25 de junio de 2008

Toca humildad



Ha pasado ya un mes largo desde el fatídico día del descenso y da la impresión de que se pretende hacer ver que no ha pasado nada, que el Zaragoza sigue en la élite y que el presente y el futuro tienen que ser, necesariamente, magníficos. Pero me temo que quien piense así no toca con los pies en el suelo, no es consciente de lo preocupante de la situación y corre el peligro de pegarse un batacazo imponente.

Si oyes las manifestaciones de los dirigentes del club, da la impresión de que lo del descenso no deja de ser una anécdota, un tropezón. Se afirma que el club no necesita vender a nadie, que hay jugadores dispuestos a rebajarse la ficha y que se va a traer poco menos que lo mejor de cada familia para reforzar el equipo, .... sinceramente, no me creo nada de todo eso: la situación económica es dramática y habrá que hacer caja con las estrellas, el futbolista tipo del siglo XXI, al menos en nuestra liga de las estrellas, tiene mucho más de mercenario que de sentimental y cualquier jugador con un mínimo de caché siempre preferirá seguir en primera

Además del vigente, he vivido tres descensos: en 1971, con la decadencia de los "Magníficos", en 1977 tras el derrumbe de los "Zaraguayos" y en 2002, cuando Solans se decidió a gastar y lo hizo mal; en todos ellos las armas para subir fueron apretarse los cinturones, sufrir de principio a fin y ser humildes. Salta a la vista que el Zaragoza va a ser el gallito de la temporada, pero me temo que esa condición se va a convertir más en un hándicap que una ventaja. Esperemos que el equipo se haga fuerte en La Romareda, porque fuera de casa sus rivales pretenderán hacer el partido del año y se le van a subir a las barbas uno tras otro. Si no se es consciente de ello desde el primer minuto, en vez del paseo triunfal que intuyen algunos ilusos, sólo habrá un calvario semanal.

Confío mucho en Marcelino García Toral, me parece un hombre inteligente y sensato, pero no tengo tan claro que estas virtudes, hablando en términos futbolísticos, adornen a los actuales rectores del equipo.

Cuando leo en la prensa las intenciones del Zaragoza de pagar claúsulas millonarias, de pescar en la Eurocopa o de fichar más argentinos -sublime obsesión¡¡- me empiezan a entrar los sudores fríos, fundamentalmente porque me parece que nada de esto va a garantizar el ascenso. Para subir a primera, contando con una base importante, cosa que, pese al fracaso de la pasada temporada, pienso que tiene el Zaragoza, lo esencial es fichar gente valiosa, fuerte y comprometida, algo que tiene mucho más que ver con la gestión inteligente, el buen conocimiento del mercado y la habilidad para pescar en el lugar y momento adecuado que con la facilidad para poner talones sobre una mesa o la aspiración al jugador de moda.


Aún me sonrojo cuando recuerdo cómo en los prolengómenos de la temporada anterior algunos participantes en foros zaragocistas, tal vez extasiados por los espejuelos de unos fichajes más aparentes que acertados, despreciaban a equipos como el Coruña que, asfixiado por su deuda, solamente podía fichar retales, el Osasuna, a quien se condenaba anticipadamente al descenso o el propio Athletic, a quien se consideraba candidato firme a la hecatombe.... al final el Depor fue el mejor de la segunda vuelta, los leones estuvieron sobrados y los navarros acabaron superándonos y dejándonos el tercer puesto del descenso. El Zaragoza, con todo su boato, terminó en el infierno.

Me temo que todavía no hemos aprendido, que alegamos demasiado una historia de la que hay que estar orgullosos pero que en la actualidad no nos va a dar ni un punto de los muchos que vamos a necesitar, que bastantes no han caido en la cuenta de que estamos en segunda y que vamos a necesitar mucho esfuerzo y sacrificio para salir de ésta.

Y, por supuesto, que ahora toca bajar la cabeza y no hablar muy alto.


Fotos: http://www.heraldo.es/ y elportaldelautobus.es