19 de septiembre de 2008

Viaje a Tarbes



Hoy he estado en Tarbes; me habían invitado a la toma de posesión de la nueva Presidente del "Tribunal d'Instance" y allí he acudido con la grata compañía de siempre. Eso sí, ha habido que hacer méritos, pues para poder llegar con la puntualidad debida ha habido que madrugar y hemos salido a las 6.00 de la mañana, lo que ha supuesto, como es lógico, levantarse un buen rato antes. Como llevo una semana de viajes nocturnos en tren con el consiguiente sueño acumulado, todo el viaje de ida se ha convertido en una continua cabezada por mi parte.

Viajar a Francia tiene en mi caso un iconveniente inicial: soy de los que estudiaron inglés en el colegio y no tengo ni idea de francés: así, los discursos, abundantes en mis viajes a Tarbes, me los tengo que tragar poniendo cara de poker y procurando que no parezca que paso de todo, algo a lo que hoy se ha unido la lucha -concluída con éxito- por no dar el espectáculo con alguna cabezada y quien sabe si además con algún ronquido; por otra parte, el francés medio no es muy dado a esforzarse por chapurrear castellano, aunque hay alguna magistrada francesa de origen español que suele salvarme algo la papeleta. Mi compañero de viaje, por el contrario habla un buen francés y cumple de miedo por ambos.

Los actos judiciales franceses, como cualquier acto oficial de aquella nación, tienen una solemnidad notable y se cumplen escrupulosamente todas las exigencias del protocolo. Ya he advertido que no me he enterado de nada, pero ello no ha sido óbice para haber captado la calidad de las palabras pronunciadas, el sentimiento por parte de alguno de los oradores y la discrección que puede definir el carácter y la intervención de la que ya es primera autoridad judicial de la zona. En medio de las frases en el idioma galo, he identificado una cita de Gabriel García Márquez: "No debemos esperar nada del siglo XXI, pero éste lo debe de esperar todo de nosotros", al menos cabe definir el pensamiento del Nobel venezolano como sugerente.

Ha habido hasta tres discursos: el del Fiscal Jefe, el de la hasta ahora presidenta en funciones y el de la nueva autoridad; todos ellos han recordado al antecesor en el cargo, un hombre con aire imperial, enorme capacidad de gestión y planta imponente. Me gustaría haber captado, además, las intenciones jurídicas y sociales de tantas palabras, pero no he podido llegar a tanto.

Es de agradecer, por otra parte, la amabilidad de los colegas franceses, desde nuestra llegada hasta el último momento, se notaba que la atención hacia nosotros no ha bajado de intensidad ni un sólo momento. Tras el acto de toma de posesión, ha tenido lugar en la Sala de Pasos Perdidos de la Audiencia una recepción, que así llaman ellos a lo que aquí denominamos "vino español", donde unos encantadores muchachos y muchachas perfectamente uniformados nos han servido un excelente "cáthering", en el que, a diferencia de lo habitual por estos pagos no había ni croquetas, ni calamares ni gambas con gabardina, pues allí se imponen unos canapes mucho más finos y no menos sabrosos, además de un excelente champagne francés, que, digan lo que digan, sigue superando al cava peninsular, mal que le pese a algún que otro "endógamo".

Tras el aperitivo, y para dar la razón a quienes me acusan de frecuentar las diferentes gastronomías cercanas, hemos acudido a comer a un buen restaurante de la ciudad: flan de puerros con vinagreta, atún con jamón y huevo y pastel de nata con helado de mango han compuesto un verdaderamente excelente menú .... ya se puede ver que he acabado enterandome más de las viandas que de los razonamientos.

En Tarbes solemos comprar chocolate: hay un par de tiendas con una oferta espectacular, y cuando hablo de oferta no me refiero precisamente a lo económico de sus productos, sino a la variedad. También llama la atención que Francia sea la tierra del cómic, en cualquier librería abundan toda clase de ellos, algo que llama poderosamente la atención, pues hacen un cómic con cualquier tema, incluso he visto uno protagonizado por Nicolás Sarkozy.

De Francia me llaman la atención más cosas: la limpieza de las calles, la impresióin general de modernidad superior a la nuestra, el poco aseo de la gente, con especial mención a la abundancia de mujeres francesas con exceso de peso y falta de maquillaje, la calidad del café y la ceremoniosidad de los franceses.



4 comentarios:

carocha.meikles dijo...

Grande post, super divertido!! :))

Tommy dijo...

Me ha encantado la descripción del "antecesor": en lenguaje de la calle, lo has clavao. Imagino que también habrían puesto la bandera española. La vez que yo estuve lo hicieron, y casi ni nos dimos cuenta de que estaba, nos lo tuvo que advertir el propio "antecesor". En fin, como dirían Tip y Coll, mira que es grande el extranjero, casi el doble que España.

suso dijo...

Se entera Don Luis de tu opinión sobre el cava y se quita el sonotone y te ahorca con él.¿Recuerdas el día que venía una visita muy principal a casa y se empeñó en beber cava en la comida porque decía-erre que erre- que en Catalunya era costumbre, más que beber vino?...¡y lo consiguió!

Modestino dijo...

La verdad es que eso de beber cava en las comidas se ha ido imponiendo. En la Generalitat ya en tiempos del Sr. Pujol se tomaba, como bebida exclusiva, en los aperitivos.

Las costumbres del lugar son todas buenas, lo malo -y peligroso- son los localismos, la boina calada y la obsesión.

En el 99% de Europa se piensa que el champagne francés es mucho mejor. Aunque donde esté la Sidra "El Gaitero"....