29 de junio de 2008

Esos detectives nórdicos





La novela policiaca de los paises nórdicos se ha puesto de moda en los últimos años: por todos los rincones de cualquier librería aparecen autores noruegos, suecos, daneses, .... intentando incorporarse a la nómina de los favoritos de los incondicionales de la literatura de suspense. Seguramente, el boom de la literatura nórdica de intriga se deba a que la misma se aleja de los prototipos a que nos tenían acostumbrados los ingleses y norteamericanos; aquí los protagonistas son de carne y hueso, completamente alejados de los caracteres tradicionales de los policías yankees; por otra parte los escandinavos dan mucha más importancia a los personajes y a sus vivencias que a la propia intriga, la psicología del policía de turno o del criminal es más relevante que la identidad del asesino: en las novelas nórdicas hay pocas sorpresas, pero mucho contenido.

Yo descubrí la novela nórdica con Henning Mankell; fue durante un larguísimo y complicado juicio cuando una excelente penalista -y aún mejor persona- de Barcelona me habló de "La quinta mujer", la primera novela del autor sueco publicada en España: menudo descubrimiento¡. Uno a uno he ido devorando los nueve capítulos de la serie que protagoniza el inspector Kurt Wallander, un hombre vulnerable y con aires de anti-héroe, pero que acaba por convertirse en un personaje entrañable. Scania, Ystad, la calle Maraghatan, su hija Linda, .... son nombres que se acaban convirtiendo en familiares. Las novelas de Wallander suponen, además, una interesantísima disección de la sociedad moderna escandinava, con un notable componente crítico. Mankell trata temas tan diversos como la violencia de género ("La quinta mujer"), los problemas de la emigración ("Asesinos sin rostro"), los malos tratos y abusos a menores ("La Falsa Pista") o la delincuencia juvenil ("Cortafuegos). No puede prescindirse de ninguna, pero nota especial para "La quinta mujer", "Pisando los talones" y "Cortafuegos". Excelente la edición de Tusquets.

RBA está reeditando en los últimos meses las obras del matrimonio sueco formado por Maj Sjöwall y Per Wahlöö; en sus novelas destacan tres cosas: el dinamismo de los relatos, el absoluto dominio del "tempo" narrativo y la minuciosidad con que se describen las investigaciones policiales. Sjöwall y Wahlöö son los precursores históricos de Mankell, y están sobradamente a su altura. Su personaje principal, el inspector Martín Beck, nos recuerda a Wallander, es un personaje de carne y hueso que sufre y sueña, tiene familia, problemas y enfermedades. Ya han salido "Roseanna", "El hombre que se esfumó" y "El hombre del balcón", pero los compraremos todos: no se puede prescindir de ninguno

Hace ya más de un año descubrí una joya venida de Islandia: "Las Marismas", de Arnaldur Indridason, publicada por RBA en 2006; está protagonizada por dos inspectores de nombre rarísimo: Erlendur y Sigurdur Oli y cuenta dos tramas paralelas llenas de humanidad y dramatismo. Indridason, como Mankell, no se limita a contarnos la historia, a intrigarnos con el desenlace, sino que entra a fondo en las vivencias personales de los protagonistas y analiza el ambiente humano donde se desarrolla la novela. No han vuelto a aparecer estos personajes, pero no perdemos la esperanza.

La editorial Maeva publicó después del último verano "La princesa de hielo", de Camila Lackberg. Es posiblemente la versión más "convencional" de todas las publicaciones de autores nórdicos que llevo leídas. La serie la protagonizan la escritora Erika y el jóven inspector Patrik: el romance entre ambos se inicia en la primera intriga; el libro, que entretiene y cuya lectura cuesta abandonar, adolece de cierta artificialidad, pero debe de estar en toda biblioteca de un aficionado a la novela de intriga que se precie. Se anunciaba una serie de cuatro libros y en junio ha aparecido el segundo: "Los gritos del pasado".

Annie Holt fue ministra de Justicia de Noruega y ahora se dedica, con éxito arrollador, a la novela policiaca. Sus relatos están protagonizados por una peculiar pareja, formada por Yngvar Stubo, comisario del servicio de criminología noruego, y Johanne Vik, una psicologa que ánteriormente trabajaba, con experiencia traumática incluída, en el FBI. Su último éxito en España ha sido "Crepúsculo en Oslo", un complicado relato en el que se incluyen junto a unos asesinatos terroríficos, la descripción de las tensiones familiares de los protagonistas y la descripción del mundo político noruego que tan bien conoce la autora. No resulta fácil leer a Annie Holt, pero que nadie dude de que merece la pena. El libro viene avalado por la excelente presentacion que siempre ofrece Roca Editorial.

"Entre la promesa del verano y el frío del invierno" es la primera de las novelas de la trilogía titulada "El declive del bienestar" del escritor sueco Leif G.W. Persson, publicada por Alea a finales del 2007; las novelas de Persson no defraudan, aunque no son fáciles de leer. El título de la trilogía es significativo, y el contenido de las novelas que la forman toda una declaración de principios. Sus protagonistas Bo Janebring y Lars Johansson, agentes de policía. Dejo una excelente referencia del blog de Ricardo Bosque:


Pero la última sensación de la literatura escandinava la constituye Stieg Larsson, autor de la trilogía "Millenium" cuya primera entrega, nada menos que 664 páginas, acabo de devorar. La enorme desgracia es que el autor falleció de un infarto fulminante y ya solamente nos quedan por leer dos novelas de la talla de "Hombres que no amaban a las mujeres", donde nos presenta a Mikael Blonqvist, un periodista metido a detective, lleno de problemas y contradicciones y Lisbeth Salander, una auténtica "alternativa", anoréxica y con aspecto de heavy que se descubre como una hacker espectacular. Aporto una brillante y rotunda crítica del "El País":

Finalmente hay que hablar del inspector Harry Hole, creado por el noruego JO Nesbo. En España RBA acaba de publicar en su "Serie Negra" la primera entrega de una serie de cinco protagonizada por Hole, "Petirrojo", con una trama que tiene su origen en el frente oriental ruso de la 2ª Guerra Mundial y que se proyecta hasta nuestros días. El inspector Hole nos lleva a conocer la sociedad noruega.

Todas las fotos obtenidas de www.negraycriminal.com.



28 de junio de 2008

Provocación Universal, visión pueblerina




Los nuevos líderes del PNV y ERC, Iñigo Urkullu y Joan Puigcercós, así como sus respectivos correligionarios Josu Erkoreka y Joan Tardá manifestaron en las vísperas de las semifinales de la Eurocopa que no eran partidarios el triunfo de España, mostrando su deseo de una Final entre rusos y turcos; por lo visto los líderes nacionalistas vascos apostaban por los rusos, no sabemos si por el caviar, el vodka o cierta nostalgia bolchevique, mientras los políticos catalanes se inclinaban por Turquía, tal vez por encontrar relaciones entre el Ampurdá y el Bósphoro, entre Santa Sofía y Montserrat.

Todos ellos son, por supuesto, libres de manifestar sus opiniones y sus deseos, máxime en temas de tan poca gravedad como el fútbol, pero me parece que en esta ocasión se han limitado a ejercitar un provincianismo de lo más estrecho; sus comentarios suenan a pataleta infantil, a desprecio de colegiala envidiosa, a resabio de mente estrecha y retorcida.

Hace ya mucho tiempo que en España tenemos que convivir con los nacionalismos, una realidad que debemos no solamente aceptar, sino respetar, a pesar de los notables inconvenientes que, en mi modesta opinión, tienen estas ideologías para la convivencia, la amplitud de miras del personal en general y, con frecuencia, el imperio del sentido común. Añado que incluyo a los nacionalistas españoles, que también los hay.


Pero, ya adentrado el siglo XXI, resulta triste, además de ridículo, que personajes de una relevancia tan alta, tengan la ligereza de intentar frustrar el entusiasmo de la enorme mayoría de los ciudadanos, que incluso en esas comunidades históricas están muy por encima de tantas estupideces, con opiniones que nadie les había pedido.

Hace unos cuantos años un conocido de Tarragona nos invitó a un grupo de amigos a la Primera Comunión de su hijo mayor; entre todos le regalamos al niño una bicicleta magnífica: cuando se la entregamos, en plena fiesta, recuerdo como si fuera hoy lo que, nada más ver aparecer la bici, comentó uno de los amiguitos del receptor del obsequio: “es peor que la mía”. Así son también estos personajes: niños malcriados que necesitan decir la última palabra y llamar la atención, que no pueden vivir sin su minuto de gloria provocadora, sin dejar bien clara, "oportune e importune", su postura, esa obsesión reduccionista que han elevado a la categoría de dogma, ese empecinamiento que reduce cada vez más los horizontes, a veces pienso que hasta el cerebro, de las personas.
Yo mañana me sentaré ante la tele dispuesto a disfrutar; España ya ha triunfado en la Eurocopa, aunque ninguno nos conformemos con la segunda plaza. Pero si se da el caso, Dios lo quiera, de que Iker Casillas pasea la Copa por el cesped del "Ernst Happel" vienés, la enorme alegría vendrá empañada al recordar el gran disgusto que tendrán esos tipos ..... pobres, creo que gane quien gane, ellos ya han perdido.
Fotos: www.elpais.com/ increiblenews.blogspot.com / http://www.elmundo.es/ / http://www.nonbait.com/

27 de junio de 2008

Futbolísticamente en la gloria


Hacía muchísimos años que no disfrutaba de verdad con la selección española. Creo que la Eurocopa de Francia y el encuentro frente a Dinamarca del Mundial mejicano de 1986 (6-1 con cinco del Buitre) son los dos momentos equiparables al de anoche.

He de confesar que se me cayó la baba viendo como jugaban todos y cada uno de nuestros hombres; eso sí, ayer les doy mención especial a Marchena, Iniesta, David Silva y Cesc Fábregas: pienso que de este torneo salen aupados en el Olimpo de los dioses futboleros.

Habitualmente la selección, incluso cuando gana, suele acabar sacándome de mis casillas: parece que cada victoria tiene que sacarse adelante con sufrimiento, cada dos por tres rifan los balones, les suele faltar profundidad, la defensa se pone nerviosa .... ayer todo fue perfecto: un partido para enmarcar en nuestro corazón de aficionados.

Aprovecho para comentar tres cosas: la primera que no me acaba de convencer la forma de retransmitir de los de Cuatro: demasiado forofos; la segunda, que me encanta ver a los príncipes de Asturias mostrando su entusiasmo y su alegría, sobre todo porque lo hacen con naturalidad: vino a mi mente el entrañable recuerdo de Sandro Pertini en el Mundial de España. Y finalmente que es grato ver contentas a las ministras, Dª María Teresa y Dª Mercedes, felices ante el juego de "los jugadores y jugadoras", pero me llamó la atención que al ser entrevistadas por Juanma Castaño ninguna, a diferencia del Príncipe, usara la palabra España.



25 de junio de 2008

Toca humildad



Ha pasado ya un mes largo desde el fatídico día del descenso y da la impresión de que se pretende hacer ver que no ha pasado nada, que el Zaragoza sigue en la élite y que el presente y el futuro tienen que ser, necesariamente, magníficos. Pero me temo que quien piense así no toca con los pies en el suelo, no es consciente de lo preocupante de la situación y corre el peligro de pegarse un batacazo imponente.

Si oyes las manifestaciones de los dirigentes del club, da la impresión de que lo del descenso no deja de ser una anécdota, un tropezón. Se afirma que el club no necesita vender a nadie, que hay jugadores dispuestos a rebajarse la ficha y que se va a traer poco menos que lo mejor de cada familia para reforzar el equipo, .... sinceramente, no me creo nada de todo eso: la situación económica es dramática y habrá que hacer caja con las estrellas, el futbolista tipo del siglo XXI, al menos en nuestra liga de las estrellas, tiene mucho más de mercenario que de sentimental y cualquier jugador con un mínimo de caché siempre preferirá seguir en primera

Además del vigente, he vivido tres descensos: en 1971, con la decadencia de los "Magníficos", en 1977 tras el derrumbe de los "Zaraguayos" y en 2002, cuando Solans se decidió a gastar y lo hizo mal; en todos ellos las armas para subir fueron apretarse los cinturones, sufrir de principio a fin y ser humildes. Salta a la vista que el Zaragoza va a ser el gallito de la temporada, pero me temo que esa condición se va a convertir más en un hándicap que una ventaja. Esperemos que el equipo se haga fuerte en La Romareda, porque fuera de casa sus rivales pretenderán hacer el partido del año y se le van a subir a las barbas uno tras otro. Si no se es consciente de ello desde el primer minuto, en vez del paseo triunfal que intuyen algunos ilusos, sólo habrá un calvario semanal.

Confío mucho en Marcelino García Toral, me parece un hombre inteligente y sensato, pero no tengo tan claro que estas virtudes, hablando en términos futbolísticos, adornen a los actuales rectores del equipo.

Cuando leo en la prensa las intenciones del Zaragoza de pagar claúsulas millonarias, de pescar en la Eurocopa o de fichar más argentinos -sublime obsesión¡¡- me empiezan a entrar los sudores fríos, fundamentalmente porque me parece que nada de esto va a garantizar el ascenso. Para subir a primera, contando con una base importante, cosa que, pese al fracaso de la pasada temporada, pienso que tiene el Zaragoza, lo esencial es fichar gente valiosa, fuerte y comprometida, algo que tiene mucho más que ver con la gestión inteligente, el buen conocimiento del mercado y la habilidad para pescar en el lugar y momento adecuado que con la facilidad para poner talones sobre una mesa o la aspiración al jugador de moda.


Aún me sonrojo cuando recuerdo cómo en los prolengómenos de la temporada anterior algunos participantes en foros zaragocistas, tal vez extasiados por los espejuelos de unos fichajes más aparentes que acertados, despreciaban a equipos como el Coruña que, asfixiado por su deuda, solamente podía fichar retales, el Osasuna, a quien se condenaba anticipadamente al descenso o el propio Athletic, a quien se consideraba candidato firme a la hecatombe.... al final el Depor fue el mejor de la segunda vuelta, los leones estuvieron sobrados y los navarros acabaron superándonos y dejándonos el tercer puesto del descenso. El Zaragoza, con todo su boato, terminó en el infierno.

Me temo que todavía no hemos aprendido, que alegamos demasiado una historia de la que hay que estar orgullosos pero que en la actualidad no nos va a dar ni un punto de los muchos que vamos a necesitar, que bastantes no han caido en la cuenta de que estamos en segunda y que vamos a necesitar mucho esfuerzo y sacrificio para salir de ésta.

Y, por supuesto, que ahora toca bajar la cabeza y no hablar muy alto.


Fotos: http://www.heraldo.es/ y elportaldelautobus.es

24 de junio de 2008

Educación para la ciudadanía




La cuestión de la asignatura de “Educación para la ciudadanía” ha dado lugar a muchos comentarios y, sobre todo, a mucha polémica. Me parece que la cosa no es para menos pues, ya de entrada, todo aparenta ser un intento de colarnos un gol por la misma cazoleta. Y es que el nombre es tan bonito que, a priori, ningún padre maduro y responsable tendría nada que oponer a que sus vástagos fueran educados para ser unos buenos ciudadanos; el problema es que uno intuye que los tiros no van por ahí, sino que la cosa tiene mucho más que ver con la ideologización del personal que con el intento de formar bien a los hombres y mujeres del futuro.

Si lo que se pretende es impartir desde el púlpito educativo una serie de ideas y posturas determinadas, bajo el escudo de la oficialidad y desde el poder establecido, no tengo ninguna duda de que quien lo hace está investido de una evidente vocación totalitaria, que detrás de la apariencia de buenas intenciones formadoras lo que hay es una pretensión unificadora reñida con elemento tan esencial en cualquier sociedad democrática como el pluralismo.

Quienes hicimos el bachiller bajo el yugo franquista ya sufrimos la asignatura de “Formación del Espíritu Nacional”, que entre nosotros llamábamos “FEN” o, simplemente, “Formación Política”, lo que no dejaba de ser, además de triste, elocuente. Por muchos argumentos que me aporten, a mí lo de ahora me suena a lo mismo, y aun me cargo más de razones cuando recuerdo el perseverante interés de mis sucesivos profesores de FEN en que se denominara a su disciplina “Educación Cívico Social”, nombre que es casi clavado al actual: salta a la vista que en esto de repetir errores hay poca originalidad.

Y que conste que no me hacen excesiva gracia determinadas posturas en exceso radicales en contra de la asignatura de marras; a veces da la impresión de que hay empecinamiento y cierto rigorismo en algunos comentarios y algunas actitudes; creo que la batalla se tiene que plantear más como lucha creativa por el respeto a la potestad individual de los padres de elegir el tipo de educación de los hijos, que entiendo que habría de estar por encima de quien, como es el caso de la Administración, debería tener una intervención subsidiaria y en la reivindicación del derecho a la objección de conciencia, que como campaña agotadora, insistente y rígida.

Por otra parte, junto a la postura partidaria de suprimir la asignatura, que aclaro que comparto, tampoco estaría de más destinar esfuerzos para plantear alternativas, para postular las reformas legales pertinentes de cara a convertir una pretensión unificadora en una opción enriquecedora, aunque admito que esto no es nada fácil.

Cuando estudiaba los primeros rudimentos del Derecho empecé a escuchar sobre la importancia de distinguir entre la “mens legis” y la “mens legislatoris”, es decir entre lo que una norma dice literalmente y lo que se pretende conseguir con ella, algo que a veces no sólo no coincide, sino que sucede más bien la pretensión de un objetivo concreto bajo apariencia distinta, lo que llos castizos denominan dar gato por liebre o los más cultos vestir legalmente un atropello.

No hay más que recordar el artículo 1 de nuestra Constitución para comprender que según como se enfoque la asignatura el tema rechina; dicho precepto consagra como valores superiores de nuestro ordenamiento jurídico la Libertad, la Justicia, la Igualdad y el Pluralismo Político. A mí esta asignatura me suena, en primer lugar, a imposición; por otra parte, tal imposición viene del poder ante cuyos abusos uno tiende a sentirse indefenso; impartir la asignatura rompe con la igualdad de oportunidades, pues la ideología impuesta adquiere papel preponderante, mientras que difícilmente habrá que admitir el triunfo del pluralismo cuando no hay más imperio que el del contenido ideológico decidido desde arriba.

No soy optimista en esta cuestión, pues pienso que la mezcla de buena fe, falta de información real y pasividad del ciudadano provocará que acabemos comulgando con ruedas de molino, pero también es cierto que en ocasiones los abusos que vienen desde arriba despiertan a más de uno y les hace capaces de activar la imaginación y la creatividad.

23 de junio de 2008

Luis Enrique vengado¡¡¡

Por fin la selección española consigue tener una actuación con final feliz, aunque esto sea mucho decir, pues aun queda bastante tela que cortar; pero al menos se ha conseguido vencer en un partido oficial a una de esas selecciones en las que hasta ahora sólo nos imponíamos en los amistosos, esos encuentros que aportan entusiasmo, ilusiones y ninguna gloria.Solamente en la Eurocopa de 1984 en Francia, cuando eliminamos a Alemania con aquel gol de Maceda que rompió con un alarido de alegría el silencio de la noche española, nuestra selección fue capaz de cargarse a un grande.
En mis neuronas memorísticas destinadas al fútbol el resto de los recuerdos acaban en frustración: la eliminación del Mundial de Inglaterra de 1966 ante los teutones (2-1) con aquél gol imposible de Emmerich a Iribar, la ausencia en los Mundiales de 1970, eliminados por la Bélgica de Van Himst y Van Moer, y 1974 tras el frustrante partido de desempate frente a los yugoslavos con gol de Katalinski, las nuevas derrotas ante Alemania en las Eurocopas del 76 y el 80, la drámatica eliminación frente a Bélgica en el Mundial de Méjico con fallo de Eloy Olaya en la tanda de penaltis, dos nuevas derrotas frente a Italia: en la Eurocopa del 88 cuando Vialli, Manzini, Maldini y cía eran casi unos juveniles y en el Mundial del 94 (maldito fallo de Salinas, maldito gol de Roberto Baggio y maldita agresión de Tazotti), la caída a los penaltis -esta vez marró Miguel Ángel Nadal- en Londres tras dar un baño a Inglaterra en la Eurocopa del 96 y el fracaso frente a Francia en el Mundial alemán del 2006 cuando parecía que nos íbamos a comer el mundo y acabamos forzando la resurrección de Zidane y colaborando en la explosión de Ribery.

Pero ayer, desde el principio, se intuyó que todo iba a ser distinto. Pienso que ayer a España no se le puede reprochar nada; jugó con una concentración impresionante de principio a fin, supo controlar a los italianos, aguantar la pelota con orden y conservar la calma casi siempre, cosa nada fácil cuando enfrente tienes a unos profesionales del arte de la provocación y las añagazas.

Cada jugador de nuestra selección cumplió su cometido y podemos asegurar que todos los hermanos fueron valientes; no obstante ayer hubo nota especial para los centrales, Senna, Silva y, por supuesto, Iker Casillas, el héroe final de la noche. Sergio Ramos, que empezó en las nubes, se rehizo y acabó siendo un puntal, Capdevila aguantó su lado, Xavi e Iniesta dieron todo de sí hasta que no pudieron más, mientras Villa y Fernando Torres fueron tan jabatos y gladiadores como chupones. De los suplentes, mejor Cesc que Cazorla, aunque ambos estuvieron impecables lanzando su penalti, .. no así Guiza, pero, como diría Pepe Domingo Castaño, él no quería fallar.

Italia no fue un rival fácil, algo que ya se sabía. Habrá quien dirá que los de Donadoni no llegaron al Torneo en su mejor momento, pero aun jugando muy discretamente, ayer yo sí les vi como lo que son: campeones del Mundo; España pudo con ellos, pero incluso en sus peores momentos a lo largo del encuentro, en cada ataque italiano se intuía un peligro enorme; se notó la ausencia de Pirlo y Gattusso, así como la poca inspiración de jugadores que hubieran debido de ser más decisivos, caso de Aquilani y Zambrotta. Como tantas veces, me encantaron Grosso –pedazo de lateral¡¡-, De Rossi, que acabó desfondado y Luca Toni, muy bien controlado por Marchena y Pujol, pero que es un peligro constante, además de un auténtico tahur.

Hacía tiempo que un partido de éstos no acababa en explosión de alegría, y lo cierto es que se agradece. También hubo anécdotas chuscas, como Ramón Calderón, destacando en Cuatro que Casillas era del Madrid: luego en la capital del reino nos acusarán de catetos a los de provincias¡¡.

Ahora nos espera Rusia, que demostró el sábado ante Holanda sus argumentos para aspirar a la victoria final. Arshavin me pareció la aparición más brillante de los últimos años en el firmamento futbolístico, aunque ya se sabe que este tipo de jugadores pueden pasar del éxtasis al tormento en un par de días.

Foto: eleconomista.com.mx

22 de junio de 2008

Bielsa-Tella

Huesca es una provincia privilegiada para aquellas personas a quienes les gusta la montaña, el senderismo o la simple contemplación del paisaje. Cuando llegué a la capital oscense uno de mis propósitos consistió en abandonar mi habitual tendencia a la vida sedentaria -defecto al que se une el ser históricamente más de piso que una baldosa- y empezar a disfrutar de las maravillas del Pirineo Aragonés. La verdad es que mis primeros cinco años lo cumplí muy poco y mis excursiones por los valles oscenses fueron bien escasas. Tuve que entrar en la nómina de los infartados para comenzar a hacer caso a los médicos e incluir los paseos por los montes -siempre bajos- entre mis costumbres.

Recuerdo que mi primera "aventura" de entidad fue hacer la "cola de Caballo" en Ordesa, envite que para cualquiera medianamente habituado a estas cosas dudo que presente problema alguno y que para mí constituyó una hazaña, gozosa eso sí.


El año pasado comenzamos un grupo de gente a realizar por etapas el Camino de Santiago Aragonés; desde Somport hasta Puente la Reina disfrutamos de cinco etapas preciosas que siempre acababan con una excelente comida en una aún más excelente compañía.

Como, terminado el recorrido había que seguir ejercitando la nueva afición, estudiamos otros recorridos alternativos y ayer sábado emprendimos la ruta que va de Bielsa a Tella a través del Canal. Fue un recorrido largo, que nos costó algo más de cinco horas, por la dificultad del mismo y por el ritmo de algunos que no se hallaban en condiciones de hacer excesos.

Incluso para un "urbanita" como yo, bastante inútil a la hora de apreciar como merecen las maravillas de la naturaleza, fue un privilegio contemplar un paisaje espectacular y unos parajes únicos. La belleza de la naturaleza te hace comprender que semejante esplendor solamente es posible si ha habido una mente que lo ha creado, no tengo duda alguna de que lo que ayer presencie no es más que una nueva confirmación de la existencia de Dios.

El camino se acabó haciendo largo y el tiempo se nos fue echando encima; la incertidumbre sobre el momento de la llegada y el retraso con relación a la hora en que habíamos anunciado nuestra llegada al restaurante me llevaron a la impaciencia, provocando unos breves momentos de pérdida de papeles, torpeza que tuvo afortunadamente pocos testigos pero que demuestra que uno no acaba de madurar: tiempo al tiempo. El almuerzo lo realizamos en esta ocasión en el Hotel Lamiana, ubicado en la pequeña localidad que le da nombre y cuya elección constituyó un acierto total; en primer lugar por la humanidad y el excelente trato de las personas que sé encontraban al frente: es de agradecer que cuando a pesar de no haberse cumplido con el horario previsto, todo fueran facilidades, que se desdramatizara la situación y que todos nos sintieramos atendidos con una cordialidad suprema.Por otra parte, el "ubi" era inmejorable, y aquí incluyo tanto la limpieza y pulcritud del restaurante como el paisaje exterior: tras la comida tomamos el café en la terraza, un momento memorable; finalmente, y no es lo menos importante, la pitanza fue excelente: dejamos completamente asoladas tres bandejas de cordero del país capaz de recomponer las secuelas de cualquier caminata.


20 de junio de 2008

Una comida en "La Venta del Sotón"

Hoy he comido en este restaurante al que nunca me cansaré de ir. Teníamos una comida de homenaje a una persona que se jubilaba; me desharía en alabanzas de la misma, pero voy a ser discreto, pues no creo que le gustara verse referida en internet, aunque fuera para hacer apología a su favor.

La oferta gastronómica de Huesca es excelente, la mejor que conozco. Y entre tantos restaurantes excelentes, "Las Torres", "Bazul", "Lillas Pastia", "Martín Viejo", ... siempre he tenido preferencia por este mítico establecimiento situado en la localidad de Esquedas en el que se compaginan la elegancia y el respeto al cliente con la mejor cocina y ese sabor aragonés que lo hace único.

Qué más puedo decir?, simplemente que una vez más me he sentido muy bien tratado, como en mi casa. Y puestos a destacar algo del menú correspondiente dejar constancia de un hojaldre de langostinos, el ternasco irrenunciable y lo nuevo del día: un pastel llamado "Minueto" que es de lo mejor que he comido últimamente.

Si a esto añades que has estado con viejos y nuevos amigos y un ambiente entrañable, miel sobre hojuelas. Barato?.... pues no, pero nunca una buena comida tiene que dolerle al bolsillo, además de que no deja de ser cierto eso de que "todo lo que solo cuesta dinero es barato".


Foto sacada de la web http://www.deviajes.es/

19 de junio de 2008

"Dioses y Generales", de Jeff Shaara

Uno de los momentos históricos cuyo conocimiento hacía tiempo deseaba mejorar es la guerra de secesión americana. Para conseguirlo opté por acudir a la novela histórica, pues tiempo habrá para acudir a un estudio más serio. El libro elegido ha sido el titulado “Dioses y Generales”, de Jeff Shaara, y la verdad es que no me ha decepcionado.

En esta novela, de 464 páginas, el autor divide sus capítulos en torno a las historias personales de cuatro de sus protagonistas: los generales sudistas Robert E. Lee y Stonewall Jackson, el coronel de la Unión Joshua Chamberlain y el General yankee Winfield Scott Hancock; no se trata de un relato de acontecimientos bélicos, sino más bien el de la vida personal de estas cuatro personas, sus familias, sus preocupaciones, sus decisiones, todo entrelazado con la contienda. Es la historia de personas normales en un tiempo y una época de guerra; evidentemente es la guerra que acaba de estallar lo que centra todas las vivencias y pensamientos de estos hombres, pero no estamos ante una novela épica, ante un relato de hechos heroicos y dramáticos, sino ante unos hombres que sienten, que tienen sus afanes, sus contradicciones y sus frustraciones.

En “Dioses y generales” descubrimos como el General Lee pasa de rechazar la oferta para comandar a los yankees por no querer enfrentarse a sus paisanos de Virginia a estar al frente del ejército confederado así como a Joshua Chamberlain, un brillante profesor universitario que, contra la opinión de familiares y compañeros, se alista en el ejército federal convirtiéndose en Teniente Coronel. El dilema que surge en le pensamiento de esos hombres lo refleja Shaara de modo magistral

Se agradece, además, que al autor no tome partido, que no nos hable de buenos y malos, de héroes y villanos, sino que presenta el lado más humano y noble de cada personaje, independientemente del bando en el que lucha.
En "Dioses y generales" se habla de Dios; sus protagonistas se dirigen a Él con confianza y tienen sus convicciones, sus relaciones y sus dudas. Muy interesantes los planteamientos de unos y otros al pensar en la voluntad de Dios ante una guerra de hermanos contra hermanos.

La novela termina con la batalla con la mítica batalla de Gettysburg, justo donde comienza "Ángeles Asesinos”, el libro que inmortalizó a Michael Shaara, padre del autor y que le sirvió para ganar el prestigioso premio Pulitzer.

En este último libro, el padre de Shaara consigue una frase magistral que dará título al libro de su hijo:

“No hay nada más parecido a Dios en la tierra
que un general en el campo de batalla”




Michael Shaara, "Ángeles asesinos".



Foto sacada de la web "dreams.com"

18 de junio de 2008

Un vídeo para disfrutar

Cada día uno recibe de todo en su buzón de correo. Hay vídeos divertidos, "picantorros", desacertados, creativos .... Son especialmente brillantes los de Euskal televista, auténticos portentos de ingenio y buen humor; Coca-cola suele facilitar vídeos espectaculares, mientras que tampoco están mal las recopilaciones de trompazos, bofetadas o momentos de "Objetivo Indiscreto".

Si tuviera que elegir uno, optaría por éste que recibí hace un par de semanas; me ha parecido muy logrado, una auténtica demostración de sencillez e imaginación. Pocas explicaciones más se pueden dar. Solamente quería compartirlos con todos.

video

17 de junio de 2008

Una fábula con Mrs. Danvers

En temas de cine, donde no soy en absoluto un experto, siempre he tenido especial predilección por las películas de Alfred Hitchcock; “Con la muerte en los talones”, “Encadenados”, “Sospecha”, "Recuerda", "Atrapa a un ladrón", “Marnie la ladrona”, “Los pájaros”, “Crimen perfecto” …, todas ellas tenían algo especial, resaltando una dirección magistral y un elenco de actores inmejorable; Cary Grant, Ingrid Bergman, Gregory Peck, Ray Milland, Grace Kelly, James Mason y otros tuvieron mucho que ver en el éxito del genial director, sin olvidar a secundarios de la talla de Claude Rains, George Sanders o Martin Landau.

Si tuviera que elegir entre todas las películas del mago del suspense, creo que optaría por “Rebeca”, formidablemente interpretada por Lawrence Olivier y Joan Fontaine y que tenía como argumento principal la tradicional historia del joven caballero de la nobleza, viudo, desolado y apuesto, que se casa con una modesta institutriz a la que acaban agobiando las exigencias y formalismos de su nueva situación.

De entre los personajes que aparecen en el film destaca el ama de llaves de Manderley, la gran mansión del protagonista, Maximilian de Winter, donde Joan Fontaine tiene que comenzar a ejercer su nueva condición de señora de la casa desde el primer momento, casi sin anestesia. Se trata de la Señora Manders, extraordinariamente interpretada por Judith Anderson y que acaba convirtiéndose en la fuente de toda la tensión, todo el suspense de la película, que no es poco.

La señora Danvers es un personaje siniestro, pero no tengo duda que en ese ficticio caserón trabajaba con eficacia y perfección; estoy seguro de que en Manderley no había una mota de polvo, que las ventanas y las puertas estaban abiertas o cerradas cuando debían estarlo, que todo habitante estaba perfectamente controlado y que la cena siempre estaba lista a la hora prevista. La Señora Danvers convertía los usos en tradición y las costumbres en rito, para cambiarlas casi había que pasar por encima de su cadáver.

Tengo la intuición de que Danvers había que ser una excelente administradora; dudo que gastara un penique más de lo debido en la compra, en el mantenimiento y en su propio acicalamiento. Es más, me la imagino poniendo esa mirada asesina –incluso alguna tosecilla- si observaba algún empleado –o empleada- saliéndose un centímetro del guión de la intendencia.

La señora Danvers es un personaje del que podemos aprender, pero siempre mirando la foto en negativo, porque lo que movía a esta mujer no era el cariño, la buena disposición, en definitiva, el amor, sino un enfermiza obsesión por el cumplimiento del deber “caiga quien caiga”, un empecinamiento en que las cosas solamente se pueden hacer de una manera –generalmente “como antes”, "como siempre se ha hecho"- y una incapacidad para comprender y ponerse en el lugar del resto del mundo.

No se como he llegado hasta aquí, quería hablar de cine y he terminado filosofando sobre personajes. A mí Rebeca me enseñó que la virtud tiene que ser ejercida de modo amable, sinó podemos acabar llegando a la caricatura e incluso, como ocurre en "Rebeca", a la psicopatía.
La foto procede de http://www.urbinavolant.com/

Real Zaragoza: temores y esperanzas


Desde que se consumó el descenso del Real Zaragoza en el recoveco del corazón de los zaragocistas destinado a las ilusiones sólo queda hueco para la meta de volver cuanto antes a la categoría que por historia nos corresponde.

He de reconocer que tras el shock que supuso bajar de categoría, unido a la aparición de miedos al colapso de la entidad y desmantelamiento de la plantilla, el fichaje de Marcelino vino a cumplir cierta función de reconstituyente; a esto cabría añadir la operación de compra de Oliveira y las manifestaciones de los dirigentes respecto a que seguiría más de una estrella.

Pero del dicho al hecho ya sabemos que hay mucho trecho, y queda tanto por hacer que a uno le entran temblores y sudores fríos al pensar en el resultado de las muchas gestiones que hay pendientes para la renovación de la plantilla, sobre todo si pensamos en la experiencia del año anterior.

Se está hablando de grandes operaciones y, con mayor o menor fundamento, están saliendo a la palestra nombres como Sergio Asenjo, meta del Valladolid , a quien se coloca la etiqueta de portero con más futuro de España y por el que se dice se van a pagar casi 6 millones de euros, Adrian Colunga, un atacante asturiano del Las Palmas de quien su representante tiene la osadía –e intuyo que la falta de conocimiento- de afirmar que es mejor que Villa, Jonás Gutiérrez, que ha hecho un “temporadón" con el Mallorca y de quien dudo que quiera jugar en 2ª, y unos cuantos más. Pero yo no tengo claro si nos conviene, también en segunda, ir de nuevos ricos y reincidir en el error de buscar muchos nombres sin comprender que para subir a primera es mucho más importante el compromiso, la condición física y la experiencia que las habilidades técnicas y el “tiki-taka” ese. Mucho más sensato me parecería apostar por jugadores quizá con menos fama pero que garanticen rendimiento.

Tenemos un problema importante con una serie de jugadores que, al menos sobre el papel, tienen muy poco que decir en la división de plata: gente como Aimar, Matuzalem o Diego Milito pienso que no encajan en un proyecto de ascenso; el “payaso” ha sido uno de los mayores fiascos en la historia de las adquisiciones del Zaragoza, un equipo que históricamente ha estado mucho más acertado cuando ha buscado jugadores por explotar (Señor, Barbas, Rubén Sosa, Villa…) que cuando ha optado por dar el pelotazo futbolístico: no hay más que recordar los fiascos sufridos con Sirakov, la “Bruja” Berti o Andreas Brehme. Matuzalem ha tenido la rémora de su grave lesión, pero cuando ha jugado se le ha visto mucha más filigrana que compromiso, mientras a Diego Milito hay que reconocerle un rendimiento óptimo, pero tal vez su momento pasó y ahora le toca servir al club permitiéndole ingresar dinero por su traspaso. Habrá que hacer encaje de bolillos para conseguir “colocar” a unos jugadores cuyo “caché” ha bajado con el descenso y que son propietarios de nóminas engordadas me parece que en exceso.

Confío plenamente en Marcelino, entre otras cosas porque independientemente de la sustanciosa oferta que se le hizo, casi irrenunciable, imagino que no habría aceptado sin una seguridad plena en el proyecto que se le ofrecía, pero sigo teniendo bastantes dudas, fundamentalmente porque de quien no me fío es de unos dirigentes que hasta ahora han demostrado ser unos aficionados en esto de la gestión de un equipo de fútbol.

Me temo, además, que vamos a tener un grave problema en la delantera; no me creo a los futbolistas que han dicho eso de que “están dispuestos a jugar en 2ª”: por desgracia en esto del fútbol se ha acabado, con honrosas excepciones, eso del amor a los colores y el orgullo profesional, ni parece tener los pies en el suelo el nuevo mister blanquillo cuando afirma que pretende conservar a nuestros tres atacantes estrella; me imagino que tanto Diegol como Oliveira y Sergio García preferirán optar por seguir en equipos de primer nivel y aprovecharán la mínima oportunidad para hacer las maletas. Es cierto que con el dinero que se pueda obtener por ellos parece fácil conseguir recambios, pero no será tan sencillo que las alternativas pretendidas, si lo son de nivel, estén dispuestas a jugar en segunda. También es cierto que puede tranquilizar el recuerdo de que el último ascenso lo logramos con Yordi, Drulic e Iban Espadas como nómina atacante.

Para mayor dificultad, la liga próxima en la categoría intermedia se presenta reñidísima, con varios equipos que sobre el papel deben aspirar al ascenso: los recientes ex-primera (Real Zaragoza, Real Sociedad, Celta, Levante, Murcia, Nastic), los gallitos fijos de la categoría (Elche, Albacete, Castellón), otros que pueden resurgir en cualquier momento (Hércules, Córdoba, Jerez) y la habitual revelación (voto por Girona y Alicante); el regreso no va a ser nada fácil y miedo me da que todos y cada uno de quienes forman parte del empeño estén aún en las nubes.

Fotos bajadas de realzaragoza.blogspot.es y revistatodorecre.blogspot.com

16 de junio de 2008

Histórico ascenso del Huesca

El fútbol tiene estas cosas, y mientras contra todo pronóstico el Zaragoza se hundió hace apenas un mes en el infierno de Segunda División, para la Sociedad Deportiva Huesca llegar a esta categoría es la misma gloria.
Ayer se consumó un éxito sin precedentes y ya tenemos en la misma división a los dos equipos de las más importantes ciudades de Aragón.... solamente falta el Teruel, aunque puestos a pedir preferiría que el encuentro de los tres se produjera en la máxima categoría.

Como zaragocista acérrimo e irredento tenía ayer, antes de comenzar el partido, sentimientos encontrados. Vivo en Huesca y soy aragonés, por lo que era casi obligado desear el ascenso del equipo oscense, pero no dejaba de sentir cierta resistencia al hecho de que fuera a coincidir en la división de plata con el equipo blanquillo. Al final me encontré sentado ante la televisión, sufriendo en los momentos más complicados de la segunda parte, cuando el Ecija se adelantó en el marcador y en los instantes finales en los que el Huesca estaba en inferioridad numérica y saltando como un loco cuando Roberto marcó un auténtico golazo que dio carta de naturaleza al ascenso.

Tras finalizar el partido me fui a la Plaza Navarra donde disfruté contemplando el jolgorio de la afición oscense, escuchando sus gritos de júbilo de los hinchas, incluyendo cierto recochineo ante el rival de las orillas del Ebro y saludando a gente conocida, entre ellos Rafa, auténtico modelo de saber compatibilizar el zaragocismo con el entusiasmo con el Huesca.

Ahora es el momento de la ilusión, tenemos todo el verano para disfrutar con la construcción de un equipo capaz de deambular con dignidad en la categoría intermedia. Habrá que trabajar con inteligencia y prudencia para tener los hombres adecuados y saber invertir compaginando audacia con la necesidad de no emprender aventuras excesivas que luego puedan pasar factura. Los conocimientos futbolísticos y las buenas relaciones de Petón, Lasaosa y cía seguro que sirven y mucho para encontrar los mimbres necesarios.Y como dijo ayer Petón en las ondas de la Cadena SER: ya estamos más cerca de primera que de tercera.

14 de junio de 2008

Guerra, con un par


















Hay una materia donde parece que existe una especie de conjura para ser políticamente correcto: el problema de la violencia de género. Lo malo es que con esa corrección política forzada solamente se llega a la hipocresía, al miedo al que dirán y, lo que es más grave, a cerrar las puertas a posibles soluciones de los temas que no van.

Por esta razón, me parecen llenas de sentido común las palabras pronunciadas por Alfonso Guerra, auténtico “enfant terrible” del mundo de la derecha en los años 70 y 80 que parece estar jugando a serlo de sus propios correligionarios. Guerra se ha atrevido a criticar a la Ministra de Igualdad por su famoso lapsus de los “miembros y miembras” –en qué estaría pensando esta chica?- y a cuestionar, cuando menos implícitamente, esa especie de automatismo inflexible a la hora de aceptar casi como por obligación las versiones de las mujeres maltratadas ante una denuncia de agresión.

El problema de la violencia de género es un problema muy grave: es algo que existe, que está ocasionando mucho dolor y ante el que quienes trabajamos en el mundo de la Justicia hemos tardado en reaccionar. Hubo mucho tiempo en el que se consideraban estos problemas como episodios de la intimidad doméstica y se hacía una penosa vista gorda. Hace ya años que se ha reaccionado y hoy la persecución de la violencia en el ámbito familiar se ha convertido en cuestión principal.

No podemos frivolizar sobre el tema: nadie, absolutamente nadie puede considerarse con derecho o con motivos para poner la mano encima de la mujer con quien convive, alterna o ha convivido, nunca jamás hay razones para justificar este tipo de agresiones. Desgraciadamente es cierto que aún existe en España, cada vez mas diluida eso sí, una mentalidad machista, una especie de convicción de que el paterfamilias tiene derecho a tener firmes a quienes conviven con él. Ese clima de miedo, de temor al que se refiere el Tribunal Supremo al hablar de la violencia habitual sobre la mujer es una realidad palpable en algunos ámbitos sociales.

Pero da la impresión de que estamos ante un tema en el que no caben discrepancias ideológicas ni críticas a las medidas legales y judiciales aplicables; no es difícil que quien ose poner en tela de juicio determinadas cuestiones acabe siendo etiquetado y echado a los leones o a la oscuridad exterior.

Tal vez haya que empezar a imitar al Sr. Guerra y tener la soltura de poner sobre el tapete que la aplicación de la ley sobre violencia de género presenta dificultades notables, algunas con apariencia de insolubles: ¿qué pasa cuando tras una sentencia con pena de alejamiento surge la reconciliación?, ¿cómo tratamos a las mujeres que tras una primera denuncia se niegan a acusar a su pareja?, ¿qué medios se ponen para saber discernir entre las denuncias justificadas y la simple búsqueda rápida de medidas civiles contundentes? …. Cualquiera que esté en contacto con los Juzgados de Violencia familiar podría hablar largo y tendido de todo esto.

También debería poder ser llevado al debate sin miedo a ser linchado el fondo ideológico de la referida ley de violencia de género: se ha legislado desde el feminismo más radical, postura absolutamente respetable, pero con relación a la cual hay quienes, al menos en apariencia, no admiten ni la más significativa discrepancia. Y lo triste es que uno tiene la impresión de que el empecinamiento ideológico puede volvernos ciegos a la hora de encontrar el origen de muchos de estos problemas.

Se nos dice que estamos ante un problema que ha pasado siempre, pero por mucho que se me machaque con argumentos, no soy capaz de admitir que el número de mujeres muertas en los últimos años sea equiparable al de antes ni eso de que si ahora parece que hay más es porque antes no se denunciaban. A mí me llama la atención que tras poner tantas medidas, invertir –con total justificación, por supuesto- tanto dinero y dedicar tantos medios humanos y materiales, el número de víctimas no parece que disminuya sino al revés. No será que, además del machismo y la falta de igualdad, las razones del problema se pueden encontrar en otras instituciones y otros valores que se encuentran en crisis?.

Es posible que haya que tener el pasado, el prestigio, los arrestos y lo poco que perder de Alfonso Guerra para contar sin miedo a la interdicción lo que uno ve que pasa.

Susan Hill















Siempre disfruto tanto con la novela negra como con la policiaca, pero entre ellas tengo especial debilidad por las escritoras inglesas, esas grandes damas de la literatura de intriga; ya en mi época de estudiante me leí la casi totalidad de las novelas de Agatha Christie y entre mis autoras favoritas cabe incluir a P.D. James y Ruth Rendell.


Mi nuevo descubrimiento procedente de las Islas Británicas ha sido Susan Hill; esta escritora, nacida hace ya 65 años en Yorkshire no se limita a contarnos una historia de misterio, sino que destaca por la formidable descripción psicológica de los personajes; en las novelas de Susan Hill lo único importante no es la resolución de un crimen, en torno a la trama principal la autora nos muestra varias pequeñas historias colaterales, a la vez que se adentra en la propia vida de los personajes: sus recuerdos, sus frustraciones y sus proyectos.

En los últimos meses he devorado los tres volúmenes de la trilogía protagonizada por el Inspector Simon Serrailler: "Las distintas guaridas de los hombres", "Los puros de corazón" y "El peligro de la oscuridad". Es Serrailler un personaje peculiar, no estamos ante un simple inspector de policía más, es un soltero empedernido a cuyas puertas aparece con frecuencia el amor, pero él parece resistirse a tomar decisiones, a la vez se nos muestra como un hombre culto e inquieto cuyos horizontes no aparecen limitados por su profesión: en sus ratos libres se ha convertido en un pintor de cierta fama. Junto a Serrailler van apareciendo unos personajes secundarios extraordinariamente diseñados: su padre, un prestigioso médico que nunca ha perdonado a Simon su abandono de la tradición familiar para hacerse policía, su madre, una mujer dulce e inquieta y su hermana y cuñado, ambos médicos y padres de tres hijos.

A lo largo de las páginas de las tres novelas que conforman la trilogía vamos viendo cómo Serrailler se enamora en varias ocasiones, cómo mantiene una cruda y frustrante relación con su padre, a quien humilla la profesión de su único hijo varón, cómo su hermana y su cuñado encuentran enormes dificultades para atender a su familia tras la llegada de su tercer hijo o cómo una de las co-protagonistas de la primera entrega encuentra en la pertenencia al coro parroquial la vía de escape a su stress profesional.

En las novelas citadas, Hill desarrolla temas tan profundos como la eutanasia, la aceptación del dolor y de la muerte, la problemática de conciliar el trabajo y la familia, las dificultades amtrimoniales en la tercera edad, el recurso a las medicinas alternativas y a los sanadors y curanderos o la aceptación en la familia y la sociedad de un individuo tras pasar una temporada en prisión.

Otro elemento llamativo en los libros de Susan Hill es el relato del ejercicio de las convicciones religiosas de algunos de sus protagonistas, narradas con una naturalidad y profundidad notables. Se agradece que los personajes que practican una religión no sean presentados ncesariamente como tarados, egoistas o perversos.

Para facilitar un conocimiento somero de los distintos argumentos, dejo tres enlaces de una página web de la que nunca podremos prescindir los fanáticos del tema: http://www.negraycriminal.com/.

Comenzó la EXPO de Zaragoza



Ayer tuve la suerte de asistir a la inauguración de la Expo de Zaragoza; aunque estuve entre la mayoría que se tuvo que conformar con contemplar los actos desde el anfiteatro y a través de una pantalla de televisión, no cometeré la torpeza, casi la ruindad, de quejarme por ello pues el simple hecho de asistir en directo a un momento histórico lo considero un auténtico privilegio.

A pesar de que llevo más de treinta años fuera de la ciudad donde nací, siempre me he considerado zaragozano por los cuatro costados y la flamante realidad de esta Exposición me hace sentirme orgulloso y me llena de satisfacción. No comparto la actitud de quienes siempre parecen encontrar razones para la crítica; entiendo que puede haber cuestiones mejorables y hasta reprochables, pero me parece que detrás de muchos comentarios no hay más que ese espíritu cainita que tanto se da en nuestra tierra aragonesa. A lo largo de estos meses he oído comentarios a personas que parecían aparentar desear que todo saliera mal.

Independientemente de lo que es la Exposición en sí –el tema que la protagoniza, las construcciones realizadas, los detalles de organización, …- pienso que el acontecimiento supone para Zaragoza un impulso formidable: de manera parecida a lo que significó para Barcelona la Olimpiada de 1992 o para Sevilla la Exposición de ese mismo año; Zaragoza, además de estar más bonita, ha tenido, por causa de la Expo, unas mejoras enormes en construcciones, urbanización, infraestructuras, etc; solamente el aspecto de la ribera del Ebro me lleva a pensar que todo ha valido la pena.

La ceremonia inaugural tuvo su interés; al ver la llegada de personajes al recinto y al Palacio de Congresos, su firma en el Libro de Honor, las idas y venidas de unos y otros, aparece el chusmeta que uno lleva dentro y disfrutas como un enano. Luego vinieron los discursos, en torno a los cuales tengo opiniones encontradas: me gustó mucho el del Alcalde de Zaragoza y el de Jefe Europeo de exposiciones, el primero porque llevaba un fuerte carga emotiva y demostró una elogiable magnanimidad y el segundo por ese entusiasmo contagioso que transmitía, aunque he de admitir que al ser en francés no me acabé de enterar mucho. El del Presidente del Gobierno lo ví demasiado político, poco adecuado para la ocasión.

Asistir a un evento así te permite también observar a las personas; cuando contemplas el comportamiento ciudadano hay ocasiones en las que te enfadas con la humanidad, mientras que en otras te reconcilias con ella. Por un lado me sentí enfrascado en un ambiente grato y alegre que me elevó el ánimo; en la tarde de ayer disfruté saludando a personas queridas –compañeros del mundo jurídico, concejales de Huesca, amigos, ….-, y también contemplando a gente desconocida, como esa chica que se pasó el acto exultando y afirmando qué bien le caía Roque Guistau, cosa que no me extraña pues se trata de una persona de la que sólo oyes hablar bien, el entusiasmo de mi vecina de asiento me pareció noble, ejemplar y contagioso.

Pero también compruebas detalles de poca elegancia y cortedad de miras, como determinados comentarios críticos tras los que intuyes más envidia y mala uva que razones objetivas o la actitud provocativa de quienes –muy pocos- no se levantaron cuando no sonó el himno nacional: soy de la opinión de que cuando uno asiste a un acto de estos el guardar las composturas previstas no es más que una manifestación de respeto, sin que hacerlo tenga que equivaler a traicionar las propias convicciones. El cóctel con que nos obsequiaron posteriormente también facilitó la contemplación de alguna escena “chusca”, como la pérdida de compostura de más de uno en la pelea por conseguir la croqueta de turno, el pastel apetecible o unos cuantos canapés o el trato de algunos con quienes servían la cena, a veces despótico, a veces indiferente, que demuestra que seguimos necesitando que nos eduquen mejor para que no pensemos que quienes desempeñan está función nos prestan un servicio más meritorio que merecido y que se les debe, cuando menos, respeto y, si es posible, agradecimiento.

El espectáculo final de fuegos artificiales fue una de las escenas más bellas que recuerdo, y supuso un hermoso colofón a una jornada histórica e inolvidable.

12 de junio de 2008

Sobrevivir después de Franco, Cristina Palomares

Hay una época de la reciente historia de España que siempre ha despertado mi interés: aquella que discurre entre los últimos años del franquismo y los primeros de la transición. Es posible que en esta preferencia haya influido el tratarse de tiempos vividos en vivo, aún con la evidente lejanía de no haberlo hecho en directo y haberlos presenciado desde la infancia y la primera juventud, lo que limita notablemente la fiabilidad de cualquier percepción directa.

Acabo de terminar un libro de Cristina Palomares titulado “Sobrevivir después de Franco” que creo refleja con acierto buena parte de lo sucedido en esos años. El libro viene avalado por un prólogo de Paul Preston, lo que ya supone una garantía de que no estamos ante una publicación más. La autora repasa la evolución del sector más moderado del régimen anterior, reflejando los distintos movimientos de quienes denomina “reformistas” y a quienes considera como personajes clave para permitir que a la muerte del dictador se pudiera desmantelar todo el entramado del movimiento y conseguir un tránsito pacífico y exitoso a un régimen auténticamente democrático.

La lectura es amena y lo que nos cuenta la autora francamente interesante. Se trata de un trabajo muy bien documentado y contiene amplias notas a pie de página que se recopilan al final del mismo; está revestido, además, de algo fundamental en este tipo de publicaciones: tiene credibilidad. Se agradece por otra parte su imparcialidad, la autora no toma partido, no trasciende una militancia determionada, relatando hechos y proyectos con objetividad, sin pasiones ni valoraciones subjetivas, aunque muchas veces la simple narración de los hechos deje a cada uno en su sitio.

En tiempos en los que se pretende recomponer la llamada “Memoria Histórica” sin que se sepa muy bien ni lo que se busca ni de donde se obtienen las informaciones; cuando proliferan libros de ficción y no ficción en los que se especula y divaga sobre teorías y sucesos sin fuentes ni justificaciones, es de agradecer que nos ofrezcan esta visión desapasionada que no deja de ser un tributo a quienes desde dentro, y con todas las limitaciones que se quieran poner, se esforzaron por reconducir hacia la libertad un régimen autoritario, por preparar un futuro que se antojaba dramático y acabó siendo ejemplar.

Queda reflejada en el libro la intervención decisiva del entonces príncipe Juan Carlos a la hora de garantizar que tras la muerte de Franco el único camino fuera el sufragio universal, sin excepción alguna. Van desfilando una serie de personajes, muchos de ellos ya desaparecidos, que tuvieron arte y parte, desde posiciones más o menos "audaces", en esa “lucha desde dentro”: Torcuato Fernández Miranda, Alfonso Osorio, Areilza, Marcelino Oreja, Herrero Tejedor y tantos otros, así como grupos que trabajaron en la prensa y en la calle para desatascar las enormes dificultades que en la evolución democrática del país ponían los numerosos y fuertes integrantes del inmovilismo, es el caso del Grupo Tácito, Felisa, Godsa, etc.

El libro se extiende además con dos personajes sin los que sería imposible entender la historia más reciente de España: Manuel Fraga, al que dedica muchas páginas narrando su trayectoria política, primero como Ministro aperturista de Franco, luego como embajador en Londres con pretensiones de líder del reformismo conservador y finalmente como Vicepresidente primero y Ministro de la Gobernación en el primer Gobierno de la Monarquía, tarea en la que, según tesis de la autora, acaba estrellándose por esa especie de esquizofrenia ocasionada por el choque entre sus tesis renovadoras y su innata tendencia autoritaria. La parte final se dedica principalmente a hablar de Adolfo Suárez, el personaje que finalmente condujo con éxito la empresa de llevar a buen puerto la transición.

El libro contiene muchos más datos interesantes, como el papel de la sociedad civil, con personajes que hoy casi nadie recuerda como Antonio Gavilanes o Carlos Argos y que con su iniciativa y entusiasmo supieron despertar las inquietudes de muchos ciudadanos con clubs de opinión y ciclos de conferencias que organizaban contra el viento y la marea de la censura y las restricciones más duras de la libertad, el papel de la Iglesia, con personas que tuvieron un protagonismo evidente en la Transición como el Cardenal Tarancón o el de los militares, entre los que no solamente hubo obstáculos al progreso, sino también hombres avanzados a su tiempo como los generales Díaz Alegría y Gutiérrez Mellado.
También son de interés los análisis de las consecuencias de hechos tan importantes como la designación del príncipe Juan Carlos como sucesor en la Jefatura del Estado, la asunción de la Presidencia del Gobierno por al Almirante Carrero Blanco y su posterior asesinato, el nombrameinto de Arias Navarro como sucesor de éste y los convulsos últimos meses del general Franco, protagonizados por cinco penas de muerte ejecutadas, la marcha verde promovida por el rey Hassan y su larga agonía final.

Salta a la vista que la historia del regreso a España de la democracia y las libertades tiene otros protagonistas, aquellos que, posiblemente con mayor riesgo personal y menos medios lucharon desde la clandestinidad y el exilio, pero no viene mal completar la historia con el testimonio de otros que también hicieron posible el éxito de ese momento crucial de nuestra historia.

9 de junio de 2008

Viajar en AVE

Las exigencias de mi trabajo han supuesto que con frecuencia casi mensual tenga que utilizar el AVE; no me cabe ninguna duda de que estamos ante un invento que ha revolucionado las comunicaciones. El tren en España, durante mucho tiempo, significaba incomodidad, retrasos, aire irrespirable y dedicación de tiempo, mucho tiempo. La alta velocidad ha aportado una agilidad y una comodidad que reducen, en ocasiones hasta su desaparición, las ventajas del avión.

Pero no pretendo dedicar mi espacio de hoy a destacar las virtudes del AVE, simplemente quiero reflejar la experiencia rutinaria de un viaje en dicho tren a Madrid, con el consiguiente regreso.

Cuando viajo en medios públicos, y yo que soy un peatón nato lo hago mucho, me gusta observar a mi alrededor, fijarme en quienes son mis compañeros de viaje. Me parece que nos hemos vuelto demasiado individualistas y los trenes ya no son un lugar donde ejercer las relaciones sociales, ese reducto de solidaridad en el que tan pronto podías compartir una rebanada de pan con jamón como la foto de tu familia y hasta la más íntima de las confidencias. No me imagino al joven yuppie que hace un par de semanas se sentó a mi lado sacando la hogaza y la navaja y preguntándome “usted gusta?”. No pretendo que esto ocurra, aunque sí echo en falta, cuando menos, la sensación de ser tenido en cuenta por el vecino de asiento.

En un viaje en tren del siglo XXI siempre tienen protagonismo los móviles; es muy difícil poder sustraerte a conversaciones intrascendentes, negociaciones estériles y hasta intimidades inconfesables: yo, en una ocasión, escuché en vivo y en directo como un individuo rompía de modo definitivo con su mujer, o por lo menos eso es lo que decía. A lo largo del año viajo unas cuantas veces por este medio y, al cabo del tiempo, he acabado alcanzando el conocimiento de una plural gama de tonos de llamada y de mensaje; la utilización del móvil no es sino una demostración más de la actual tendencia humana a ir cada uno a la suya, al autismo y al aislamiento.

Las pequeñas experiencias se multiplican en las escasas dos horas del viaje: conversaciones demasiado altas, higienes nada perfectas, …. Entre todos acabamos exhibiendo mil maneras de ir a la nuestra. El AVE ha supuesto mejoras enormes en comodidad, en puntualidad, en agilidad a la hora de viajar, pero es posible que también ha transformado el ferrocarril de algo humano y hasta entrañable en un aparato impersonal y deshumanizado.

7 de junio de 2008

La Copa del jogo bonito

Hoy comienza la Eurocopa; los aficionados al deporte rey tendremos ocasión de disfrutar con los mejores jugadores del continente y de sufrir, como siempre, con la selección española. En ocasiones como éstas vienen a la cabeza tantos eventos “futboleros” que uno, con mayor o menor intensidad, ha vivido en sus cada vez más años de vida.

Aunque conservo en la memoria recuerdos e imágenes del Mundial que ganó Inglaterra en Wembley el año 1966, fue el Mundial de Méjico de 1970 la primera competición de estas características que viví al día. España, entrenada por Eduardo Toba, había quedado eliminada tras quedar segunda de su grupo tras Bélgica, un excelente conjunto en el que brillaban Paul Van Himst, el cerebro del Anderlecht y uno de los más brillantes organizadores de la época y Van Moer, un todo terreno incombustible que aguantó al frente de los rojos hasta los inicios de los años 80.

El Mundial de Méjico supuso el triunfo pleno del fútbol brasileño. La gran estrella carioca, el mítico Edson Arantes Do Nascimento, “Pelé” venía con la espina clavada del Mundial anterior, en el que su país había caido a las primeras de cambio víctima de sus propios fallos y de la dureza de los defensores de Portugal, quienes se habían cebado con el que durante toda la década fue considerado el mejor jugador del mundo. Brasil necesitaba reconquistar la gloria y lo consiguió con brillantez, poniendo sobre el verde de los campos mejicanos toda la magia y el arte de un fútbol inimitable. Y Pelé, sin ninguna duda, fue el mejor; el juego del jugador del Santos aportó a su selección el imperio y la autoridad necesarios para convertirla en imbatible: los brasileños acabaron venciendo en todos sus encuentros. Pelé marcó goles, dio asistencias, hizo malabarismos y filigranas, aunque posiblemente el momento mágico de su actuación no tuvo la recompensa del gol: corría el primer tiempo del primer partido de los brasileños contra la siempre difícil selección checa, Pelé llevaba la pelota en el círculo central del campo y al ver adelantado a Víctor, el meta rival, lanzó un tiro parabólico que superó al citado Víctor y rozó el travesaño de su portería: no hubo gol, pero la jugada entró en la leyenda (http://es.youtube.com/watch?v=UvJs2tsjRkA).

Pero Brasil no era solamente Pelé, sino que otros jugadores brillaron con luz propia: el extremo zurdo Jairzinho, que marcó siete goles y mostró una velocidad, una habilidad para el dribling y una casta excepcional, el entonces joven Rivelino, poseedor de una zurda que era como un guante y un cañón a la vez, el mítico Tostao, que había superado un desprendimiento de retina para liderar el ataque carioca y el interior diestro Gerson, el motor del medio campo brasileño, sin olvidar al lateral derecho Carlos Alberto, capitán de la selección y autor de un bellísimo gol que cerró la cuenta en la Final que Brasil ganó por 4-1 a Italia.

La “squadra azzurra” también estuvo a la altura en el altiplano; con un equipo lleno de primeros espadas llegó a la final y solamente dio su brazo a torcer ante un conjunto de extraterrestres. El lider indiscutible era Gianni Rivera, “il bambino di oro”, un interior izquierda que capitaneaba el Milan que un año antes había borrado al Ajax de Cruyff en la Final de la Copa de Europa celebrada en el Santiago Bernabeu y en la que los rossoneros vencieron por 4-1 con el histórico hat-trick de Pierino Pratti; y junto a Rivera destacaban los dos pilares del Inter: el central Giacinto Fachetti, elegante e inexpugnable y el interior Sandro Mazzola, un centrocampista fino y con gol, hijo del malogrado Valentino Mazzola, que perdió la vida con el resto de la plantilla del Torino en el accidente aéreo de Superga. Junto a éstos destacaban el centrocampista de la Fiorentina Giancarlo De Sisti y los dos extremos del Cagliari, Domenghini y Gigi Riva.

> El Mundial de Méjico ofreció partidos memorables de los que dos fueron inolvidables: el enfrentamiento en cuartos entre Inglaterra y Alemania, donde los teutones remontaron un 2-0 en contra con goles de quienes posiblemente eran sus jugadores más brillantes: el rubio lateral izquierdo Kart Heinz Schnellinger, el veterano ariete Uwe-Seeler y su mejor jugador, el Kaiser Beckenbauer, un libero elegante y con un poderío excepcional; también quedó para la historia la semifinal entre alemanes e italianos en la que se acabaron imponiendo éstos últimos por 4-3 tras 120 minutos llenos de alternativas y juego brillantísimo. Aunque en ese Mundial entre los germanos me impresionó más que nadie el zurdo Wolfgang Overath, el poderoso cerebro del Colonia que cuatro años más tarde abanderó el juego alemán en el Mundial organizado por su país que acabarían ganando los germanos, sin olvidar a una de las grandes apariciones del campeonato: el Torpedo Gerd Müller, que con 13 tantos fue el máximo goleador del evento.

En Méjico hubo otras actuaciones a destacar, como la pujante selección peruana que hasta caer eliminada por los campeones exhibió un juego de altos vuelos, con mención especial para su capitán, el central Héctor Chumpitaz, su jugador más desequilibrante, Teófilo Cubillas y el goleador “Cachito” Ramírez. Sin olvidarnos del búlgaro Asparoukhov, que fallecería meses después en accidente de coche, los rumanos Dobrin y Dumitrache, el goleador checo Petras, los rusos Bishovets y Shesternev, el uruguayo Pedro Rocha y las célebres estrellas inglesas Bobby Moore y Bobby Charlton.

Han pasado casi 40 años, pero en la retina de los buenos aficionados, incluso quienes erámos tal vez demasiado niños para valorarlo, siempre estará presente ese fútbol en el que, más que nada, se disfrutaba mucho.

3 de junio de 2008

Tributo a Carmen


Conocí a Carmen en Tarragona a principios de los años 90; coincidimos por vez primera formando parte de una mesa redonda organizada por el APA de un colegio privado con el fin de explicar a los padres la problemática de las drogas. A partir de entonces surgió entre ambos una buena amistad y seguimos colaborando en nuestro afán de abrir los ojos a los jóvenes sobre esa realidad sórdida, triste y peligrosa. Aunque he hablado de colaboración y de afán mutuo como si nuestro actuar hubiera sido equiparable, la realidad es que siempre fue ella la que tiró de mí, la que me contagió sus inquietudes y su entusiasmo.

Carmen tenía una historia que contar: la de su hijo José Luis. Ella estaba casada con un hombre buenísimo con quien tuvo cuatro hijos, tres mujeres y un varón. Eran la típica familia española de clase media: vivían sin alardes ni estrecheces, se querían y eran felices. El drama surgió cuando, sin previo aviso, sin casi haberse dado cuenta, descubrieron que José Luis era adicto a la heroína. Eran tiempos en que había muy poca información y Carmen, una mujer inconformista y luchadora se vio completamente impotente para poner remedio al mal de su hijo. En el transcurso de una redada, José Luis cayó de una terraza cuando huía de la policía y falleció.

Leí el otro día que es una necedad afirmar que se ha superado la muerte de un hijo, porque es algo que marca para siempre, que se lleva consigo el resto de la vida. Carmen era fuerte, muy fuerte y tenía una arraigada y sólida fe en Dios, pero lo que le había ocurrido a su hijo quedó grabado en su interior de modo permanente. Pero junto a las lágrimas surgió, con un vigor increíble, toda su grandeza y tomó una decisión firme e irrevocable: no podía permitirse el lujo de quedarse quieta llorando esa pérdida irreparable y debía de salir a la calle para explicar a los demás lo que había ocurrido y luchar por evitar que a otras madres les ocurriera lo mismo.

Carmen, que escribía de maravilla, afiló su pluma y comenzó a publicar en el "Diari de Tarragona" artículos llenos de valor y sabiduría, explicando su experiencia y denunciando lo que ocurría. Comenzó a colaborar con asociaciones de rehabilitación de toxicómanos, así como a informarse con precisión y constancia sobre la materia. Allí empezó mi colaboración con ella, varias veces al año me llamaba para acompañarla a colegios e institutos donde, junto a un viejo médico cargado de conocimientos, procurábamos explicar a los alumnos y alumnas nuestra visión del problemático mundo de las drogas. Escuchar como Carmen explicaba a unos chavales que escuhaban hipnotizados la historia de su hijo es una de las experiencias que más bien me han hecho y que nunca podré olvidar. Ha sido en momentos de esta naturaleza cuando más útil me he sentido en el desempeño de mi profesión, mucho más que en otros en los que ha podido parecer haber mayor brillo y trascendencia, posiblemente mucho más aparente que otra cosa, mucho más cercano a la burbuja, a las luces fugaces de las candilejas.

Carmen es valenciana, y siempre puso de manifiesto ese espíritu festivo, alegre y colorista de las mujeres de esa tierra, un carácter extrovertido que hacía que uno se sientiera a gusto a su lado; las valencianas que he conocido tienden también a ser fantasiosas, dueñas de una creatividad y de una imaginación notables, algo que en Carmen también era notorio. Pero, sobre todo, en Carmen se notaba su profunda fe religiosa: cuando leía sus escritos, cuando escuchaba sus conversaciones, cuando comprobaba sus obras, tenía muy claro que me encontraba ante alguién que leía el Evangelio, que tenía a Dios consigo: por eso sabía ser una buena madre, una buena persona, una buena amiga.

Me fui de Tarragona y perdí el contacto con ella; recuerdo que en mis primeras Navidades en Huesca le mandé un a felicitación que el cartero me devolvió por destinatario desconocido; por eso al hablar de Carmen no he sabido si hacerlo en pasado o en presente, pero da igual: mujeres así siempre están vivas entre nosotros.

2 de junio de 2008

Fin de semana a ritmo marcial

Mi último fin de semana ha venido protagonizado por el mundo militar; se conmemoraba en Zaragoza el día de las Fuerzas Armadas y he aceptado las invitaciones recibidas para asistir a dos de los actos celebrados con tal motivo. No deja de ser una muestra de respeto y consideración acoger determinadas propuestas, además de que los militares suelen tener, entre otras, las virtudes de la puntualidad y de saber acoger bien a sus invitados.

El viernes por la noche asistí, desde posición privilegiada, a la retreta militar en homenaje a los aragoneses caídos hace ahora doscientos años en defensa de la ciudad frente a la invasión de los ejércitos de Napoleón. La misma se celebró en la Plaza de España y resultó brillante y, sobre todo, tremendamente emotiva. Estuvo amenazando lluvia desde el primer momento, pero a pesar del negro cielo que cubría todo el Paseo de la Independencia, no apareció la lluvia todo el tiempo que duró el acto.

Diversas bandas militares de música, así como la de la Diputación Provincial de Zaragoza, tocaron varias piezas que sonaron con fuerza y ritmo en la noche zaragozana, destacando la interpretación conjunta final de “Los sitios de Zaragoza” que nos puso a todos los pelos de punta; muy bonito también el homenaje a los paisanos muertos en ese trágico y heroico acontecimiento.

Hablaron al final tanto el General Jefe del Estado Mayor como Juan Alberto Belloc, alcalde de Zaragoza. Bien el General, hablando con fuerza y mostrando un cariño enorme a esta tierra aragonesa, pero mejor aún el primer edil zaragozano: le alegra a uno escuchar, con valentía y sin preocupación por lo políticamente correcto, hablar con energía de la infamia del ataque francés, porque la lucha que se mantuvo en nuestra ciudad, como en tantas otras de España, no era una batalla ideológica, sino la defensa de nuestra libertad y de nuestra integridad territorial. Cada vez me gusta más este alcalde, a quien veo siempre mucho más como tal que como un hombre de partido, algo que si hablamos de ayuntamientos, considero esencial.

Tras el evento me fui con un par de amigos a cenar un poco a “Condolías”, un excelente bar de tapas ubicado en la Calle Zurita, casi en la esquina con Plaza de los Sitios, y del que me habían hablado maravillas. No me decepcionó en absoluto: cuidado, con buen ambiente y con unas tapas de primera calidad; y sobre todo con algo imprescindible para estar a gusto: un servicio cordial y humano, una atención por parte de quienes estaban tras el mostrador que rezumaba simpatía, respeto y buena voluntad, y es que uno agradece que te pregunten qué quieres con una mirada que asegura que a quien la tiene no le eres indiferente.

El domingo asistí al desfile presidido por los Reyes de España; la tribuna donde me acomodaron estaba en exceso alejada de la de los monarcas, motivo por el cual los primeros actos de la mañana, el homenaje a la bandera y la oración por los muertos, posiblemente los más bonitos, apenas los escuché, pero pude contemplar una excelente demostración aérea y terrestre y gozar de un ambiente grato, desengrasante y familiar. Y tras el desfile, antes de regresar a Huesca, probamos la excelente “torrada de foie” del “Bodegón Azoque”, toda una obra de arte, .... y no exagero nada.