3 de septiembre de 2008

Justicia e información

Algunos telediarios se han convertido en una especie de edición audiovisual de "El Caso"; me parece excesivo el tiempo dedicado cada día a sucesos, juicios y conflictos susceptibles de llegar a estrados.
Por un lado, me parece un error fomentar el morbo del ciudadano y, de manera muy especial, abrir la posibilidad de que aparezca el efecto cascada, que se aliente la reiteración de determinados hechos delictivos.

Por otra parte estamos comprobando como de unos tiempos -ya lejanos por cierto- a esta parte los asuntos penales más llamativos se han convertido en un permanente foco de noticias y su trascendencia mediática ha ido "in crescendo" vertiginosamente. Asuntos como el crimen de Alcasser, el asesinato de Rocío Waninkoff, el de Sandra Palo o el crimen de Fago han dado lugar a una vorágine de declaraciones, programas especiales, rumores, reportajes, noticias contradictorias y comentarios de todo tipo. No me cabe ninguna duda de que hemos llegado a una situación que no favorece en absoluto algo que resulta esencial: el sereno trabajo de la Justicia, la resolución de estos casos a través de los medios ordinarios que el proceso penal ofrece.
No es un tema de solución fácil, entre otras razones porque para arreglarlo todos los implicados tendrían que poner su parte y nunca ha sido fácil poner de acuerdo a colectivos tan distintos como jueces, fiscales, demás funcionarios de justicia, letrados, periodistas y todo tipo de profesionales y empresarios del mundo de la comunicación.

Es bueno que la información de los casos judiciales sea extensa y veraz, que el ciudadano tenga conocimiento de lo que pasa, entre otras razones porque son cuestiones que afectan e interesan a la generalidad de las personas: estamos ante un derecho de rango constitucional como la libertad de información. Pero, necesariamente, el uso de este derecho ha de ser compatible con el respeto a la intimidad de las personas y al trabajo serio y prudente de la Justicia. No se puede jugar, con intención o sin ella, a la ceremonia de la confusión: todo profesional debería saber que una cosa es la "declaración del secreto de sumario", que convierte su contenido en inaccesible para las partes, salvo el Fiscal y la condición con carácter general de secreto de cualquier sumario, salvo para las partes, que prescribe la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Se juega muchas veces con términos equívocos o confusos, como las famosas libertades con cargos y sin cargos, la maldita mención de "fuentes judiciales" o la expansión de rumores que se modifican y manipulan según van pasando de boca a boca.

Quienes en cualquier condición desempeñan un papel protagonista en la instrucción de un proceso tienen que aportar su granito de arena a la causa; uno ha de saber resistir las tentaciones del protagonismo y la búsqueda de relevancia pública, así como evitar el pernicioso traslado del debate jurídico a los medios de comunicación. Si a esto añadimos que de una vez se pongan los medios para perseguir y cortar de raíz las filtraciones tendremos mucho ganado.

No es infrecuente que alguna de las partes del proceso recurran a las noticias de prensa como instrumento para derivar la trayectoria de aquél hacia donde les interesa, que unas declaraciones en momento oportuno, una información bien adornada o una interpretación parcial del resultado de una prueba o diligencia no sea más que una artimaña para arrimar el ascua a su sardina", lo que ni es ético ni conforme a la ley. La propia peculiariedad del proceso con Jurado ha fomentado determinada forma de jugar con ventaja en este sentido.
No cabe duda de que si la Administración de Justicia funcionara con más eficacia, más agilidad y la contundencia necesaria, este rpoblema sería más sencillo de arreglar, pero aún en la situación actual todos deberíamos de aprender, y actuar en consecuencia, que es en el marco fijado por la ley rituaria procesal donde debe de resolverse cualquier cuestión penal, que es a través de los medios que el derecho ofrece -querellas, recursos, ejercicio de la acción penal, etc- donde deben de fijarse siempre los términos de cualquier debate judicial.


Fotos: apfsceuta.fortunecity.es; afempes.blogspot.com; portal.exatec1.itesm.mx

8 comentarios:

annemarie dijo...

Sí, y además todo esto tiene intimamente que ver con lo que decías en "El cortejo", tu post del 2 de septiembre. Y las finanzas de los partidos... Tantas cosas... :)

Modestino dijo...

Posiblemente, Annemarie. Aunque yo está vez me limitaba al tema de la información, con dos vertientes: el peligro de desinformar y la utilización de los medios para manipular un proceso. Tus comentarios ocupan ya lugar de privilegio en este blog.

quique dijo...

totalmente de acuerdo contigo, modestino: es necesario compatibilizar un trabajo sosegado y reflexivo, sin interferencias externas, por parte de los jueces con la necesidad de que la opinión pública conozca lo que sucede y la forma de actuar del ser humano.
es verdad, también, que muchos medios apuestan directamente por el morbo o lo macabro, pero también lo es que la institución judicial tiene problemas para proporcionar a los profesionales de la información datos correctos, fiables y a tiempo (del que son esclavos).
ah!!! también es cierto que conocidos profesionales del derecho se alían a medios de comunicación para tratar de ganar casos donde no les corresponde.

annemarie dijo...

Modestino,
comentario extra-light: recuerdas "Se anuncia un asesinato", de Agatha Christie? Una cosa deliciosa sobre un aspecto de tu asunto de hoy, y visto por ms. Jane Marple, a quien ningun medio engañaba... :))

Modestino dijo...

Claro que lo recuerdo, fue el segundo libro que leí de Agatha Christie -el primero, Hotel Bertram-, aunque te estoy hablando de 1981: ha llovido mucho y uno ha olvidado bastante. Muchas veces he pensado que debería volver a leer los libros de la gran maestra del suspense.

annemarie dijo...

No hesites! :)) Una manera curiosísima de ver la vida (y la muerte:))

Sunsi dijo...

No sé cómo te las apañas para escribir tantas cosas y tan variadas.
Muy bueno el post. Mi marido es de tu gremio y mañana me ha prometido que lo leerá con calma.

Vaya por delante mi opinión: estás cargado de razón.

Modestino dijo...

Quique: por supuesto que hay que procurar que la prensa tenga los datos correctos: pero daría para todo un debate establecer qué se debe de informar y que debe de pemanecer en prudente espera.

No es bueno que una persona se entere de que se han querellado contra él o que el Fiscal le acusa y pide pena de cárcel por la prensa, o que se lanzen rumores sin contrastar; pienso que cada uno ha de asunir su lugar: los unos sabiendo que hay un derecho a la información que deben satisfacer y los otros sabiendo que éste tiene un límite.

Gracias por tu aportación.