20 de marzo de 2017

Va de gorriones


El pasado sábado estaba tomándome un café en la terraza del "Café del Arte", uno de esos lugares de Huesca donde el tiempo no pasa y se está realmente a gusto el rato que uno necesite.. Lo hacía con un amigo, alguien con  sano gusto por el velador, el café y la buena conversación. No tengo ninguna duda, y quien lo desee que me llame antiguo, de que estos viejos usos son mucho más gratos que las expediciones por internet, los programas de la tele o el "wasapeo".

Para demostrar lo certero de esa frase que dice que "nunca te acostarás sin aprender nada nuevo", me contó que existe una forma irrefutable de distnguir los gorriones macho de las hembras: los primeros tienen una mancha negra en la parte delantera del cuello, mientras ellas son grises de pico a cola. Supongo que ésto es el "catón" en materia de conocimientos sobre gorriones, pero he de confesar que lo ignoraba. Me gustó saberlo, ... creo que el amor a la naturaleza, y para un "urbanita" ¿qué mayor ejemplo de naturaleza que un gorrión?, es algo que debe fomentarse en la gente desde pequeñitos, y que quienes posiblemente no estemos tan concienciados deberíamos ir incrementando conforme las canas nos dominan más.

Al instante, y como si la conversación sobre ellos hubiera sido un reclamo eficaz, se posó sobre una de las sillas de la mesa de al lado una pareja de gorriones que acreditó, con la prueba fehaciente de su presencia, que lo relatado por mi amigo era rigurosamente cierto. Mostraron su plumaje, exhibieron sus diferencias, soltaron unos cuantos de sus sonidos propios y reemprendieron el vuelo. El sábado ya había merecido la pena, se había producido uno de esos instantes que mueren al momento, pero que son de una belleza llamativa y debemos saber captar y guardar para que al menos no mueran en nuestro recuerdo.

15 de marzo de 2017

El personal dice unas cosas ...


Ayer fui a la peluquería. Tomás, mi peluquero de los últimos 15 años, estaba ocupado con un cliente y me senté a la espera de mi turno. Cuando el trabajo terminó,  tras el oportuno cepillado y abono del importe, el hombre, un señor mayor, de pelo cano y pulcramente vestido y aseado, comentó que no sabía porque la gente tenía tanto miedo a sufrir y morirse, añadiendo una frase que me dejó helado: "yo, si no fuera feliz, me suicidaría" ... ¡hala!, ahí os dejo la "boutade", así de chulo soy yo.

No se si el comentario de mi precursor en el corte de pelo era una afirmación sincera, una de esas cosas que se dicen sin haberlas meditado en exceso, una "fantasmada" o una broma, pero aunque me consta que estos planteamientos existen, nunca había escuchado hablar a alguien con tamaña claridad una declaración de voluntad semejante.

Tengo bien claro que el suicidio no es de recibo, pues mis convicciones me dicen que la vida es de Dios y no mía, pero independientemente de las propias creencias, considero el comentario de una frivolidad que asusta. ¿Es medianamente honesto, sensato o equilibrado andar pregonando a los cuatro vientos, ante testigos que ni conoces, casi sin venir a cuento que una decisión sobre seguir o no viviendo depende de un estado de ánimo, de que te vayan mejor o peor las cosas?. Sinceramente, intuyo que el hombre se pasó de frenada, que no era en exceso consciente d elo que decía, ... pero no estaría de más que dedicara de vez en cuando algún rato a la reflexión.

9 de marzo de 2017

Hasta siempre, Huesca



Han pasado más de 15 años desde mi llegada a Huesca y parece que fue ayer. En 2001 andaba yo lleno de energías y ahora marcho con alguna menos, aunque también con más experiencia ... y por encima de todo, con el zurrón cargado de cosas buenas. Tengo la certeza de haber recibido bastante más de lo  dado, aunque puedo asegurar que siempre he procurado corresponder. Vine con muchas ilusiones, y marcho habiendo cumplido algunas y, para mi suerte, tras haber encontrado muchas sorpresas inesperadas.

Creo que aquí he aprendido a ampliar horizontes, a compartir, a ser más sociable ... He encontrado quien me ha enseñado a perder rigores y ver más allá de formas de ser y afinidades. En mi recuerdo, en mi corazón quedarán los paseos matinales rumbo al despacho, niños y niñas que van al colegio, jóvenes y mayores dirigiéndose hacia un trabajo cuyas circunstancias en muchos casos nunca he llegado a conocer. Las mismas caras con las que te cruzas día tras día, dibujadas con aquella seriedad que no sabes si procede del sueño o del frío, de las preocupaciones domésticas o de las tensiones que se avecinan. Caras que reconoces y otras que te miran sin que seas consciente de que también saben quien eres. Poco a poco, fui asumiendo mi nueva ciudad y dejé de sentirme una novedad más para identificarme con el ambiente y el paisaje.

Son 15 años de los que rescataría tantos nombres, tantas personas que han convertido en grato hasta lo que a priori parecía áspero, ... lo han hecho llevadero. No siempre ha sido fácil, he tenido  sustos físicos, sufrido tensiones profesionales, casos complicados, famas no del todo deseadas. Pero ha sido más fuerte el poder de las miradas de cariño, la hospitalidad de tantos, la vitalidad de otros, la paciencia de todos. Es de bien nacidos ser agradecidos me recordaban de pequeño en casa y en el colegio, y es ésta una ocasión de ejercitar el consejo.

Los compañeros de trabajo, los vecinos, los ciudadanos y paseantes, incluidos los anónimos, quienes ya se fueron para siempre dejando su huella y su añoranza, las fiestas de San Lorenzo, la sonrisa de unos y otras, las chicas de la Policlínica que me gestionaron recetas sin ahorrar sonrisas y amabilidades, mis amigas de la Farmacia tan humanas como buenas profesionales, las amistades íntimas, las de un rato, aquéllas con quienes te encuentras ocasionalmente y las que ves casi a diario. Empleados de bares y cafeterías, bancarios, funcionarios y autónomos, abogados y médicos, ... oscenses de cuna y de adopción, amantes de las letras, del arte, de la música ... de corazón, ¡que os vaya bonito!...

La vida tiene periodos, y ahora toca terminar uno. Vuelvo al punto de partida, regreso con canas y arrugas, puede que hasta con la frente machita, pero tremendamente agradecido de haberme curtido la piel en el Altoaragón.

2 de marzo de 2017

Otra tienda que se marcha


Pasé ayer por la calle Alfonso, como tantas veces. En esta ocasión comprobé que había novedades, de esas que te dejan un sabor agridulce, que remueven tu nostalgia y te hacen comprobar, una vez más, que por mucho que dure, todo tiene su fin. Al pasar por "El Pelicano", la zapatería que en mis tiempos jóvenes era casi lo más "top" de los establecimientos del ramo, vi que lucía el tremendo cartel de "liquidación por cierre". 

Hace ya tiempo que la tienda sonaba a cosa pasada, a establecimiento de otros tiempos, ... aunque pienso que siempre ha conseguido mantener ese aire de distinción. No ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuve y volví a encontrarme con ese dependiente mayor, ... tal vez el dueño, que sabe lo que vende, que puede presumir de tener las mejores marcas, de vender calidad.Los sillones, el tapizado de la pared, los muebles hace tiempo que pasaron de moda, hasta los calzadores son de otra época. A pesar de todo seguía siendo una tienda "de siempre".

Ahora se estilan otros calzados, se opta por el diseño, la originalidad, la comodidad, ... sino esos almacenes que ofrecen dos pares por uno o alinean los zapatos como si fueran lechugas. A lo mejor hay quien me tacha de antiguo, de rancio o de pijo, pero dudo que encuentre un sitio similar para comprar mis zapatos.

Ah¡¡¡ ... un 40% de descuento, tal vez aún se esté a tiempo de "pillar" algún chollo. 


1 de marzo de 2017

Libros en febrero


Buena cosecha literaria en febrero. Nota alta para un libro sobre el asesinato de Ellacuría, una recopilación de cuentos de una premio Nobel y el primer trabajo como escritora de una editora de prestigio. El resto no está mal: el último "Planeta", un breve relato de juventud, unas breves memorias del gran Camilleri y un autor de cierto éxito en el panorama negro-criminal español.

Parte de enero y febrero los he dedicado a leer el último premio "Planeta", galardón que consiguió en octubre la donostiarra Dolores Redondo con "Todo esto te daré", una novela de intriga con aspiraciones literarias y una extensión notable (614 páginas). Un amigo tuvo el detalle de regalármela dedicada estas Navidades, lo que incrementó mis deseos de leerla, casi la obligación de hacerlo. Con este nuevo y premiado libro de la Redondo me ha pasado como con su célebre Trilogía del Baztán: me ha parecido literatura de cierta calidad, pero he visto demasiada fantasía en el argumento. Como escuché decir a alguien con quien comentaba esta lectura, hay bastante intriga pero poca tensión: las páginas van pasando y se urde una trama concreta, pero aquélla no consigue ser aditiva. La escritora logra ofrecer una buena descripción del ambiente de la Galicia aristocrática y caciquil, pero lo hace con un argumento que no me ha terminado de parecer sólido. Eso sí, el final, sin pretender adelantar nada, tiene aires -salvando las distancias- de tragedia shakespiriana.

Relacionarse con grandes aficionados a la lectura tiene como ventaja el que de vez en cuando te recomienden libros excelentes. Es lo que me ha ocurrido a mí con "Noviembre", un magnífico trabajo de investigación del escritor y poeta salvadoreño Jorge Galán. Se trata de la reproducción por vía literaria del asesinato en 1989 del jesuita español Ignacio Ellacuría y siete personas más en la Universidad Católica de El Salvador. Aunque Galán le de forma de novela, estamos más bien ante un ensayo histórico en torno a uno de los hechos más graves y comentados de la reciente historia de Hispanoamérica. El autor va desentrañando poco a poco los antecedentes y consecuencias del múltiple crimen, poniendo de relieve la implicación de los militares y, en consecuencia, del gobierno de El Salvador en los hechos. Por medio de entrevistas y documentos se van reconstruyendo unas muertes dramáticas e injustas. Se habla de cuestiones tan interesantes como el asesinato del Obispo Oscar Romero mientras celebraba misa, la postura del presidente del Gobierno Cristiani, la valentía del Obispo Rivera o la desconcertante e impropia intervención del FBI y de la diplomacia estadounidense en la investigación, que entorpecieron todo lo que pudieron. Un libro francamente bueno: no solamente por tratar un tema de interés, sino por la buena estructura y la claridad con la que se relata.

Hay libros que llevas tiempo deseando leer, de la misma manera que los hay que se cruzan en tu camino casi por casualidad. Esto último me ha pasado a mí con "Cariñena", una breve novela de Antón Castro que descubrí en los anaqueles de la Biblioteca Pública de Zaragoza cuando buscaba otro título. Me llamó la atención que el relato se ambientara en un pueblo relevante dentro de la provincia de Zaragoza, que un día me presentaran a su autor, un gallego afincado en Zaragoza y zaragocista de pro, y que su argumento se ubicara en los finales de los 70, esa época de la Transición que coincidió con mi primera juventud. He leído el libro con gran agrado, me ha parecido un relato que surge de la experiencia, del recuerdo, intuyo que con claros matices autobiográficos. "Cariñena", tiene algo de novela de aprendizaje, incluso su toque costumbrista. A eso cabe añadir la referencia a localidades zaragozanas que merecen ser citadas y descritas, como Alfamen, Longares, Paniza y Almonacid de la Sierra, el pueblo de mis ancestros. Me ha parecido una "novelita" -y la llamo así por su tamaño, no por su calidad- que refleja muy bien la realidad de una generación y de una época.

Doris Lessing fue una escritora británica nacida en la antigua Persia y que ganó el Nobel de Literatura en 2005. Dicen quienes saben de esto que los escritos de Lessing tienen algo de autobiográfico y reflejan unadesilusión vital, social y política que le llevó al comunismo, al feminismo, al pacifismo y al anticolonialismo ... ni más ni menos. El libro que me llamó la atención tanto como para adquirirlo en ese excelente comercio de 2ª mano que facilita "Iberlibro", fue "Historias de Londres", una colección de 18 relatos donde narra escenas de la vida cotidiana en las que no suelen pasar más que sucesos ordinarios -un atasco tremendo, un reencuentro de ex-parejas, algún problema protagonizado por emigrantes , ...- y que no suelen tener desenlace, porque la autora no pretende contar una historia sino narrar vivencias. Salvo tres, que pasan de las 40 páginas, son narraciones brevísimas, muy bien escritas y que se leen con agrado. Me ha gustado la autora, hasta el punto de encontrar motivado el Nobel recibido. El tono, sin ser ni de lejos dramático, si contiene una dosis de pesimismo, de amargura. De cualquier manera, me parece una autora de la que vale la pena leer algo, no es una más en la historia de la literatura.

Me apunto a la referencia que no hace mucho hizo un colega de afición a la lectura y afirmo tener devoción literaria a Andrea Camilleri, ese nonagenario escritor italiano que publica libros como churros. Ya avanzado 2016 salió la edición castellana de "Mis momentos", una breve recopilación de vivencias del autor, fundamentalmente en su época de juventud, cuando Italia era dominada por el fascismo de Benito Mussolini. La mayoría de estos breves relatos biográficos, no duran más de seis páginas, tienen un protagonista concreto, alguno de ellos tan conocido como Primo Levi, Antonio Tabucchi y Pier Paolo Pasolini. Se trata de pequeñas anécdotas, sin más trascendencia que el buen gusto literario de Camilleri, el tenor a veces divertido, a veces profundo, a veces crudo de cada una y esa sensación deliciosa de estar compartiendo la experiencia de un personaje entrañable. En la portada, debajo del título, se incluye una frase publicada en L'Espresso que lo complementa muy bien y sirve de descripción de su contenido, : "Encuentros y recuerdos de pasiones, vicios y deseos que hacen historia."

"La triunfante" es la primera novela de Teresa Cremisi, una editora de éxito nacida en Alejandría y de nacionalidad francesa. Leí alguna crítica positiva de la obra y me topé con el libro, editado por "Anagrama" -que sin duda ofrece seguridad- en la Biblioteca de Zaragoza, decidiendo sobre la marcha tomarlo prestado para su lectura inmediata. Se trata del primer relato de esta mujer quien triunfó por todo lo alto en el mundo editorial y tiene en la actualidad 71 años. La novela es de carácter autobiográfico y está escrita con pulcritud literaria y notable elegancia. En el libro no pasan grandes cosas, sino que Cremisi nos cuenta su vida, comenzando con su feliz infancia en Alejandría, su culto al Mediterráneo, la ruina familiar, sus aficiones literarias, con nombres como Stendhal, Cavafis, Conrad, Proust, ... Sus amores, su llegada a Francia,  .... Se trata de un libro gratísimo de leer, que refleja la vida de alguien notoriamente inteligente y delicado, con abundantes citas cultas de historia, literatura, ... Además es una novela breve (191 páginas), de lectura fácil, que no cansa, de calidad llamativa. Todo un descubrimiento.

Entre los muchos autores que se han asomado al panorama reciente de la novela negra española, uno de los más elogiados es Carlos Bassas del Rey, un periodista barcelonés. Bassas comenzó a destacar hace diez años como guionista publicitario para adentrarse después en el mundo de la intriga con el acierto de ganar algún que otro premio, amen de ser el alma del certamen "Pamplona negra". El citado autor ha creado un personaje peculiar hasta en el nombre, el inspector Herodoto Corominas, quien desempeña sus funciones policiales en la supuesta ciudad de Ofidia. "Mal trago" es la tercera entrega de los casos de este inspector, y decidí leerla por el aval  de gente que sabe. Efectivamente, se trata de una novela original, bien escrita, con acentuado toque de crítica social, como suele ser habitual últimamente, y con un estilo muy especial que da personalidad al autor. En mi opinión, es posible que el interés por profundizar en los dramas personales de los protagonistas pueda distraer el seguimiento de la trama principal, o, sin más, que ésta adolezca de la entidad que se le podía presumir.

20 de febrero de 2017

¿Quién tuvo más suerte, el gato o yo?


Corría la década de los 90 y había quedado a comer con unos amigos en un buen restaurante de Tarragona. Era uno de esos ubicado junto a la playa a cuyo encanto cabía añadir que ofrecía comida de calidad, un ambiente agradable y una atención adecuada. Llegamos al sitio pasadas las 2.30 del mediodía y nuestra mesa ya estaba preparada en un reservado.

Recuerdo que me fui a sentar en uno de los extremos de la mesa, y cuando comenzaba a depositar mis reales en el sillón noté que mi trasero se aposentaba sobre algo "mullidito", por lo que pensé que la dueña, una mujer muy profesional y amable, había puesto algún tipo de cojín o almohadón más ancho de lo habitual. Mi sorpresa fue cuando comprobé que la pretendida almohada cobraba vida  y salía disparada quien sabe hacia qué escondite. La citada dueña puso cara de circunstancias, sonrío tímidamente y dijo con media voz: "... el gato ...". La situación fue en un primer instante embarazosa, aunque no llegó a mayores: al fin y al cabo el peligro había pasado.

Desde entonces, cuando me viene a la cabeza el incidente, que se saldó sin daños personales por ambas partes, me planteo qué hubiera pasado de haberme sentado en la butaca con más energía de la mostrada. Es posible que el pobre felino hubiera quedado gravemente perjudicado con mi peso, que por entonces no era precisamente poco. Pero también se me ocurre, y entonces me entra como un sudor frío, que ante mi agresión, por involuntaria que fuera y el animal no tenía porqué saberlo, éste podía haber reaccionado con sus afiladas armas y haberme dejado las posaderas como un mapa, obligándome a dormir durante un tiempo cabeza abajo.

Todo quedó en anécdota "chusca", con los años divertida, pero en mi mente quedó la idea clara que por prudente que uno sea, nunca sabes por donde te puede venir el peligro.

17 de febrero de 2017

Anuncios de primavera



Desde ayer el tiempo mejora. Han desaparecido las nieblas, las nubes, ... hasta el frío es menor. Los árboles andan aún vacíos de colorido, todavía se intuye timidez en los cantos de los pájaros, ... mientras los humanos parece que nos resistimos a borrar de nuestra cabeza las contrariedades que tienden a menudear en los primeros meses del año. No seamos ciegos a esas pequeñas pìnceladas de color, de frescura, que Dios nos regala. Que los árboles no nos impidan ver el bosque.

El verde de los campos, las flores aromáticas, los brotes de cada marzo no andan tan lejos. Seguro que en la tierra, en nuestras vidas llegaran los soplos de aire fresco, el horizonte asomará cada mañana más despejado, nos ayudará a enfrentarnos con más garbo con cada obstáculo.

Queda tiempo, todavía nos visitarán días oscuros, jornadas de esconderse tras los visillos, pero ¡cuántas sorpresas nos deparará esa primavera que ya casi se deja ver!.