará más tarde a tu poder.

Pero no hay que temerlo, basta con tener conciencia de que llegará, de que es una presencia que acaba siendo necesaria, que pasa a formar parte de la tripulación habitual de nuestro bolsillo, como el pañuelo, como las llaves ... no añado el tabaco, pues a éste frecuentemente lo sustituye. El problema está en no aceptarlo, en negar la realidad de su presencia, en pensar que las cosas pueden seguir siendo como antes; porque puede ocurrir que nos avergüencen las "pastillas" y vayamos por la vida ocultando nuestras goteras o, lo que es peor, aparentando un dinamismo que no tenemos.

El pastillero viene a ser como un despertador que nos recuerda una serie de cosas que nos vienen bien: que estamos de paso, que no tenemos asegurado el mañana, que la vida corre deprisa y hay que rendir -primero fruto y después cuentas-, que ya no somos unos niños y sería bueno que nos planteemos si ya hemos aprendido a convivir con el resto, a comprender al vecino y a reírnos de nosotros mismos.

Es una experiencia innegable que con los años el cuerpo se vuelve menos flexible; si te das una vuelta por las pistas más nombradas de las estaciones de esquí, por los clubs de tenis de mayor caché, por algunos pabellones cubiertos donde aficionados le dan al basquet o al fútbol-sala, no puedes evitar una sonrisa al ver a algunos "maduretes" funcionando como si tuvieran 30 años menos. Pero esa flexibilidad que pierde el cuerpo, la puede ganar el espíritu si las experiencias que dan los años han hecho que el dueño del pastillero haya aprendido a ser menos rígido, más abierto, capaz de valorar todos los tonos y colores del paisaje social.

Conforme pasa el tiempo, el pastillero se llena, hacen falta más compartimentos, el diámetro debe ampliarse y las píldoras tienen que aumentar su composición, su dosis o su número. Pero tampoco es algo que nos deba preocupar, porque esa progresión avanza con la vida. Aunque sea bien cierto que puede surgir algún nuevo problema cuando dejas de ser tu el portador de aquél, cuando lo olvidas continuamente, ... incluso cuando ya has dejado de entender la noción de pastillero.

Y es que de la misma manera que en nuestros años del Colegio teníamos que aprender a hacernos hombres de provecho, cuando pasamos determinadas barreras de tiempo, es bueno que vayamos aprendiendo a seguir siendolo, ahora con otro prisma, con otras circunstancias.




Fotos: www.pressingsala.com; www.reclamsinma.es; monarcaregalos.com.mx; www.panamascreen.com; regalofar.com



El monedero que decía Brunetti:

13 comentarios:

Sunsi dijo...

Imagino que tu intención no era escribir un post humorístico. O sí... no sé. Pero me he reído mucho. Me he sentido tan identificada... Yo,además, incluyo el tabaco. Pero las patillas lo primero. Mi pastillero tiene forma de violín. Es precioso. Una filigrana. Me lo regaló una amiga. Un pastillero de Zaida. ¿Recuerdas Zaida? ´

Saludos desde Tarraco

Modestino dijo...

Pues cuando menos un cierto toque d ehumor he pretendido poner, sí. Espero que haya quedado bien reflejado el mesaje.

Mi pastillero es mucho más cutre, de plástico -como el transparente que aparece en mitad el post pero en verde- y tiene cuatro compartimentos para desayuno, comida, merienda y cena.

Claro que recuerdo "Zaida", canela fina. Aunque entré más veces en "Les Coques" que allí....;).

Máster en Nubes dijo...

Yo también me reí, Modestino, y el semanal ese es como el de mi madre, para que no se olvide si tomó, si no tomó,etc.

Por el momento, sólo tomo vitaminas para la piel. Es una frivolidad y lo sé, pero "creer" en estas cosas hace mucho ;-I

Un abrazo, Modestino,

Modestino dijo...

Las frivolidades de ese tipo son estupendas. A mi en verano me encanta pegarme un baño con mucho jabón, poniendo sales, bolitas de esas de aceite y demás.
Y tengo mi armarito de baño lleno de muestras de antiarrugas, cremas hidrátantes y demás que ne regalan en la farmacia.

Brunetti dijo...

Tu pastillero no lo recuerdo, pero sí me viene a la memoria un 'artefacto' que hacía funciones de monedero (es decir, que era un monedero), con agujeros de distintas dimensiones para acoger las diferentes fracciones de euro, hecho de goma blanda, que alguien te regaló y que tú portabas e incluso exhibías con orgullo, como adalid de un invento extraordinario.

A mayor abundamiento, recuerdo que, en su lomo, aparecía un logotipo publicitario: ¿Limpiezas Pozo? ¿Grúas Capitol? ¿Hierros Altadill? ¿Autolavado Merche? ¿Pastelería La Sabrosa? No, no acabo de acordarme; pero me juego el patrimonio a que no lo adquiriste en la joyería Zaida. Me pregunto (intrigado) si aún lo conservas y/o exhibes.

Salud, amigo.

Anónimo dijo...

El escrito te ha quedado perfecto.
Si lo lee algún sacerdote seguro que aprovecha la idea para el sermón del domingo.
Si cumplir 50 años te hace pensar tanto en el paso del tiempo,¿qué harás cuando llegues a los 65 y seas un jubilado?.
Disfruta el presente, aunque sea con alguna pastilla.

Modestino dijo...

Acabas de descubrir ante el mundo uno de mis secretos vergonzantes. Efectivamente, se trata de un monedero de plástico con agujeros equivalantes a los distintos tamaños de las monedas de euro. A la genet le impresiona mucho, aunque pierde todo el glamour cuando se comprueba el material del que se compone y, sobre todo, cuando se lee la publicidad que lleva: "Chatarras y desguaces Marquina".

No solamente lo sigo teniendo, sino que me he provisto de más ejemplares que guardo en la reserva.

Añado fotos del monedero.

Modestino dijo...

Anónimo: por supuesto que no me considero un viejo a los 50, todo lo contrario. Pero creo que es bueno ir preparándose para lo que viene.

Brunetti dijo...

Eres genial, chatarrero Marquina.

P.D. No sé si alegrarme por ser fin de semana: últimamente, equivale a disgusto futbolero. A ver cuándo termina esta pesadilla.

Sunsi dijo...

Eres buena gente, Modestino. Siempre ponderado. ¿No te enfadas nunca? ¿Ni siquiera cuando un anónimo te "riñe"?

Éste es el vídeo que he colgado hoy en mi blog. De los spots más bonitos que ha sacado Coca-cola.En mi opinión, claro.
Tiene que ver con el paso del tiempo...y tantas cosas buenas que te ofrece la vida desde la perpectiva de un viejito de 102 años.

http://www.youtube.com/watch?v=tzc3FFJDKU8

Ojalá lo disfrutes.

Saludos desde Trarraco

Modestino dijo...

Sí que me enfado a veces, pero con el tal anónimo .... la verdad es que hasta ahora no me había dado cuenta dela cierta mala leche del comentario. Pues bueno, si no me he dado cuenta será porque no tiene excesiva gracia.

En cuanto a las pastillas, mal hay que estar para buscar disfrutar con ellas, no?.

Anónimo dijo...

No se porque lo del "comentario con mala leche".Te aseguro que solo quise decir que aunque tengamos que ayudar al cuerpo con algún fármaco, lo que más vale es la alegria y las ganas de vivir.
Alguien sabio dijo:

Sólo hoy trataré de vivir exclusivamente este día, sin querer resolver el problema de mi vida, todo de golpe

Sólo hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no solo en el otro mundo, sino también en éste.

Modestino dijo...

Mis disculpas, Anónimo, tal vez me pasé de listo; pensé que al hablar de pastillas te referías a las de éxtasis. Lo siento.
Completamente de acuerdo con lo que dices y por supuesto que hay que ser feliz aquí y ahora.